27 de febrero de 2012

CARNAVAL EN VENECIA: FRÍO, JAPONESES, PASTA Y FOTOS AL LORO


Hace un par de semanas me di un salto al Carnaval de Venecia.
Hace un par de meses vi un billete barato con Iberia y se me antojo que no estaría mal una escapadita. Puestos a escoger días, mejor carnaval, ¿no?.

El Frío

La Serenísima anda por estas fechas con el termómetro bajo cero y la escarcha y el hielo son denominador común en noches y lugares no soleados. Hielo sobre góndolas, en el patio del Palacio Ducal y en sectores concretos de la Laguna. Frío que pela en una ciudad repleta de callejones, puertas abiertas y cañones de aire que reparten caprichosamente el gélido soplo polar o siberiano.
A un canario acostumbrado a que sea noticia regional de pelete insólito una jornada de 15 grados a nivel del mar, lo de los – 7 al sol de mediodía le parece el Apocalipsis según San Juan y ni que decir tiene que en circunstancias así el ajuar de guantes, gorros, bufandas, chaquetones, franelas, cortavientos y orejeras ocupa el 90% del equipaje.
En lo personal y en lo que al frío se refiere, el viaje me sirvió para registrar el tercer momento más frío de mi vida: el miércoles 15 de febrero, entre las 5 y las 6 de la mañana cuando en vaporetto me acercaba al aeropuerto desde la plaza San Marcos.


Los Japoneses

La Serenísima, como siempre – en Carnaval aún más – anda repleta de turistas. 21 millones de visitadores al año dan para lleno total en casi cualquier época. Con respecto a esos 21 millones, no voy muy desencaminado si calculo que la mitad de ellos son japoneses y desarrollan comportamiento turístico japonés. Y es que el turista japonés lo tiene todo para ser odiado por el resto de fauna turística. Son obsesivos, hipocondríacos, egoístas, indiscretos e hiperactivos. Te pisan la cabeza por una fotografía, multiplican las colas por 4, corren para estar los primeros, para entrar los primeros, para ocupar la primera silla de ring. Con sus absurdas mascarillas antivirus, su eterna sonrisa y sus mil y un artefactos electrónicos terminan hartando al más pintado. Un coñazo oiga. Un coñazo de campeonato el guiri del sol naciente.


Una Pasta

Lo de la pasta va por el alimento tradicional italiano, pero también va a colación del término coloquial que la hace sinónimo de dinero. Porque en Venecia todo cuesta una pasta, desde un chocolate caliente a un caballito de cristal de Murano. No esta al alcance de cualquiera el coste cotidiano de la vida veneciana y parece como si hubieran decidido que lo más barato consumible costará 5 euros. Complicado lo de encontrar cualquier cosa por debajo de ese precio. La otra pasta, la de comer también vale una pasta y encima, cuenta con el handicap añadido de que para uno, amante de la cocina con fundamento eso de andar pisqueando al asalto sandwichs y pizzas de serie nunca ha sido buen plan. Afortunadamente, al otro lado del canal grande, en el camino entre Rialto y Piazzale Roma apareció la Ostreria Vivaldi para darle sabor y calor casero a las cenas. Un pateo de 20 minutos desde la Fenice, donde el hotel, para encontrar buena cocina del venetto y vinos a precio aceptable.



El Carnaval del Mírame y no me Toques. Fotos al Loro

Eso es lo que es el carnaval de Venecia. Un mírame y no me toques que sí,  puede resultar muy bonito desde el punto de vista estético, muy señorial, muy noble, muy pulcro y elegante, pero que al final como fiesta golfa y transgresora tiene menos gracia y calidez que un vino finlandés.
Mascarás impecablemente vestidas que salen a pares por San Marcos para posar delante de la muchedumbre y dejarse retratar en escaleras, zócalos o arquitecturas destacadas como guacamayos en un parque temático. Grupos organizados de tamborileros vestidos de época o jóvenes con banderas que realizan pasacalles a modo de majorettes de luxe con tipo del siglo XVIII.



Para uno, acostumbrado a un carnaval con chiringuitos del seven up, en los que borrachos de todos los barrios se sorroballan en ron Arehucas Carta Oro y Coca Cola al compas del Gran Combo de Puerto Rico, un Carnaval tan pijorro se le queda demasiado ancho. Y a pesar de que el carnaval poligonero canario tampoco me termina de llenar el ojo, aunque solo sea por temperatura humana y social siempre estará más cerca que los floripondios cortesanos del Carnaval privado de Venecia.



En cualquier caso, y pese a estos 4 tópicos coñazo de mi Venecia particular,la inigualable ciudad de los canales siempre será una parada imprescindible en cualquier viajero urbano que se precie. Porque sí, porque a pesar de la muchedumbre y el aire de caja registradora que se respira en cada esquina, de noche cuando todo se apaga y todos se acuestan, con el trípode al hombro y la cámara al cuello, desde Rialto, la Academia, La Dogana o el Arsenal, la ciudad recobra ese halo de grandeza y distinción que la hacen única y especial.





Eso, que vi un par de billetes baratos con Iberia y me planté en Venecia en Carnavales.

Pd: por cierto, ni un triste alevín en los canales. Sería por mirar y buscarlos.

20 de febrero de 2012

¡ATENCIÓN!. ALIMAÑAS SUELTAS

Atención a todos los caminantes que practiquen senderismo en Gran Canaria y paseen por el entorno de Cazadores, Caldera de los Marteles o Barranco de los Cernícalos.
SE HAN DETECTADO ALIMAÑAS SUELTAS, estando pendiente la adopción de un calificativo más específico y contundente que los retrate y defina.
Las alimañas citadas son seres humanos de dos patas que caminan erguidos y mentalmente tienen el coeficiente de una larva de mosquito.

Su modus operandi es colocar cebos envenenados para asesinar fauna sin que se puedan inferir para ello más razones que las provenientes del secular grado de analfabetismo, ignorancia cerril y brutalidad mental que salpica a las tres cuartas partes de la población insular.
Una ignorancia que puede manifestarse a través de planteamientos del tipo; es que los conejos se comen el huerto, es que los cazadores que van tras los conejos me pasan por lo mio (muerto el conejo se acabo el problema) o es que las aguilillas se maman los conejos y así luego no hay quien caze. Quien sabe, cualquier justificación es posible para estos despojos cerebrales que circulan por nuestros parajes más rústicos y silvestres.


El otro día, la sangre se me agolpó súbitamente en la cabeza cuando bajando de los Marteles a Cernícalos, junto a la hediondez edificatoria de un andén, observé varias cabezas de rabones y una preciosa aguililla de cuerpo presente en medio de la vereda.
Me jiño en la puta madre que parió al responsable o los responsables de la matanza.
Solo les deseo que el destino les depare prontamente una muerte larga, lenta y  un millón de veces más dolorosa que la de la desafortunada Aguililla de Cernícalos. Me la sopla lo de la ignorancia y la noble tosquedad del hombre del campo. Estamos en el Siglo XXI. Esos atenuantes ya me han prescrito. Que cada palo aguante su vela.


El SEPRONA ya es depositario de la denuncia. Tiene fotografías, coordenadas y testimonio. Nos consta que están en ello.
Esperemos que resuelvan.
Por lo pronto, a todos los caminantes que circulen por el entorno de Los Marteles, Cazadores y Cernícalos, cuidado con sus mascotas o animales de compañía. Hay alimañas sueltas.

16 de febrero de 2012

REAL DECRETO 1628/2011 DE ESPECIES INVASORAS. ORDENACIÓN DE SACO Y PALA

El 14 de noviembre del pasado 2011, en los estertores del mandato socialista se aprobó el Real Decreto 1628/2011 por el que se regula el listado y catálogo español de especies exóticas invasoras. 

Estoy convencido de que la cosa  no pasará a mayores, que la norma es ingestionable y que el asunto de las especies invasoras se quedará en agua de borrajas o vendrá el tío Paco con las rebajas, pero en cualquier caso y tras una lectura no pormenorizada del documento normativo recién aprobado - la lectura exhaustiva me temo que es aún más incongruente - solo cabe resaltar lo fácil que resulta en España ordenar, planear y organizar los recursos naturales haciendo tabla rasa y metiendo todo lo ordenable en el mismo cajón. Así cualquiera es planificador territorial o técnico ministerial de medio ambiente.

El decreto o decretazo, postula sin miramientos la erradicación de toda especie animal o vegetal ajena a los ecosistemas españoles, cebándose especialmente y por alcance con la pesca en aguas continentales de la península.
En materia pesquera, la norma no se detiene a observar en detalle y consecuentemente cada situación, cada especie y las repercusiones que la misma tiene en regiones o sectores de actividad y población determinados. Solamente en Canarias, menos mal, consideran que no hay laminas de agua dulce natural y que el black bass y las carpas introducidas pueden seguir viviendo siempre que no abandonen presas y embalses y les de por colonizar los caudalosos cursos de agua de Garajonay, Cernícalos, Taburiente o La Mina.
Si en la España continental se prohíbe tajantemente el captura y suelta, las repoblaciones de trucha arco iris y se le coloca el cartel de se busca a todo peje que carezca de ADN 100% ibérico, ¿qué hacemos con Mequinenza?, capital mundial del Siluro, ¿y con Orellana?, ¿y con los cotos intensivos de pueblitos castellano leoneses que vivían turísticamente de la arco iris y su pesca recreativa?. ¿En que transformamos  el negocio de la pesca deportiva?, ¿acaso en otro sector productivo de desempleo, cierre y destrucción de tejido comercial?.


En realidad tengo más dudas y preguntas que certezas.

¿Por qué los pescadores deportivos no participan de verdad y como sector implicado en la elaboración de la normativa?.
¿Por qué se considera de igual manera a un mapache que a una carpa?.
¿Si sacamos a todos los black bass, lucios, luciopercas y siluros de la península?, ¿qué tendremos?, ¿aguas  llenas de alburnos, ranas, mosquitos y cangrejos autóctonos?, ¿es posible volver al punto de partida ideal?.
¿Es valida la ecología a cualquier precio?.
¿Es éticamente aceptable que te obliguen sacrificar a un ser vivo o negarle la posibilidad de seguir viviendo?.
¿Por qué antes de pasar lista y poner asteriscos a las especies invasoras no se pasa lista al estado de salubridad de tanto curso de agua y tanta lámina podrida y condicionada por vertidos de todo tipo y políticas hidráulicas de dudosa idoneidad?.

No lo se, vivo en el mar canario y el decreto me afecta poco - aquí las invasiones piscícolas oceánicas son fugaces y ocasionales. Un grupito de pequeños júreles ojones en las Alcaravaneras, un tarpón en el Hierro hace años, un lutjánido tipo cubera arponeado en Mogán o varios cabosos tropicales mimetizados entre los tetrápodos del Muelle Deportivo - pero me parece que desde la administración española, se sigue despreciando a la pesca deportiva, se sigue considerando al pescador como un friki imbécil al que erradicar y se sigue haciendo planificación ambiental o territorial con un saco y una pala.

Yo en cualquier caso, seguiré haciendo lo de siempre. Salvo pistola en la sien, pez que coja y no vaya a consumir, devolveré al agua procurándole el menor daño posible. Y lo mismo me da que sea el sierrote de chavalito, una perca sol tailandesa de 4 kilos comedora de pollos de cigüeña o un pequeño black bass gran canario adicto a los vinilos de Storm. A día de hoy, lo único que mato gratuitamente llegado el caso son cucarachas, mosquitos y ratas de cloaca.

8 de febrero de 2012

DE LA CUMBRE A CERNÍCALOS. NATURALEZA SIN EXCUSAS

En Canarias no creo que hagan falta excusas para pasar un día fuera de la rutina diaria y adentrarse en los vericuetos de la naturaleza insular de tierra adentro, basta con sentir la necesidad de huir de la costa urbanizada, del cemento, del asfalto, del ruido y de la prisa. No obstante, por si acaso a alguien no le basta semejante prescripción facultativa y necesita objetivos menos espirituales y mucho más concretos, para este tiempo, les apunto que en las medianías de Gran Canaria, se encuentran en plena explosión florística las retamas blancas, el tajinaste y el almendro, salpicando de radiantes manchas blancas paisajes de vertiente originalmente consagrados al verde y marrón del binomio orografía – vegetación.

Con las dos excusas referidas, la espiritual y la botánica concreta, el pasado sábado, un grupo de amigos decidimos darnos un garbeo senderista por el entorno termófilo del Barranco de los Cernícalos, partiendo de la Caldera de los Marteles a 1.500 metros de altitud sobre el flanco este de la isla y terminando en Lomo Magullo, barrio teldense situado unos 1.100 metros más abajo.




Por supuesto, tratándose del este insular, para un pateo de estas características es preciso parar obligatoriamente al amanecer en uno de esos fantásticos bares de desayuno que solo posee el corredor costero del este. Concretamente en la capital de la pata de cochino (producto con copyright grancanario) y exactamente en un referente de su preparación, el Yazmina (en El Calero), con sus increíbles bocadillos express de pata y queso tierno. Ineludible.



La Caldera de los Marteles nos recibió a las 8:30 de la mañana como lo podía haber hecho Ordesa, el Mont Blanc o la Columbia Británica. Con un frío de amarrarse los machos.
En mitad de la bruma que se estampaba contra la fachada oriental de la isla, solo se atinaba a manipular toscamente el GPS y seguir la cresta del lomo que nos debía de conducir a la ladera septentrional del barranco objetivo.
La escasa visibilidad nos apartó un rato del camino correcto y hubo que atajar campo a través entre un retamar de cumbre afortunadamente no demasiado cerrado. A medida que descendíamos entre manchas de pinar, las citadas retamas, varias salvajadas humanas incalificables (quedan para otra entrada) y restos de pastizal, perdimos de vista la bruma cegadora y el frío intenso, adentrándonos plenamente en uno de los ámbitos de bosque termófilo mejor conservados de Gran Canaria.
Mezclándose con acebuches de campeonato, vinagreras, tabaibas y kleinias destacan dos arbustos en plena floración: el tajinaste de Gran Canaria (Echium decaisnei) y la retama blanca.



Embriagados por el perfume de las retamas (Retama raetam) que ambientan cada paso, en mitad del bosque, uno no puede sino retrotaer la imaginación a la época más primigenia e intentar componer en la mente un atisbo de lo que debió ser el paisaje gran canario previo a la conquista. Cuando el ritmo natural llevaba la batuta y el hombre no era más que otro sufrido animal sometido a las inclemencias y excelencias del territorio.
Cerca del mediodía, una vez superadas las ensoñaciones y tras comer y conversar de protohistoria y poblamiento al píe de acebuches, “jediondos” y orobales, nos aproximamos al cauce de los Cernícalos “entaliscándonos en su ladera norte. A medida que descendíamos el ruido del agua se hacía cada vez más sonoro y perceptible y es que para el que no lo sepa, Cernícalos es uno de los dos únicos cauces de la isla que llevan un permanente hilo de agua libre.
A fondo de barranco nos tropezamos con humanidad excursionista y nos dimos de bruces contra la magnifica sauceda (Salix canariensis) que crece y prolifera junto al arroyo. Retratos de grupo en los saltos de agua del tramo bajo del barranco, fotografías a varios moldes vegetales encajados en las paredes y el paseo hasta el coche siguiendo el curso de agua ocuparon nuestra última hora de expedición campestre.
Sí, definitivamente, disfrutar del tiempo libre descubriendo el interior de una isla cada vez más hermosa y sugerente no necesita excusas. Y con Claudio, Alex y Carolina, aún menos.
Las fotografías dicen el resto.