14 de noviembre de 2012

INCHIKUS


Nunca nos atrajeron demasiado los inchikus. No me pregunten muy bien porque.
Y eso a pesar de que nuestro jigging pasó con cierta rapidez de la abundancia a la escasez, de las cañas gordas a las flacas, de las 20 picadas por sesión a las 2 y gracias y de reconocer en última instancia, lo que suele engatusar el animus pescandi un cambio de estrategias y un nuevo artilugio que llevarse al estuche.
Lo cierto es que nunca le hemos dedicado al binomio plomo pulpito más que algún lance esporádico cuando se nos cruzaba el cable o al aburrimiento no se le vislumbraba salida.
Quizás, los motivos de la poca aceptación nos la proporciono el hecho de haber probado como primer plato de aquella nueva técnica, los kabura. Con su desesperante acción y sus fondos de arena y fango.

Estas semanas atrás, hemos vuelto al jigging aprovechando los pantanos barométricos que en esta época se asocian a la cara norte de la isla.
Y lo hemos hecho con los inchikus y las cañas de juguete.
Y hemos pillado cacho.

En fondos nada someros, 50-85 metros, con inchikus no superiores a los 120 gramos de peso, trenzas no mayores que 30 libras y cañas parabólicas de poca potencia hemos logrado colocar en actitud de retrato varios peces entre los que sobresalen dos hermosas samas, por encima de los 7 kilogramos de peso.
Samas feroces que en profundidades medianas y con cañas de 15 y 20 libras proporcionan una fantástica pelea. Samas que no pueden vencer la tentación de dentellear con furia a la pequeña criatura de rejos y filamentos que salta sobre el fondo y coletea hasta las medias aguas.




Y también han sucumbido al engaño medregales y dorados pequeños.
Siempre con un ritmo más lento al habitual pero sin llegar a ser somnífero. Siempre prestando mucha atención a los primeros metros de recogida a partir del fondo.

En cuanto a los señuelos, sus marcas y sus ventajas y desventajas, he de confesar que en esto de los inchikus, me declaro fan de los Daiwa Pirate..
Por dos razones: por el precio, soportable y por los anzuelos, uno de los factores claves en asuntos de plomo más pulpito.
Los anzuelos que monta Daiwa son con diferencia los mejores del mercado.
Afilados, con la apertura y el tamaño exactos y sobre todo muy robustos. Algo de agradecer con peces mayores y de dentición respetable.



Tras los Daiwa, pocas cosas me convencen del todo. Quizás los inchikus de Hart (siempre hablando en relación calidad precio) son otra buena opción.
En casa Molix sigue siendo todo muy bonito, muy tentador a la vista, muy chic y muy fashion, pero también muy caro.  Y los anzuelos en el caso de los inchikus, alfileres de costurera.
No me gusta la acción de los Lucanus de Shimano, he visto unas pastillas raras de Willianson y he flipado con el mogollón de arretrancos incomprensibles que venden las fenicias locales del copia y pega.
En fin, ya esta.
Eso, que los inchikus - chucu chucu en la jerga de la cofradía - parece que poco a poco van encontrando un hueco en nuestra caja.
Ya era hora.

3 comentarios:

Y digo yo dijo...

Eso es un Samote loco... los probaré en la next ;)

JM Medina dijo...

Los japos lo tienen to estudiao.

Vania dijo...

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