19 de diciembre de 2011

ADIOS A LA DIVA DE LOS PÍES DESCALZOS

Este pasado fin de semana, abandonó este mundo en crisis Cesárea Evora, la fenomenal cantante de Mindelo, Cabo Verde.
La biófila viejita que nos emocionó con el Mornar y la melancolía propia del África portuguesa.
Una señora de sangre no azul que jamás montó empresas para desviar dinero, ni recibió trajes y joyas en concepto de dadivas. Alguien que nunca se ganó la lotería 5 veces en un año, ni necesito tirarse de un 9º piso para expiar sus robos.
Una persona normal y corriente que jamás dirigió bancos, ni mangoneó ministerios ni fue presidente de país alguno. Una artista de condición humilde que no pateaba balones de fútbol, ni salía en el Sálvame de mier…que diga de Luxe.
Una doña sin más pretensión que poner su voz al servicio de la gente y la memoria.
Una encantadora anciana que siempre cantó por salvar las calamidades de su África natal y nos transmitió sus sentimientos a través de esa música mitad samba mitad fado que de  tan criolla, tan cálida, tan dulce y tan cercana soliviantó el alma del mundo entero durante décadas.

Que nunca la olvidemos y su obra y ejemplo cundan para los restos.
Hasta siempre Cesárea Evora.

Fuente: Internet



Versión para Facebook:

"@buaaaaaa, sabéis k se murió C. Evora. Yossss que pen@aaaaa.
Me dio un nose k cuando lo escuche. El año pasado fui con Yure a verla a Vecindario y estaban guapas las canciones. Chaito. Kisssssssss.
Chacho, esTa lloviendo y hace un frío, verdad Fran. Jeje".

14 de diciembre de 2011

¿Y TU?, ¿NO ESTAS EN FACEBOOK?. DEBERÍAS DE HACERTE UN PERFIL

- ¿Para qué?, ¿para encontrarme con toda la biota humana que un día compartió conmigo el ecosistema de primaria – secundaria – universidad - primer empleo?. Gente que hace años que no veo, que en algunos casos ni me acuerdo de quienes eran porque apenas me relacione con ellos un par de ratos y que al paso de 20 años aparecerían en mi entorno actual con sus canas, su vejez, sus arrugas, su calvicie, su coleta, su aspecto juvenil y sus intactas intenciones de retomar la conversación en el mismo punto en el que se había quedado hace décadas. Por supuesto, ni uno de ellos cae en la cuenta que la vida ha dado unos cuantos giros desde entonces, que aquel mundo de antaño no es este y que las personalidades, aficiones, querencias y fobias de cada cual han mutado en función de avatares y circunstancias. Peña que me invitaría a ser su amigo, entrar en su grupo, mirar sus fotografías y retroceder mentalmente en el tiempo para volver a tener 19 años. 
No gracias. Que coñazo. 

- ¿Para qué?, ¿para colapsar fatalmente mi sistema perceptual con tanto mensaje pollaboba avisándome que Eli le desea feliz navidad a Noe y de paso la pone al día en que Manu por fin conoció a Nati y se cayeron bien?. ¿O que mi prima Dunia Isabel, Dunisa para los amigos, fotógrafo de paisajes isleños, acaba de colgar una instantánea que tomo ayer a los píes del Roque Nublo y que tras ser editada en Photoshop muestra una impactante postal de la roca entre polarizados cielos nubosos y espectaculares saturaciones de pinocha y jaras?. A MI QUE COJONES ME IMPORTA todo eso. Que la presente al Pullisher.



- ¿Para qué?, ¿para obligarme a leer un ejercicio comunicativo basado en frases mal redactadas, incompletas, incongruentes, sosas, llenas de incorrecciones, arrobas, “k” de kilos y signos de exclamación e interrogación que nada tienen que ver con las reglas del castellano escrito?. Lenguaje basura que haría berrinchar desde el más allá o el más acá a Cervantes, Galdos, Delibes o cualquier otro maestro de la lengua más fascinante del mundo. No gracias, preferiría ver “la Gala”. 

- ¿Facebook?, ¿para qué?, ¿para participar de su interesado carácter social y su pastoreo de masas destinado a crear rebaños teledirigidos a un narcotizante entretenimiento de cotilleos y chorradas que le permita al sistema seguir sableándonos los derechos, la libertad y la dignidad individual al tiempo que poco a poco nos reduce a meros esclavos productores - consumistas (¡Toma ya!). No gracias. Que le den al Facebook.

Que le den. Sin lubricante ni prolegómenos pre-coitales.
Que le den, a ser posible con saña, chifladura y gula.

Me quedo con mi blog y sus botellas con mensaje.
Y me consta que Jay opina lo mismo.
Y Mubarak.
Y Gadafi.

11 de diciembre de 2011

CARA DE RAJOY POSANDO EN BERMUDAS (EN AMADORES)

La bronca de Jay:

“A ver Uno de Tantos, batata mío, es necesario que sepas, que si te levantas a las 5 y media de la mañana para pegar unos lances a treinta kilómetros de casa, en un veril difícil de andar, con viento frio y relente que muerde. Si encima por razones varias de tu dinámica vital actual no son muchas las oportunidades para hacer spinning de amanecer, sería conveniente que andaras al loro y no te dejarás en casa cualquiera de las dos partes fundamentales del equipo de pesca.
Te puedes dejar los bucktails de tu amigo el moldavo, los jigs de metal, un ranger, la bobina de reponer bajos, el boga grip, los tubitos para desenrocar, el descamador, el deshace pelucas, la cámara de retratar, las trabillas, el cuchillo de filetear, la linterna, el cortaúñas, el trapo, el manojo de elásticos o la reput……madre que te pario. Pero LO QUE NO PUEDES DEJARTE ATRÁS, TOLETE MIO, ES EL CARRETE.
PORQUE APARTE DE PERDER TIEMPO, ÁNIMO Y DINERO, SE TE QUEDA UNA CARA DE GILIPOLLAS QUE ni Rajoy posando en Bermudas para el Canarias 7 en la playa de Amadores”.



Pues bien, eso fue lo que le paso a un servidor el otro día por la mañana, cuando aprovechando el festivo constitucional acordó con el amigo Jacobo una sesión de spinning madrugador.
Fue en el pesquero, al ir a armar la caña cuando caí en la cuenta de que no había cogido el carrete.
Afortunadamente, el compi si llevaba el equipo completo y pude entretenerme a través de la charla, la fotografía y un par de lances prestados de vez en cuando.



¿Los resultados?, paupérrimos, como de costumbre. Solo un agujón que se prendió a un Daiwa Saltiga Minnow después de insistir unas cuantas veces y quedo retratado para la posteridad tal y como ven antes de este párrafo.

Es lo que hay.
Será hasta otra.

7 de diciembre de 2011

LAS SAMAS MAYORES DEL MUNDO. LA ÚLTIMA PERRETA

Ayer en la portada digital del Canarias 7, apareció una noticia referida a unos pescadores que en Agaete, Gran Canaria y a jigging, habían conseguido capturar una sama de 10 kilos y pico.
Según el llamativo y estupidizante titular era la sama más grande del mundo.

La noticia viene a contrarrestar otra noticia semejante publicada hace unas semanas que refería como en un Campeonato de Jigging celebrado en Lanzarote se había batido el record de sama establecido hasta entonces, con la captura de otra esparido más grande del mundo, 9 kilos y algo (creo).
Por supuesto y como es normal en la prensa escrita de este archipiélago, la calidad periodística brilla por su ausencia y la noticia se cuenta y se refiere como podría hacerlo mi abuela. Ni siquiera se menciona el nombre científico de la especie. Nada. Ni características, peculiaridades o aspectos relativos a su pesca. Solo inconcreciones  a través de frases a cual más absurda, burda y ridícula.

En cualquier caso, pasando por encima de la cutrez noticiera de los medios escritos y el tributo al anacronismo que suponen los campeonatos de pesca a jigging con su pestazo a safari africano del XIX, lo cierto es que es muy probable, que muchos pescadores que de manera regular hayan practicado jigging durante los últimos años en Canarias, exceptuando el Hierro, tengan en su haber capturas de samas más grandes del mundo.  Samas sin registro oficial IGFA y por tanto sin categoría de record oficial pero samas como puertas, animales de 10 o más kilogramos atrapados sin fanfarrias ni voladores, que venían (adviertan el tiempo verbal) a componer la rutina de capturas asociada  al jigging nuestro de cada día.
Yo he pescado samas más grandes del mundo, y también mis compis Guillermo, Felipe, José, Antonio, Nicola, Francis, Abe o Victor “Nono”.


Y eso por citar solo  a algunos amigos que han pescado aguas Canarias, pues no quiero enmarcar mi reflexión en el Estrecho de Gibraltar, donde al jigger que no haya cogido una sama de 10 o más kilos casi se le tiene por un sarnoso de mazmorra y cuarentena.


En fin, que no es raro ni sorprendente como pretenden hacernos creer en la prensa escrita, el pescar samas de ese porte en el archipiélago, lo que quizás si resulte sorprendente es que un periódico tenga que recurrir a este tipo de sucesos cotidianos y nada noticiables para sumar un buen número de clicks a su dominio web o que las noticias sean el compadreo que otorga rato de gloria, fama y ego a un cuñado, un primo o un amigacho.

Pues eso, que a estas alturas del partido, me jode que me anuncien el descubrimiento de la pólvora.

Bonita sama, por otra parte.

2 de diciembre de 2011

ASESINANDO LA NOSTALGIA. SPINNING EN MAXORATA. (CON CLAUDIO, ADAY Y JAVIER)

En lo que al donde se refiere, mi relación con los señuelos artificiales tiene como una de sus referencias de génesis la isla de Fuerteventura; su inmensa línea de costa, su extensa plataforma sumergida, la soledad de sus grandiosas playas y el bravo mar de su despoblado barlovento.
En aquellos inicios, aún conectado a los estudios universitarios, la pesca se compatibilizaba con apañadas de ganado costero, pateos en busca de rarezas botánicas o entretenidas sesiones de paisajismo fotográfico. La compañía humana imprescindible de aquellas aventuras era mi amigo Claudio Moreno; atento organizador, guía generoso, geógrafo sin alaracas, correcaminos incansable, enseñante comprometido  y una de las personas que por practica y vocación mejor conocen el medio insular de estas 8 cagaditas de díptero que tenemos por archipiélago.
Aquellos eran tiempos de pesca y exploración, de descubrimiento, de pejerreys, bailas y sierras en ambientes tan bellos como poco antropizados. No había chavalitos ni el spinning había adquirido aún los tintes de moda grupal que ahora y por sectores tanto nos agobia. Empezábamos y coincidíamos ánimos parecidos; yo con un bichero para bicuas kileras y otros con un manojo de rapalas enganchadas al borde de un balde. Cuanta inexperiencia convergente. Que pintas por otra parte.
Una década después de aquellos primeros y felices tiempos, hemos vuelto a Fuerteventura para rememorarlos y acallar un poco  el rumor nostálgico.
Con Claudio por supuesto. Con Abe y Antonio, faltaba más y con Aday y Javier, un par de primerizos que en apenas un rato, para este que escribe ya eran como amigos de toda la vida.






Desembarcamos el viernes pasado en Morrojable y durante tres días recorrimos el litoral majorero buscando pejes depredadores.
Después de alojarnos en una villa situada a las afueras de Gran Tarajal y segregar dos cubas de feromonas  ante la fantástica carrocería de la casera, empezamos a pescar de tarde en la meca del norte con un alisio fresco entrando de costado y una mar de fondo tan llevadera que lejos de molestar, mejoraba las condiciones que a nosotros nos parecen más propicias para la actividad general de gatos y ratones.
Pero la presencia de peces era nula. Ni carnada ni depredadores. Esa fue la tónica general durante el viernes, sábado y domingo. Ni cambiando de lugar ni variando de ambiente lográbamos atraer la curiosidad de los escamudos. Daba igual que fuese playa, risco o la mezcla de ambos. Un pejerrey que siguió la enredada muestra de Javier, el avistamiento de varios palometones cebándose en la ola y algunas tímidas picadas en ambientes playeros de lubinas y bailas fueron los únicos incidentes reseñables durante el fin de semana.






El domingo noche, ante el bolo descomunal que se nos venía encima, con Javier retirado de la excursión por compromisos laborales, tras auxiliar a una parejita de adolescentes a los que la batería del coche dejo tirados sobre un cantil norteño y a pesar de estar rendidos al cansancio general y falta de horas de sueño, decidimos que la última opción era agotar el tiempo del lunes destinado a esperar el ferry, echando el resto en la playa de trasmano abierta al suroeste. Estábamos en el descuento y tocaba colgar balones. Había que tirar de reservas físicas y fajarse mediodía entre olas y arena batida.
Así lo hicimos.
A las 6 de la mañana del lunes pusimos rumbo sur y desembocamos en la majestuosa playa de barlovento que nos recibió con un viento ausente, escasa ola y una luminosidad tan fotogénica que a poco que te descuides agota la capacidad de las tarjetas de memoria.


Caminamos un rato, llegamos al punto escogido para comenzar la sesión de pesca y al segundo lance ocurrió lo que al menos este que escribe intuía. Chapoteo en superficie con el calabacín de Molix y pejerrey al canto. Un sollajo que calculo en 5-6 Kg y que tras revolcarse sobre el señuelo, desapareció sin clavarse. A partir de ahí, la acción pejerrey nos animo la primera parte de la mañana con animalitos de 1 a 2 Kg, que mostrándose activos con la llenante, entraban y salían en patrulla, clavándose a pares hasta completar 7 capturas en apenas una hora. Luego, el final de la marea hizo decaer la actividad tocando pescar de retirada el resto de la playa hasta alcanzar el coche.


Armado de persistencia, con mi pequeña travel de Lamiglas, entre hoyos, barras y rebelajes logré una palometa blanca del tamaño de una cajetilla de cigarros y una baila de  1 kilo que sirvió para poner guinda de consolación a un fin de semana fantástico desde el punto de vista lúdico - social y decepcionante desde la perspectiva pesquera.



En cualquier caso, que le den a la pesca. Fuerteventura es un lugar paradisiaco a dos horas de ferry. Un territorio exento, dorado y silencioso. Un lugar colmatado de libertad y simpleza. Un paisaje de montañas peladas y repletos llanos vacíos. Una isla mágica para los sentidos. Otro archipiélago.



Gracias a los amigos majoreros Abe y Antonio por la guía, el acompañamiento y la hospitalidad.
Gracias a mis compañeros de aventura, Claudio, Aday y Javier. Con ellos, los bolos son menos bolos y la coña y el buen humor se convierten en matriz indispensable.
Gracias a Silvia por ser tan profesional en el negocio inmobiliario y estar tan atenta ante cualquiera de nuestras necesidades de alojamiento y logística. El lunes nos hubiera gustado darle las llaves y las gracias en persona pero la puñetera pesca es Espartana y represora como ella sola.
Gracias a la cafetería que esta a la salida de Tarajalejo por abrir temprano y hacer bocadillos para pescadores que madrugan.
Gracias al club de Pesca de Altura Faro de la Entallada por recogerme el señuelo que durante tres tardes no logre darle a Victor Nono.
Gracias a Estrella y Francisco por su inocencia y confianza. Reconforta comprobar el que aún con aquellas greñas, aquellos ropajes, aquel salitre y aquel sudor, uno sigue sin pasar por maleante.
Gracias a la Quesería de Juan Díaz en Tiscamanita por el trozo de queso “pa los pizcos”.
Gracias a Fuerteventura, por ser tan grande, ventosa, árida y erosionada. Afortunadamente la incomodidad de unos es salud para otros. Nosotros.





Por cierto, aunque en esta ocasión no salieran muchos peces, si salieron algunas buenas fotografías. Claudio con su Nikon D3 y servidor con la D90 le intentaron poner memoría visual a lances y lugares.
Las que acompañan la entrada son algunas de las mejores.
Como siempre, merito compartido.
Nosotros pusimos el ojo, los japoneses la tecnología y Fuerteventura la luz.
Volveremos.