17 de agosto de 2011

DE ARCEN A ARCEN. LA DESGRACIADA EXISTENCIA DEL TORO "RATÓN"


La España troglodita tiene un nuevo mito. Acaba de nacer para la farándula casposa de un país sin parangón, el toro “Ratón”. Un animal que sin comerlo ni beberlo va a pasar a la posteridad por la impuesta heroicidad de ser un asesino en serie de seres humanos. Sí, vale, gilipollas sin tope, inconscientes de baba y sanatorio, compatriotas prescindibles – porque a ver que falta hace la compañía vital de un tarado que se toma dos cubatas y se tira a correr delante de un tren -, pero seres humanos al fin y al cabo.


Y como no podía ser de otra forma, es la red de redes, la que lo mismo sirve para subirle el ázucar a Mubarak que para convertir en hit parade del Youtube los ronquidos de tu suegra en Corralejo, la que ha encumbrado al inocente bovino hasta el estrellato mediático.
Porque al  toro “Ratón” que lo registren.
Como ocurre con todos los de su raza, la desgraciada criatura es y seguirá siendo pura carne de cañón. Un mamífero con pedegree mitológico y Mediterráneo, mangoneado desde la becerril infancia para el pan y circo más rancio de la Europa del siglo XXI. Aunque en el caso de “Ratón”, el pan y circo que le ha tocado en desgracia no le da para oler la Champions League de la tauromaquia. Que se olvide de verse enfrentado a Pepe Tomás o cualquiera de los pintureros toreadores top gama de la Spanish party. Al toro “Ratón” le toco el inframundo. Las mil y una fiestas pueblerinas y callejeras del levante veraniego español.
Cayó en las cloacas, en la indignidad tumultuosa de borrachines que corretean la rotonda central de Játiva, o en el stress resbaladizo de cerveza que procura la calle mayor de Sagunto. Cosas del pedegree y del destino.

Y aunque todo pudiera quedarse en ese desgraciado destino animal, resulta que para colmos, “Ratón” anda bien de reflejos, cuenta con suerte y además instintivamente parece saber convertir la experiencia en aprendizaje. Total: que en apenas unos meses, en el circuito festivo de la España más profunda y recalcitrante, ya ha conseguido unos cuantos premios gordos y dos  plenos al 15. Dos hermosos matariles en dos homos erectus (por un mínimo de respeto al sapiens sapiens) a los que un día les dio por jugar a la ruleta rusa entre sus cuernos.
Y claro, como en este puto país, lo que no mata engorda y el morbo huele que alimenta: el muerto al hoyo y el vivo al bollo.
Y el vivo es “Ratón”, que de ser un esclavo puteado cada 10 días a correr hacia delante entre hostigamientos y acosos, se ha convertido en el Messi de las embestidas, una referencia freak para la España del pandero. Una estrellita de la red con página web inclusive. Un galáctico del mugido que cobra sin ver un duro 10.000 euros por aparición.
Un pobre animal utilizado por partida doble, como eje fundamental de una de las barbaridades más inexplicables de occidente. Una de las incongruencias más soberanas de un país puto en el que todo esta bien y mal dependiendo del que, y de si ese que, me toca a mi o le toca al vecino.
A “Ratón”, pese a su condición animal le ha tocado ser personaje del verano en una nación sin medida que se conduce de arcén a arcén y donde lo mismo te cae cadena perpetua si le descargas dos cartuchazos a un lince que una medalla por martirizar con saña y barbaridad a un toro acorralado.
A “Ratón” le ha tocado el deshonor de ser un farandulista más de ese montón de Españas a cual más cabrita e hipócrita. De esas que se pasan el día jugando a rasgarse las vestiduras o ser más papistas que el Papa antes de justificar doctamente la barbaridad más infumable o el comportamiento más vil. Un lugar en el que lo que se llora y lo que causa risa se usa para lo mismo sin más criterio que el de la temperatura ambiente.
Un lugar en el que un pobre toro sin culpa, un ser vivo elemental sin trampa ni cartón es condenado a tratos vejatorios por peregrinas razones de tradición y acerbo o subido luego a los altares por su más que dudosa capacidad de quitar vidas humanas. De arcén a arcén.
Aquí, en el flanco sur de un continente al que se presume culto y progresista y de cuyo exilio socio cultural, me temo nos sigue salvando la playa, el clima, la sangría y la paella.
Aquí, en la pesadilla de Doña Merkel. Donde “los cabrones españoles”.
Aquí, en el contexto político-cultural de la España troglodita.
De arcen a arcen.

Pobre toro “Ratón”.
Que descanse en paz.
Si lo dejan.

2 comentarios:

javi dijo...

antes de jubilar al pobre toro "raton" le otorgaria un premio por su penoso peregrinaje de pueblo en pueblo
una ultima actuacion a puerta cerrada.
con lleno hasta la bandera
en el congreso de los diputados.
"que espectaculo"
y por ultimo
despues de aniquilar hasta el ultimo de los parasitos
un monumento

juan jose dijo...

Y otra sorpresa...No sabia que te saliera tan bien l tema de la españafaranula. Aunque manido, bueno, muy bueno. Y encima en medio de agosto.
Bravo por ratón que ha servido de palanca y excusa


Juanjo