6 de junio de 2011

CUADERNOS DE MISANTROPÍA. VIAJAR CON ELLOS

Tiene coña. Por si uno no tuviera bastante con la incertidumbre de la naturaleza, con las vicisitudes de la aviación civil a la hora de acarrear los equipos, las prestaciones de la organización que te lleva a pescar y las condiciones de habitabilidad y vida diaria de muchos campamentos y lodges, de un tiempo a esta parte y por lo visto y experimentado de últimas, hay que añadir un quinto elemento a tener en cuenta dentro de las posibilidades de contratiempo en la planificación y disfrute de un viaje de pesca. LOS COMPAÑEROS DE VIAJE. El hecho de que no le toque a uno durante una semana aguantar a un cabeza perro insufrible, un fantasma insoportable, un cretino enterado, el último nuevo rico cateto e ignorante, el pijo de garrafón, el trabado susceptible o mezclas de todo lo anterior en distinta proporción y medida.

Vamos al grano.
Existen por lo que he podido experimentar tres perfiles básicos: trabados, fantasmas y viejos caciques. A su vez, estos tres tipos principales son susceptibles de dividirse en todos los subtipos que la diversidad de psiquis y personalidades tenga a bien disponer.

El Sujeto que Viaja de Pesca por Moda, por Snobismo y aunque Viviera el Resto del Año sobre una Jaula de Engorde de Pescado no Repararía un Mínimo Instante en los Peces y su Mundo.

Sin embargo, son 7 días cada año los que se convierte en el mejor y más fanático pescador del mundo. Presume de aventuras, sapiencia y habilidad. Usa un kit de pesca tropical top gama valorado en 5.000 euros, señuelos de diseño japonés exclusivo y curiosamente, o tarda tres cuartos de hora en hacer el nudo de cirujano o cuando surgen dificultades que solo la experiencia y el conocimiento son capaces de resolver, decide descansar y terminar su jornada de pesca alegando dolor de espalda o mostrando un agudo ataque de pasión fotográfica. Cualquier cosa menos honestidad, cualquier excusa que disimule que no se entera, que no sabe, que esto de la pesca se la trae al pairo y que lo que realmente importa es hacer lo que todos y seguir la moda. Es que da lustre eso de ir a pescar al trópico, como lo da eventualmente el jugar a golf, bailar salsa o llevar un tatuaje en el gemelo. Hay que estar, esa es la premisa.
En principio, este perfil de personalidad no debiera causar perjuicio en el resto de acompañantes, pero la cosa se complica cuando como casi siempre sucede, al individuo la pesca no le sonríe y entonces, su compañía se transforma en mil y una protestas, quejas veladas, cizaña, reclamaciones por lo bajini y desacuerdos. Excusas en definitiva. Porque por supuesto, él es el mejor, el más grande y el más experimentado. Y si no es capaz de capturar ni una mísera caballa es porque el destino de pesca no sirve, el guía es un incompetente, el skipper un ignorante o diariamente le asignan la parte podrida del pastel.

El Viejales Ricachón que se Aburre

Este es otro perfil que te puede dar el viaje.
Obedece a 5 subperfiles: el viejo jefe, el viejo avaro, el viejo que no se admite como tal, el viejo con privilegios de vejez y el viejo verde ridículo. Si coincides en el quinto pino oceánico con un carcamal que posea el grand slam, los cinco perfiles, entonces que Dios (o lo que sea) te coja confesado.

El viejales ricachón que se aburre acarrea varios negaciones a cuesta: La familia NO lo aguanta, los amigos NO le escuchan, la juventud NO lo acompaña y su ego NO le reconoce la senectud.
En tal tesitura, el personaje, inmiscuido en una expedición de pesca internacional es una bomba de relojería cargada de fastidios.
Sus hábitos mandarines le harán querer planificar pesca y logística adoptando papeles de guía y chico de agencia. La misma razón, unida a su presunción de sabiduría náutica y pesquera  le llevarán a suplantar al skipper en su tarea.
Como a todo viejo, y aunque él no se reconozca como tal, la naturaleza le hace presentir que el final del partido esta cada vez más cercano y por tanto el reposo y la paciencia le son molestos. Eso, unido al abandono por coñazo que padece, le lleva a inmiscuir al grupo en mil y una planificaciones paralelas; convocatorias, saraos, reuniones y modificaciones del plan de viaje original. Por supuesto, respecto a la pesca - que no es más que otra excusa - su comportamiento estará condicionado por la no juventud y su tendencia al confort y la comodidad. El yayo no va a madrugar fácilmente y tampoco piensen en tenerlo todo el día sobre la bañera de una embarcación moviendo el choco a merced de las olas. Ahí utilizará los derechos de vejez y el chantaje emocional de pobre viejito como arma arrojadiza que intente modificar la diaria rutina de pesca. Y por supuesto, como la fobia al abandono y su afán de protagonismo le impiden optar por quedarse en el lodge y separarse del grupo cuando las condiciones no le son gratas, será el grupo el que deba adaptarse a Matusalen, pescando a partir de media mañana y regresando poco después del mediodía.
Pues sí, menudo marrón el tener que aguantar a uno de estos viejales ricachones. Si encima el abuelo te salió coquetón y adopta roles de viejo verde, tu sentido del ridículo y la vergüenza ajena llegarán a ruborizarte ante los flirteos del septuagenario con chicas que pueden ser sus nietas. Pobre de ti.

El nuevo rico cretino y arrogante

Este es de los más vomitivos y aunque comparte la esencia del primer perfil,  suele responder más concretamente a un individuo fantasmón, ignorante y enterado que siendo un cateto sin medio dedo de frente va de chulito seguro de si mismo y convencido de que es el mejor y más autorizado pescador del circuito tropical. Tengo dinero y consigo lo que quiero. Este CR7 de la pesca internacional es un plasta por abuso indecente del yo y constante impartición de cátedra y doctorado. Sus capturas son las mejores, sus equipos los más adecuados y su manera de hacer la única posible. El tufo de su insoportable ser canta desde el mismo mostrador de facturación. Será hortera en las formas, miserable en los gestos, maleducado en el trato, despectivo en la opinión y soberbio en la actitud.
Al loro, que suele ser agresivo y a poco que las cosas le vayan mal dadas, creará mal rollo a espuertas.

El Rata 

Pese a no pasar dificultades económicas, a este tipo lo verán pescar con la ropa de oficina que los años le han ido jubilando del curro diario. Camisas de rayas abotonadas y pantalones cortos del chino.
Le verán meter anillas y assist en bolsas plásticas de supermercado, gorroneando sin rubor ni compromiso de devolución, anzuelos, señuelos, hilos y consumibles varios. Se hará el sordo o desaparecerá como Judini en el momento de dar propinas y Llegado el caso, pasará hambre con tal de ahorrarse una merienda de aeropuerto. Es calculador, espartano por avaricia y una culebrilla humana que serpentea entre lances y posibilidades de pesca; negociando unilateralmente con los skipper para su particular provecho, ocultando información o practicando un egoísmo rastrero que da grima. Este tipo no suele ser agresivo ni armar follón, es cobarde por naturaleza y llegado el caso, si alguien le canta las cuarenta, se hará el loco, dará marcha atrás, disimulará, se excusará y buscará fuga a través del primer agujero a disposición.

El Histérico Negativo

El producto de Luxe incluye cierto complejo de inferioridad y propensión a la susceptibilidad.
Conocerás tu lotería desde un año y medio antes, pues dará la murga con los preliminares del viaje hasta límites insospechados; que si el equipaje, que si los seguros, que si los horarios, que sí mira cuantos nudos de viento marca para dentro de un año el windguru de Rarotonga.
En función de lo trabado que sea y los complejos que acarree, será más o menos coñazo y agresivo. Pero casi siempre serán hipócritas y falsos en un 80%.
Ojo con los cojos, con los sordos, con los tartamudos, con los poca cosa o con los neuróticos. En algunos casos la mala milk rebosa cuencos y paciencias, convirtiendo a un señor simplemente coñazo en un tipo odioso con el que te prometerás a ti mismo no volver a cruzarte.

En fin, advertidos quedan, aunque por supuesto, estos casos son minoría, afortunadamente abunda la gente sencilla y tranquila. Cada uno con sus cosas y su personalidad, pero sin dar la murga ni joder la fiesta colectiva. Majoreros saharianos, Barones menorquines, picapleitos malagueños, pequeñitos valencianos, vascos de una pieza, chicharreros de primera, italianos manejables y catalanes de peluche están dentro de mi selección ideal, la llevadera, la amigable y la siempre querida.

Por cierto, si en uno de esos viajes consigues tener un cómplice al que le guste la guasa y  sepa ver pasar la vida desde arriba, te lo pasarás pipa riéndote a costa de la personalidad y    modus actuandi de los papa fritas de turno. Solo es cuestión de guasa, sarcasmo e ironía.

Pues eso, que perdonen la incalificable y ácida entrada.
Deben ser las cosas de Jay y el verano al caer.

5 comentarios:

juan jose dijo...

BRAVO,BRAVO, y mas BRAVO.

Añoranzas de leerte. Me parto!

Quiero el Cuaderno II, y luego el III y luego el IV...

Este fin de semana hablamos de viajes en un campeonato ceutí de jigging. Reminiscencias de las guerras pichipanescas. De lo que se trate, me servirá para despejar dudas. Buscaremos la ocasión.

y más bravos

JOSE MANSO dijo...

Eres un crak tio !! , disfruto de lo lindo leyéndote y con esta entrada la has bordado, te lo dice uno ya entrado en años y que está ya de vuelta de esos personajillos que tan bien describes

Y digo yo dijo...

Abogo por el cambio de título al de "los papa fritas de turno" :):) hacía tiempo que no escuchaba ésta nuestra definición ;)

rafa dijo...

Un lujo leerte amigo, un lujo.

Nicola Zingarelli dijo...

Allá va mi niño, haciendo amigos por el mundo :-)