29 de abril de 2011

JIGGING. VUELTA A LA NORMALIDAD

Tras un período complicado de curro y las mini vacaciones de Semana Santa, creo que ya estoy en condiciones de recuperar el ritmo habitual de pesca a jigging.
De momento, la meteorología de primavera se disfraza de otoño e imita a la estación prenavideña con perturbaciones y borrascas del suroeste que aún no siendo potentes en cuanto a lluvia y viento, si aplacan el rebote que en condiciones normales de alisio tiene el mar a nuestros píes.
Ayer, como el que no quiere la cosa, decidimos embarcarnos y dejar por unas horas que nuestros metales pesados bailaran en los veriles submarinos del norte insular más próximo.
Desaparecida la alerta Dumerili que decretó el animal de Antonio hace unas semanas, volvimos a los equipos más ligeros y los pejes pequeños y medianos que conforman la matriz irremediable de nuestro jigging.
Samas, loquillos, sierras, bicuas, negritas, bocinegros y algún esporádico salen muy bien con las cañas de 15 y 20 libras, que encima pueden mover con eficiencia chucu – chucus y parecidos.
Precisamente, mi idea primigenia de ayer tarde era la de pescar con la Lamiglas 15 libras y dedicarle tiempo a un par de inchikus con pedegree que adquirí en el economato del deportista hace un par de tardes. Dos caidas me duro la voluntad. Al segundo lance, un cabo a media agua sobre un fondo octogenario, seguramente de alguna de esas nasas delincuentes que salpican nuestros veriles, se merendó los 15 euros del metal con pulpito.
A partir de ahí. Cambié de estrategia y donde había dicho Inchiku, coloqué un Aile Metal CS 150 amarillo lumo que tras cambiar de marca, en apenas dos garetes, llevó a ver la Gran Canaria emergida a dos samitas de 2-3 Kg, atrevidas, fieras y hambrientas como pocas.


Luego nada más. Comenzó a soplar un noroeste frio, el atardecer se echó encima y José cogió un lagarto. Señas todas ellas que indicaban la oportunidad de recoger bartulos y clausurar la sesión hasta otro rato.
Es lo que hay.
Me conformo con eso, con el rato en el mar, con las samitas y con la posibilidad de recuperar mi ritmo habitual de pesca.
Será hasta otra.

1 comentario:

juan jose dijo...

Bien, bien...


Andaba extrañado.


Bendita rutina.