17 de febrero de 2011

ATOLÓN DE FARQHUAR, SEYCHELLES. LO QUE PUDO HABER SIDO Y FUE MENOS


Desde el avión, al mediodía del sábado 5, Farqhuar nos recibió con las mejores galas. Tiempo esplendido, sol, nada de viento y una luminosidad que dejaba ver desde el aire toda la gama de azules, turquesas, ocres y amarillos de un atolón tropical al uso.
En la cabina de la Beechraft, las niñas histéricas no paraban de gritar y esparcir euforia señalando arrecifes, cantos, ensenadas y puntas.



Tras la breve pesca de aquella tarde y la primera toma de contacto, el domingo 6 amaneció nublado, ventoso y con olas en la línea de arrecife. Una depresión tropical asociada al ciclón Bingiza se había posicionado sobre nosotros y según la previsión se quedaría toda la semana. Vientos del suroeste y lluvia por un tubo a partir de ya.
En tales circunstancias, resultaba Imposible pescar el exterior del arrecife por el sur, por el oeste y por el norte. En aquellos momentos y hasta que las condiciones empeoraran, solo quedaba una porción de sotavento en el noreste donde practicar la pesca exterior. Lo aprovechamos mientras pudimos, logrando algunos GT reseñables a popper y el animal con mayúsculas a jigging.





Luego todo empeoró. La depresión se volvía ciclón a cada rato y las perspectivas de pesca se veían condicionadas por la dichosa meteorología.
Lejos de apesadumbrarnos, siguiendo esa máxima que dice que pese a todo, cada día y cada tiempo tienen su pesca, nos conjuramos a buscarnos la vida y tratar de sacarle rendimiento a las circunstancias.



Con la buena predisposición y profesionalidad de los skippers de Fly Cast Away escudriñamos cada noche la fotografía aérea de Farqhuar, buscándole las cosquillas al viento y procurando sacar de donde casi no había. Derivas en la laguna, palizas de vadeo en la costa este y fugaces incursiones de jigging con los testículos de corbata entre vientos de 18-20 nudos y alteos de 1 a 2 metros. Eso es lo que tocaba despachar. O eso, o pasear por la playa recolectando conchitas con chubasquero.
Y claro, como somos lo que somos y a cabezones no nos gana nadie. Metiendo en un mismo caldero la pasión por la pesca, la vena aventurera, los arrestros entusiastas y la profesionalidad, el conocimiento  y la entrega de Keith Innes – Rose y James Cortard (Flycast Away); conjugando el optimismo contagioso que emana un tipo de Santa Ursula y la pizca de habilidad o experiencia que más o menos poseemos en el asunto del lance y recoge, conseguimos que la semana de pesca tropical (jigging y popping) en el atolón de Farqhuar (Seychelles) bajo la influencia de un ciclón tropical fuera tan solo menos mala de lo que podía haber sido.





Al final, en 6 horas de jigging alternas, salieron dos doggies grandes, uno grandísimo.
Al final, popping la cosa anduvo en torno a los ciento y pico GTs de los cuales casi una veintena fueron conseguidos pescando desde tierra. Aparte de ello, se logro capturar un similar número de meros y snappers (Lutjanus bohar) y algunos emperadores y napoleones. A jigging, también salieron los Jobfish en sus variedades green, rusty y bluespotted. Blue fin trevally, black jack, meros de hondura (Ephinephelus multinotatus), un yellowfin tuna y algunas peleas y sucesos con peces que se presumían de notable porte y terminaron dándose a la fuga.




GT. El Santo Grial

No me vuelve tan loco como a los demás, pero es de reconocer que la pesca a popping de este animalito tiene un no se que adictivo.
Probablemente es la picada lo más espectacular. Esa explosión salvaje e inesperada. La picada y la incertidumbre de los primeros compases de pelea, cuando todo esta siempre a punto de saltar por los aires.
Sin salir, salvo un par de ratos de la laguna interior, en Farqhuar hubo GTs para todos. Los mayores alcanzaron los 30 Kg, los menores los 8-10, pero la media estaba en pejes de 15 Kilos que proporcionaron fenomenales peleas y buenos ratos de entretenimiento.
Pero los mejores lances sin duda, transcurrieron desde la orilla. En lugares querenciosos, donde el arrecife alcanzaba profundidad o en canales entre islas. No hay muchos lugares en el mundo donde sea posible pescar GTs de orilla, Farqhuar es uno de ellos.
Poder pescar desde tierra peces de este porte, tiene otro sabor, otro significado. Es un reto y a su vez un disfrute. Pescar depredadores tropicales desde tierra es una oportunidad que no se presenta a menudo y puede valer por si solo un viaje de pesca.
Recuerdo especialmente dos animales, uno capturado por Marcus Muller en un lugar al que llamábamos los hervideros por su recuerdo con la costa lanzaroteña y otro de Javi  “Medregal” en un escenario clásico. Un canal de aguas azul-turquesa, tranquilas y limpias que se disponían delante de una orilla suave de arenas coralinas.















Meros y Snappers

Me sorprendió la cantidad de groupers y snappers que se distribuyen por los arrecifes someros de Farqhuar. Increíble. Imposible determinar las variedades y especies de mero. Creo que estaban todos los del Índico y alguno más. Reconocí al mero floreado que ya he pescado en Andaman, a algún Coral Trout de coloración verdosa y al babón, un mero especialmente abundante en algunos enclaves del océano oriental. El resto de ejemplares presentaban tal diversidad y modificaciones de aspectos y colorido que resulta ardua la labor de identificación. Se podían pescar sin necesidad de lanzar. Bastaba caminar sobre el arrecife o navegar entre agrupaciones de coral, posar el popper sobre algún rajón y quedarte enganchado a la ferocidad de algunos de estos pejes, que en ocasiones llegaban a sobrepasar con creces los 10 kilogramos de peso.



A lance, tanto con el píe en tierra como desde el barco, era preciso andarse con ojo pues la picada y la búsqueda de algún refugio eran la misma acción. Más de un popper se quedo enganchado a oquedades y grietas.
Con los snappers la cosa es bastante más simple en lo que a identificación de la especie se refiere. Lutjanus bohar y asunto resuelto. El pariente Índico de las cuberas Atlánticas y Pacíficas. Más pequeño, menos potente a la larga, pero con la misma mala milk a la hora de atacar a un señuelo, e idéntica estrategia de pelea: buscar la grieta salvadora desde el primer instante.





Otra Muesca en la Culata

Lamentamos nuestra mala suerte. En la lotería meteorológica esta vez nos toco el gordo de la adversidad. Se hizo más de lo que se pudo y hubo lances notables que dejan entrever como quien asoma la nariz por una rendija, que el lugar es espectacular para la pesca con señuelos artificiales. Basta caer en la cuenta de lo que supone un ejercicio de vadeo por la laguna interior para afirmar que el atolón de Farqhuar es un santuario de vida marina. Tiburones, rayas, meros, peces de arrecife, tortugas, morenas, corales y demás criaturas interactúan contigo mientras recorres las aguas someras de su perímetro costero. Algo así como hacer footing en mitad del Serengeti.
Farqhuar nos ofreció un trailer de una película que esperemos podamos disfrutar entera cuanta antes.
La pretensión es volver.
El tiempo, la economía y las circunstancias dirán.

5 comentarios:

Y digo yo dijo...

Felicidades Srs.

Capt Rusty Hook dijo...

Incredibile
Monster from the Shore

Compliments
Compliments
Compliments

Gouveia dijo...

Fantastico, um sonho....

Toni Martinez dijo...

increibles fotografías!!enhorabuena!!

Jesús Z. dijo...

Muy muy buena historia...y fotos mejores. Para que te toque el gordo de la adversidad en lo meteorológico hay que comprar papeletas y....estar ahí!. Gracias por compartirlo.