31 de marzo de 2010

HIPOCRESÍA DE ANDAR POR ISLA (S)

No hay semana en que los proceres de esta patria pequeñaja y desmembrada en la que vivimos no pongan el grito en el cielo ante lo que ellos denominan ataques intolerables a la imagen de Canarias que nada tiene que ver con su realidad.

Y es que en el ejercicio nada disimulado de hipocresía que ha caracterizado secularmente al gremio de caciques locales, lo que importa, nunca es el fondo o la veracidad; lo que les molesta y cabrea es que se sepa, que se airee, que se publique. Que se claven lamparones al idílico cartel de belleza subtropical con el que nos envuelven o que personalmente y por mera geografía y paisanaje se les pueda relacionar con las acciones y los acontecimientos. En definitiva, lo que fastidia es lo que podamos parecer, más que lo que somos realmente.

Por ejemplo, a esta minoría político empresarial que nos gestiona y administra la subvención (no vivimos de otra cosa), que el espacio natural de Maspalomas sea un lugar intrasitable so pena de encontrarte a vuelta de duna cualquier escabrosa manifestación sexual, se las trae floja, lo que les causa estragos y les incita el cacareo hipócrita es que el Hannover News haga promoción de tal situación y la publique con pelos y señales en el suplemento especial turismo del domingo.

Les importa un rábano la exclusión social, la aculturación y el bajo nivel educativo de una gran mayoría de sus paisanos. Que el disfrute público veraniego de una preciosa cala isleña se vea menoscabado por la actitud vacacional barriobajera y chabacana de una horda de campistas macarras, no es problema. Total, ellos se bañan de sol y playa en chalets exclusivos o en el peor de los casos disfrutan con privilegiada comodidad del elitista servicio hotelero de los hermanos Daltón, esos amigotes con los que comparten favores. Su problema y su grito en el cielo, aparecen cuando un programa de televisión grava un reportaje del lugar y los ocupantes exhiben sin pudor su infumable personalidad y el catalogo completo de civismo insalubre que les sirve de guía vital.

Porque claro, esta el rótulo. Las letras a píe de pantalla que localizan geograficamente el escarnio. Sí; aquello de Playa de la Verguilla, Isla Canaria de tal, 22 de julio, 12:30 horas. Ese es el aguijonazo que más duele a su hipócrita personalidad pública. Esas son para ellos las letras acusadoras.

Incluso cuando se retrata la rebótica de una fiesta tan excesiva, exagerada y dada a la transgresión como el carnaval, siendo conscientes del kilombo de sexo, alcohol, drogas y perversión general que en cualquier lugar de nuestro mundo comparable propicia una fiesta semejante, nuestros antiguos caciques con piel de modernos, esos que de tanto fomentar el provincianismo derechón se lo han terminado por creer, exhiben un paso más y lanzan al terreno de juego otro de sus típicos y tópicos comportamientos. El ombliguismo papanata. Y como no, ponen de nuevo el hipócrita grito en el cielo y se declaran humillados y juegan con los conceptos minoría y mayoría y con el de sucesos aislados y con la teoría de la conspiración y la mano negra invisible. Como si en la trastienda de San Fermín, de Las Fallas, o de la Feria de Abril sevillana, no se aspirara coca, no se peleara, no se jodiera y el ambiente fuera monacal y de recogimiento.

Hasta ahí llega su papanatismo hipócrita, hasta el punto de creerse los únicos en poseer una fiesta de semana grande. Según ellos, el objetivo número 1 en el life motive conspiranoide del Callejeros de turno.

Yo, particularmente, cada vez que un medio nacional o internacional retrata las verguenzas sociales y humanas que en estos tiempos nos caracterizan, lejos de sentirme ofendido, me alegro.

Me alegro por lo que tiene de revelador y porque reconociendo a los culpables últimos, se que la afrenta les va enteramente dirigida.

30 de marzo de 2010

UN ABAE Y DOS APUNTES


Comercio de Escobillas para el Baño

So pena de males mayores, Jay, que de últimas anda obsesionado con lo que él denomina analfawebismo o proliferación de analfawebs, me obliga a hacerme eco de la queja que en días pasados apareció en la Hoja del Comercio de Gran Canaria. Viene a cuento de la emergente actividad artesanal de fabricación y venta de escobillas para el baño.

Traduzco el escrito literalmente. Sin corregir las faltas de ortografía. Lo digo por lo de “vende” con v.

“…Comercial Quintada le compra al favri cante a 3 euros, y vende a 7, pero el favri cante a su vez, en la esquina ofrece el mismo producto, al mismo público, a 5. Lo de Quintada es de traca, 7 euros por una escobilla de baño que prácticamente tiene un único uso, alucinante. Lo del favri cante es normal conociendo su enredina cognitiva. Eso sí, las escobillas están correctamente confeccionadas y son muy coloridas”

La Hoja del Comercio. Suplemento Dominical. “Jovenes Emprendedores”.

Byron Grey Mammoth Power Stick 3000 40-100

Hace tiempo, me habló bien de ella mi amigo Neno, el alicantino, buen conocedor del lance ligero y sus cuitas materiales. Me dijo que el blank era muy chulo y que sobre un grosor ajustado y ligero conseguía una superlativa elasticidad para el lance y el manejo. Eso, sin menoscabo de la potencia para la leva y el bombeo de su cuarto trasero.

Me dijo que no obstante, la vara tenía un problema, las bondades empezaban y acababan en el blank, pues el resto de ingredientes daban pena. Anillas corrientes que se oxidan con el aliento, un portacarretes asociado al grip delantero que hace bailar cualquier modelo superior a un 6.000 y cierta imagen final tendente a la cutrez y el desaliño.

Pasaron los meses, y un día, en una de esas conversaciones que adornan nuestros bolos a píe de océano, parloteando de cañas, el compañero José me confesó que tenía una caña Byron; que le gustaba, que lanzaba como la mejor, que el blank era muy fino.

Me la enseñó, y efectivamente, el blank tenía muy buena pinta. Una caña que no era un palo, pero tampoco un chicle, algo bastante manejable, ligero y todo terreno.

La encontré en los comercios de Fenicia y al poco de usarla, mis sensaciones eran coincidentes con el informe pericial de Neno y las impresiones del amigo José. La caña es tal y como me contaron, y a pesar de que sus acabados sean calamitosos, el precio, menos de 90 euros por un muy buen blank de spinning merecen bastante la pena.

Tras algunos meses usándola con el aspecto y los componentes originales, aprovechando la rotura de porcelana de una anilla, he procedido a una mejora general cambiando el anillado, el portacarretes y el grip delantero.

A día de hoy y salvo alguna excepción circunstancial, debo confesar que es la vara que más utilizo en los ordinarios ejercicios grancanarios de lanza y recoge.

El modelo que poseo, se acopla perfectamente a carretes tipo Stella o Twin Power 4000-5000 cargando y lanzando con calificación notable cualquier cachivache aerodinámico que se sitúe en sus ¾ de acción (60-80 gramos). No es una goma elástica, pero tampoco posee echuras de remolcador, con lo cual, la adrenalina fluye con naturalidad al pelear un sierra estándar. Todo eso y como ya he expresado, con ligereza y finura de tubo.

Tomen esta reflexión como lo que es y extrapolenla con las lógicas variaciones de potencia al resto de acciones de la serie.

Por cierto, la firma es alemana.

Lo digo, porque aunque la vara posea alguna inevitable contaminación amarilla ojos rasgados, alguna confianza extra siempre ofrece el sello teutón.

El Cotidiano Goteo de Esporádicos

A estas alturas y vistos los precedentes, en nuestra orillera rútina pesquera, lo raro sería capturar una bicúa kilera, un sierra o un pejerrey.

Más aún, si el que mueve el choco es alguien tan propenso al incidente peculiar como Jacobo.

Ayer, a media tarde, aprovechando la que puede ser única ventana de buena mar de la semana. El chicharrero, engañó al enésimo esporádico aprovechando el irresistible brillar de un jig cucharilla del Decathlon. Nada espectacular, un pequeño abae marrón oscuro repleto de motas amarillas que se clavo junto al veril y que desde un principio dejo entrever que de lagarto o cabrilla, nada de nada.

Poso rapidamente para los restos con la paciencia del que aguanta bien la emersión y fue devuelto al medio con todo el cariño y tacto del mundo.

Cosas del chicharrero que vinilos aparte, tiene dos dedos de frente.

29 de marzo de 2010

HASTA LOS MISMÍSIMOS


Eso, que estoy hasta los mismísimos de Blogger o lo que sea.
Otra vez se me cayo el blog, otra vez mensajitos extraños, otra vez que si la plantilla no soporta no se que y no se cuanto.
Siempre resulta conflictiva la fotografía de cabecera, no me pregunten porque, pero los mensajitos extraños aluden siempre a ella.

En fin, que perdonen otra vez el cambio de formato. He tenido que recurrir a una plantilla sencilla y a una nueva fotografía de cabecera a fin de recomponer el asunto.
Lo curioso es que consulto y a nadie le pasa.
Alguien sugiere que pudiera ser un piratilla tocándome los eggs. No se, no tengo ni idea. Por si acaso voy a buscar algún tipo de protección.

A ver si ahora que es Semana de santurronería pagana, me acuerdo de ponerle una vela al patrón de los informaticamente puteados.

Ustedes disculpen.

25 de marzo de 2010

CANARY´S ANOMALÍAS (BY JACOBO)


- Mira, me han seguido dos galanas (obladas), creo.

- ¿Dos galanas?. ¿A qué?.

- Al caracortada ese feo que tengo. Lo han seguido hasta mis píes y al final, una de ellas intento morderlo. ¡Son galanas grandes eh!.

Para mis adentros pienso, ¿Dos galanas grandes?. Joer, pues que curioso, por aquí no suele verse a la galana tan agresiva con los señuelos, y menos con señuelos grandes. En fin, cosas del lugar y los animales. Nunca sabes lo que puede pasar.

Nada, eso debe ser que andaban por ahí, les pasó el señuelo por delante y por instinto lo siguieron, yo que se.

Nada, tu a lo tuyo Mario. Dale en superficie que el pesquero es proclive a los estallidos a flor de agua y en esta isla, lugares asi hay que aprovecharlos. Acuerdate de aquel sierra que te brinco a los píes el otro día o de los dos pejerreys que peleaste en superficie la otra tarde.

Y venga wishtler y venga pencil. Y un Blues Code azul haciendo zigzag 15 centímetros por abajo y luego el Viva Parade Viva delfinando… pero nada de nada. Y hoy no puedo estar hasta el final. Tengo partido a las 6 y media.

- Otra vez, vinieron otra vez. Hasta aquí mismo. Son anchos y como plateados, para mí que son galanas, o sargos, pero son grandes.

- Joer, o son galanas o son sargos.

- Oh, yo que se, yo no los veo bien, para mi son más como sargos porque son plateados y como anchos.

- Vale, pues recogeles más lento a ver si se tiran y salimos de dudas.

Sargos, galanas, ¡uff!, menuda pesca de boya se esta perdiendo alguno.

Bueno, a ver si esto se anima y se ve algo de actividad, aunque no hay sardina ni saltan los lebranchos. La cosa parece muerta, yerma. A ver si con un minnow se atreve alguna lubina. El bfreeze naranjita, que no hay que lanzar mucho.

- ¡Ostras!, en la espuma, una buena lubina. Ha cortado delante del señuelo como un rayo, ni lo ha tocado. Que susto. ¡La madre que la P….!

- Mira, ya los vi otra vez, son sargos. Son sargos grandes, una pareja. Me siguen hasta aquí y en el último momento intentan morderlo.

- ¡Vaya hombre!, sargos en pareja. Como la Guardía Civil.

- Espera que voy, que ya me tienes mosqueado.

- ¿Por qué no le pones uno de tus vinilos?, sin plomar. Apenas tienes que lanzar.

- Son Sargos, sargos breados, sargoriados.

- ¡Coño!, ¡Sargoriaos!, ahora son sargoriaos. Espera que me pongo a tu lado, a ver que carajo es eso que te sigue, que a cada lance cambia la especie. Que a este paso vas a nombrarme todo el catálogo canario de pejes de veril.

- A ver, ¿qué señuelo es ese?, ¿Un Rapala XRap blanco mediano?. Ok, pues lanzalo y recogelo lentito, a ver si los vemos.

Y los vimos, y uno salió a ver la Gran Canaria emergida, y fue retratado por lo curioso y lo anecdótico. Y se pudo haber quedado a cenar, pero volvió al canchal submarino. Son animales que despiertan algo de ternura. Graciosos, 100% curiosidad. No temen a nada ni a nadie, se atreven con todo, lo mismo toman sombra bajo una caja de tomates que mordisquean una boya o roen la boga de alguien que pesca al vivo.

Gallos, gallo cochino, cachua. Ballestas (Ballistes carolinensis).

Eso es lo que fue.

Otro lance anecdótico. Otro esporádico que se apunta al registro de capturas 2010.

Y ya no me extraña. A cada rato, este archipiélago es aún más irreal.

Además, esta mañana, en la radio, la ciencia ha dicho que el invierno recien acabado, ha sido el más anomalo en Canarias desde 1900.

23 de marzo de 2010

PARQUES ZOO ILÓGICOS. QUE TRISTE

No aprendemos.

Pinchar aquí

¿Pero no se dan cuenta que este tipo de atracciones zoológicas han prescrito?, ¿Qué hoy por hoy son un anacronismo inaguantable?.

¿Qué coño pintan 7 tigres de Bengala en los llanos sedimentarios de una isla volcánica y subtropical que se acuesta a escasos 300 Km de las costas del África sahariana?.

Nada, sería de suponer que no pintan nada, pero en esta puñetera tierra, lo que no pinta nada pervive por siglos.

Y es que seguramente, este tipo de instalaciones, sirven para que los clásicos feriantes sin escrúpulos hagan euros aprovechando un modelo turístico obsoleto que vende a la clase obrera europea un destino vacacional idílico, paradisiaco y tropicalmente exhuberante. Un destino pertrechado con clichés y tópicos de exotismo, a cada cual más cutre.

Un pueblo del oeste americano con Saloon y calle central. Un escenario de pelicula donde cada mediodía, Fermín, el yerno de Lolita, la de la Isleta, se viste de Gary Cooper y se juega las cervicales tirándose de una yegua canela made in Valsequillo. Un asentamiento aborigen rodeado de tabaibas en el que jóvenes figurantes Frepik Aguañac afilan lajas y muelen millo ataviados con peludos cueros de cabra. Y como no, un pretendidamente exótico parque de cocodrilos donde cada día, varios saurios cebones almuerzan al vuelo pechugas de pollo para deleite de un público eficazmente pastoreado.

Un parque de cocodrilos con jaulones gigantes donde tigres de Bengala enferman de psicosis o un chimpace enseña la chibichanga mientras mastica encarcelamiento con ojos de depresión.

¿Cuándo nos daremos cuenta que este tipo de manifestaciones pertenecen a otra época? Que eso de los zoológicos es obsoleto e inasumible. Que poco a poco la concienciación global nos situa más en sintonía con el medio y nos hace ser más proteccionistas y sensibles con el legado natural.

En fin, 3 animales en peligro de extinción menos. 3 tigres de bengala abatidos a tiros de Guardia Civil. Su culpa, seguir sus instintos básicos, osar abandonar la jaula que los enferma.

Sí, vale. Reconozco que humanamente, no estaría del todo bien que 3 caballos con colmillos despertaran su aletargado instinto cazador practicando masticación con aparceros o empleados almacenistas del sureste de Gran Canaria, pero esa batida de caza, ese tiroteo de los agentes del orden y el resultado final me inquietan. Es que hay mucho aburrimiento en el cuerpo, hay mucha cabeza loca, mucho Chuck Norris frustrado y con uniforme. Esa morbosa pistola al cinto todo el día, las pelis policiacas de la tele, La ausencia de acción, el trabajo rutinario de investigación pasiva, el papeleo de los cojones, ¿para eso me metí en la academia?. No lo se, pero quiero pensar que no había otra manera de evitar peligros y quiero pensar que el feriante pesetero de turno no ha buscado deshacerse de 3 superbocas en tiempo de crisis.

Escuchar en el telesucesos de la Televisión Autonómica Cateta a una de las dueñas del establecimiento me ha terminado de derrotar.

Pobres animales muertos.

Pobres animales vivos.

Que archipiélago, que región, que tristeza.

Que asco.

19 de marzo de 2010

CALIMA


“El viento ha rolado esta noche al este. Mal viento. La arena entra en mi habitación por las junturas de las ventanas, las rendijas de la puerta y el ojo de la cerradura. Está anegada, como de polvillo de mariposa, solamente es perceptible en los dientes, en el respirar, en el tacto de las teclas de la máquina de escribir; en una cierta aspereza que tiene el satinado de los papeles y en la irritación de los lacrimales” (Aldecoa I, 1967).

Es que llevamos dos días anegados en polvo sahariano. Dos días viviendo bajo una nube de tierra procedente del desierto vecino. Dos días a merced de la corriente de aire tropical continental que se cuela en las islas cada vez que el anticiclón garetea hacia el noreste. Dos días percibiendo un paisaje urbano fantasmal y observando como el color marrón anaranjado de la atmosfera recrea un ambiente apocaliptico. Dos días de altas temperaturas, de sequedad ambiente, de problemas respiratorios.

En fin, tiempo muy nuestro, muy particular, definitorio. Pero al mismo tiempo, malo y desagradable.

Nos quedamos con la fotografía satélite. Ella plasma sin palabras lo que representa la calima.

Por cierto, parece que esta noche rola el viento y comienza a penetrar aire marítimo y limpio de procedencia septentrional.

Ojalá.

18 de marzo de 2010

NOSOTROS 1, INVIERNO 2010 0. OTRO QUE LLORA, OTRO QUE M…

Y encima me tuve que poner duro e intransigente. O vamos a esa marca, o me voy de orilla, que en estos días me resulta más bonito y relajado.

Dos horas de jigging vespertino. Mar en calma, no hace frio, ni calor. La redonda envuelta en la meteorología que le confiere reconocimiento planetario.

La navegación es rápida y limpia. En media hora estamos allí, en la marca que intuyo desde hace semanas. José aún duda, prefiere ir más al norte, pero yo cuento con mi convincente pesadez y el poco tiempo disponible.

Dejamos caer en la parte más profunda de la ladera. El garete es idoneo, nos hace subir la pendiente. La sonda marca vida desde el fondo al primer cuarto.

Yo bajo un Mura Jig de 200 gramos color plata, uno de los tres jigs que me he llevado. 3 jigs combinando los colores nacionales de medregalandia; rosa, plata y blanco. José por su parte, coteja todo el estuche y se tira a un Long Blade mediano de Hart en color sardina.

Estoy convencido que habrá picada y pez. Pez de tamaño reseñable.

Gareteamos sin anclaje a poca velocidad. Agotamos 4 o 5 derivas sin más resultado que un par de chupaditas livianas. El pez llegará, digo para mis adentros, estoy convencido.

Y llegó. A media hora del final, el compañero ese de pesca que lleva mes y medio llorando el mal cuajo de este invierno cabrón, ese que lleva dos días jurando en hebreo porque un jurel le ganó el último pulso orillero, ese que no ceja en el empeño y al que no le contamina el desanimo, se queda pleiteando contra un animal que le ha sorprendido a media agua con una tímida y poco contundente picada. Pensamos en loquillo y encima no parece demasiado lustroso, me dedico a fotografiar y le dejo a José el embarque del animal. Cuando llega, hace lo que hacen las samas, alejarse y abollarse. Pero no es sama común, es sama de ley, guachinanga, dentón. Un precioso dentón de 6 kilos y medio. Otro esporádico. Uno de esos espáridos que suelen capturarse un par de veces cada año en lugares muy concretos y específicos.

Ahora ya el invierno es menos cabrón, el jurel aquel queda perdonado y supongo que servidor contará con más poder de convicción cuando se encapriche con ir pescar en la marca de marras.

Hoy, esta tarde, nosotros 1, invierno 2010 0.

Justo y suficiente.

16 de marzo de 2010

CONTRA PELO, PLUMA



Feather Jigs

Por dos razones. Por un lado porque la pluma es mucho menos liosa de atar y por otra, porque su movimiento, bajo el agua, supera al del pelo de gamo por goleada.

Siguiendo con las ventajas, hay que valorar su mayor resistencia a la dentición de los escamudos malvados y la facilidad de adquisición. Por inconvenientes, citaría el deterioro que le procura el agua salada y el feo aspecto que cobra cualquier montaje tras los primeros chapuzones y el período de secado.

Bicuón Sorpresa

Cualquier bicua (Sphyraena viridensis) que sobrepase los 3 Kg de peso, en Canarias puede considerarse un bicuón.

Y creo que coincidirán conmigo, que a estas alturas de la película ya cuesta encontrarlos.

Dice la ciencia que en Canarias estos animales habitan preferentemente aguas de cierta profundidad, bajones, paredes, relieves destacados…y que en invierno, cumplen con el tramite reproductivo (no se si se pisan) en orillas litorales abiertas e igual de profundas.

Yo, cada día relativizo más el valor de la teoría en algo tan vasto y complicado como el mar y sus habitantes, pero lo cierto, es que ayer, aún invierno, en un veril litoral abierto y profundo, un bicuón en edad de merecer no pudo aguantar el paseo provocativo de un anzuelo plomado (2 oz) sin lacar revestido de 6 plumas de gallo amarillas y unas cuantas tiras de flashabou. Peleó como un medregal a píe de risco, saco hilo y hasta el mismo charco de varado, la sorprendente brega nos llevo a confundir su auténtica naturaleza ictia.

El Jurel, a Spinning, Siempre Juega en Casa

Y si no que se lo pregunten a mi compañero José, que ayer, cuando ya viera* y Clavijo* atardecido, tuvo uno de esos encontronazos en la tercera fase que te dejan rascado y con un palmo de narices. Yo andaba recogiendo bártulos cuando lo advertí en la punta, entregándole la Shimano Lesath al Atlántico en un intento de apartar al diablo del veril, de sacarlo de la pared.

Ni que decir, que como ocurre en la mayoría de los casos, la entrega no sirvió de nada. No hubo opción. El animal conoce el terreno de juego a la perfección, sabe donde esta el accidente, tiene aprehendidas las distancias y sus aliados incondicionales; clacas, lapas, o sacabocados ofrecen un apoyo decisivo cuando la cosa torna chunga. En fin, lo dicho, el jurel, pescado desde tierra, siempre juega en casa y su cueva, esa cueva amplia y redonda que sin verla se esconde bajo nuestros píes, es casi siempre, su feudo inconquistable.

Otra vez será.

*Viera, con intención de pertenecer al verbo haber aunque en ninguna de sus formas tenga sentido. Da lo mismo, esta de moda, es lo que se lleva. Ver "Controlando al Loco Malvado" tres entradas atrás.

*Clavijo, apellido ilustre y añadido personal en clave de coña.

12 de marzo de 2010

MIGUEL DELIBES. DESCANSE EN PAZ

Al menos para este que escribe Miguel Delibes siempre ha sido referente y sus retratos de Castilla con el habla popular y la particular idiosincracia humana en primer plano fueron estimulo a la literatura y fuente de inspiración extrapolable.

Precisamente ayer, por esas cosas que solo tiene la casualidad, mientras nos batíamos a jigging con el recién llegado alisio del noreste, el compañero José sacó a conversación la película los Santos Inocentes. Creo que la usamos como ejemplo cómico y surrealista de algún sucedido local, al tiempo que elogiábamos interpretaciones y guión. Casualidades.

En el mar de Andaman coincidí pescando con su hijo Juan Delibes, director del canal Caza y Pesca. Debo confesar que quizás haya sido una de las semanas en la que más me he reído y disfrutado. Aún recuerdo dos latiguillos surgidos en aquel viaje que han quedado ahí para los restos. Ambos son atribuibles al maestro Delibes. Uno procede de la adaptación cinematográfica del libro “El Disputado Voto del Señor Cayo”: “el lagarto lo que tiene es que es muy lamerón” y otro atribuible de viva palabra al literato, un sonoro y entonado “Pero que cabrón”, que Juan se encargaba de repetir a cada rato.

En fin, que se ha ido un grande. El autor de “El Camino” o “Diario de un Cazador”. Casi nada.

Que si procede, Dios o lo que sea le tenga el alma a resguardo. A nosotros para regocijo eterno nos queda su imperecedera palabra escrita.

Quede como pequeñito y humilde homenaje de este blog, la reproducción de un artículo suyo publicado en el periódico El País en 1982. En él, el maestro explica su actitud hacia la caza, su gran afición.

Cambien perdices por atunes, tiros por lances y trasladen la argumentación a nuestra pesca y sus circunstancias.

Descanse en paz Miguel Delibes. Mis más sinceras condolencias a todos sus familiares.


“¿Qué puedo yo decir sobre la caza que no haya dicho antes? En estas circunstancias, uno acaba, como casi siempre, agarrándose al famoso prólogo del maestro, repitiendo aquello de que la caza torna paleolítico al hombre civilizado y le procura unas vacaciones de humanidad. Porque esto que el señor Ortega dijo hace exactamente cuarenta años, cuando aún el corsé de la civilización no nos oprimía tanto, se va acreditando a cada año que pasa. Ahora bien, siendo esto verdad, ¿es toda la verdad? Al salir al campo cada domingo, ¿procuramos solamente sentirnos paleolíticos por unas horas? Yo creo que a esto habría que añadir un matiz sustancial. El hombre-cazador o el hombre-pescador, que tanto monta, sale al campo, no sólo a darse un baño de primitivismo, sino también a competir, a comprobar si sus reflejos, sus músculos y sus nervios están a punto, y para ello, nada como cotejarlos con los reflejos, los músculos y los nervios de animales tan difidentes y escurridizos como pueden serlo una trucha o una perdiz. Tenemos, pues, que en la caza subyace un sentimiento de confrontación, de duelo, que tiende en definitiva a demostrarnos si nuestra inteligencia y nuestra resistencia física son capaces todavía de imponerse al instinto defensivo, la rapidez y la astucia, de una perdiz o un conejo. Esta competencia implícita exige una lealtad, una ética. El hombre-cazador debe esforzarse, por ejemplo, porque este duelo se aproxime al rigor que presidía los torneos medievales: armas iguales, condiciones iguales. Por sabido, la perdiz no podrá disparar sobre nosotros, pero nosotros quebraremos el equilibrio de fuerzas, incurriremos en deslealtad o alevosía, si nos aprovechamos de sus exigencias fisiológicas (celo, sed, hambre), de sofisticados adelantos técnicos (transmisores, reclamos magnetofónicos, escopetas repetidoras), o de ciertos métodos de acoso (batidas, manos encontradas) para debilitarla y abatirla más fácilmente. De aquí que yo no considere caza, sino tiro, al ojeo de perdiz y recuse la caza del urogallo -mientras canta a la amada, a calzón quieto-, por considerarlo un asesinato. En una palabra, para mí, la caza exige un desgaste, una cuota de energía -cada cazador debe elaborarse por sí mismo su propia suerte- y un respeto por el adversario, lo que equivale a decir que el éxito de una cacería no depende del morral más o menos abultado conseguido al final de la jornada, sino del hecho de que nuestros planteamientos tácticos y estratégicos hayan sido acertados y al menos en alguna ocasión hayamos logrado imponerlos a la difidencia instintiva de la pieza. Entendida la caza de este modo, una jornada de dos perdices, bien trabajadas, limpiamente abatidas, puede ser más gratificadora que otra de dos docenas con todos los pronunciamientos favorables. No es, pues, la cantidad, sino la dosificación de nuestro esfuerzo y el acierto de nuestras intuiciones, lo que determina el éxito o el fracaso de una cacería; nuestro grado de satisfacción, en suma.

Ejercicio deportivo

De lo antedicho se deduce que la caza-caza, la caza al salto o en mano, tal como yo la practico, constituye un auténtico ejercicio deportivo. Hay, sin embargo, quien no repara en sutilezas y considera que la caza, en cualquiera de sus manifestaciones, es un esparcimiento cruel. Nos llevaría demasiado tiempo discutir este extremo, mas si admitimos que el hombre es un animal carnívoro y que para mí no es lícita la caza de un animal gastronómicamente inútil, convendremos que la muerte de una perdiz de una perdigonada no es objetivamente más cruel que cualquiera de los métodos que habitualmente se emplean para el sacrificio de las aves de corral. No deja de ser chocante que, a medida que en la sociedad actual se endurece la postura del hombre contra el hombre -las recientes y horribles matanzas de Beirut y la tibia reacción del mundo así lo acreditan- se extiende un hipócrita franciscanismo que contrasta con aquellas actitudes. En Alemania me contaban que uno de los guardianes del campo de exterminio de Dachau, lloró el día que se le murió un canario.

Lo que hay que preguntarse entonces no es si la caza es cruel o no lo es, sino qué procedimientos de caza son admisibles y qué otros no lo son. Si la caza sirve para el hombre, para su desarrollo y plenitud, o no sirve. Y el hecho de que en el país se expidan anualmente un millón de licencias, invita a pensar que sí. No se me escapa que dentro de este millón existen no pocos pirotécnicos -su objetivo es quemar pólvora en salvas- y otros que ven en la caza, en algunas manifestaciones aristocráticas de la caza, una actividad adecuada para acabar de perfilar su imagen. Mas, esto aparte, si la afición a la caza aumenta y aceptamos que se trata de un ejercicio adecuado para aliviar la tensión, individual y social, apoyemos este deporte, democraticémoslo, demos entrada en él a los más posibles. ¿Cómo? ¿Aboliendo los cotos? He aquí otro problema y no baladí ni inoportuno. El ideal de la caza sería, sin duda, el de hombre libre, en tierra libre, sobre pieza libre. Mas tal cosa, a estas alturas de civilización, ya no es posible.

La supresión de los cotos -únicos criaderos de caza- comportaría inevitablemente el arrasamiento del campo en menos de dos semanas. ¿Qué hacer, entonces? He aquí un punto a estudiar, aunque quizá el fenómeno de los cotos mixtos -de pueblerinos y ciudadanos- y el desarrollo del coto social -donde cualquier persona se pueda dar el gustazo, por un precio razonable, de cazar un sardón guardado- puedan ser, entre otras, dos soluciones congruentes. En cualquier caso, hoy ya nadie puede soñar en salir con la escopeta a sacarle una renta al campo al tiempo que se divierte. Hoy la caza, como los toros y como el fútbol, tiene que costar algo”

(Miguel Delibes, Tribuna Libre. “La Caza Mi punto de Vista”, El País, 17 de octubre de 1982).

9 de marzo de 2010

MATRAQUILLAS DE PANTALÁN III. AFLORAMIENTOS DE PENSAMIENTO ESTRAMBÓTICO


1. Conversación de banco portuario frente al mar. Mejor dicho, frente al alisio fuerza 6 que no permite otra cosa que no sea arreglar aparejos y darle al pico con los amigos. Sale a colación el asunto de la extraña temporada de pesca, de lo revuelta que anda la climatología, de lo que siempre hubo y ahora no hay. Se despachan rumores, se analizan señales y se estudian indicios. En tal tesitura, alguien comenta; “es que este año, si se fijan, la pardela aún no ha aparecido y el año pasado eso ahí fuera estaba lleno de averios”. Contestación implacable y tajante de otro interviniente; “la pardela no esta ahí fuera porque ahora esta pa´rriba haciendo el nido”.

¡Aguita!, lo escucho y me quedo lelo. Esta pa´rriba haciendo el nido. O sea, que llevamos años viviendo equivocados. Resulta que en realidad, la pardela es pajáro de medianías y como cualquier capirote o calandria, dedica su tiempo invernal a construir un nido tipo cigüeña. Ya me las imagino entrando en los cercados a recolectar ramas secas, o acercándose a los corrales para agenciarse mechones de pelo. Joer, estamos ante la noticia ornitológica del año. La pardela abandonó el hábito de hacer la puesta en huras u oquedades del terreno costero. Ahora vive ajetreada entre Valsequillo y Las Breñas, fabricándose un echadero en la copa de algún naranjero mientras come nísperos y bichitos de las estercoleras. No salgo de mi asombro.

2. Mastro Juan como tiene barco grande y no pesca lejos, desafia el ventarrón y sale. Cuando el sanedrín del embarcadero lo ve doblar la bocana, centran en él su retahíla de comentarios. “Mira, Juan va pa fuera” dice uno, “Sí, el no va muy lejos, el tiene marcas cerca, por ahí detrás” dice otro, y un tercero lanza el razonamiento y la clave de la acción de Mastro Juan; “Bah, Juan conoce eso, además el no se apura mucho, el sabe que las mares de fondo estas son buenas porque la sama se levanta y come a media agua huyendo de la arena que se le mete en las agallas.”

Estarán conmigo en que si uno intenta racionalizar un axioma como ese, no puede imaginarse otra cosa que no sea la Playa del Ingles, un maretón de 6 metros y un manterio de samas nadando en 60 centímetros de agua mientras traga arena amarilla a mansalva.

Porque en lo que respecta a los fondos sameros de la bahía, esos que quedan a 80 o 90 metros de profundidad, pretender que el mar de fondo acostumbrado levante toneladas de arena y asfixie a los peces resulta entre otras circunstancias algo desproporcionado. ¿No creen?.

3. La definitiva aparece cuando la conversación empantanada en asuntos de samas escoge seguir veredas que afectan directamente a los dimorfismos sexuales de la especie y sus peculiaridades anatómicas.

En un momento dado, mientras discuten de machos, hembras, morros, plumas, edad y comportamiento, Don Pedro, un sexagenario implacable, suelta al alisio volandero el siguiente razonamiento ictio; “la sama pierde la pluma cuando el macho la pisa, si tiene la pluma es que todavía no ha criado”.

Échale mojo (guindas al pavo también vale), la evidencia virginal de la sama recae en la integridad o no de la pluma y su comportamiento sexual es como el de cualquier vivíparo que se precie; implica cabalgamiento, penetración y perdida de la virtud, o sea, de la pluma. Yo intento visualizarlo y me cuesta, en serio.

¿La pisa? Y entonces por donde….ya me entienden, ¿se enroscan como tiburones?, ¿tiene el macho una chibichanga extensible cercana al metro de longitud?, ¿posee la hembra una vagina de pez o como se llame en el dorso?. ¿Y luego?, ¿ponen huevos o paren samitas de 4 cm?. ¿Y por qué se pierde la pluma?, ¿acaso la secciona la virilidad del macho durante la copula?, ¿o tal vez es el resultado de cambios hormonales en la hembra tras ser cubierta por primera vez?. ¡Coño!, que intriga.

Yo alucino. Aunque también me divierto. ¿O no se nota?

7 de marzo de 2010

CUALQUIER LUGAR PUEDE SER BUENO


Habiendo matado el gusanillo de jigging con una entretenida tarde de viernes, teniendo en cuenta que el litoral septentrional de la isla andaba golpeado por el reboso y que después de cada cierto tiempo trepando acantilados, huyendo de la ola y procesando el mismo paisaje y las mismas condiciones, se agradece un cambio de aires, este fin de semana, mi compi y yo, nos colocamos la chapa de exploradores y arrimamos nuestras cañas de lance a orillas meridionales. La idea era jugar a la loto pesca en un lugar que siempre anduvo en nuestro imaginario pesquero y que por unas cosas u otras nunca habiamos testado con un mínimo de fundamento.

El lugar, en el libro gordo de los depredadores, se me antoja puede aparecer caracterizando el escenario idoneo de dos animales; por un lado el común (al menos lo era) pejerrey y por otro, la profuga, a veces naturalizada y siempre particular lubina isleña.

En fin, que el lugar no es otro que una costa baja y pedregosa, con una franja intermareal jerarquizada por la presencia de una amplia y llana plataforma de abrasión terminada en escalón y sebadal.

Pescamos de amanecer, cuadrando el orto con la marea llena de los días de media luna y aprovechando la actividad que procura el cambio de luz y el movimiento de la marea.

Pescamos en superficie, procurando lances largos con pequeños pencils o deslizadores. Alternamos con minnows de escasa profundización que trabajan la corta distancia y cucharillas de manejo rápido y lance igualmente largo.

Tal y como esperabamos, las dos primeras horas de vaciante que coiciden con el despertar, declaran una actividad palpable; pequeños pejerreys que saltan tras manchas de carnada, lebranchos que ondulan la superficie y un par de charranes entrenando el salto de trampolín sin tabla ni piscina.

De entrada, un nada especial pencil yankee hace tilín a los escamudos y recibo dos o tres picadas de infarto. Un pejerrey grande nos salta a los píes. Una aguja enorme se traba y destraba de mi Saltiga Minnow. Se observan cabriolas, carreras y agitación general.

La actividad nos abandona pasada la media mañana, cuando la plataforma de abrasión es ya tierra firme y el sol alto y esplendido ilumina de manera implacable.

Terminamos la divertidísima jornada de pesca con la satisfacción que proporcionan un par de capturas y tres horas largas de continuado entretenimiento.

El balance final es el retratado; una bonita lubina para José y un pequeño pejerrey para este que escribe.

Por diversión, tranquilidad y relax, volveremos.

4 de marzo de 2010

CONTROLANDO AL LOCO MALVADO


- Que no Jay, que no puedes hacerlo, que no debes, que Internet es así, que desgraciada o afortunadamente vale todo. Que en eso radica su grandeza.

Además, ¿A ti que?... ¿Qué más te da?...

Déjalo, tiene tanto derecho como cualquiera y en cualquier caso es digna de aplauso la voluntad y la osadía. ¿No has admirado siempre a las gentes sin complejos?...

Piensa que es inevitable, que vivimos (tu también) donde vivimos y que nuestro percal social es el que es y no el que debiera. Fracaso escolar, analfabetismo de todos los colores, escasa cualificación, aculturación, desempleo, desarraigo, carencia de motivación, adormecimiento de la conciencia.

No hay otra malvado amigo. O te ciñes a las rigurosas condiciones de emigración de Bermuda o Australia, o te jodes y te tragas tu misantropía, en este caso comprensible, y te quedas en la piedra que te tocó, agazapado al temporal humano y luchando por que las cosas vayan a mejor.

Ya me gustaría a mi poseer una máquina despertadora que repartiera cogotazos, pero al final, el ecosistema es este y en él estamos los que estamos. Recuerda aquello que decía mi abuela, aquello de que el mundo para ser mundo tiene que tener de todo.

No leas, no indagues, no intentes buscar empatía más allá del círculo cercano y fiable. Sí, ya se que te fastidia la pesca, joer, a mi me lo vas a decir.

Intenta buscarle el lado positivo; yo, de últimas, encuentro placer en el reto de hallar el lugar solitario, tranquilo, oculto. Esquivar a “mi gente”. Cualquier sesión de lances sin su evidencia cercana es una extraordinaria captura. ¿Que no brindas al spinning todas sus posibilidades?, sí, vale, pero no se puede tener todo. Cómprate cuerdas y un arnés, búscate un piso en Ajuy. Yo que se Jay, cualquier cosa. Pero por favor, déjalo. Ni debes ni puedes. Nunca habrá legitimidad.

En cualquier caso, cambiando de tema y para que te relajes, déjame aprovechar para brindarte el enlace a una entrada de blog que me encanta. Cada vez son más esporádicos estos peces y ver alguna buena captura siempre es una alegría.

ENLACE

Pd: Cada vez es más difícil controlar al loco Malvado. Juaaaaaaaaaaaaaanjo, hermanito. Vente pa´bajo

1 de marzo de 2010

Y OTRO

Pues sí, fresquito, fresquito.

Otro esporádico que sale en apenas tres ratos de pesca. En este caso, uno de los más deseados, "el negrita" como le llama José.

Tamaño pequeño, pero agresividad desbocada.

Salió esta tarde, en el inevitable y terapeútico lance de los lunes.

Salió en uno de esos pesqueros a resguardo de humanoides y a trasmano de “mi gente”.

Salió mientras buscabamos pejerrey en tierra y no le perdiamos ojo al maremoto que barría la deseada punta.

Salió con un minnow de gran repercusión social.

Salió para calmar los pesimistas últimos ánimos de mi amigo.

Salió para hacerse una foto y volver sin trauma físico aparente al medio que le sostiene.

Salió para decirme que si no quería caldo de esporádicos, con él tendría 4 tazas.

Salió para entretenernos un rato y hacernos mantener la esperanza en los meses futuros.

Que conste.