20 de octubre de 2010

ESTIMADA DOCTORA


Estimada Doctora:

Me dirijo a usted con el propósito de expresar mis disculpas por haberla importunado en su puesto de trabajo ayer por la mañana.
En realidad no era mi intención solicitar su ayuda profesional. Nunca cotejo la posibilidad de enfermar, pero claro, un reciente viaje al norte, el ventanero del oceáno Atlántico, los aeropuertos, el aire acondicionado, el poco cuidado…ya me entiende.
Lamento lo sucedido. No se que extraño arrebato de imbecilidad me sobrevino para cometer tamaño disparate. Quizas fuera el hecho de llevar varios días siendo rehen de la madre de todos los catarros y ver como la automedicación aplicable a estos casos parecía no solventar los problemas.
Se lo duro que debe ser para usted venir a servir a provincias y encontrarse con un sistema de salud tan denigrante e ineficaz, una organización del trabajo que la aboca a atender una cifra triplicada de pacientes diarios y lo frustrante que debe ser exponer sus educadas neuronas leonesas a una humanidad tan surrealista y cateta como la canaria.
Sin duda que mi atrevimiento, el simple hecho de llamar a su puerta para preguntar si era allí donde atendían de urgencia a los pacientes de doña fulanita de tal, mereció aquella actitud antipática, hosca, despota, maleducada e inhumana. Le ruego mil perdones por ello y por haber reaccionado a su trato con aquella contestación tan estupidamente sarcástica.
Me retracto de mis palabras. Ni usted es a la antipatía lo que el metro al Sistema Internacional de Unidades, ni su puerta esta cerrada para evitar que se le escape la urraca. Ruego me perdone. No era mi intención llamarle bruja y todo eso.
Lamento el estar enfermo y haber pensado en usted como ayuda.
No volverá a pasar.

Atentamente.
El nunca más suyo.
Uno de Tantos.

4 comentarios:

Y digo yo dijo...

Cuando Jay se ponga malo lo mandas allí :)

Nicola Zingarelli dijo...

Además de manta pesáo, eres un pesáo, dando la lata a los pobres trabajadores por un resfriado de nada. Claro, primero empiezas a mandar sms a los amigos a ver si cae algo, luego llamas lloriqueando para dar penita y finalmente, cuando ya ni tu pobre madre te aguanta sales de casa y pasas al ataque del ciudadano de a pie. Pesáo, que eres un pesáo...y manta! Además sarnoso y cuarentón. Pesáo... :-)

pradillo dijo...

me encanta...

Andres Orts dijo...

llamame loco, pero creo que, ya solo el mero hecho de canalizar esa energia negativa a traves de la red te libera de mucho, por lo que no me estrañaria que estes empezando a mejorar, y a ella que le pongan un candado por fuera de su puerta y la llave la envien "al limpio"