14 de septiembre de 2010

ORDENACIÓN DEL TERRITORIO EN CANARIAS V. CAMUFLAJE SOSTENIBLE

En la Canarias actual, donde en teoría y como en todas partes las propuestas de construcción y edificación en entornos rurales deben basarse en actuaciones distintas a las de los núcleos urbanos, cuando alguien desea construir o usar el espacio para algo que conscientemente se sale de madre. Sabedor de que las limitaciones de uso y tipología le van a colocar entre pecho y espalda un NO del tamaño del Roque Nublo, suele optar por lo que yo denomino,  la vía del camuflaje sostenible.

O sea:

A. Si habitas en un caserio de fondo de barranco, vives con pasión la cultura automovilística, tu coche es tu patria y el camino que lo lleva a casa es tipicamente rural; con su tierra compactada, sus piteras en el arcen, los agujeros de la lluvia, el picón (lapilli) y el bacheado campestre. Como quiera que eso arruina las virtudes mecánicas del Renault Megan superguay, se hace preciso transformar la senda campestre y convertirla en una vía asfaltada que facilite la conducción y el bienestar del vehículo a pesar de que el entorno natural se vea prostituido por el negro sendero y su efecto llamada hacia el ruido, la masificación, el humo y la ruptura paisajística que suponen cientos de reflejos metálicos en movimiento.
Y claro, como conoces y sabes lo del NO del tamaño del Roque Nublo, disfrazas la razón con argumentos que reclaman necesidad de auxilio y socorro irrenunciables.
Por tanto: cuando Yeray, Yera para los colegas, se sienta frente a tu mesa disfrazado de Teresa de Calcuta y te explica que el camino que pasa delante de su casa del campo hay que arreglarlo y asfaltarlo porque el viejito impedido de la esquina amenaza con morirse en la escalera, pues la ambulancia no puede llegar a su casita, hay que traducirlo, por: “tengo el buga todo maqueado y fijo brillante y resulta que el puto camino me esta rayando el tuneo de las llantas con las hojas de las pitas y le esta comiendo la amortiguación con tanto bache y tanto agujero”.


B. Si vives de 2ª residencia y casi por la cara en las norteñas medianías de alguna de las dos islas canarias capitalinas, suele pasar que tu objetivo es convertir la autoconstrucción en un chalet-mansión tipo Beverly Hills. No vas a quedarte con una sencilla casita campestre integrada en el paisaje que te permita disfrutar con naturalidad de los honestos y sanos valores rurales. No. Tú querrás, ya que tienes terreno y posibilidades, poder habitar un palacete de lujo acondicionado y dotado de todos los elementos constructivos que lo pertrechen de habitabilidad extrema y equipamiento asombroso. No importa que el espacio circundante sea una joya del patrimonio rural vinculado al mundo agrario donde las estructuras constructivas acusen valores arquitectónicos y estéticos asociados a formas, volúmenes, alturas, materiales y cromatismos de rusticidad. No, lo esencial es disponer de metros para explayarte y que puedas recrear la comodidad de la gran ciudad, pero en el campo, en tu mansión.
Y claro, como sabes y ves venir un NO de esos del tamaño del Roque Nublo, aprovechas la temática agro-ganadera para disimular convenientemente tus horteras e irrefrenables impulsos constructivos.
Por tanto: cuando Ramírez, que vive de manera alegal un contenedor cuadrangular de 300 m2 y 4 plantas construido sobre una ladera termófila, rodeada de alpendres, bancales de cultivo y antiguas casas de finca te dice que desea ejecutar un cuarto para aperos de labranza de 100 m2  anexo a la vivienda o un estanque que contenga el agua que riega los naranjeros, debes traducirlo por: necesito otra habitación exterior para poder celebrar los asaderos con más comodidad. Un sitio donde colocar la televisión, la música, un futbolín y un par de sofás. Y por supuesto, necesito también una piscina, de esas color azul radiante para que los chiquillos se diviertan y la gente se refresque en verano o cuando hacemos los tenderetes domingueros.


C. Si los 30.000 m2 de tu latifundio campestre en barbecho se ven parcialmente afectados por una ancestral servidumbre pública de paso y  a ti te molesta divisar desde el balcón como allá abajo, junto al cauce del barranquillo, los bultos caminantes  invaden y atraviesan lo tuyo sin el más mínimo recorte ni condición, como quiera que lo tuyo es tuyo y de nadie más, y da lo mismo que eso tuyo que esta en el paso lo tengas que mirar con catalejo y sean arrifes de tabaibas, risco y tuneras tan económicamente improductivos como un solar en Plutón, te planteas el acotarlo y cerrarlo con otra verja metálica tipo Guantánamo que garantice a tus ojos que desde la puerta del garaje hasta “allá en frente”, tu eres el único y plenipotenciario propietario y cualquier mosca que zumbe tiene que obtener consentimiento y concensuar contigo  el plan de vuelo. Y claro, como supones que ponerle puertas al campo por la cara acarrea, ya saben, un NO del tamaño del Roque Nublo, piensas que lo mejor es alegar un ataque de intención agrícola que plante medio barranco de jugosa alfalfa y apetitosas zanahorias.
Por tanto, ten claro de que se trata cuando Nemesio, 75 años, bigote cano y andares de pistolero se te cuadre frente a la mesa diciéndote que necesita cerrar media isla con tela metálica y bloques  porque según él, conejos malditos y otros amigos de lo ajeno se le van a comer la futura, hipotética e inverosimil producción de hierbas y hortalizas.

Real como la vida misma.

1 comentario:

Y digo yo dijo...

Mis padres tenían una finca en África....coño queso es de una peli...tuvimos una casita de campo en Tenteniguada con almendros, campo por delante y por detrás, hace mucho que se vendió y hace mucho que el entorno se transformó, los chaletes rodean la casita de campo, todos con su vallita guantánamo, con la de piedras que movió D José con el Maestro para hacer un muro de contención dando al camino para que la tierra no se fuera...bueno que decirle que usted no sepa, la verdad es que la GC solo hay que verla desde el aire y llorar.