5 de septiembre de 2010

EL GRAND SLAM SE PERDIÓ EN UN SALTO

Se perdió en el tercer salto de un pejerrey unas 2 veces kilero que se pego en la espumita del veril. Un tercer salto en el que el pomatomido largó el metal como quien escupe en la calle.
Y era un grand slam porque en Canarias, a los que pescan a spinning, el mar nos reserva tres pejes principales que si los trancas en la misma sesión puedes decir que has capturado la trilogía o lo que vendría a ser lo mismo, un grand slam. Bicúa, pejerrey y sierra.


El sierra casí cae por duplicado, pero el más madrugador se marchó luego de romper el bajo contra el veril. Se aprovechó el muy túnido de la oscuridad y de que en tales circunstancias este que escribe carece de cualquier habilidad pescadora.
Claro, uno madruga, llega al puntón norteño antes de tiempo para evitar a la Canarias Canibal y como tampoco es plan sentarse a contar borreguitos mientras amanece, te pones a lanzar pensando que aún es pronto pero bueno. Y a veces el pero bueno es como el de hoy. Un trancón lejano, un repertorio de carreras que solo sientes en el Stella y un bicho que amparado en el apagón hace contigo lo que le viene en gana rascando leader contra clacas hasta coger carretera y manta.

El segundo si salió a ver la isla emergida, este entró con algo más de luz y pagó con creces la afrenta de su congénere anterior. Un Blues Code de María color chartreause le dió el pego.
Y por supuesto, como para posibilitar la consecución del grand slam canario, es imprescindible la concurrencia de una bicúa. Esta salió a la pizarra entre sierras y pejerrey, escupiendo pequenísimas sardinillas y placando con furia un Xrap color sardina de los gordos.



Esto es lo que le aconteció a mi sesión dominguera de spinning. Una de esas que a las 10 de la mañana ya te tienen en casa dedicado a otros menesteres.
Por cierto, sesión de spinning en solitario.
Dejado en la estacada por un chaval chicharrero que se llama Jacobo y que por un momento pensé tenía madera de pescador. Ya saben, disciplina, voluntad, afición y todo eso.
Al final el sábado noche siempre le cofunde.

3 comentarios:

Andres Orts dijo...

juventud divino tesoro...

Y digo yo dijo...

Tendría fiebre, fiebre de sábado noche :)

Mi no gusta lanzar en el oscuro, no veo coño y si no veo me entra mosca.

Disfrute usted que puede, yo por aquí creo que ni pagando, ya me vengaré, el Palometón de Paolo me ha puesto las pilas....tiempo al tiempo.

Toni Martinez dijo...

lástima ese pejerrey,seguro que sale el próximo día,bonitas fotos.Y que pena el supuesto acompañante,él se lo pierde..con esta afición tan sana..se van por la mala vida....
un saludo y buena pesca!!