19 de agosto de 2010

OTRA VEZ LUTO EN LA ISLETA. Y VAN...

El pasado domingo, dos pescadores recreativos con base en el Muelle Deportivo de Las Palmas perdieron la vida mientras faenaban entre la baja del palo (me resisto a lo de zona franca) y el Roque Ceniciento, en aguas de la Península de la Isleta. La Noticia.

Desde aquí, mi más sentido pésame a las familias.
Al parecer un repentino golpe de mar en la cercanía de una baja volcó la pequeña embarcación (4,90 de eslora por 2 metros de manga). De los tres ocupantes solo uno pudo alcanzar la orilla.

El domingo, igual que la mayor parte de los días, el mar no estaba para confianzas, y mucho menos en la Isleta, que sin ser el lugar tenebroso que a raíz del accidente nos retrata diariamente la prensa local, es punta de isla, abierta a la marea y viento dominantes y con un relieve submarino irregular, revoltoso y traicionero.
El Atlántico que baña Gran Canaria tiene peor humor de la Baja del Palo hacía el norte y mucho peor cuanto más a tierra.
Hace no demasiado tiempo, hubo otro accidente muy parecido en el mismo lugar y en las mismas circunstancias. Aquella vez los desafortunados fueron pescadores profesionales.

Que sirva esta entrada como recordatorio de precaución ante la mala mar.



Tampoco estaría de más ir pensando (me incluyo e incluyo a la normativa pertinente) el  vestir como prenda obligada de faena un chaleco salvavidas que le complique el curro a la parca.
Y no me refiero al oficial homologado, insoportable hasta en el agua. Me refiero a uno de esos deportivos, tan ergonómicos y llevaderos. En Japón es práctica casi obligada y en muchos otros lugares del mundo pescador civilizado también. Quien sabe cuantas veces el hecho de sobrevivir o pasar a engordar el censo del otro barrio pueda depender de ello.

Lo dicho, condolencias a los familiares de los dos pescadores fallecidos y si eso, paz y alegría eternas para las almas trascendidas.

1 comentario:

Y digo yo dijo...

Triste asunto, a veces, muchas, pasamos por alto algunas normas básicas de seguridad, excesos de confianza suelen tarde o temprano terminar en tragedia.

Lo del chaleco inchable en Japón tiene pinta de ser tema de obligado cumplimiento y no solo embarcado, desde costa es raro ver a un japones que no lleve puesto su chaleco.

Los nuestros son obligatorios de disponer de ellos en el barco y en no pocas ocasiones pregunte usted y verá como están donde no estorben.

Comprar uno de esos que usan los japoneses no está de más y aunque no esten homologados funcionan y hacen su labor perfectamente.

Me uno a su pesar.