31 de julio de 2010

JIGGING EN VERANO 2010 = UN RATO A FINALES DE JULIO

Los lectores asiduos del blog y los que habitan en el archipiélago canario y tienen la afición de la pesca como enfermedad vital, sabrán que el verano, en las costas abiertas al norte insular es época jodida para esto de perseguir y engañar peces desde barco. El régimen persistente de vientos alisios asociado a los pulsos del reboso estival no da tregua y no es extraño que durante los meses de junio, julio y agosto, tu afición a la pesca desde embarcación permanezca amarrada a puerto en un paró forzoso y obligado.
Pero algunas veces, la ventolera mengua, y si estás atento y la rutina diaria te cuadra el rato de ocio con el momento de flojera eólica, puedes escaparte unas horas e intentar saciar la sed de pesca en uno de esos lugares cercanos y recurrentes que componen la colección de marcas urgentes.
Esta semana, después de varios meses sin un mísero día de jigging, los sitios webs que avisan de las condiciones diarias de mar y viento alertaron de aires escasos y olas canijas para mediados de semana.
Como el “mono” de jigging ya se salía de madre y al menos en mi caso, se sentía la necesidad de salir del terruño insular aunque solo fuera durante un rato y por unas cuantas millas de lejanía, alineamos voluntades con obligaciones y sin pensarlo nos lanzamos a una terapéutica sesión de pesca vertical con señuelos.

Al salir a las aguas de la bahía, nos dimos cuenta que de lo previsto por las páginas canta vientos a la realidad iban unos cuantos nudos en nuestra contra.
Eso, lógicamente, motiva un cambio de estrategia y nos lleva a decir diego a aquel pesquero más lejano y solitario al que en el muelle, confiados, habíamos dicho digo.
El patrón tiró de intuición y recursos y en vistas de los borreguitos blancos y la mar revoltosa decidió no terminar de girar la Isleta y probar una piedra sumergida cercana que deja unos 70 metros de profundidad entre nosotros y ella.
Llegamos con la marea recorriendo las últimas tres horas de vaciante y un momento óptimo de actividad. Decidimos garetes largos aún contando con el freno textil y ascendimos y bajamos la pendiente del relieve en la línea de dirección noreste – suroeste que marcaba el viento y la marea.
Me enroqué en la segunda deriva, y mientras deshacía el atoramiento con un inevitable reventón, en esa misma recogida, cayendo por la ladera sur del tenique submarino, Antonio y José clavaron un par de pejes que desde el primer momento, no parecieron las bicúas usuales de la marca y sí algo de más enjundia y peso.



Seriola dumerili

La doble picada que obtuvieron Antonio y José acabó con dos pequeños medregales sobre la bañera (algo más de 3 kg cada uno). Dos medregales de entre los menos usuales y proclives. Dos pequeños dumerilis limpios y plateados que atacaron en pandillita a un par de largos jigs japonesés. No son fáciles de ver y menos de sorprender con las mañas del jigging este tipo de medregales, y además es la primera vez que se nos aparecen en este tamaño, en esta cantidad y con esta disposición hacía los señuelos de metal.

Punto y Final

Los garetes siguientes nos trajeron más picadas y más medregalitos. Siempre al final de la piedra, en la caída contraria y descendente. Antonio volvió a capturar y servidor también pudo hacerse con el suyo.
Luego siguieron las pasadas pero la actividad terminó extinguiéndose. Un par de bicúas lápiz, una negrita peque para José y nada más.
Cambiamos con la llenante a marcas centenarias, pero viento y mar puestos de acuerdo provocaban un garete desagradable y casi imposible.
Con el síndrome de abstinencia aplacado y en vistas de las incómodas condiciones y la escasa actividad ictia, decidimos que una retirada oportuna era una victoria indiscutible.


Ahora, cuando escribo esta entrada, el barco vuelve a estar amarrado a puerto, y el jigging también. ¿Será hasta septiembre o habrá otra ventana a la esperanza?.
Vaya usted a saber, de momento el jigging del verano 2010 es igual a un rato de finales de julio.

Multifilamento Daiwa Tournament

Ya comenté las virtudes de la caña más ligera de Lamiglas para jigging en una entrada anterior. La estrené con un loquillo de 5 o 6 Kg en fondos centenarios y con un jig en el límite de su acción.
Esta vez, la utilizé en fondos menos traumáticos y con un Daiwa Speed Long de 150 gramos. Las sensaciones a la hora de trabajar el señuelo y pelear el pez siguen siendo las mismas. Gratísimas y divertidas. Para mi es la caña placer.

En esta entrada sin embargo me gustaria ponderar las virtudes de un trenzado para jigging que llevó probando desde hace algun tiempo y del que ya estoy seguro en los que a bondades y conveniencias se refiere.
Se trata del Daiwa Tournament. Una trenza regalada por un amigo y que me he prestado a probar como buen conejillo de indias. El Daiwa Tournament es un dyneema pensado para jigging, que cambia de color cada 10 metros y que por el momento despierta agradable admiración en este que escribe.
Tengo una bobina de 300 yardas de 30 libras acoplada al pequeño Accurate 197 NN que hace pareja actual con la Lamiglas 15 Libras. Es una trenza redonda, compacta, que no se deshilacha (gran resistencia a la abrasión), que  no pierde la forma, que tiene algún tipo de resina o recubrimiento plástico aislante y una fortaleza extraordinaria.
Sabemos que el jigging puede exigir menos requerimientos que el spinning en lo que a las prestaciones de las líneas multifibras se refiere, pero aún así, las sensaciones indican que el hilo es bueno y tiene la calidad de la marca por bandera.
Me juego lo que sea, que puesto a ser lanzado, las bondades son las mismas e incluso superiores.


Buena trenza a un precio habitual. Es de desear que en algún momento esté disponible también en bobinas de capacidad superior a los 300 metros.
Poco disponible en tiendas cercanas, pero las visicitudes de distribución de la marca Daiwa en Europa son harina de otro costal y Jay duerme plácidamente.
En cualquier caso, el que no lo conozca que lo apunte como muy buen trenzado. Lo es, lo aseguro.

Disculpas

Por cierto, para acabar ruego perdonen la calidad de las fotografías de pesca que acompañan a esta entrada, pero el enfoque del 18-55 de Nikon se declaró en rebeldía durante la jornada de pesca, arruinando la serie de fotografías relativas al caso. Afortunadamente, manos rápidas y entendidas han dado pronto con la avería y la focal estándar ya esta de nuevo presta y disponible. Cosas que pasan. Retrateras como testimonio. Nada más.

2 comentarios:

Y digo yo dijo...

Tomo nota del hilo .)

Femés Elvira, dijo...

Igualmente tomo nota de ese hilo.
Espero que esas páginas que vaticinan el tiempo no se equivoquen y me dejen probar la Evo este fin de semana...