9 de julio de 2010

ESPAÑA EMOCIONA

Y no tiene nada que ver con la idea de patria o con cualquier tipo de sentimiento nacional. Lo siento, la patria no me sale, ni la chica ni la grande. Me siento feliz de mi nacionalidad y de mi adscripción geográfica y vital a un entorno específico y a sus peculiaridades socio culturales pero no me busquen detrás de una bandera, emocionándome frente a un himno o haciendo proxelitismo de los valores hispanos.

Excepto mi vida y la de los seres que me rodean y quiero, no veo patrias que defender.

Sí, lo siento, quizás mañana invada España una humanidad de Alfa Centauro con finalidad cabrona y uno se convierta en el enésimo intifado que consagra su life motive a un Dos de Mayo indefinido. Que se yo, pudiera ser, pero de momento, la patria, su concepto y todo el fundamentalismo que arrastra no me sale.

La emoción a la que me refiero es 100% futbolística y en base a ello, la única patria que me conmueve es la del futbol bien entendido y las emociones que genera su particular universo.

Por eso, y solo por eso, el miercoles me emocioné (a mi manera) con el triunfo de la selección española de futbol y su pase a la gran final del Mundial Sudafrica 2010. Porque volvió a aparecer el grupo de personas que mejor juegan al futbol en el mundo. Sin discusión, con contundencia, sin una mala patada, si un mal gesto, sin histerías ni provocación. Con maximas eternas e imperecederas: monopolizar la posesión del balón como uníca solución de ataque y defensa.

Y es que la cosa es bien sencilla, hay un único balón a disputar por dos grupos de jugadores; el que lo tiene más tiempo y salvo accidente inevitable tiene todos los boletos para adjudicarse el triunfo.

Y la selección Española lo tiene siempre, y lo tiene bien y bonito: por bajo, con soltura, sin prisas, con criterio, sentido, imaginación. De lado a lado y de atrás a adelante.

Y aún con todo eso, la emoción no llegaría al tope si ese futbol no estuviera representado además, por pibes que ofrecen la imagen de cualquier muchacho de este país. Gente sencilla, normal, al uso del españolito base, sin infulas ni chulería. Gente amable y educada que no crispan ni desatan animadversión marketinera.

Sí, cuando la selección española juega como lo hizo el miércoles, emociona. Y no tiene nada que ver el país, ni la nación. Zape, zape. El fútbol, el fútbol es la patria.

2 comentarios:

Femés Elvira, dijo...

A mí, por haber estado bastantes años corriendo y dando patadas a un balón, el sentimiento lo llevo debido a la pasión que siento y lo que me gusta el futbol, y el miércoles casi se me saltaban las lágrimas, y una extraña sensación de incredulidad y felicidad se mezclaban por dentro. Incredulidad por ver como algo que desde hace años parecía imposible por fin se hacía realidad, alegría por poder ver como un grupo de exquisitos futbolistas, los mejores que han llevado la zamarra nacional, han logrado hacer felices a muchas y muchas personas muy diferentes.

Es muy bonito ver como un madrileño y capitán madridista de pura cepa, se abraza con un catalán y capitán barcelonista con la euforia y complicidad que todos hemos comprobado. Ver ese grupo de jóvenes, humildes, amigos y que no buscan o tienen afán de protagonismo o "escaparate", es digno de admiración. El grupo es lo primero, y cada uno pelea para que el grupo funcione. Los triunfos colectivos engrandecen los individuales.

En fin, que se me cae la baba viendo a Don Pedro como destroza con regates y velocidad a las defensas contrarias, hombres experimentados y con una constitución física que doblan al chicharrero.
Igualmente disfruto de lo poco que he visto a Silva, un crack que se nos va para Inglaterra. Una pena.
Fenómenos los dos y un orgullo como canario ver hasta dónde han llegado jugando a tan alto nivel.

Por humanidad, calidad, complicidad...este grupo se merece el trofeo dorado.

juan jose dijo...

Cuando veo tanta bandera española, (me sirve igual o quizas más, cualquier mantel autonómico-gorrino-gorrón)pienso que se puede emular la última peste sufrida por los egipcios antes del éxodo judio. Sí, la del angel exterminador. Están identificados junto al dintel de sus casas. !Lo han hecho ellos mismos! A por ellos...
Lo que no tengo claro es si echarlos a la mar, o enseñarles a leer. Supongo que lo segundo. No, mejor lo primero...

Por cierto has tardado tanto en escribir que llegué a pensar que te habias ido a ver los partidos. Ya sabes,” la reina y tú”.