28 de junio de 2010

MATÍAS MATA Y SABOTAJE AL MONTAJE. ENGÁNCHATE AL RISCO III


Ese pibe al que ven de espaldas en la fotografía de aquí abajo se llama Matías Mata y es el mantenedor y responsable ideológico de una idea, de un concepto (a él no le gusta que le llamen empresa, ni colectivo, ni asociación, ni nada de eso) denominado SABOTAJE AL MONTAJE.

Matías es un artista urbano con atraque permanente en el norte de Tenerife y rumbos diversos en función de los encargos y trabajillos que van saliendo. Matías es un graffitero Top Gama que hace de su arte y su hobby una profesión y que colabora con nuestro proyecto urbano Engánchate al Risco ayudando a lograr la cohesión social, complicidad e implicación vecinal imprescindibles en la reivindicación del barrio como espacio merecedor de otro trato y consideración urbanística.

La pasada semana, en horarios vespertinos, Matías cumplió la autoría de la tercera acción importante del proyecto. Se trataba de plasmar en muros y paredes del Risco de San Nícolas símbolos humanos de su historia.

Para ello, se organizó un concurso de aportación y selección de fotografías antiguas de personajes famosos en el devenir cotidiano y callejero del barrio.

Los dos primeros ganadores fueron María “la de los Pirulines” y Carmelo “El Patilla”. Dos figuras entrañables ya fallecidas que por idiosincracia y cariño están permanentemente en la memoria de los “risqueros”.

La oficina para la Capitalidad Europea de la Cultura 2016 puso el apoyo logístico y material. La Asociación de Vecinos Unión del Risco y el grupo HurbMANA coordinaron la acción y Matías, el artista, hizo el resto.

Matías como graffitero es el Michael Jordan de los retratos. Y a pesar de que es capaz de pintar cualquier cosa sobre cualquier sitio (siempre arte efímero please), lo suyo es pintar caretos y cuerpos en la primera pared que le haga tilín o le pongan como encargo.

¿Y como lo hace?. Pues de la manera más natural, simple y directa del mundo. Que nadie piense que para retratar pierde un minuto trazando bocetos, colocando guías o tomando medidas. Nada de eso. Matías agarra un spray de pintura, se coloca los auriculares de su Ipod, toma una fotografía impresa del personaje en su mano izquierda, y con la diestra comienza a pulverizar pintura, trazando a pelo las sombras, arrugas, muecas y rasgos faciales de la persona en cuestión. Iendo y viniendo de la pared a la perspectiva lejana, subiendo al pelo, bajando al cuello y tomándose todo el tiempo del mundo (unas 5 horas en los casos expuestos) en dejar resucitada con fidelidad superlativa la imagen del personaje sobre la mampostería vertical.

La semana pasada trabajó en blanco, negro y no se cuantos tonos de gris. Empleó dos tardes completitas en pintar los dos retratos (3 X 2 metros en cada caso) y nos dejó a todos con la boca abierta.

Encima este muchacho resulta ser 100% humildad y positividad. Se implica, escucha, ayuda, enseña, cree y se divierte.

Cuando trabaja, suele dirigirse a ti planteándote una duda de modestía verdadera “Esta quedando más o menos ¿no?".

Yo, visto lo visto, ya opto por abusar de confianza cariñosa y responderle. “Matías, vete al carajo”.

Un grande el Matías.

Gracias máquina.

1 comentario:

Andres Orts dijo...

El talento es casi siempre asi. T lo digo yo que soy licenciado en bellas artes, y que ademas estudie en tenerife. No por mi modestia, pues no pinto un carajo, sino por que a lo largo de mi vida profesional de más de 20 años en esto de los diseñadores graficos, es un denominador comun, humildad y genialidad, lo mas antagonico al ego y la sobervia, lastima que no les den cargos politicos, aunque pensandolo bien alli no pintarian nada. Buena pesca