4 de abril de 2010

DOMINGO DE RESURRECCIÓN. EL SOPLO DE JACOBO



No se alarmen, no voy a reflexionar sobre parasicología ni esoterismo.

Con lo de domingo de resurrección me refiero a algo más tangible y verdadero. Nuestra resurrección no tiene que ver con la carne, sino con el pescado. Con peces con los que desde hace algunos meses no nos topabamos. Peces comunes y habituales que por causas que nosotros sospechamos y solo ellos saben están momentaneamente ausentes de nuestras orillas más cotidianas.

La culpa la tuvo Jacobo, que hace unos días, antes de migrar a su isla natal por asuntos vacacionales, me puso en conocimiento del soplo de un profesional que decía que por allá arriba, por costas del oeste más septentrional, se estaban dejando ver sierras en abundancia.

Y claro, ya que el sierra no viene, tendremos que ir nosotros en su búsqueda.

Y fuimos.

Y hoy, último día de la semana sacra, contraviniendo la dirección predominante de la acampada masiva, amanecimos sobre los callaos enormes de una playa occidental donde siempre se ha concentrado el longorón (Atherina prebyster) de manera masiva.

Protegidos del viento y expuestos a los golpes espaciados de un reboso de Champions League, dedicamos las 3 primeras horas de sol al lance ligero con un resultado superlativo de entretenimiento y satisfacción.

El soplo de Jacobo tenía fundamento. Hoy 4 del 4, a nuestro spinning 2010 le resucitaron los sierras. Y en 4 horitas de lance, conseguimos completar 5 clavadas y 3 capturas.

Además, las bicuas se dejaron ver con 5 ejemplares y el compañero José empeñado por lo visto en continuar la tendencia pescadora de las últimas fechas, logró clavar 4 pequeños abades, de los cuales 3 subieron para la sesión de retrateras.

Y todo ello, asociado a pelotas de longorón que consagran su supervivencia a los recovecos de la plataforma de cantos. Y es que cuando entra longorón…

¿Señuelos?. Cosas pequeñas, en consonancia con la carnada. Diminutos jigs y cucharillas, stickbaits de mucho brillar y algún minnow plateado de wobbling pronunciado.

He probado la sensación del momento, el Adagio de Duel, y para ser sincero, debo decir que no me ha enamorado. Se lanza al quinto pino, tiene acabados robustos y vistosos, pero como paseante de perfil delgado que es, no termino de cogerle tranquillo de movimiento. Habrá que aplicarse y ponerle fe.

Nada más, el resto del cuento no es original. Los sierras y sus entretenidas peleas, los abades y sus contundentes picadas y el placer y privilegio de disfrutar de otro rato junto al mar, entre gente afín y practicando la actividad que más nos gusta.

Eso, que ya nos iba tocando volver a verle las rayas a los bonitos de andar por casa. Que entretienen un montón los muy puñeteros.

Que conste.


3 comentarios:

Femés Elvira, dijo...

"Si la montaña no viene a Mahoma, Mahoma va a la montaña...".
Si que fué un buen día para consumar la resurrección...y no se les dío nada mal.
¿¡Están espesos los abades por allá o qué!? No paran...
Al Adaggio de los demonios tampóco le cojo el tranquillo...y la fé se está empezando a quedar en el estuche.
Saludos.

Y digo yo dijo...

meJusto cuando el lloro asomaba, vamos mejorando, por aquí ha sido imposible mirar al mar.

Sobre el Adagio yo manejo el 105 y si me atrae, el de usted/es es el de 125 con 45g y yo para esos pesos ya estoy fuera de juego.

Vengase al light compañero, baje a las 12lb, a los 2500, a las 210/240de vara....dele más adrenalina al asunto en casa que para subidones ya tiene usted sus salidas extra-planetarias.

Me apunto a una jornada de esas, por los bichos y por la compañía, sin duda.

UNO DE TANTOS dijo...

Pues sí, quizás debí hacerme con el Adagio 105.
En lo que respecta al equipo, tengo asumido que siempre que el escenario y los peces lo permitan, bajaré todo lo que pueda el libraje.
Ayer aparte de con la Byron 40-100 y 30 libras, anduve pescando con una Hiro Fusus 10-40 y 12 libras en un stradic 2500.
Pero hay circunstancias logísticas que a veces no lo permiten.
Femés, lo de los abaes no creo que pase de casualidad. Lo que sucede es que ya los encontramos en sitios diversos. Eso sí, todos pequeños y siempre enrajonados, ¿adaptación de la especie a la sobrepesca?. Vaya usted a saber.
Esta tarde, tercer y último día de zafra, al menos en lo que a mi respecta.
Y no he llorado, lo que pasa es que cuando uno tiene la fama...