9 de febrero de 2010

NI UN POBLADO DE CALCUTA NI EL BARRIO DE ALBAICÍN. RISCO DE SAN NÍCOLAS



Es curioso comprobar como existen lugares dentro de nuestras ciudades de los que somos desconocedores o ajenos. Barrios o sectores que generalmente por cuestiones de accesibilidad y degeneración urbana viven al margen de nuestros ojos y nuestra conciencia, desarrollando su devenir histórico como territorios o ciudades aparte.

Por razones laborales, estas últimas semanas me ha tocado descubrir para mi conciencia actual la cruda realidad de uno de esos lugares. Un lugar que pudiera ser cualquier barrio de fabelas de Río de Janeiro o cualquier aglomeración urbana marginal de India o el Magreb. Un lugar histórico desde la perspectiva insular, un barrio repleto de reminiscencias costumbristas y etnográficas. El Risco de San Nícolas, en plena trama urbana consolidada de Las Palmas de Gran Canaria, primera aglomeración urbana del archipiélago y candidatura a capitalidad europea en los tiempos futuros de 2016.

Como su propio nombre indica, El Risco, como siempre se le ha denominado, ocupa un territorio desfavorecido desde el punto de vista topográfico. Su origen fue humilde y antiguo, allá por el siglo XVII, cuando en torno a una ermita con el nombre del santo apareció un caserío que se fue extendiendo hasta tapizar la practica totalidad de una de las lomas sedimentarias que dividen la ciudad en alta y baja. Por supuesto, la ordenación urbana y la planificación siempre brillaron por su ausencia y una vez agotada la edificabilidad, el proceso de crecimiento se estanco en cantidad y calidad. La ciudad siguió creciendo; a sus píes dándole la espalda, y a su espalda, mirándola por encima del hombro. En consecuencia, el Risco, habitado por gente humilde y trabajadora fue ninguneado, degenerando en procesos marginales marcados por la delincuencia, la drogadicción, la exclusión social y el deterioro urbanístico.

No. No hace falta ir a Calcuta para ver misería, pobreza o subrealismo urbano. De la misma manera, tampoco hace falta visitar el Albaicin o el Bairro Alto de Lisboa para admirar conjuntos históricos tradicionales y señas de identidad arquitectónica. A día de hoy, en el Risco de San Nícolas prolifera como imagen, la visión de Calcuta, pero al poco que uno sea sensible, conozca el pasado y quiera proyectar, las posibilidades le llevan al legendario Barrio Lisboeta o a los píes de la Alambra, por poner un ejemplo.

En esas estamos, en intentar cambiarle la cara a todas estas “ciudades ajenas”. Lo hacemos como iniciativa personal, porque ya estamos hartos de perdices mareadas, de promesas y de falsedad política. Porque otro urbanismo es posible, un urbanismo más humano, menos burocrático y menos economicista. Por eso, el trabajo de estas semanas me ha llevado, nos ha llevado, al Risco.

Vamos a intentar armar en sus entrañas una locomotora a la que de manera inevitable, se le vayan enganchando servicios, dotaciones y equipamientos. Desde la cultura, que siempre y no solo ahora, debería estar de moda.

Ojalá podamos conseguirlo.

2 comentarios:

Femés Elvira, dijo...

Mucha suerte con esa nueva iniciatíva. Ojalá tengan buenos resultados y se sume más génte a mejorar esa situación, aún queda buena con la que se puede contar.
Saludos.

Tamaragua dijo...

Unas más que otras, las ciudadelas tienen un encanto especial. Es verdad que, unas más que otras, deberían llevarse alguna atención antes de que la pala abra camino a algún "mamotreto",... por ejemplo.
Pero Mariao, a ver si te viene algún majorero reivindicando la Betancuria como pionera del aparejo y el enjalbegado.... ;)

Un Saludo amigo!!

PD:....y en 2016... ya veremos... XD!