28 de febrero de 2010

CICLOGÉNESIS EXPLOSIVA = ESPORÁDICOS A JIG CASTING


Esta clarísimo. Existe una relación directa entre estas borrascas brutas que nos visitan cada cierto tiempo y la captura de especies no habituales mediante el uso de señuelos artificiales. Creo en ello firmemente y ahora ando enfrascado en armar una teoría científica que le confiera posibilidades a la relación.

El Temporal

Cada cierto tiempo, de vez en cuando, aparece por nuestro entorno atlántico una borrasca como la última que nos ha visitado.

Ciclogénesis explosiva le llaman los sabedores. Amen.

Para el resto de mortales, el episódio puede denominarse mal tiempo que te cambas, ventolera, lluvia, reboso y destrozos por un tubo.

El vendaval llegó el viernes por la tarde. Sopló con fuerza e intensidad durante la madrugada y mañana del sábado y a últimas horas de la noche, el cacao ya andaba por tierras gallegas y vascas. Así de rápido.

No hace falta mencionar que el sábado en la mañana, lo de pescar embarcados era una quimera. Imposible.

Pero como vivimos en una isla oceánica con relativa relación de aspecto y el asunto no esta tanto en el cuando sino en el donde. Jacobo, José y un servidor, buscaron un lugar azocado y a resguardo para cumplir con el sano hábito de la pesca que más les gusta. Eso sí, esta vez desde tierra firme, a puro lance y con el píe puesto sobre el veril salpicón.

El Amanecer del Sábado

El amanecer era más cálido que frío y el cielo reflejaba los fenomenos atmosféricos que andaban dándose tortas sobre la isla; nubes con formas lenticulares, cirros, altocúmulos…todo eso andaba dibujándose en el cielo mientras en mangas de camisa, tres isleños atlánticos y subtropicales comenzaban la pesca del fin de semana con el habitual repertorio de plasticos simuladores y metales que equivocan.

Las capturas del amanecer puro, o sea; bicuas, sierras, pejerreys… brillan por su no presencia, y salvo algún sombrajo perseguidor o alguna chupadita irrelevante, la rútina del lanza y recoge no se ve interrumpida por causa alguna.

Acostumbrados de últimas al bolo implacable, nuestro ánimo no se ve mermado y lejos de ensimismarse en pesimismo o queja, se distrae con la conversación, el cachondeo o los relatos de antiguos tiempos de gloria.

En esas estamos mientras lanzo por enésima vez un barato jig frances que por sencillez, apariencia y comportamiento esta más cerca de la cucharilla que del pez plomado. Lo dejo profundizar mientras escucho las reflexiones del amigo José sobre el lugar y las samas capturadas en años anteriores. Las características de sus picadas, las bondades del jig casting para el engaño, etc. En esa misma recogida y tras casi agotar el recorrido del metal simulador, bajo mis piés y entre la espuma ¿adivinen que aparece propinando morretazos?. Pues eso, un bonito espárido. Un bocinegro perseguidor que casi se queda sin agua donde placar lo que le debió parecer un longorón irresistible. Breve pelea con claca traicionera dando la murga, varada y al charco. Un bocinegro cercano a los 2 Kg. que por esporádico y no habitual siempre alegra la pesca. Un bocinegro por pura invocación.

Fotografías y de Nuevo al Tajo

El viento arrecia, pero nos pasa por encima. La marea sube, me moja y me cambia de sitio. En un lance lejano, a 10 metros del fondo, una descomunal picada me acelera el ritmo cardiaco. No hay trabón, El responsable se esfuma sin identificar.

A mi lado, con esa provervial y admirada tranquilidad, Jacobo trata de hipnotizar peces con el movimiento oscilante de sus colas de vinilo. En una de estas, parece estar pegado. La caña dobla y la puntera tintinea aunque no hay recogida posible, anda enrocado. Sin embargo, algo parece estar empujando desde abajo. Por unos instantes, el de los Realejos no cambia el ritmo. Yo, a su lado, me desespero. Por fin resuelve, desengancha y efectivamente, aparece un pez. Otro esporádico. Un abae pequeñín que tras retratarse con celeridad se fue por donde vino.

El Fin de Fiesta

Y como no hay dos sin tres, esta mañana, en el mismo lugar y a la misma hora, otro esporádico que se suma a la fiesta del fin de semana. El fin de semana de las cosas inusuales. Un pez trompeta, pequeño y atrevido que sintió atracción irresistible por un mura jig de 60 gramos color sardina. Un casting jig de pedegree armado con un Decoy ventral recubierto de pulpito supersticioso.

En fin, esto fue lo que aconteció a servidor y sus acólitos en este fin de semana de alerta roja, azoteas volanderas y palmeras contorsionistas.

Habrá que apuntar la fecha y las condiciones. Quien sabe. De repente dentro de 50 años, los diarios andan repletos de referencias que relacionan las ciclogenesis explosivas con la captura de peces esporádicos a jig casting.

Seguro que enterados para proponer teorías explicatorias no faltarían.

1 comentario:

Femés Elvira, dijo...

A ver si la ciclogenesis esa se deja sentir por aquí...
Esa pesca está muy guapa, inusuales, esporádicos y divertidos escamudos.
El pez trompeta me parece precioso, bonita fóto.
Un saludo.