14 de enero de 2010

LA PATRULLERA, LA PICADA DE LAS 6 Y EL PALOMETÓN DE "ABE"


“¡Arto!. ¡La Guardía Civi!”

El personal pescador de medio Muelle Deportivo de Las Palmas y prolongaciones adyacentes tiene desde hace un par de meses los testículos de pajarita. ¿Por qué?, pues porque a alguien de la Viceconsejería de Pesca, Agricultura y Alimentación del Gobierno de Canarias se le ha ocurrido que ya iba siendo hora de gestionar y poner coto al desbarajuste en el que se habían convertido las aguas insulares en lo que a pesca y navegación se refiere.

Desde hace un par de meses, quizás más, un barco inspector del gobierno y la patrullera de la Guardia Civil recorren periódicamente las aguas del norte y este gran canario requiriendo documentación, supervisando capturas y amedrentando el modus operandi de la secular pandilla de macarras, piratas y descerebrados que la primera ciudad del archipiélago genera en relación a la pesca recreativa y profesional (pseudos).

Consecuencias: Acojone masivo y cese de la piratería.

Al insensible “profesional” que bajo el prostituido título lleva 30 años haciendo majo y limpio con todo animal viviente que proporcione dos duros, obviando por supuesto la legalidad o no del método y el arte empleado, no se le ve asomar careto desde hace varias semanas. Sus terroríficos trasmallos de tres paredes, trampa mortal de viejas, sargos y demás caterva ictia de cotas bajas permanecen criando moho bajo las lonas del garage. Las finas mallas con las que enredaba la vida de salmonetes minitallas en las aguas fangosas de la bahía, son refugio de arañas y ácaros en un rincón del trastero. Ni siquiera hay opción para que su hijo, astilla de tal palo, utilice la barca mora de papa para tapizar de pequeñas y tupidas nasas los píes de taludes y escolleras. Ahora la unidad pesquera familiar anda amarrada hasta nueva orden. Ya no se le ve trajinar en la penumbra poniendo rumbo de esquilmación a las bajas de la Isleta ni hay oportunidad de contemplar el dantesco espectáculo de muerte inútil que sus trampas dejan bajo el puesto de pantalán. Ahora anda acojonado, preocupado, inquieto.

Y lo mismo ocurre con el profesional de un lista 7ª al que hace un par de semanas la benemérita sorprendió faenando más cerca de África que de Canarias. La multa fue ejemplar y de nada sirvieron sus maniobras de escondite y evasión. Idéntica suerte que la del pirata en zodiac que en Guía aprovecha el relieve submarino favorable para perpetrar matanzas masivas de pesca sub con fines comerciales, o los que a la salida del colector de aguas fecales, aguantan hedores sin nariz ni titulín con tal de llenar de sierras y pejerreys la bañera drogata de una Quick Silver. El chirgo a la Guardia Civil y sus multas millonarias causa estragos entre la flotilla de recreativos y profesionales delincuentes extendiéndose al irreductible y numeroso grupo de jubiletas que rellenan neveras de bocinegros y samas por debajo de la talla mínima o al grupo de chiquillajes (ahora generación nini) que recrean dentro del barco de papa su aficiones automovilísticas de tierra adentro.

A todos ellos, la camisa no les llega al cuerpo. Andan soliviantados recorriendo el muelle arriba y abajo mientras maldicen a la autoridad. No cuesta nada ponerse en orden y ser legal o actuar con sentido común, pero ellos no lo cotejan. Por un lado la codicia del dinero fácil y por otro la ignorancia consciente e inconsciente se encargan de que así sea.

Espero (y es triste tener que decirlo) que el estado policial en el que vive la pesca desde embarcación por esta esquina insular continué por tiempo indefinido. Que sus repercusiones afecten a todos por igual, profesionales y recreativos (me consta que así esta sucediendo), que las acciones se extiendan a todas las aguas de la isla, a la pesca desde tierra y a la comercialización de los productos pesqueros en mercados, bares y restaurantes. Que lejos de aprobar nuevas leyes o reglamentos, por una vez, se hagan cumplir las existentes. Lamentablemente, nuestra educación social y ambiental no alcanza para prescindir de los medios coercitivos a la hora de cumplir con lo establecido. Tiene que ser por medio del block de multas y la cinta de precintar. Es triste pero no hay otra manera.

Afortunadamente, uno, aunque solo sea para esto, tiene dos dedos de frente y es consciente de la pesca que practica y las condiciones en las que debe hacerlo. No saliéndose en circunstancias normales (aquella noche de potas cerca de las Salvajes ha sido nuestro mayor acto delincuente) de lo razonablemente establecido y no dando ocasión a vivir atemorizado ante las pesquisas de la autoridad marítima. En tales circunstancias, el jigging aunque no regulado expresamente se sitúa en la línea de lo permitido. Un solo anzuelo 100% discriminatorio y pocas oportunidades, al menos por aquí y tal y como esta la cosa de superar el cupo de capturas permitidos por persona y día.

La Picada de las 18:00 h

En invierno, salir a pescar en día laborable es un ejercicio de dos horas.

Salir del curro a las 15, comer algo rápido y plantarte en el muelle es cosa de una hora, las 16. Llegar a las marcas más propicias cuestión de 30 minutos. 16:30. el atardecer comienza a hacerse sentir a las 17:30 y a las 18:30 la oscuridad ya es un hecho irremediable.

Durante todo ese tiempo, y dependiendo de la intensidad del viento y la fuerza de la corriente, los garetes posibles son menores a la decena y en un lugar concreto, la experiencia parece demostrar que el jigging vespertino es jugarte la pesca a la ruleta rusa de una picada que casí invariablemente tiene lugar a las 18 h, cuando el sol desaparece y empieza la cuenta atrás de la retirada. Contadas veces ocurren dos picadas y contadas veces han sido protagonizadas por un loquillo que no tuviera un mínimo de 5 Kg.

Los últimos episodios tuvieron lugar esta misma semana, coincidiendo con la vuelta a la actividad depredadora de los peces de siempre.

Loquillos en 130 metros de fondo. Potentes y peleones. Loquillos medianos y grandes. Loquillos a las 18:00 proporcionándole a la pesca el morbillo difícil de explicar que otorga una picada, una o un pez, uno, dentro de la nada absoluta o del desconcertante muy poco.

El Palometón de mi Amigo “Abe”

Mi amigo “Abe” esta de enhorabuena y van 2. El primero fue hace un año o dos, el segundo tuvo lugar esta misma mañana. Pinchar aquí.

Campaña del Palometón a spinning desde costa en Fuerteventura. Crónicas de primera hora vía teléfono móvil.

Se lo merece mi amigo majorero. Se lo merece porque lo común sería enguilgarse en cualquier punta cercana medianamente profunda y batir agua con los arretrancos facilones de siempre. Conseguir el sierra, la bicúa o el pejerrey y volver a empezar. Y no es que eso no este bien. ¿Dónde se firma el coger un sierra todos los días?. Pero apostar por hacer dos horas de coche para pasarte otras dos lanzando señuelos de vocación superficial con la única intención de disfrutar del instante siempre irrepetible de una gigantesca picada con chapoteos, es algo admirable. Planear el pelearlo con un equipo razonable, apurar las fotografías y devolver al animal con el deseo de haber sido solo un incidente sin consecuencias en su vida, es, dado el estado actual de personas y cosas, de quitarse el sombrero y exclamar olé.

El de la Maxorata entendió este juego desde el principio y lo practica con una sensibilidad exquisita. Cuenta con todas las posibilidades que da la isla canaria mejor dotada para la practica del spinning, pero aún así el merito es grande y digno de reconocer. En este mismo instante, habrá pescadores de acecho, chupa botes anónimos que pescan por imitación y trozos de carne con ojos y caña leyendo esta entrada o viendo las fotografías que el bueno de Abe publica en su blog. Andarán cuadrando el donde para lanzarse a las orillas majoreras con furia pescadora. Todos a por el palometón, sin saber por que ni por que no, simplemente porque vieron uno acabado de pescar.

Lo harán, será irremediable y quizás alguno de esos escasos palometones canarios sea engañado por las artes de un “mi gente” cualquiera, pero sea como sea, el merito enterito y primero le queda al “Abe”. Merito por actuar con conocimiento de causa y entender la pesca a spinning como un ejercicio recreativo de convicción y sensibilidad. Sin gregarismos estúpidos ni macarradas vergonzantes. Con dos dedos de frente.

Un grande el de Puerto Cabras. Enhorabuena.

Por cierto, me uno a la corriente de opinión que a ojo le otorga al animal los 20 y quizás más, kilos de peso.

4 comentarios:

Y digo yo dijo...

Va quedando atrás en el tiempo que no en la memoria aquella madrugada de Aguas Verdes donde uno provisto de balde con muestras “enrededor”, otro con bichero casero extensible de doble anzuelo y un tercero fotógrafo amigo de correrías nos vimos por primera vez.

Va quedando atrás y “amarillentando” aquella foto de dos con pintas de sicilianos, pero el tiempo bien aprovechado es evolución y ahora, hoy, somos los mismos, hemos perdido el balde y el bichero, hemos encontrado el Boga Grip y la riñonera, hemos hasta cambiado nuestro look, llevamos camisas con ventilación que impiden el paso de los rayos ultravioletas esos, nuestras gafas son polarizadas, agüita, pero hay algo que desde el principio no ha cambiado, si acaso, ha crecido y se ha reafirmado, nuestra conciencia para con el rival, el pez, el peje.

Seguro que nos distingue de otros muchos el hecho de que a nosotros lo que nos gusta es PESCAR más que coger peces.

No tardes en venir…

Femés Elvira García dijo...

Ya me gustaria a mí que las autoridades empezasen a actuar de esa forma por aquí...como tú dices, más de uno iba a estar todo el día dando vueltas a la esquina...
¡Viva por Abe! Si que lo merece por la insistencia y la paciencia que ha tenido. En cuanto a los piratas que buscan el donde y como, déjalos, un palometón de esos no se suelen cojer más que de muy en muy en cuando y en lugares muy concretos. Hay que currarselo mucho, como Abe. Y creo que pocas personas entiendan la pesca a spinning de esa forma.
Lo dicho, enhorabuena. Un saludo.

Nicola Zingarelli dijo...

Odio Abe!

fish dijo...

Lo que es incierto es el echo, de que las islas enteras no sean parque natural. Todo inclina a ello. Y por lo tanto la autoridad competente debiera tomar cartas en el asunto. Y creo que hasta a los deportivos les perjudicaría. Pero en realidad, lo que se trata es de preservar un territorio marino, rico en variedad de especies. Por lo tanto, el que no este en "regla", pues eso que se ponga.

Bravo por esa captura y sobretodo por la suelta! Jod...r ya va siendo hora, que los que practicamos esta técnica no va ligada con la de la sartén. Espero que te leea mucha gente Abe, y sobretodo aquellos que empieza. Para que pisen firme y con buen pie. Pescar o ser un buen pescador, no es sacar peces. Sino, entender sus costumbres, hábitos, técnicas, lugares. Respetar si llevan huevas, con trato delicado y no lanzandolos a varios metros al agua. En fin, disfrutar de la pesca ensí y de la compañía.
Nosotros desde nuestro espacio, también lo hacemos. Y la satisfacción es total!