11 de enero de 2010

FIN DE 2009 COMIENZOS DE 2010. ZAFRA DE BOLOS CON ESPERANZA FINAL


Durante el reciente período navideño, la mayor disposición de tiempo libre y la renuncia personal al ambiente festivo-comercial-consumista nos ha arrimado de manera inevitable y con el total consentimiento de la voluntad al mar que nos baña, convirtiéndolo en pacífico y continuado escenario donde perpetrar la huida, consumar la evasión y salvaguardar la integridad de la tarjeta de crédito.

En diferentes coordenadas del primer y cuarto cuadrante insular hemos hecho nadar señuelos artificiales y sin tener en cuenta lo acontecido en este último fin de semana, a él me referiré más adelante, los resultados de la zafra navideña han sido malos en lo que a capturas se refiere. Los pocos peces que han querido prenderse a nuestros anzuelos animados se han caracterizado por hacerlo en circunstancias que se nos antojan especiales o particulares (caídas de presión barométrica, roles de viento repentinos, etc).

Dicen los mayores que se relacionan con el mar y los peces que cada año es distinto, que los tiempos nunca vienen igual y que los peces son añeros, como los aguacateros o las hierbas silvestres del ganado.

Ni idea. No tengo la más remota idea de cuales son los factores que originan que en un determinado período, los peces, depredadores en este caso, no demuestren presencia o querencia por los señuelos. Supongo que serán un mogollón de factores interrelacionados que tienen que ver con los ciclos reproductivos, las condiciones ambientales y la disposición de alimento, pero saber a ciencia exacta donde se meten o porque estando presentes no muestran interés alguno por nuestros arretrancos de engañar es algo, de momento, que al menos a este que escribe se le antoja como sumamente complicado.

Por tanto, no se a que obedecen las añadas ni porque hay épocas en la que los feroces depredadores del mar no se prenden a los señuelos o desaparecen sin dejar rastro marchándose a vaya usted a saber donde. Nos limitamos a acumular experiencias y anotar circunstancias.

Acumulando Experiencias y Anotando Circunstancias

Este año, el invierno grancanario se presenta más calido que el anterior, predominando la componente oeste en la dirección de viento y mar.

De momento, los episodios de mar de fondo no son de corte apocalíptico (recordar los del año pasado por estas fechas) y en lo que se refiere al sector norte – noreste abundan los días de calma, con brisas flojas y mar tendida de occidente con levas largas y estiradas que no obstaculizan la navegación y solamente asustan en las orillas más expuestas.

Con este panorama ambiental, la pesca desde tierra ha pasado por la constante de 4 bolos 1 pez irrelevante, siendo agujas (sorprendentemente tardías en actividad y abundancia) lo más pescado. En lo que a la trilogía estándar de nuestro spinning se refiere y sin entrar a valorar la presencia de espáridos, jureles y medregales, ni rastro, al menos por nuestros veriles, de los estelares sierras, ¿Dónde se meten cuando no están?, ¿alguien lo sabe?, algunas capturas esporádicas y en horas de penumbra de bicúas inmaduras y apariciones fugaces, tímidas y localizadas de pejerreys. Peces estos últimos tan desconcertantes que ya no se si acusarlos de escasos o más bien de excesivamente astutos.

En lo que concierne al jigging, las cosas han ido aún peor. Bastantes horas de mar y muy pocas picadas. Siendo un par de loquillos grandes (8-9 Kg) y un jurel mediano las únicas capturas dignas de mención.

Como apuntes de situación, hay que señalar dos aspectos que se me antojan podrían tener algo que ver con la persistente inapetencia o ausencia ictia. Por un lado los valores en la temperatura del agua, con el termómetro clavado en los 22-23 º desde finales de verano y pelágicos de agua caliente merodeando hasta el mismísimo mes de enero. Por otro lado la gran cantidad de peces pasto (guelde blanco y longorón) de pequeño tamaño que tapizan los veriles de tierra y cuya presencia en demasía se me antoja extraña para la estación.

No obstante, como no hay mal que 100 años dure y lo que sea aprieta pero no ahoga, las ultimas 48 horas nos han dejado algunas capturas que sirven para creer que estamos en vísperas de abandonar definitivamente el túnel.

La luz Después del Túnel

Ha resultado ser el jigging de este pasado fin de semana, que sorpresivamente nos ha deparado más picadas y sucesos que las 10 o 12 salidas anteriores.

Como explicación a tan repentino vuelco, nos agarramos al clavo ardiendo de la disminución de la temperatura del agua (18-19 grados el pasado sábado) y la baja presión que repentinamente se nos echó encima en el amanecer de ayer.

Sea lo que sea, este fin de semana nos ha dejado señales de vida en las plantas primera y segunda de nuestra torre jiggera y desde la azotea hemos podido subir 4 o 5 loquillos, una negrita y un sierra. Pescado pequeño en todos los casos, pero que visto lo visto en las semanas precedentes nos llenan de esperanza para el tiempo venidero.

En esas estamos, teniendo presente el diario del pasado año como referente de buena pesca en los meses que llegan y anotando pacientemente las circunstancias ambientales que adornan nuestras capturas.

De momento, ya parece haber luz después del túnel, las fotografías que acompañan son los reflejos de esa luminaria. Seguiremos informando.

Lente Besel Fish Eye

Las fotografías distorsionadas hacia la redondez que pueden observar en esta entrada son responsabilidad de los reyes magos y su sana costumbre de regalar juguetes aún cuando el niño ya tiene varias “milis” entre pecho y espalda.

Son fotografías tomadas con una lente Besel Fish Eye 42X 55 mm que se enrosca al 18-55 de mi Nikon como si fuera un filtro más y simula un ojo de pez. Las fotos las tomas como si miraras por medio de un tubo, los bordes de las imágenes suelen estar borrosos y las aberraciones cromáticas pueden contarse por docenas. Es un artefacto barato en coste monetario y en calidad. No obstante, es muy divertido de usar y las fotografías resultantes tienen ese mismo aire de diversión y originalidad. Tratándose del tipo de objetivo, su finalidad, la vocación marinera de la cámara y la coyuntura actual, creo que la inversión de sus majestades del este es más que idónea.

¡A jugar!.

5 comentarios:

Y digo yo dijo...

Pues como usted me dice en mi libreta, perdón "blog", me suena a aquello del block pál colegio, distinto de la libreta cogida con una grapa, el "block" tenía espirales y era más gordote, con cuadritos por supuesto....que me salgo...pues como usted me dice y dicen por estos lares "pasensia", aunque parece que la suya ha necesitado bien poca, eso le espero.

José H. Weigand dijo...

Muy chulo ese fisheye. Me da la sensación de estar asomado a la mirila de la puerta, pero en vez de ver al cartero comercial o al vecino del 3º pasando con su perrito ladrador, veo peces y buen clima mientras en la península no hay más que frío, aguas desbordadas y cielos grises...

fish dijo...

Ese efecto ojo de pez es muy interesante y creo que en determinadas fotos es insuperable, por eso quiero exponer una pregunta; Con que tipo de fotos se saca más partido? Paisajes, peces posando, etc.. Pienso que una composición de fotos seguidas con este tipo de efecto, "carga" demasiado la vista. Lo comento por el tema de las revistas, cuando colocan varias seguidas me da una sensación de ahogo. Pero cuando intercalan alguna de este tipo, mostrando un paisaje o un pez en particular, le da un buen contraste a la ilustración en el total. Lo mismo me ocurre con las fotos en color sepia o blanco y negro. Que opinais?

UNO DE TANTOS dijo...

En efecto. Una ristra de fotografías en modo ojo de pez terminan "cargando" la vista, por ello, debe de usarse con moderación y no abusar.
En principio, su no esta limitado a composiciones determinadas si bien, creo que lo ideal es tener siempre algo en primer plano o protagonizando el centro de la escena.
Fish, el quid de este tipo de fotografías llamémosle "artísticas" es saber dosificarlas en medio de las demás.
Con los virajes a sepia ocurre lo mismo, Respecto al blanco y negro no me pronuncio. Hay gente por ahí que mata por defender su vigencia y significado.
Pepe, esta tarde, en la horita de jigging vespertino en manga corta y a 23 grados, echábamos de menos un invierno de verdad, de abrigarse y tomar chocolate caliente. Ya ves, dice un dicho de por aquí, que lo que unos no quieren otros se mueren por ello.
Inconformistas que somos.

oriol dijo...

Buen año tenga eusía y que los dioses le conserven las ganas de escribanía para gozo y regocijo de nuestras porras estérilies.