22 de enero de 2010

EL PERRO DE LA PROFUNDIDAD. BUENO, BONITO Y BARATO


Los Maravillosos Deep Dogs

En mi opinión, personal y seguramente insignificante, el señuelo que ilustra esta entrada es hoy por hoy uno de los mejores jigs que podemos encontrar disponible en nuestro mercado global.

Se trata de un jig chino con aires de economato que se comercializa a dos o más bandas con diversas denominaciones. Los indonesios de Jigging Master le llaman Dios del Mar (Sea God) mientras que los que el amigo Zingarelli posee en su tienda (Aquí) reciben el nombre de Deep Dog, que traducido al castellano significa literalmente perro de la profundidad y que a pesar de parecer nomenclatura acertada desde el punto de vista artístico y comercial, coincidirán conmigo, suena más a nick de violento motero californiano que a señuelo artificial para la pesca de depredadores marinos. En cualquier caso, pasando de denominaciones y trapicheos de la fenicia china, lo que cuenta es que el referido arretranco de engañar es un metal bueno, bonito y barato. De peso ligeramente balanceado hacia un extremo, formato romboidal y acabados duraderos que triunfa porque baja como una flecha, aguanta deriva como un campeón y posee una acción de vuelo y planeo excepcional. Poco a poco, la experiencia me ha llevado a confiar mi jigging a señuelos que sobre cualquier otra cosa posean una decidida vocación deslizadora, expresando repentinos fogonazos seguidos de un caer de hoja seca tan llamativo como atrayente.

Ojo, que nada es perfecto. La engañifa también tiene sus contras; por ejemplo, se echa en falta una carta de colores que incluya un par de holografías puras en plata o sardina o una mejor resistencia y calidad del metal. En este sentido, he observado como tuercen longitudinalmente en ocasión de golpes o picadas subidas de tono pudiendo quebrar si insistimos en llevarlo a su postura original.

De todas formas, la resistencia es grande, todos poseen su toque luminiscente y tanto el color rosa – plata – lumo, como el blanco – plata – lumo deben ser considerados armas de provocación masiva para samas, medregales y compañía.

El modelo estándar que todo lo engaña pesa unos 200 gramos, y aunque faltan pesos de 100 o 150 gramos para aguas calmas, poco profundas o pescas con vocación de ligereza, este peso mediano en un jig no demasiado largo cumple perfectamente con las expectativas de pesca en fondos centenarios y ligeramente superiores.

Por cierto, No lo he mencionado, pero lo que lleva al señuelo de ser un buen jig a estar nominado para el título de mejor, es su condición low cost. Su relación calidad – precio. 7 euros de nada para un jig ganador es algo que tal y como esta el patio hay que valorar y reconocer. 7 euros para un jig que pesca contra viento y marea, sin pelarse como una banana ni desconchar la fachada. 7 euros que no duelen tanto en caso de perdida y no provocan desconsuelo aún en tiempos de crisis.

En definitiva, que ya era hora de hacer reconocimiento público y personal al maravilloso Deep Dog, el temible perro de la profundidad.

Por si a alguien le vale.

2 comentarios:

Y digo yo dijo...

Ya me lo decía mi madre, ingles hijo ingles, sin el ingles no se va a ningún sitio y yo me lo aprendí, es fácil, hot dog, ¿hot? perrito, ¿dog? caliente, ¿hot dog? perrito caliente...anda que no.

Ahora en serio, no tengo el gusto de conocer ese arretranco, hace mucho que no hecemos un jigging como Dios manda, a ver si terminamos de una vez con el Huy Palaoa y empezamos, se tendrá en cuenta, se comprará y se probará.

Senkiu

Femés Elvira, dijo...

Es uno de los mejores jigs que he probado y tiene hueco fijo en la mochila. El movimiento vibrante que tiene al tácto me encanta, y como dice el jefe, son muy resistentes y duraderos, las holografías aguantan un...eso. Y barato.
Por cierto, en cuestión de esfuerzo a la hora de trabajarlos, me parecen muy agradecidos en comparación con otros señuelos.