31 de enero de 2010

EL HOMBRE GRANDE DE NEGRO


Iba a contar en esta entrada lo pobre que había sido la pesca del fin de semana, la captura de una caballa o algo así a jigging, la ausencia de peces depredadores como denominador común de este invierno cabrito, lo incomodo que fue navegar y pescar el sábado con el molesto y peligroso tiempo sur. Y tenía previsto esperar al fin de la jornada de hoy para contarlo. Por si la mañana de spinning desde tierra traía alguna captura o algún sucedido digno de mención.

No me equivoque. La digna mención anula toda la sarna del día anterior; la inactividad depredadora, la puñetera caballa, las vicisitudes de la enésima alerta naranja y la mismísima Biblia en pasta.

Esta mañana, el duo sarnoso más recalcitrante de las Canarias orientales, tras equivocarse de lugar y observar como el resto de rincones pescables andaban ya ocupados, se refugio en un veril de esos que permanecen a trasmano de gentes que no sean más o menos conocedoras de sus posibilidades y circunstancias de accesibilidad. Lo hicieron después de amanecer, con la luz rellenándolo todo y una calma mareomotriz de película.

Una franja de litoral para ellos solitos, sin humanoides de acciones inquietantes ni grupos de spinning organizados. La marea iniciando la pleamar, carnada junto al veril…

Pero la soledad no era cierta, es verdad que no había humanoides ni grupos organizados, pero allá al fondo asomaba de vez en cuando un hombre de negro manejando con aparente conocimiento de causa una caña de spinning. Un tipo que ya de lejos parecía grande. Un pescador solitario allá al fondo, en la punta.

Y tras un rato disfrutando de aquella tranquilidad, de aquel sosiego y de aquella sarna secular, de repente, los ojos nos llevan a ver como el hombre enorme de la punta anda embroncado con una de esas malvadas criaturas que se llenan las fauces de dientes cortantes. Una de esas que saltan, sacuden y sienten especial afición por agredir plásticos que salpican en superficie.

La pelea resulta cerrada, dura. La contemplamos a cierta distancia, dudando el prestar o no ayuda. Pero no hace falta, el hombre grande de negro tramita el asunto con la soltura y rapidez de quien no es nuevo en el veril. Pejerrey grande a la vista, más o menos 8 Kg. Uno de esos esquivos y confinados pejerreys a los que siempre me refiero. Un pejerrey de reglamento provocado y puesto en atmosfera con un popper de pedegree, un Roosta de Halco.

Pejerrey en superficie, la manera más bonita, como siempre debería ser.

Después vino la socialización, la sesión de fotografía y el intercambio de pareceres.

El hombre de negro resulta un ser humano conocido que responde al nombre de Angel y cuyo apodo de guerra es "cañacortada".
Él nos reconoce y nosotros le reconocemos. Nos reconocemos de oídas, de amigos comunes, de vernos cara y pejes en este vecindario virtual que es la red de redes.

Encantado de conocerte Angel. Ya estaba advertido de la sencillez y agradabilidad de tu carácter. También conocía tu sobrada habilidad para capturar pejes malos , aunque Angel, reconoce que tampoco hacía falta cebarse de esa manera con dos pobres sarnosos (risas).

Ah, por cierto, la humildad te honra, pero de churro nada. Churro sería que hubieras estado cogiendo lapas y el pejerrey se enganchara al lapiador. Pescabas con conocimiento de causa; estabas en un buen lugar, con un buen señuelo en el momento adecuado. Lo pensaste así y así lo hiciste.

Enhorabuena.

3 comentarios:

Y digo yo dijo...

Me suena la cara del peje y la del que esta escondido detrás también, jeje

Joder has tenido fotografo de lujo, eso si es suerte.

Es lo que nos toca viejo amigo, conocer buena gente, que la hay, y con ganas, con entendederas y lógica, largos como la marelosparió, ya se lo dije cuando pasó por aquí, que hacia trampa con esa estatura nunca toca con la muestra atrás...

Bonito bicho Ángel. Me alegro de que coincidieran no es fácil capturar un sarnoso como este.

Juan Luis Lopez dijo...

Bueno,bueno,bueno,mira quien tenemos por aquí, mi gran amigo Angelote. Como me alegra de que hayan coincidido y os hayais conocido.
La verdad, es que a Mario aun no he tenido el honor de conocerlo en persona, pero se prefectamente que es una buena persona y me gustaria conocerlo personalmente y echar unos lances juntos.
Sin embargo a Angel si lo conozco personalmete y es un tio cojonudo, con el que me divierto y me rio mucho.
Hemos pescados juntos y he aprendido muchas cosas gracias a el, de las cuales le estoy muy agradecido, ya que para mi, es unos de los mejores pescadores que conozco.

Espero que se genere una buena amistad entre ustedes y que algún dia podamos pescar todos juntos, contarnos 4 mentiras, jejeje y tomarnos unas cervezas.

Hablando de ese hermoso pejerrey, decir que como bien comenta Mario, nada mejor que haberlo sacado en superficie, ya que es la manera mas hermosa que hay.
No se ven muchos ejemplares de ese tamaño y estoy seguro de que Angel nuevamente disfrutó con la lucha.

Y como no, dar tambien la enorabuena a Mario por esa hermosa foto realizada, otra de muchas bonitas fotos a la cual nos tiene acostumbrados.

Desde Galicia os mando un fuerte abrazo para ambos y que sigan pescando mucho.

Un saludo, J.L.López

cañacortada dijo...

Me ha encantado esta entrada Mario.

Y no solo por los halagos que brindas, los cuales agradezco sin saber se si seré merecedor de ellos, mas viniendo de un pescador global como tú. Lo digo también porque me ha resultado infinitamente divertida. El título es inmejorable y el ejemplo que usas para explicar lo que hubiera sido un churro es sencillamente genial. Cuanto me he reído.
Por suerte aún quedan lugares donde poder evitar a humanoides y grupos organizados, pocos pero los hay. Por otro lado, todos los amantes de este juego conocemos de los caprichos del mismo, ayer me tocó a mi, mañana les tocará a ustedes y la sarna se irá a tomar por...digo, por donde apareció.
Para mi también ha sido un placer conocerte. Con franqueza, no todo el mundo me había hablado bien de ti y tras este primer contacto, debo reconocer que esas habladurías no se ajustan a la realidad. Ha sido un encuentro muy agradable.

Gracias por todo.

Ps. Abe, Juan, gracias y espero verles pronto.