28 de mayo de 2009

EL MAESTRO Y SUS CORREOS

La verdad es que me emocionan ese tipo de e-mail. Provienen de amigos pescadores, maestros de pesca internacional de reconocido prestigio y sabiduría que me incluyen en sus programas de mensajería y me tienen al corriente de sus capturas añadiéndoles un tono literario de sensibilidad y belleza lejano a cualquier rutina.

Cada semana, cada día, espero esas palabras de amor y confraternización oceánica con un fervor solo comparable al enamorado que espera carta de su cielo humano particular. El sentimiento adquiere velocidad y brotan endorfinas de placer cuando alguien al que sabes luz y guía, alguien al que consideras sabio con mayúsculas dedica unos minutos de su preciado tiempo a embellecer tu privada existencia con letras que trascienden lo sublime y elevan tu conciencia a un escalón de empatía natural nunca experimentado.

Hoy volvió a ocurrir, volví a abrir el correo y estaban sus letras. Omito el nombre de mi amigo por respeto y derecho a la privacidad, pero ya que tengo la oportunidad, me gustaría compartir su mensaje con ustedes, lectores de este humilde blog y posibilitar que sientan lo que yo siento y experimenten las sensaciones que yo experimento.

Algo tan cotidiano como una captura, un simple pez que atajó nuestro señuelo se convierte en la psiquis y redacción del genio en un fragmento de literatura romántica digno de los más grandes.

Estimados amigos pescadores:


Un instante en el tiempo, un golpe seco que se percibe en la caña y el sonido estridente, alarma del carrete Shimano Tyrnos, se llenan los sentidos, existe velocidad impresionante, la línea cortando el cristal del agua marina.

Una sensación de estar vivo, de ser libre, de poder realizar lo que más le gusta al pescador de caña y carrete, un señuelo escogido Rapala X Rap 14 armado con poderosos anzuelos VMC siempre brindan ese nivel de confianza que se necesita al pescar en aguas azules.

Un recuerdo imborrable, sueños de pesca realizados, el elusivo pez de los mares acudió a la cita y yo estuve presente para pescar al velocista de los mares.”

No tengo palabras. La magia del escrito actúa como conjuro psicosomático que se transfiere a mi yo físico. El vello púbico se me eriza y el impulso se me desacelera, tengo un nudo en los riñones y un escalofrío me recorre la bilis. Con cada relectura, la congoja me secuestra el ánimo y arrastro mis pasos en un congojeo tropezón digno de vender cupones. Cada frase, cada palabra, posee una semántica aprehendida que trasciende nuestra realidad corporal y se desdobla como realidad espiritual en un viaje a la libertad cognitiva del alma infinita….”la línea cortando el cristal del agua marina” dice el maestro. Inconscientemente empiezo a desdoblarme. Sigo sin poder articular palabrotas. Los términos justos y sentidos me envuelven en un caparazón de sentimientos que transitan de la intima aprehensión (lágrima) a la felicidad más pura (pura risa), y de nuevo a la felicidad más pura (pura risa). Ahora, el nudo de los riñones presiona más intensamente y se manifiesta en la cintura provocando espasmos respiratorios. La congoja comienza el desdoblamiento del alma hacía delante a la vez que los brazos se envuelven en la cintura. Sí, noto como si me desdoblara, como si me partiera. En definitiva, me parto.

Hay mentes en este mundo que son indispensables. Mi amigo el maestro posee una de ellas.

En fin, como a menudo escribe por estas piedras el humorista gráfico canario Morgan; “DitoseaDios

26 de mayo de 2009

¿ESTAS DESPRECIANDO A LOS SIERRITAS?

La pregunta la formula el Guillermo Tell de Sataute cada vez que alguien le rebaja valor al peje y aunque en el fondo la cuestión no sea más que un chascarrillo coñón de cofradía, el tono de advertencia y amonestación cala de inmediato sobre el despreciador para recordarle lo que sería de la pesca con señuelos artificiales en esta insula atlántica sin la generosa concurrencia y voracidad de los bonitos de las rayas dorsales.

Hay que reconocer que a estos animales túnidos habría que hacerles un homenaje y nombrarlos simbolo del curricaneo insular. Por abundancia, por deportividad y porque sin ellos, con la regresión del pejerrey y su confiamiento a rincones traspuestos, la actual trilogía de nuestro spinning quedaría aniquilada por un monotema de bicúas interrumpido de uvas a brevas por algún demersal glotón o el pelágico de temporada y lotería.

El sierra como en virtud de su dentición siempre se le ha llamado en Canarias a lo que en otros circulos se denomina bonito atlántico, Little tuna o simplemente bonito es hoy por hoy el rival más agradecido y relevante del spinning costero y el salva bolos de esos farragosos y duros días de jigging. Ni que decir tiene que su pesca gana en emoción y genera mayores endorfinas cuando intervienen las mañas del lance y el suceso nos coge con el píe en tierra. Entonces, la diversión se dispara y la afición encuentra proteinas con las que fintar las hambrunas que provocan la escasez de picadas y los habituales palos de la puteada orilla.

A mi, si me dieran a elegir un animal de compañía, elegiría a un sierra. Un túnido menor que lo mismo arma escandalo en profundidades playeras de 1 metro que aparece pintando de taquitos rojos la ruptura de pendiente submarina insular en la isobata de los 160. Un bicho presente todo el año que parece poseer el don de la ubicuidad y le mete el diente a todo tipo de señuelos. Peces plenamente adaptados a la oceanografía insular. Sarda sarda, sierra, el atún de los pobres. ¿Como carajo vamos a despreciarlo?.

El ejemplar de la fotografía estiró el Boga Grip hasta los 5,5 Kg y fue capturado el pasado viernes con los modos del deep jigging a 140 metros de profundidad. Se dejo engañar por las evoluciones de un Slide Thuster 200 rosa – azul de Smith y como siempre ocurre, fiel a su instinto, fue el Dr. Jekyll y se dejo venir hasta que la luz y las siluetas lo enrabietaron y convirtieron en el Mr. Hyde que corre, muerde, acelera, se cruza, saca hilo y dobla el blank más allá de lo esperado.

La retratera, más que potable para la circunstancias de mar y luz, fue tomada en modo manual f 2.5 y en condiciones de crepusculo con una focal corta de Sigma. Ayudó a darle luz un flash SB-600 situado en un lateral en modo TTL - 0.7. El enfoque y el momento de disparo corrieron a cargo del amigo José. A día de hoy y a falta de confirmación (de esta me la gano) un nuevo caso de sarna negra.

22 de mayo de 2009

EL PR KNOT. EL NUDO DE LA MAQUINITA

La verdad es que nunca he prestado mucha atención al asunto de los nudos. Los nudos los veo como algo necesario e imprescindible, pero nunca me he trabado mucho con su perfección y sus bondades. No me entretienen ni divierten y les doy una importancia relativa, pero, no obstante, he de reconocer que odio como casi todo el mundo, los golpes y trompicones que un barrilete de nylon producen al transitar por las anillas de nuestra caña.

Personalmente conocía el PR Knot desde que fue publicado en la pizarra global hace un par de años. Originario de Japón, es una manera de unir multi y monofilamento embutiendo el nylon o el fluorocarbono dentro de la línea trenzada y rematando la unión en base a vueltas o medias vueltas de hilo que por su naturaleza abultan y sobresalen muy poco del montaje.

Hace un par de meses, este que escribe, practicante del bimini – bristol, del spider hitch o del twisted leader, tras una salida de pesca a jigging con los compis José y Antonio, pudo ver in situ la confección del amarre y las bondades de la unión. El compañero Antonio, que tiene la pija maquinita de Shout, debe ser una de los mejores realizadores de PR Knot del mundo. Lo hace dando pantocazos sobre el tambucho trasero del combustible y lo hace a la primera y sin mancha. Total, tras observar la escrupulosa perfección de aquellas uniones, sin sobrantes ni dobles cabos, servidor, terminó reuniendo un poco de paciencia y voluntad, y una tarde de cuartel general, con un plomo, alternativa económica a la maquinita de Shout y a las bobinas dispensadoras de hilo, practicó el amarre en cuestión con tan buen resultado estético y funcional que desde entonces es el nudo estrella que le une bajos e hilos.

Ahora es el nudo que siempre sale hecho de casa. A píe de risco o en el asiento oscilante de una bañera prefiero terminar pronto con un bimini o un Spider H, pero con tiempo y comodidad, reconozco que me he pasado definitivamente al dichoso PR Knot. Su principal virtud aparte de la elegancia de los acabados es la poca incidencia que tiene su paso por las anillas, algo que pescando a spinning es bastante recomendable. Sin ir más lejos, en el reciente viaje a Galápagos, lanzándoles a los atunes y necesitando latigazos limpios para llegar a ellos, con un antiguo bimini y su bristol correspondiente no alcanzaba para trabones y enredos. Los lacen se me caían y la problemática restaba concentración a la pesca. Con el PR Knot solucioné el asunto sin recortar ni un centímetro de leader. A jigging, si se quiere se puede omitir su uso. Ya saben que incluso conviene que el traqueteo de un nudo nos avise que el bajo ya entra en el carrete y el jig se encuentra cercano a la borda, pero para faenas de lance, es por ahora lo mejor que he experimentado. Las únicas pegas son lo farragoso de hacerlo a píe de mar y el mayor consumo de trenzado.

En cuanto al instrumental, la maquinita de la marca japonesa Shout es herramienta impecable, pero las bobinas dispensa hilos realizan la misma labor de manera barata y eficaz. Con un plomo ganas en firmeza con respecto al peso pero al no poder soltar trenzado, la operación traza vueltas se vuelve complicada y molesta. Respecto al método (que varia básicamente en el remate final), yo me decanto por el de este video. http://www.youtube.com/watch?v=u99KSrXdpu4

Y no se olviden el mechero.

18 de mayo de 2009

ISLA RODRIGUES. LUTO Y MALOS RECUERDOS

En el último número de Voyages de Peche. Una pequeña nota en primera página bajo la editorial de Julien Lajournate, me deja una extraña sensación de mal cuerpo. En isla Rodrigues, dos marineros, fallecieron el pasado 15 de marzo en la boca de un pass al volcar la open que maniobraban mientras guiaban a dos pescadores alemanes en una jornada de pesca a popping. Los dos marineros fallecidos habían trabajado para la organización Blue Dinamite. Al parecer, el accidente ocurrió en un tramo de la cara exterior del arrecife celebre por su peligrosidad y la concurrencia imprevisible de grandes olas.

Isla Rodrigues, Blue Dinamite, popping, pass y open, son etiquetas que llevan mi mente a una pequeña insula Índica a merced del mar y el viento. Inmediatamente me vienen a la mente las rutinas clásicas del popping tropical en un arrecife complicado y traicionero abierto al océano. Y me acuerdo de lo que pudo haber sido un percance fatal. Me acuerdo de estar en los 200 metros de plataforma de aquel arrécife, sobre una open, lanzándole Surface bulls a los GT que se escondían en los bordes de piedra emergente que delimitaban la laguna interior. Recuerdo como en un momento determinado, al girar la cabeza, vimos un muro de agua precipitarse sobre la embarcación. Recuerdo gritar cuidado, recuerdo lanzarme sobre la bañera y recuerdo el salto y el pantocazo de caída. Nos salvó la determinación y rapidez del skipper Jean Claude, que de manera celérica viró y enfilo la proa contra las dos toneladas de agua. Unas milésimas de segundo más y quien sabe que hubiera ocurrido. En tales circunstancias caer al agua ilesos suele suponer el mal menor.

Isla Rodrigues es por lo que a nuestra pesca respecta uno de esos destinos que bien por azares naturales o por accidentes como el referido siempre están en el disparadero conflictivo del circuito y aunque de un tiempo a esta parte hayan aparecido la capacidad del capitán Yan Colas y el atractivo jigging a atunes dientes de perro, lo imprevisible del viento, la bravura del mar y las características del reef siguen ahí, aportando al destino un tufo a ruleta rusa que no acaba de ser digerible.

En fin, reconozco que en el fragor de la pesca y con la sangre caliente uno no piensa sino en como llegar a la captura, pero la pesca no profesional ni remunerada es ocio, deporte y recreación en estado puro. No merece la más mínima concesión a la inseguridad y el riesgo. No hay picada ni pez que merezcan tal incertidumbre.

Descansen en paz Roddy Perrine y Zouk. Condolencias a sus familiares.

14 de mayo de 2009

AÑO RIVOLIANO

A medida que se acerca el verano, las oportunidades que el viento alisio concede a la pesca en la cara norte de la isla son contadas. Hay que aprovechar esos días de mayor separación isobárica y esporádicas recolocaciones del anticiclón para intentar administrarnos el períodico chute de jigging que calme nuestra irremediable adicción pesquera. La temporada, el período de bonanzas borrascosas otoño – invernal se ha extinguido con menos días de calma y buena mar que otros años. Sin embargo, como contrapartida, los días que han resultado hábiles, han sido activos en pesca y los peces, los que nos interesan, han aparecido con la frecuencia y actitud deseables. Desde principios de año y tras aquellos episodios de mar de fondo que amenazaron con cambiar de sitio la isla, la actividad ictia comenzó a crecer hasta alcanzar su punto culminante entre los meses de febrero y marzo. Se ha visto mucha carnada rondando por las isobatas de la centena y detrás de ella han aparecido loquillos XL y negritas en mayor número que otras temporadas. Han escaseado las samas, pero se han capturado dentones en los lugares de siempre, bocinegros, sierras, bicúas, caballas, melvas y hasta los jureles (Pseudocaranx dentex) han tenido su momento de frenesí anual coincidiendo con la agitación general.

Como señalaba al principio, ahora, las oportunidades de pescar la costa norte se reducen a ventanas meteorológicas muy concretas. Una mañana o un par de horas vespertinas en las que los alisios encuentran la puerta entornada y cambian momentaneamente de dirección. Antes de ayer ocurrió algo de esto y sin tiempo a pensarlo bien, tres voluntades jiggeras nos subimos en la pequeña autovaciante para sacudirnos mono, trabajo y neuras a base de jerking y bombeo. La cosa en lo que a medregales se refiere no ando tan cumplida como hace unos meses. Los loquillos que subieron eran pequeños, pero en contraposición a su ausencia parece notarse un prometedor arribo de samas coincidiendo con el preludio del tiempo veraniego. En este sentido, el compañero Antonio, clavó, peleó, subió y se retrató el otro día con un gibossus que tenía hechuras de antena parabólica y dio un peso de los que ya no se ven por mucho que la verborrea popular diga lo contrario. 13,5 Kg. Un ejemplar de merito, propio de un tipo que lo mismo somete a Moby Dick que ensarta de la lengua un obispo al que aún le faltan los ojos. Las cosas de Antonio.

Por lo demás, yo continuo con mi particular año rivoliano y para no faltar a la estadística, a mi hora, con mi 30 libras, mis métodos y mientras loaba en distraída charla el arte de los Xavi, Messi o Iniesta, disfrute del pleito con una de esas escurridizas negritas de 6-7 Kg, que determinados veriles isleteros acogen con relativa abundancia en años favorables.

Ahora toca guardar bártulos de nuevo. Reponer assist (Galápagos se llevó unos cuantos) y preparar la mochila de la pesca a lance, que aunque los programas canta viento anuncian una semana de nudos colorados, ya sabemos que siempre hay un lugar.

* La fotografía acompañante junto a otras que quedan a buen recaudo son obra del enfoque y el buen ojo del compañero José. Individuo al que es justo reconocerle su buen entendimiento con la focal angular y su concepto del buen encuadre. Yo puse la postura, el pez, la cámara, la exposición y la configuración del flash, pero sin encuadre, sin enfoque y sin ojo fotográfico, no habría retratera posible. Que conste.

11 de mayo de 2009

GALAPAGOS. EL RELATO GRÁFICO
































En Galapagos la luz es mucha y puede llegar a ser muy dura. Antes de ir me recomendaba a mi mismo un teleobjetivo, después de haber ido no alcanzo a insultarme con la palabra imbecil.
Usé el 10-20 mm de siempre, pero también le dí bola al 18-55. Poco flash, salvo en las fotos de los atunes, el bacalao y los retratos. Un tripode también es necesario, aunque advierto que amaneceres y atardeceres son tan fugaces como la Gloria. En fin, fotografía normal, de aficionado voluntarioso. El territorio se presta, merece la pena ir bien preparado.

Las fotos creo que se comentan solas. Hay escenas de pesca y de la naturaleza insular. Fotos de capturas y fotos de acciones y sucedidos. El tiburón de la imagen se encontraba junto a 5 congeneres dentro de una poza de 10 X 10 metros y unos 5 de profundidad conectada con el mar a través de una laguna salobre y por un estrecho pasillo seco a marea baja. Sorprendente y alucinante. Así es Galapagos.

PESCA EN EN EL ARCHIPIÉLAGO DE GALAPAGOS. LO QUE PUDO HABER SIDO Y NO FUE

Por lo que a mi respecta, al título de esta entrada habría que antecederle un ¡Ay! y leerlo en clave de suspiro. Suspiro de magua por lo que a la pesca se refiere, suspiro de resignación en lo que incumbe a nuestro guía – skipper y suspiro de ensoñación viajera en lo concerniente a las islas, sus paisajes y su biodiversa naturaleza.

La pesca

La pesca anduvo mal. Floja, muy floja. Las esperanzas depositadas en el popping pesado y fraguadas en los acontecimientos vividos por dos grupos de pescadores antecesores se fueron diluyendo con el transcurso de los días sin más incidencia que 3 ataques de cubera con resultado de desanzuelado rápido y una persecución lenta y pasiva que dejó ver bien a las claras que hace un par de semanas, los animales no andaban por la labor de dar rienda suelta a sus instintos depredadores. ¿Por qué?, vaya usted a saber.

Los lugareños que aunque con otras mañas y finalidades se dedican a esto de perseguir peces hablan de 4 días de mar de fondo apocalíptico que precedió a nuestra llegada y dejaron las aguas insulares en un estado más que apreciable de sorroballo y revoltura. No se, quizás pueda ser eso, pero quizás pueda ser también cualquier circunstancia oceanográfica de las que por latitud y naturaleza afectan de forma superlativa al archipiélago galapagueño y que nuestra secular ignorancia humana es incapaz de comprender. Sea lo que sea, lo cierto es que durante 6 jornadas de 11 horas de pesca ininterrumpida la cuantía de lo capturado ascendió a 54 peces de entre los cuales sobresalieron por cantidad, pequeñas barracudas pelicano (Sphyraena idiastes) y black skip jack tuna (Euthynnus lineatus), algo similar a las bacoretas que conocemos por esta parte del globo. El resto de animales que subieron a ver las Galápagos aéreas fueron labridos, pequeños meros, mycteropercas, un precioso serrucho que cogió Javi en Cerro Brujo, varias tunas (Thunnus obessus) de tamaño reducido (4 – 5 Kg) y una negrita enana sacada a golpe de jigging en piedra ballena. En cuanto a la pieza mayor, alcanzó el discreto tamaño de 11 kilos y terminó siendo un bacalao, que es como los galapagueños llaman a un primo de nuestros abaes al que la ciencia identifica por Mycteroperca olfax. Nada más, ni medregales hormonados, ni pargos lisa, ni atunes de competición, ni petos, ni otra cosa que no fueran peces pequeños y difíciles de engañar. Y eso que en vísperas andábamos preocupados con lo que contaban acerca de la cuantía y ferocidad de los animales marinos de Galápagos. Pero no hubo tutía, las expectativas aguantaron hasta el segundo lance. En el primero, a 40 metros de profundidad, en el Banco Ruso y a jigging, un sonoro reventón precedido de una violentísima picada alcanzo el pico de las expectativas. Lamentablemente aquel lance fue un incidente aislado, a partir de ahí, todo fue disolución y desilusión, los monstruos brillaron por su ausencia durante toda la semana.

El Charter

Carlos Ricaurte es según los que más le quieren incluido el mismo, el responsable primero de la apertura de la reserva marina de Galápagos a la pesca deportiva bajo el subterfugio ese de la pesca vivencial. Ojo, la pesca vivencial es una iniciativa turística del parque nacional que persigue integrar los usos tradicionales de la población del archipiélago entre los visitantes. En teoría, tu te embarcas en una panga hasta mediodía, para pescar al empate (un volantín a cordel) con un roncote local, luego pasa que con dolares por delante, donde dije empate digo popping o jigging y como llegado el caso y si hiciera falta, el Pisuerga pasa por Guayaquil……….bueno, ya me entienden. En fin, que el amigo Ricaurte es según cuentan él y los suyos el padre de la idea vivencial, lo que pasó es que luego algún espabilado baboso y sabido del parque nacional le copió la idea y se la llevo a Floreana para ponerla en los papeles oficiales y apuntarse el merito (Ricaurte dixit).

Deportivamente hablando, Ricaurte es un señor de 67 años, con aspecto de marino viejo y practica de novato que tiene una panga de fibra y madera propulsada por dos motores Yamaha de 75 caballos cada uno y 3 tiempos (dos tiempos para el rollo ese de la combustión interna y otro tiempo para ponerlos en marcha). La nave a pleno rendimiento es rápida, poco estable y dura de maniobrar, pero rápida.

Humanamente, Don Carlos Ricaurte tiene una existencia humilde, una voluntad de hierro, y un brotar de ideas que sobre el papel se han plasmado en un sistema para recoger las basuras marítimas de la bahía, una ordenación racional de los fondeos y algunas personalísimas teorías acerca de la naturaleza geológica de su isla y el singular proceso físico químico que convierte en dulce y potable el agua del mayor manantial insular. Don Carlos Ricaurte, cree en los extraterrestres, suscribe la teoría de la conspiración y considera que la crisis económica mundial se eliminararía de un plumazo si los EE.UU comenzarán a acuñar y repartir al mundo necesitado dolares en billete. Según él, el único coste serían papel y tinta. Carlos Ricaurte vive, con 67 años de pesca tradicional a sus espaldas, embarcado en la pretensión de comenzar en su pueblo de toda la vida un negocio pesquero – turístico de popping, jigging, arrastre y lo que se tercie, apoyándose en sus laxos conocimientos sobre la pesca del bacalao a chambel con plomada de dos kilos y filete de pata seca (Euthynnus lineatus). Pero en cualquier caso y al margen de sus controvertidas mañas y su singular personalidad, Carlos Ricaurte es tenaz y tiene palabra. En ningún momento falto a lo convenido respecto al precio de sus servicios y durante los 6 días de pesca no escatimo en horas con el objeto de encontrar y satisfacer la pesca que andabamos buscando. Su práctica se trastabilla en liosas maniobras de arrime a la piedra, esquivo de la ola, atraques, interpretación de las derivas y lectura del Sistema de Posicionamiento Global. Hay una decena de anécdotas que jalonan las peripecias de pesca con Carlos Ricaurte, pero durante toda la puñetera semana de sarna pesquera y navegación, el viejo Ricaurte se mantuvo al píe del cañón sin rajarse ni arrugarse lo más minimo. Durante 7 días, nos abrió las puertas de su casa y nos ofreció la simpatía y cariño de su extensa familia. Nos dio de comer abundantemente y dijo sí a todos los planes. En cualquier caso, Carlos Ricaurte fue culpable de mil cosas excepto de la la mala pesca.

Galápagos

Es un lugar de leyenda. Tranquilo, natural y desenfadado. Con el aire de improvisación y destartale que tiene la ámerica meridional profunda y con una biodiversidad que atrae y sugestiona. Un paisaje similar al canario. Con una visual costera que recuerda a Fuerteventura o el Archipiélago Chinijo. Mil pájaros, mil animales marinos y mil productos volcánicos. Merecería la pena volver, quien sabe si quizás con la pesca en un segundo plano de intención y la fotografía y la exploración en el primero. Queda apuntado.

Dos cosas más

El popping pesado no cuadro con respecto a los peces, pero en tiro al pichón con señuelos artificiales Javi puede haber batido records del mundo en varias categorías. Menudo repertorio de pájaros capturó el chicharrero. Piqueros de patas azules con el sibuki, fragatas comunes con el Big Foot, pajarillos atuneros con el trenzado de la Saltiga Dorado, que se yo. Al final era un reto intentar terminar el catálogo de aves pescables. Incluso el lento y pesado pelicano, al que la rapidez le jugaba una mala pasada a la hora de placar los señuelos se prendió el último día de un pequeño minnow de Tackle House. Alucinante. Ni trabajando en un cabaret hubiera tocado tanto pico y pluma. Las cosas del Medregal.

Pobre de aquel paseo marítimo que sea invadido por una colonia de lobos marinos. Ya no volverá a ser lo mismo. Menuda plaga. Apestan, ocupan, berrean, defecan y aplastan todo aquello que se les ponga a tiro. Si tienes tu casa en primera línea y a uno de estos animales le da por elegir el rellano de tu escalera como lugar de descanso, mejor te mudas a casa de tu hermana. Y para colmos, me robaron dos atunes con sus correspondientes Tuna Pen y me estresaron de tal manera que terminé por partir la veterana Caranx medium. Hay que reconocer que las crías producen cierta simpatía, ternura y diversión, pero a partir de esa edad juvenil el calificativo que define al bicho es el de la palabra coñazo.

En lo personal

Me lo he pasado bien, me he reido muchísimo y he disfrutado de un lugar tranquilo, singular y relajante. He navegado como casí nunca, he capturado pocos peces y he sacado algunas fotos curiosas. Viaje, pesca, fotografía y aventura. Lo de siempre, y que dure.

Gracias a Javi “Medregal” por tenerme presente en sus oraciones tropicales, por aguantar mi compulsiva sed de jigging, por prestarme su Caranx Médium, por ceder a mis fotografías insustanciales y por no hacer leña canariona caida con ocasión del derby futbolístico regional. Gracias por no querer disimular con carnada el poco éxito de la pesca con señuelos y por no cumplir su amenaza de publicar reports en los foros americanos bajo el cateto seudónimo literal de dry leg “pata seca”.

Me congratulo de que a pesar del tranque Viajes Medregal ya este poniendo el dedo sobre el globo buscando otro destino. Sus mellizos crecen y su espíritu se recupera.

Congratuleycions. Jeje.

Hasta otro.