26 de enero de 2009

TEQUILA Y CESARÍA ÉVORA

No soy el mayor melómano del mundo. Es más, no soy ni un cuarto de melómano. Me gustan 500 canciones de géneros e individuos dispares y salvo puntualidades no me conozco la discografía completa de nadie ni me asocio a su club de fans. Soy un cateto musical, que no tiene ipod, ni minicadena, ni escucha los 40 en el coche y que de quedarse prendido, solo lo hace de sonatas precisas y concretas.

Tequila

A Tequila, no los conocía más que por el nombre. Me sonaba Ariel Rot, pero como a su banda de origen, era incapaz hasta hace unos días de asignarle una sola canción. Tal es mi grado de ignorancia. Sabía lo de su gira de vuelta por ver la promoción en un Late Night de humor televisivo y solo desde el pasado miércoles sé que aquello del “Salta, Salta” y “Vamos a tocar un Rock and Roll a la plaza del pueblo” son obras suyas.
Con esos antecedentes y arrastrado por terceras personas, el otro día me colé (con entrada) en el Auditorio Alfredo Kraus para ver su directo retrospectivo. Y lo hacía con más desgana que ilusión. ¿Un grupo de Rock en la sala sinfónica del auditorio?. ¿Y el Español – Barcelona de Copa que dan por la tele?.....
Al final, como siempre pasa o como siempre me pasa, el calcetín terminó virándose y tras dos horas de decibelios y diversión terminé aplaudiendo y pidiéndole otra a Stivel y su banda.
Buen sonido, buen repertorio y buena interacción con el público. Banda veterana, buenos músicos y ganas de tocar y hacer rock. Esa fue la conclusión que saque ayudado por varios amigos seguidores del grupo que al igual que un servidor pero con mucho más criterio salían contentos de las dos horas de música en vivo. Me divertí en la platea con 1000 afines de generación, entendí agradecido lo de la sala en lugar del estadio o el recinto ferial y me alegré (los amigos que me acompañaban residen en Lanzarote) de vivir en una piedra oceánica de insularidad preferente.
Sí, un buen rato disfrutando de un buen producto. Entretenido, divertido, honesto y bien meditado.

Cesaría Évora

Lo de Cesária es otra cosa. Cesária Évora es una de esas puntualidades a las que me refiero en el primer párrafo de esta entrada.
Un día, hace unos cuantos años, escuchando una selección de canciones proporcionada por el amigo Miguel Liñan (Alambre Dulce), encontré unas voces que en el evocador acento portugués hablaban de islas, de mar, de tristeza, de nostalgia y también de carnaval, de amor, de África, de alegrías y de esperanzas. Era el Mornar caboverdiano en las voces de Boy Ge Mendes, de Fantcha, de Teófilo Chantre y como no de Cesária Évora.
El sábado pasado, en la pequeña sala de conciertos del CICCA y gracias a la Obra Social de la Caja; con los píes descalzos, los movimientos pausados y toda la personalidad acumulada en una artista septuagenaria, Cesária Évora volvió a conmovernos el animo y revolver sentimientos de pertenencia y filiación que quizás por atavismo poseemos muchos canarios hacía la cultura portuguesa, el Atlántico, sus cuatro orillas y sus archipiélagos hermanos. Sin bailar ni moverse mucho, sin la diversión del rock ni la puesta en escena más entretenida del mundo, simplemente atracada en el centro del escenario y acompañada por una banda de muchachos que ponen una melodía particular a su voz única. Cesárea volvió a emocionar con las legendarias “Sodade”, “Sao Vicente”, “Angola” y las creaciones más recientes y fusionadas. Con lamentos y ritmo, con dulzura, melancolía y tristeza, con todo el minimalismo del África pobre y toda la clase y distinción de una marca exclusiva. Me gustó escucharla y verla de cerca igual que me gustó acabar viendo a Tequila el miércoles.
Nada más. Eso.
Las impresiones de un paleto musical nada melómano.
Que todo no van a ser salidas de pesca y paranoias de sujeto raro.

20 de enero de 2009

JIGGING NO MIXTO EN EL ESTRECHO. PESCANDO A MIS ANCHAS

La idea fue de Juanjo. Surgió en Bermuda y la invitación quedo aceptada sin excusas. El plan A incluía a un amigo transalpino y la inscripción se abría a todo el que quisiera participar, pero supongo que el frío, la gripe, la crisis y su monumental desgana, me terminaron dejando solo con el núcleo duro del Zurazu.


Dos días de pesca completa en el Estrecho con Juanjo y Victor. Fuera de temporada, en una época donde al jigging le faltan capturas por todos lados y deja en el aire tantas preguntas como intuiciones y elucubraciones en forma de respuestas.
El viernes sopló durante todo el día un levantucho frío y desapacible que no propiciaba desplazamientos más allá de la vertical de Guadalmesí. En nuestro animo, pesaban 22 kilos las extraordinarias capturas de los pescadores de vísperas (Juanjo dice), pero al "troleo" vertical de medregales no le prestamos demasiada atención y la mañana transcurrió lenta de peces con la sola interrupción de los gigantescos sierras escandalizando la superficie y las caballas; una para Juanjo y otra extraordinariamente grande para un servidor. La más grande que he visto jamás, un animal de exposición. Y de barbacoa.
Antes del reparo y en medio del revoltijo de olas y marea que provocó la aceleración de la vaciante, Juanjo desatornillo del fondo un hermoso pargo (bocinegro) que insufló algo de animo y volvió a enchufar la mente al taca taca vertical. Sin embargo, el cambio de marea tampoco vario la dinámica y solo un role a sondas mas someras propició que servidor hilando fino pudiera engañar a tres samitas de pluma y un sierra XL que para no variar armo la de Cristo cuando cayo en la cuenta de que mar y cielo no son la misma cosa.
Y ahí se acabo todo. Se terminó el fin de semana en lo que a peces se refiere. El sábado, pescando con Juanjo en un mano a mano de risas y tertulia, agotamos el repertorio de marcas entre la Bahía de Algeciras y Punta Trola (Juanjo sabe) sin un mísero animal que llevarnos a la vista. Afortunadamente, con Juanjo no hay aburrimiento y afortunadamente, los peces son solo la excusa. Supongo que otra vez habrá más animales, aunque sinceramente, me importa un carajo. Me basta la experiencia y la confraternización.


Para acabar, solo me queda agradecer a los anfitriones la amabilidad y la hospitalidad. A este insular descarriado le abruman los agasajos y le conquista la afinidad y la química. A Juanjo me engancha el bioritmo, su sentido de la vida, su humor y la fluidez del verbo y el ingenio. De Lourdes admiro la máquina de razón e inteligencia que se presiente detrás de cada acción y cada sonrisa. De Victor envidio su mesura, su equilibrio, su franqueza y ese look de pescador bretón que le consiguen sus rasgos faciales y el jersey negro. Su sabiduría sobre la pesca Estrecha es evidente. Su incapacidad para mentir o tergiversar la información dada a las decenas de llamadas de teléfono que le inquieren datos y consejo es proverbial. Menuda paciencia. Ya entiendo lo de niño bueno. A los pibes, Alvarito y Marina, les compraría la adolescencia y la calidad del software que están instalando sus cabecitas en formación, dos Pentium 10 que se van a comer el mundo a bocaos y que espero tengan presente dentro de muchos años las necesidades de pesca recreativa de tres viejitos plastas con bastón; papi, tio Victor y el pesao ese de Canarias que viene todos los años desde hace tiempo persiguiendo un animal único, trascendente y tan grande que solo es capaz de prenderse en la víspera.
A todos y a Scott (el coleccionista de mimos) Gracias mil. Les debo una y seguramente otra.


Estrecho, a ti prometemos entenderte. Quizás un día nos acercaremos los suficiente como para saber que supones, donde esta lo que albergas y como y cuando extraértelo de manera totalmente consciente. Aunque haya veda. Ya sabes que eso no es cortapisa. Alguien tendrá que cogerlos ¿no?. (Algeciras siente).
Hasta otra.

9 de enero de 2009

...MIRA COMO BEBEN LOS PLASTAS EN EL RÍO...

Desde hace algún tiempo venía presintiendo que esa perreta ritual de pasarse el día bebiendo agua no tenía demasiada lógica. Desde siempre, mis consejeros plastas (todos tenemos 3 o 4) me han fustigado con su retahíla de reproches y recomendaciones acerca de mi poca afición a beber agua por beber agua. Me refiero a la paranoia de esa peña que se pasa el día aconsejando a todo Cristo que hay que inflarse diariamente la barriga con el liquido elemento porque si no andas poco a poco trepando al nicho. Compañeros, familiares y amigos con el insípido bebedero a mano que te machacan con preguntitas como; ¿tu no bebes agua nunca? o te acomplejan públicamente con aquello de; ¡Mariao se puede pasar un día sin beber agua! para a continuación aseverar concienzudamente; hay que tomar dos litros de agua al día, es lo mejor para estar sano y lo que recomiendan todos lo médicos.
Agua, agua, agua. Pues no, solo bebo agua cuando me lo pide el cuerpo y no soy uno de esos fanáticos que se pasan el día acarreando botellitas de mineral water e irrigándose las vísceras.
¿Y saben quien me da el argumento para la rebelión definitiva?. Un argumento simplón pero cargado de lógica que acerté a leer el otro día. El tal Txumari Alfaro, ese naturopata de la tele que quita arrugas, manchas y estrés a través de infusiones o restregándote un potaje de berros por el careto.
Poco más o menos dice el tipo, que habría que meter en el talego a todo el que recomienda beberse tres litros de H2O al día, que eso es incitar al suicidio. Que porque carajo tenemos que cargarnos el riñón sometiéndolo a trabajo extra. Que el agua hay que tomársela cuando uno tiene sed, que es lo que hacen los esquimales o los inocentes negritos salvajes de la sabana.
Dice este hombre que los animales, no beben más que cuando el cuerpo se lo pide, y es verdad, los jodios bichos al final viven lo que viven y la perra de mi novia (ojo, no mi novia perra, sino su animal de compañía, su mascota o sea su perra, joder que me lío y me la gano) solo bebe agua por la noche y ahí anda la muy prostituta, tan feliz y activa con sus 9 años de edad perruna sobre el lomo.
No, no bebo. Igual me muero mañana de un proceso de sequedad generalizada con el riñón convertido en jarea, pero prefiero la lógica que me imponen mis impulsos naturales que vivir según el decálogo del último convencionalismo gregario. Al final y a pesar de los esfuerzos por imponer credos, ni Bin Laden existe, ni los americanos estuvieron en la luna, ni el presente es como nos lo cuentan y el futuro como lo retratan. De momento y toco madera, no bebo más agua que la que me pide la sed. El tal Alfaro es mi sicario y detrás de él parapeto mi defensa.
Tu veras si te equivocas Txumari.

5 de enero de 2009

AÑO NUEVO, PESCA VIEJA. CRÓNICA DE UN DÍA DE JIGGING NO MIXTO

Los antecedentes

La penúltima salida se había saldado con una sama de 4 kilos para Felipón y una cabrilla para un servidor. Aparte de eso y de un pulpo que se abrió de rejos cuando lo lleve a ver la luz del sol, lo más relevante fue un encontronazo algo desconcertante de Guille con un animal. Un trancón a ciento y pico metros con resultado de lesiones irreversibles en el bajo y perdida de jig.

La última salida

Sábado 3 de enero del año de crisis 2009, antes de ayer. La marea apuntaba algo de leva y el alisio andaba anunciando su presencia de un rato para otro. No obstante se dejaba pescar, los garetes no eran demasiado veloces y la profundidad podía saldarse sin controversias con jigs cortos o semilargos de 150 a 200 gramos.

Felipón

Fiel a su Lamiglas 40 libras, su Stella 20.000, su pancera Alutecnos, sus jigs de Willianson, el 13/0 de Fisherman y un trabajo pausado y cadencioso de caña al cinto, se quedo clavado a la hora de la marea con algo que olia a animal. Con su estilo de bombeo que castiga la cintura, amplifica la respiración y teme por lo peor, se fajaba en tiras y aflojas con un peje fuerte anunciado fielmente por la sonda en la batimétrica de los 103 con un destacado taco rojo. Un rastro único al píe de la pared que íntimamente y sin publicidad interpreté como buena nueva e indicio de cambio en el jigging de los últimos meses.
A los dos o tres minutos, el taco rojo se convirtió a nuestros ojos en pez ancho de aleta dorsal puntiaguda y color achocolatado. Bonita Negrita, 21 – 22 libras. Por una vez acerté plenamente. Con el peje sobre la bañera Felipe es pura risa, se endereza, estira la cintura, nos cuenta con todo lujo de mímica y onomatopeyas como fue la picada y se somete refunfuñando a la inevitable e impuesta sesión de fotos.


Un servidor

¡Mierda!, la mañana huele a animal y yo me he dejado el equipo de 50 libras en casa.
Un berenjenal de paredes con tacos rojos exentos moviéndose entre ellas y uno con el jigging colgando de las 30 libras. Genial, ahora entra el ropero y a sufrir o a rezar.
Pues a joderse tocan, le aflojé dos dientes más al freno del pequeño Accurate, me encomendé al destino y seguí meneando el choco con cierto grado de temor expectante.
Mientras mentalizaba un protocolo de actuación por si se diera el caso, en la vuelta de manivela 15 algo me para en seco y empieza a mangarme hilo por la vía de la velocidad. Ahí esta, lo que andábamos esperando de un momento a otro me toco a mi. Comienzo a desear que no sea descomunal, que no tenga la piedra muy a mano que consiga virarle el morro a la luz. Bien, parece que no es grande, no es el aparador del salón, es manejable, pelea, tiene nervio, puede ganar, pero esta dentro del rango asumible por la Blue Rose y el petit molinete. Me lo paso bien, me divierto. Tardo, voy con cautela a partir de media agua, los compis se ríen y lapidan el equipo ligero que uso, pero el peje sube a ver la parte aérea de la isla. Ya se ve. El viejito en proceso de sarna hace de mate. Negrita, antifaz, 11 libras, 5 kilogramos y algo. Un par de fotos, bueno, mejor 20 que las tira Felipón.


The End

Se acabo. Pasa la marea, aumenta la brisa, continua apareciendo algún taco rojo, pero no hay más acción. Ascendemos por el relieve submarino, buscamos la sama del día en 80 metros, pero ya la misa esta dicha, tres garetes infructuosos y a casa. Antes de recoger, Guille en proceso de sarna desde que aquel jurel se le colgó a jig parado conjura su bajío con la expulsión de Trompiko y Matraquilla, ¿se acuerdan de aquellos dos peluches naufragos acogidos como amuleto?. Pues se han vuelto a ir por donde vinieron “No vayan a ser ellos los que me están dando el bajiote”.

Para los que no sepan a que me refiero con "Bajiote", les apunto que es la derivación personalisima que mi cofradía hace de "Bajío", sinonimo de sarna y algo que en contexto de suertes y cenizos se puede equiparar a mal fario.

Hasta otra.