18 de diciembre de 2009

ORDENACIÓN DEL TERRITORIO EN CANARIAS IV. EL MÉTODO INDALECIO

Las Motivaciones

Indalecio padece de parkinson en el cara a cara y tartamudea a través del teléfono. Todo en él se trastabilla en cuanto lo sacan de sus arrifes, sus animales, las tierras de labor y el cuarto trastero del solar donde fabrica jaulones de caña para canarios y capirotes.

No es agresivo ni proteston, no viene con el manada de cabrones por delante y por lo que de momento ha dejado ver, parece un tipo tranquilo y dispuesto a buscar soluciones.

Con ese punto de partida, comparece Indalecio ante el técnico resuelve marrones exponiendo un embolado tan sencillo como imposible:

A ver, yo lo que quería ver es que puedo hacer con esto”, (esto es una edificación de 3 plantas, a medio construir, ubicada en medio de un espacio natural protegido, con el bloque vista en todas sus fachadas y 3 medianeras tan ciegas como el cangrejo de los Jameos). “Esto me lo dejo mi padre y yo nunca me he atrevido a tocarlo. Porque ¿sabe?, me daba esa cosilla el revolver lo de los viejos. Ahora quiero meterle mano, a ver que puedo sacar. Yo en verdad no lo quiero pa na. Yo tengo lo mio allá arriba y los chiquillos, gracias a Dios, tienen cada uno su casa”.

Obviamente, el yo no lo quiero “pa na” de Indalecio es falso. Presumiblemente, a Indalecio le ha sobrevenido un ataque inatajable de segunda residencia, y ha visto en el arretranco arquitectónico heredado de su viejo, la oportunidad de cambiar de aires y entretener su jubilación en medianías bajas con tareas constructivas que vayan más allá de los jaulones y los pájaros. O eso, o quizás Indalecio sea aún más intencionado y lo que divise sea algún negociete inmobiliario de alquiler o venta en el que el incalificable cajón de bloques y volados corra con el papel protagonista. Quién sabe. Lo cierto es que Indalecio anda ahora dando la vara con la ordenación de su casa de abajo.

Al Filo de lo Imposible

Espacialmente, la localización de la Indalecio´s house es todo un clásico del cutre urbanismo rural canario y su adaptación al barranquismo y la pendiente. La disposición del mamotreto con respecto al terreno sigue una progresión escalonada. O sea, que si usted se sitúa frente a la fachada verá una vivienda de una planta. Sin embargo, las medianeras laterales y trasera alcanzan al decrecer naturalmente la rasante, los ya mencionados 3 pisos de altitud. Por lo demás, el bloque de fábrica de 3 de las cuatro fachadas carece de nivelación y unas cuantas piezas amenazan con salirse del puzzle propiciando debilidad estructural. La superficie total construida es escandalosamente grande en relación a la parcela y las normas zonales. La tipología casa-salón es de las más recalcitrantres y genuinas. En medio de un paisaje rural que aún conserva signos de tradición y elementos patrimoniales construidos, el cubo gris que heredó Indalecio aparece como una porquería fuera de contexto y significado. No hay espacio para el cultivo o la flor. No hay vía que la comunique con el mundo de una manera civilizada y coherente. Por no haber no hay ni acometidas de luz o agua corriente.

Total, que lo de Indalecio no hay por donde cogerlo aunque él se emperre en que sí, en que la habilitación es posible y que él hace lo que haga falta.

Lo Que Hace Falta. El Método Indalecio

Lo que hace falta de entrada es que su cajón de tres plantas reduzca la altura hasta quedar acorde a lo que se estipula en ámbitos de suelo rústico. O sea, una planta, una cosa que no destaque, que no despunte, que no estorbe a la vista ni desentone con lo de alrededor, algo a lo que se le pueda colocar teja cerámica, piedra natural o madera de una manera coherente, sin histerismos, sin dar la nota ni recrear pegotes postizos. Algo sencillo y discreto. Luego, tras reducir tamaño y longitud hacia el cielo, ya se verá la posibilidad de abrir huecos en todas las fachadas, acondicionar la cubierta y revestir el exterior de una manera más decorosa.

- “De momento, Indalecio, me temo que la piqueta tendrá que actuar y desmocharle el palacete, en cualquier caso habrá que estudiarlo, pero creo que los tiros van por ahí”.

- “¿Tirármela abajo?. ¡Siahh coño!. No me digas eso. ¿Y eso por qué hombre?. Si vamos a mirar bien la casa es de una planta, ponte tu en el frontis para que veas. Además, por detrás y por los lados la lluvia ha sorribado mucho. Yo no tengo la culpa de las piedras que han corrido”.

El técnico resuelve marrones, no puede más que echarse las manos a la cabeza, frotarse el rostro con gesto de impotencia, contar hasta 5 y respirar hondo buscando resignación y paciencia. Cuando intenta recuperar impulso para contestarle a Indalecio en los obligados términos de educación y mesura, se encuentra con que Indalecio ya ha comenzado a esbozar su argumentación final. Una solución explosiva, sorprendente e impensable que le definen como miembro de pleno derecho de una clase de gente distinta, peculiar y siempre en proceso de extensión.

- “Mire estése tranquilo yo se que este es su trabajo y usted es un “mandao” que no hace la leyes. ¿Sabe lo que vamos a hacer?. Mire, si lo que hay que hacer es que el terreno caiga a faz del primer piso, yo lo que hago es que busco los camiones de tierra que hagan falta y los tiramos alrededor hasta tapar las dos plantas de abajo. Luego le espichamos unos matos, lo allanamos un poco y listo. ¿Lo ve?, como hablando se entiende la gente y no hay que ponerse a buscar follones ni estar con aspavientos. Yo echo tierra ahí y llegamos la rasante arriba”.

Sin comentarios. ¿0 no?


4 comentarios:

Y digo yo dijo...

Pues, si, yo no veo ningún comentario.

Y digo yo dijo...

SháCoño ahora veo uno....

Y digo yo dijo...

!DOS¡ como esto siga ansina se le llena de comentarios como a un pariente se le lleno el terreno de tierra y le tapó la casa, Indalecio, se llama mi parinte, ¿ustede lo conose?.

Jeje si no fuera por esta gente de qué nos reiríamos nosotros.

Femés Elvira García dijo...

Hay muchos Indalecios sueltos...