25 de diciembre de 2009

LIQUIDANDO EL 2009. EN ESAS ESTAMOS


Entre alertas naranja por lluvia y viento, 22 grados centigrados de la mañana a la noche y cielos encapotados, celebramos los ciudadanos de Las Palmas la navidad 2009. Sin frío ni temporal. Con el primer cuadrante convertido en sotavento insular y un mar de leva rebotado, largo y previsible que llega a nuestra orilla acostado del poniente y deja pescar siempre y cuando el rabillo del ojo no le pierda idem al flanco izquierdo.

En esas estamos, alternando el jigging sin peces por el spinning de píe en tierra. Buscando a los animales que más nos divierten entre las nubes de logorón y guelde blanco que pueblan infaliblemente casi todos los veriles y puntas desde Sardina hasta Arinaga.

Pero no es fácil y las labores de engañar no siempre acaban tocando escama. Muchos ratos en el veril, muchos escenarios prometedores y muchas escaramuzas. Muchas veces mucho ruido y muchas veces pocos peces.

Y es que aunque los sierras se dejen ver en determinados lugares mostrando animales que rebasan en casi todos los casos los 4 Kg de peso, se presuma presencia de negritas, se observen siluetas de pejerreys en trapicheos persecutorios y aparezcan amigos que otorgan testimonio gráfico al bicuón formidable, la tendencia apunta más al bolo persistente que a la reiteración de capturas.

En esas estamos, esperando que la entrada del nuevo año y el invierno más crudo terminen de confirmar si se cumplen las previsiones de ruindad pesquera para la próxima temporada (que en el fondo ya es esta) o si por el contrario, el período enero – mayo puede traernos como muchas otras veces el entretinimiento y la diversión acostumbradas.

En cualquier caso, no hay trauma ni desazon.

En lo personal, disfruto como más me gusta del tiempo libre disponible. Algunos días Amanezco junto al veril rellenando de yodo y naturaleza las alforjas de la paz y el sosiego. Otros descontamino de stress y problemas las tareas del trabajo diario, diciéndole hasta mañana al sol desde la linde que separa tierra y mar.

Pesco por vocación y convencimiento. Pesco solo, con Jacobo, con José o con ambos al mismo tiempo. Con cualquiera que posea un espiritu igual de afín, pero siempre a la contra. Buscando el lado opuesto al lugar de moda. Huyendo del veril donde salió el último sierra. Apartándonos de la pesca grupal organizada y de la geografía litoral más concurrida.

Cambiamos pejes por paz. En nuestra manera de entender este juego, el pez no es la razón, es el añadido, la guinda que corona el pastel.

Y claro, a veces ocurre que tenemos pasteles con guindas en forma de pez. Peces que se dejan engañar por nuestros plásticos animados.

Guindas como la de ayer en la mañana que con penumbra y alevosía nos hizo disfrutar sorpresivamente de la extraordinaria voracidad sobrevenida de un cardumén de agujones. De repente, la locura, el acabose. Valía todo; minnows, jigs, cucharillas, stikbaits, paseantes… a cada lance una jauria serpenteante picoteaba plástico y metal con ferocidad inusitada. Con tanta ferocidad, que las clavadas, casi siempre dificiles, se sucedian en cada recogida completando en 10 o 15 minutos las 5 o 6 capturas.

Guindas como la de ayer en la tarde, que tras el frenesí aguja de la mañana y huyendo de la superficie por la vía Herring 75 gramos, en un lance largo que soñaba esparidos, me propicio un fenomenal rascacio (cabracho) que dio en la cocina (quedo para la cena de nochevieja) un peso de +/- 1,5 Kg. Un pez que fotogénico donde los haya quedo retratado para la posteridad gracias a las virtudes materiales de mi Nikon, la luz de un SB600 y el buen ojo y encuadre del amigo José.

No les canso más. Quedense con la idea de que en esas estamos. Pescando. Disfrutando de las virtudes ambientales del mejor clima del mundo y una posición oceanográfica privilegiada. Algo bueno tenía que tener el vivir aquí.

2 comentarios:

Y digo yo dijo...

Que sopa más rica le espera caballero, que le sepa.

Marco dijo...

Excelentes imagenes!!