28 de diciembre de 2009

A ANSON LE SOBRARON DOS PÁRRAFOS PARA NO METER LA PATA

Mi amigo P.H. Weigand me ha enviado el siguiente enlace a cuenta de un artículo de Luis María Anson publicado en el periódico El Mundo. artículo

El tal Luis María Anson no es sospechoso de nada. Es certeza de todo.

Por mucho que ahora en los tiempos que corren disfrace su ideología ultraderechista bajo el socorrido manto demócrata, en cuanto le aprietan un poco, aparece la venilla retrograda y rancia de su talante.

Y esta vez, lo que ha apretado un fisco el ánimo de Anson es la iniciativa esa de los catalanistas a muerte de prohibir la fiesta de los toros en Cataluña.

En tal circunstancia no es nada sorprendente que el hombre reaccione haciendo una defensa a ultranza de la denominada fiesta nacional, de sus valores culturales, de su significación tradicional y sus múltiples plasmaciones artísticas (aunque manda testículos que se defienda la pervivencia de las corridas de toros basándose en las obras de arte que motivaron o los talentos artísticos que le dedicaron tiempo e inspiración).

Yo creo que toros aparte, lo que mas molesta al académico es la enésima voluntad legislativa del separatismo catalán. Ese que a sus ojos seguro que pone en riesgo la unidad de España y las bases de la cohabitación pacífica y bla, bla, bla.

Pero todo eso me da exactamente lo mismo, sabemos quien es cada cual y de que píe cojea cada uno. Me produce flacidez de pene el que los catalanes sean independientes, dependientes, libres, esclavos o se anexionen a Bulgaria o Burkina Fasso. Allá cada cual con sus votos, sus políticos y sus anhelos.

De la misma manera, no experimento frío o calor excesivo con respecto a las corridas de toros. Considero lógico que produzcan rechazo y que se califique de un anacronismo bárbaro poco entendible en la Europa de las libertades, la ecología y los derechos animales. Personalmente no lo considero un arte aunque he de reconocer que es una manifestación cultural que posee una componente estética sin parangón.

Si me detengo mucho a pensar en las barbaridades que le hacen al toro y la bestialidad con la que lo matan, si que me indigno, pero la verdad es que sin mucha vehemencia. Me fastidian más los abusos que comete la sociedad contra perros y gatos o las catástrofes naturales en nombre del urbanismo depredador que lo del torero pinturero y la lidia de un miura.

Donde habito, las corridas de toros están prohibidas, y no creo que sea más por una razón de respeto y dignidad animal como por el hecho de que siempre han estado un poco fuera de contexto. Aquí, a orillas del Sahára, en medio del Atlántico y dentro de un contexto biogeográfico insular, volcánico y subtropical, lo del toro de lidia no cuadra. Aquí lo que se llevan son las peleas de gallos clandestinas o las peleas de carnero en ocasión de trasquilada y fiesta patronal.

Pero retomando el absurdo artículo de Anson, lo que más me sorprende es la perdida de papeles final, esos lastimosos dos párrafos en los que trata de comparar la fiesta de los toros con la pesca deportiva.

Y es que al margen del retrato decimonónico que hace de un lance de pesca a Lucios y la sorprendente pelea de media hora que refiere (pedazo de lucio). Lo que llama la atención es que todo un académico de la lengua, una figura del periodismo español al que se le supone o suponía, pensador e intelectual top gama tenga que recurrir para argumentar su postura favorable a la comparación fácil y simplona con otra manifestación que aún distinta, para él puede asemejarse en naturaleza y consecuencias. Eso no esta a su supuesta altura señor Anson. Defender algo por mero agravio comparativo. Eso es una simpleza.

Suena a perreta de niño pequeño cuando lo sorprenden in fraganti y esgrime que Manolito también lo hace y nadie le ha dicho nada….Y de la pesca deportiva, de eso no dicen nada.

Como si fuera lo mismo un pez que un toro, como si el dolor de un pez se retransmitiera en directo a las 17:00 horas. Como si en la pesca deportiva no existiese siempre la posibilidad del captura y suelta o la utilización de técnicas y materiales menos incidentes y dañinos.

Pero le voy a dar la razón señor Anson. Le concedo el hecho de que puestos a ser estrictos, la consideración de ambas practicas es idéntica en naturaleza y repercusiones morales.

Reconociendo ese hecho y advirtiéndole que la pesca deportiva actual se orienta hacia el captura y suelta y el empleo de medios deportivos que minimicen la fatiga y afección a los animales aprovecho su comparación para plantearle una pregunta, ¿estaría dispuesta la fiesta nacional a ofrecer un espectáculo de lidia sin sangre ni lesiones que terminará con el retorno de los toros a los corrales?.

Me temo que no. Que no sería lo mismo.


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