14 de diciembre de 2009

ADICTOS AL LIGHT JIGGING

Lo que sucede con el Light jigging es que si a través de sus sutiles y cómodas maneras logras engañar a algún animal, el pleito es tan sentido, que tu voluntad se queda atrapada por un tiempo en las mañas del poco esfuerzo y los equipos finesse. Y eso es lo que nos esta pasando en este tiempo preinvernal, que estamos enganchados al jigging ligero.

Tanto anduve dando la matraquilla con los fondos someros, los equipos lights, los jigs livianos y sus posibilidades de pesca, que conseguí que el amigo José, fanático hasta hace un par de semanas de las laderas de los 120 metros, accediera a cambiar de batimétrica y hacer un jigging mucho más flexible en  30-50 metros de fondo.

Y claro, paso lo que tenía que pasar. Aparte de ser todo mucho más cómodo, han aparecido los peces. Alguna samita, bicúas, loquillos peques y sobre todo un jurel y una negrita. Ahora ya no es solo cuestión de que la marea este infumable o en el veril de la isla no haya pescado. Ahora y mientras no lleguen 4 bolos seguidos o los 130 metros proporcionen algún animal reseñable, cada salida de pesca, por muy pacífica que ande la meteo, discurre en esas piedras que sobre la plataforma quedan a resguardo de vientos, garetes y distancia.

El domingo tuvimos la coartada del viento racheado que arrastraba la última borrasca. No quedaba más opción que permanecer cerca del muelle y los socos litorales. Esta tarde, la excusa era el poco tiempo disponible y un amago de peligroso tiempo sur.

El domingo gano José. Gano con una caña más adecuada y el mismo Twin Power 5000 de siempre. Gano con una sardina metálica rosa-plata de 60-80 gramos armada con potera trasera y pulpito. Gano con una bicúa apreciable y sobre todo con una preciosa negrita de 3 y más kilogramos que se colgo de su Hart Typhoon tras el cambio de marea. Una negrita que sumar al jurel de la semana pasada y con la que engrosar el registro de capturas anual de la especie.

Esta tarde, Gané yo. Gané uno a cero con un samita de 2,5 Kg que sucumbió a los encantos de un pequeño Murajig 60 azul metálico al que le colgaba de la barriga un anzuelo Decoy del 4. Gané porque jugar a los barquitos es así de accidental y esta tarde me tocaba el hundido o porque cambie la rápida Shimano Blue Rose por la mayor sensibilidad y confort de la Caranx Medium y el Stella 4000. Quien sabe.

En fin, que seguimos haciendo jigging. Seguimos con el hobbie a cuestas. No importa que no haya peces ni que el tiempo no acompañe. Siempre hay una opción, si no es en el abismo, será en la pradera, pero siempre hay una opción.

4 comentarios:

juan jose dijo...

!Mario! !MARIO!

¿Es una sonrisa eso que apenas estira las comisuras en la foto de la sameta?

Me reconciliaría con el Mundo si eso fuera así.

Un abrazo


Juanjo

UNO DE TANTOS dijo...

Sí, es una sonrisa. Sea cual sea su naturaleza, es una sonrisa.
Y si una baratija como esa basta para reconciliarte con el mundo, prometo a partir de ahora, posar riendo a mandíbula batiente.
Ojalá que todo precisara de la misma solución.

Otro Abrazo.

Nicola Zingarelli dijo...

Sonrisa bien retratada por la primera cámara de la historia con flah condenado. Que pasa chiquitín, sales tanto por ahí de pesca y viajecitos que no tienes tiempo de llamarme para dare el coñazo? Te tengo la TP5615SJ preparada, en cuanto me hagas la trasnferenci sale p'allá :-)

Y digo yo dijo...

Hace poco enseñando la lengua, ahora enseñando los dientes, dentro de nada enseñarás el rabo.....el de abajo...coño el de atrás...comoel de ese de la conferencia de la Ley de pesca...bueno no es que enseñara su rabo se refería al rabo de otro...al de un pescao...joder la estoy liando.

Que siga sonriendo COÑO ya