14 de octubre de 2009

PICADAS EN SUPERFICIE. ¿CUÁNDO SERÁ LA PRÓXIMA?

Si tuviera que reprocharle algo al spinning que practico en Canarias, una de las principales cuestiones sería la escasez de picadas en superficie.

Uno se puede pasar meses, lanzando de sol a sol un ranger o un popper sin que los de las escamas digan ni mu. ¿Por qué?, pues posiblemente porque las características y etología de los peces, se imbrican con las características fisiográficas de la plataforma submarina y las peculiaridades de los procesos tróficos para determinar que lo más eficaz y razonablemente practico es la imitación de un pescadito nadador que se contonee varios metros bajo la superficie con profusión de brillos y vibraciones.

Por eso, cuando algún animal siente interés y placa con alboroto de salpicaduras un señuelo de superficie cuyas evoluciones están siempre dentro de nuestro campo visual, la satisfacción, la alegría y el regocijo son tan noticiables como la mayor y más difícil de las capturas.

Y eso fue lo que me pasó el último fin de semana en una orilla del levante insular. Dos picadas en superficie de las que abren el apetito y engrosan el archivo visual de la memoria.

Dos animales medianos tirando a grandes. Dos pejerreys que comieron a la hora de la marea y de los cuales solo uno pasa a la posteridad de servidor como captura. Un rey al que le faltaban alguno gramos para los 5 Kg que persiguió hasta el límite uno de esos maravillosos Chug Bug de Storm en un lance visualmente precioso culminado con la incierta y accidentada varada que solo son capaces de perpetrar los pescadores solitarios. El otro, el evadido, era más grande y mucho más astuto. Se revolcó sobre un Ranger 63, se prendió y se desaprendió entre sacudidas de cabeza mientras le hurtaba hilo al Stella buscando profundidad. En fin, como decía el viejo Tomás en mi infancia pescadora, de la mar es.

Eternos e Imperecederos. El Chug Bug de Storm

A los que pescamos con señuelos artificiales en la modalidad de lance, hay una serie de señuelos que nos resultan imprescindibles. Son señuelos de siempre que desembarcaron con la modalidad y que siguen siendo tan condenamente buenos como el primer día. Uno de ellos es el Chug Bug de Storm. Un pequeño y plástico arretranco de engañar peces que a mitad de camino entre pencil y popper, lia la escandalera padre a poco que le demos la carrera y muñequeo adecuados. Un señuelo clásico, con un diseño clásico y 4 virtudes solo aptas para el éxito. Economía (Decathlon, 5 euros), distancia de lance (sin ser un Viva Parade atado a un 10 libras lanza bastante bien), Atractivo acústico (Ratlin interior y cabeza salpicona) y durabilidad (plástico duro a prueba de golpes). 

Un señuelazo con el que he pescado en el Delta del Ebro, en los bajios africanos de Gabón y Bijagos y de últimas en la Costa Suroeste de Irlanda. En todos esos lugares ha engañado, ha recibido acoso y le han salido pretendientes. El pasado fin de semana, uno de los tres o cuatro que poseo, un azulón armado simple detrás y con triple en el vientre renovó su contrato de permanencia en mi canana por tiempo indefinido. Por bueno y pescador.

2 comentarios:

Neno... dijo...

Ehhhhhhhhhhh!!!!!!!

Al lindo frenesí de la pesca de superficie, olé!

Eso es una Byron Grey Mamooth, no?

Que pena de anillado y componentes, y que pasada de blank tienen esas cañas.
Las mias, 4 de ellas, están, una tras otra, remodelandose y añadiendoles un anillado, grip y portacarretes merecedores de un blank ligero, elástico y que aguanta perrerías, una tras otra.


Que alegria saber que estás en actividad pesqueril, tras la desidratación por la "tronera". Cuidate, cuidate mucho hermano.


Neno...

javier dijo...

Me alegra compartir sentimiento por el Storm, no soy egoista en estos amores - estos amores por los plásticos son sospechosamente parecidos a las muñecas hinchables - y mis sentimientos se orientan más al color amarillo fluor.

Neno, vaya ojo ... esa pasión por las Byron te pierden.

Siempre es un placer leer una pluma tan bien calibrada.

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