28 de octubre de 2009

MARLIN AZUL A LA BANDA. GLORIA AL REY. (Prólogo de Mr. Hyde)


Por favor, que nos dejen en paz de una vez. Se lo pido encarecidamente a toda la caterba de peces pelágicos grandullones que llevan dos meses rondándonos como si el casco de la pequeña estable anduviera untado de azucar y miel. Cuando no son tintoreras, son petos, cuando no, potas o dorados y cuando todos estos parecen no estar disponibles, como en la tarde de ayer, aparece un marlin a rozarnos y darnos vuelta en plan buitre que espera el abatimiento definitivo de su carroña.

Queremos que se enfrie el agua y que los animales adictos a la sopa salada actual se vayan a tomar el sol a Maldivas o Gabón, que los que no manchan, cortan y los que no te bacilan te pueden fundir caña y carrete antes de parpadear dos veces. Queremos que vuelvan los clientes del jigging clásico, las negritas, los loquillos, las samas, los dentones, los júreles y que se multipliquen por cero todos estos animales fascinantes y espectaculares, tan mal amañados y complicados de engañar y pelear con nuestros métodos como bellos y admirables en su majestuosidad.

Me rindo a la belleza

Al tiempo que mis compis hacían jigging sobre la banda de babor, yo, a estribor, lanzaba y manejaba de recogida un pequeño Blues Code chartreause. Mientras seguía las evoluciones del señuelo, bajo mis manos y a medio metro bajo el agua, un celaje negro de cola azul violácea cruzo a velocidad de paseo bajo el casco. Di un respingo y cuando giré, el ropero con aletas salía ante la vista de mis dos compañeros sin alterar su velocidad y profundidad de navegación. Despacio, confiado, sabedor de su soberanía, el animal comenzó a rondarnos en círculo hasta completar 5 o 10 minutos. Durante todo ese tiempo, apenas articule palabra. Largue las cañas y tome la cámara de retratar.

Reconozco que permanecí fascinado ante la belleza y el desfilar del pez. Mis compis le tiraban con todo, Rangers, jigs, minnows. Natural y afortunadamente, ni caso. Ayer, en aquel momento preciso y en aquella situación, ese pez no merecía nuestro acoso. Un animal de 100 o 150 Kg y casi dos metros de largo, que ha llegado hasta aquí después de recorrer sabe Dios (o lo que sea) que y cuanto para regalarnos ese rato de belleza visual, no merece maltrato. Este fue uno de esos momentos en el que los peces nos ganan con otro tipo de estrategias. Mirándonos a la cara y abriéndose el pecho ante el acero pinchante. Quizás mañana o pasado uno de estos peces se prenda de alguno de nuestros señuelos. Seguramente las sensaciones y el sentir serán otros. Ayer no, ayer solo tocaba admirar la majestuosidad y rendir pleitesía a la naturaleza marina y una de sus más fascinantes criaturas. Gloria al Rey.

Aunque a fuerza de ser sincero...

Y sin menoscabo de lo expresado en el párrafo precedente, he de reconocer que la pura verdad y la explicación real de los hechos no es que el picudo fascinante viniera a dejarse retratar, saciar curiosidades o enseñarnos cachas, librea y palmito. No. La razón de lo acontecido probablemente se explique observando a nuestro pequeño barco como el único refugio que en la inmensa planicie superficial oceánica posee un animal acosado. Me explico: la cosa fue que un bonito listado (Katsuwonus pelamis) al borde de la extenuación tomo nuestro casco como falso techo y escondite de una persecución a cara o cruz. El rey del mambo andaba detrás de su cena, una cena que probablemente y por puntos se le había escabullido delante del pico un rato antes y que ahora andaba restregándole el antifulling a la fibra de nuestra pequeña estable.

Esa es, creo, la razón que justifica los hechos. El resto, quizás solo sean sentires y paranoias.

PD: Perdonen la fotografía. Se que es penosa. Pero las circunstancias de luz eran peor que horribles en el momento de autos. La aporto para dar testimonio y vidilla a la entrada. Ya quisiera que hubiera sido de otra forma, pero así son las circunstancias.

5 comentarios:

Femés Elvira García dijo...

No pasa nada, si por ahí están dando mucho el coñazo los de la cizalla, por aquí los recibiremos con los brazos abiertos(no se han dejado ver)!
Aunque no sea clara la foto, es preciosa la silueta de ese gigante con la mar tan clara y quieta.

Abe dijo...

Esto empieza a tocarme.....hondo muy hondo, que alguien me explique lo de la redonda...bueno mejor no. Precioso animal y más con ese agua, tan cerca del barco, me hago a la idea del momento, im-presionante.

Nicola Zingarelli dijo...

Quizás el polarizador.... :-) Pues si compadre, bonito cuento, a ver si con esta abundancia de animales en tu tierra nos vamos a equivocar con tanto viaje p'aquí y p'allá

Marco dijo...

Enhorabuena por el blog.... Estos son mis primero dias observando blogs por la red, y la verdad es que me ha alegrado encontrarme con varios como este, en el que uno puede sentir de cerca las experiencias de otrs amantes de la pesca....

Me alegro que se vean esos bichos, si yo pudiera verlos tan a menudo por mis aguas,..... Creo que deberian volver de nuevo a Ghana e irse de Canarias, que aqui el agua se esta empezando a calentar como tu dices.....

Saludos

raul dijo...

Bonita experiencia Mario, pena como dice Nicola, de no haber montado un polarizador.

Y off-topic, no se si tendrás conocimiento de esto:

http://www.pescamediterraneo2.com/foros/index.php?showtopic=40389
Supongo que habás notado un icremento en las visitas, pero esper que no aparezco ningún viejo troll por acá, con tranquilito que estás.

Saludos