23 de septiembre de 2009

¿NOS VAMOS DE PETOS?. COSAS PARA CONTAR A TUS NIETOS


Lo Primero es lo Primero. Nuestro Campano de este Año se Llama Loquillo

Y pesó 14,5 libras.

Entro un atardecer de finales de la pasada semana laboral en una marca clásica norteña. Se coló en la sonda de los 160 metros como tercera picada de un garete cambio de marea y no se pudo resistir a las provocaciones de un Deep Dog blanco accionado a tirones cortos y velocidad media.

Podría citarse oficialmente como primer pez de nuestra temporada de jigging (para nosotros desde principios de otoño hasta finales de primavera) y su aspecto y formas parecen apuntarle condición de recién llegado. Que quede constancia.

La Pesca del Fin de Semana. Algo para Recordar

1ª Parte. Ballena En Cuerpo Presente. El Cortejo Fúnebre de un Sofá Cadáver

El otro día, al poco de empezar la jornada de jigging, advertimos la presencia de un cuerpo voluminoso que flotaba a unos 300 metros de nuestra posición. En un principio creímos que se trataba de un animal muerto; quizás una vaca o un caballo. Y aunque José defendió por unos segundos la opción sofá en base a dos protuberancias sobresalientes que asemejaban al arretranco de salón puesto patas arriba, al final, el contacto visual cercano nos dejo la evidencia de que efectivamente, el cuerpo a merced de la marea no era más que el de un animal muerto, un animal marino, una ballena en irremediable proceso de descomposición del que sobresalían apuntando al cielo las aletas dorsal y caudal.

¿Un sofá?, ¿como coño iba a ser un sofá?.

Nos acercamos hasta ponernos a un par de metros y comprobamos que el cadáver no navegaba solo, le acompañaban al menos tres tipos de criaturas a cual más curiosa. Arrancando pedazos de grasa y carne putrefacta contamos varios tiburones de distinto tipo y condición entre los que sobresalía lo que creemos era un enorme y majestuoso tiburón azul con echuras de avioneta y afición por darnos vuelta y rascarse la piel con nuestro casco. Por supuesto, le seguían peces piloto. Pejes comparables en aspecto y fisonomía a una boga grande pero con traje de presidio. Por supuesto, alrededor de tanta sombra y cobijo no podían dejar de estar los pequeños dorados (llampugas) y por supuesto, ante tanta concurrencia no podían faltar pequeños señuelos accionados con equipos ligeros de spinning.

Al final, en una horita de diversión acompañando en peculiar cortejo fúnebre a la ballena fallecida, pequeños jigs de metal y stickbaits diminutos subieron a la bañera varios dorados y peces piloto, dejándonos un rato de entretenimiento diverso; a José y Antonio con las mañas de la pesca y a mi con la Nikon, intentando retratar la situación a base de sortear salpicaduras de mar y gruesos e intermitentes goterones de lluvia.

2ª Parte. Como el General Custer en Litte Big Horn.

Así podríamos retratar nuestra situación luego de abandonar la ballena y su cortejo fúnebre comensal y vernos en una piedra norteña con antecedentes rodeados de petos con ganas de guerra.

Jamás he visto una concentración tan grande y continuada de wahoo y una actividad tan prolongada e intensa en el tiempo. La sonda como otras veces, comenzó a cantarlos a 20-30 metros de la superficie y a diferencia de otras ocasiones, esta parecía ser la profundidad del día; de un día gris, oscuro y lluvioso en el que salvo persecución, los de la cizalla no parecían dispuestos a mostrar el lomo en superficie.

Una vez posicionados los dos bandos, nosotros arriba algo ansiosos y los wahoo debajo dispuestos a tragarse el barco si se sumergiera un pelo, empezamos a jiggear entre los bip, bip y las concentraciones de tacos rojos de la sonda. En escenarios así y de inicio, yo cuento con algo de ventaja con respecto a mis compañeros de jornada y barco. Ya he vivido situaciones parecidas y conozco como se las gasta el túnido, así que lo primero que deje caer fue un largo Aile Metal TB 250 color sardina con un grueso triple Owner ST66 6/0, en la cola. El mismo montaje con el que logré mi último peto en octubre de 2005, aquel herreño de 32 libras y una de las soluciones (señuelo largo y triple trasero) que parece (solo parece) ser más eficaz contra el pez del hocico imposible.

En fin, no recuerdo cuantas vueltas de manivela pude dar una vez llegué a la profundidad de jiggeo. Lo que recuerdo es que a la misma vez que José maldecía la perdida de su señuelo yo empezaba a cachetear y pelear un peto grande y lustroso que lejos de arrancar a correr, por unos buenos segundos quedo a la banda de la estable sacudiendo la cabeza de lado a lado en ademán de cabreo y amenaza.

Luego de las carreras, la pelea y el cuidado con los cruces bajo el barco, el animal quedo listo para el embarque. Un tablón, un buen peto, 25-26 Kg.

A partir de ahí, de las fotografías y de la parafernalia de reeordenación que un animal de estos genera en una bañera tan pequeña, la pesca continuo con un repertorio de picadas, cortes, trancones, rozaduras, desanzuelados, maldiciones, impotencia y frenesí nunca visto antes. Unas tres horas jiggeando sin practicamente corregir el garete inicial y con una bola de petos girando bajo el barco y arremolinándose en torno a los jigs como palomas a un puño de millo (maiz).

En todo ese tiempo, Perdimos entre 3 pescadores más de una veintena de jigs con sus correspondientes anzuelos, triples, anillas y giratorios. En todo ese tiempo, peleamos varios petos por pescador en pleitos de un par de minutos que terminaban casí siempre en desanzuelado y en todo ese tiempo solo logramos embarcar dos petos más.

Uno para José y uno final para Antonio. El peto de José, un animal de 18-20 Kg, jugó a parecer caballa o sierra después de la picada para transformarse en un proyectil que casí agujera el casco de la estable una vez advertida superficie y barco. El wahoo de Antonio protagonizó la pelea más bonita y el anzuelado más correcto. Un anzuelo Gamakatsu simple alojado firmemente en la mandibula inferior y una pelea bien llevada (tranquilidad y atención) por pescador y skipper que terminaron poniendo en seco a un animal en torno a los 25 Kg.

Entrada la tarde y con los peces igual de activos y mordelones, pusimos punto final a una de las batallas wahoo más cruentas (por las perdidas metales) que he visto nunca. Inolvidable, divertida, divertidisima, pero con una dependencia del azar en cada lance que elimina el merito pescador que pueden sustentar aspectos como la técnica o la estrategia. Jugamos con dos o tres intuiciones, uso de jigs largos, anzuelos en cola, recoger rápido, cachetear duro, aflojar freno…etc, pero a la hora de la verdad las intuiciones saltan por la borda y lo único que nos queda es confiar en que el azar haga que ese peto tome el señuelo sin rozar el bajo y el anzuelo se aloje con firmeza en las fauces del animal manteniendo el leader lejos de la cizalla.

Con animales de movimientos tan cortos, rápidos y alocados y ante bocas tan duras y cortantes me temo que nunca hay otra solución que encomendarte a la suerte, ya sea tarpón, vela o wahoo. El merito es estar, buscarlos y pretender engañarlos con un señuelo artificial plenamente dependiente en su funcionamiento de la habilidad manual y el trabajo de tus neuronas, lo demás y salvo que alguien descubra el método, es incontrolable.

Tomas Falsas

1ª. José y un servidor tenemos que trabajar dura la argumentación para conseguir que Antonio no le ponga delante del hocico un dorado sanguinolento a la Tintorera enorme. Recurrimos a asuntos que tienen que ver con la pena hacía los acosados tiburones, las dimensiones del animal en comparación con nuestro sostén oceánico, la dureza de la lucha que se le vendría encima y cuarenta mil excusas más que disuadan al de Sataute de remedar “Tiburón 2 desde una Estable 500.

2º. En pleno apoteosis y una vez que los petos comenzaron a hurtar señuelos, la pequeña consola de la estable se convirtió en un mercadillo de cambalaches que despachaba jigs, anillas, anzuelos y triples con el frenesí de la cantina de un estadio a la hora del descanso. Antonio recogía mis poteras tropicales, yo tomaba uno de sus Long Blade, José desvestía de triples un Roosta Popper y se los ponía a un jig de Willianson. Sacábamos acero de lugares ocultos, anzuelos dobles de extraviados señuelos de curricán, jigs descatalogados con oxido en vez de brillo... De pronto alguien montaba, se acercaba a la borda, dejaba caer, se escuchaba un me cag…en la pu…y volvía con el extremo del leader entre los dedos a rebuscar más ferralla entre los tambuchos. Una locura. Algo para recordar.

3ª. Llegar a puerto con un peto es combustible para la cofradía del chisme. Un animal grande y llamativo siempre es motivo de miradas y comentarios, de preguntas estúpidas e interrogatorios interesados. De repente, todo el mundo prolonga su paseo hasta tu pantalán, todo el mundo elige para sentarse a charlar el banco más cercano. Cualquier cosa con tal de cotillear y hurgar en los acontecimientos. Nosotros actuamos con honestidad. Con generosidad cristiana contestamos correctamente dando la información precisa. Ponemos todo nuestras horas de mar, de búsqueda, nuestros bolos y nuestra tranquilidad, a expensas de aquel poseedor de barco que solo pesca cuando sabe que hay peces. Por eso, a aquel señor que se hacía el tonto preguntando que pez era ese, se le contesto que eran bicuas de lo hondo, una peste que no dejaba pescar y por eso, al jubileta con ánimo de lucro que quería saber el donde y el como se le contesto que a curricán de profundidad, en los 1500 o 2000 metros de fondo, usted no ve que ahora anda todo el pescado detrás de la pota.

5 comentarios:

Abe dijo...

Organizo viaje a la redonda, p,azas limitadas, interasados pasar por la oficina del "rascao" en la calle del bolo contínuo treinta y tantos, se recomiendan equipos ligeros, medianos y pesados, especies a perseguir todas, pero todas todas, hasta bogas con pijama de presidiario, así mismo es recomedable acudir con equipo fotográfico de calidad es posible la captura fotográfica de una avioneta azul subamarina o el sillón familiar del salón en su travesía por el atlántico.

Quedan avisados todos los interesados.

Firma
"El Rascao"
Administrador

Nono dijo...

Potas, Petos lo proximo que, Araceli?
D. José "El Rascao" reserve una plaza.

juan jose dijo...

Petan pitos de pato.
Putas patean potes.
Y otros potrean potas y petos.

Hay dias que valen por tres:
Dias de gloria.

Hechelon dijo...

La madre que os trajo!!

Semejante día de pesca debe ser marcado en el calendario anual como dia festivo jejejeje

Enhorabuena Maese, no les pierda el pulso a los peto, que tengo noticias de que siguen rondando.

Saludos
Rafa =)

jigcanarias dijo...

si señor bonitos bichos, que mala suerte esas perdidas, pero bueno mas vale algo que nada, un saludo