15 de septiembre de 2009

AGOSTO 2009. VIAJE OFICIAL DE VACACIONES


Escapada de casi 15 días al mediterráneo francés y el norte italiano. Provenza, Costa Azul, Lombardia, Liguria y Veneto. O lo que es lo mismo, Perpignan, Nimes, Arles, Montpellier, Mónaco, Cannes, Niza, Marsella, Genova, Venecia, Milán y Verona. Un Ford Galaxi matricula italiana a entregar en Milan y casi 2000 kilómetros de excursión saliendo de Barcelona.

Ni que decir tiene que no hubo pesca, ni siquiera pensamiento. Mirar al mar más de 10 segundos estaba terminantemente prohibido, pues de tal actitud y abnegación dependen las condiciones generales de la licencia que su graciosa majestad concede por estas fechas de cara a la próxima temporada. Era otro viaje. Una de esas periódicas aperturas de mente y alma tan convenientes y recomendables de cara a enriquecer y limpiar la parte emocional e intelectual de tanta endogamia isleña y cognitiva.

Capítulo 1. Barcelona y el Borne impune

Unas vacaciones pueden fastidiarse por dos millones de imprevistos a cual más inverosímil y sorpresivo pero jode cantiduvi que lo haga por hechos tan injustos como acciones delictivas sobre gentes que de lo único que tienen culpa es de estar en el lugar equivocado en el momento oportuno. Lo cierto es que en la apreciada Barcelona las cosas en lo que a seguridad ciudadana se refiere se han tornado complicadas y claro, dos visitantes canarios, ingenuos de la gran urbe y poco advertidos de las mil y una posibilidades de robo a disposición del gremio delincuente local, son presa fácil del bandidaje y la impunidad que se respira a diario en el centro histórico de la capital catalana.

Sí, en cuestión de dos horas, y con el truco del yo te despisto por un lado y mi compi te abre la puerta de atrás por el otro, a mi chica le desapareció del coche su mochila y a mi estuvo a punto de desaparecerme la mía si no llega a ser por que una ráfaga de advertencia y el rabillo del ojo me permitieron divisar a través del retrovisor a Mohamed en fuga con la lowepro al hombro.

En el primer caso ganó el morito grandullón de la calle Princesa. No nos enteramos, aunque su cara me queda en el archivo de la memoria de por vida. Quien sabe.

En el segundo caso, al flacucho veinteañero, la jugada le salio cara y abdominalmente dolorosa. Cuando la sangre se te agolpa en la cabeza la razón y el sentido común deja paso a la visceralidad más pura uno no se reconoce y la inconsciencia y la temeridad estúpida campan a sus anchas. Si hace unos años algún jugador del circuito mundial de rugby hubiera placado como servidor lo hizo esa tarde, Jonah Lomu, hubiera pasado a la historia como un maorí del montón. Lo siento abdallah, pero en ocasiones así, el que da primero a poco que lo tenga claro, da tres veces y tu pagaste por adelantado toda la impotencia, frustración, rabia, amargura y gestiones indeseadas que ocasionó aquella tarde noche el delito de uno de tus hermanos.

La huída a Francia y los makis del On Sushi

Resignados, satisfechos por las gestiones resueltas y con el maravilloso regusto de los makis que sirven en el On Sushi de la calle Rosellón, comenzamos viaje hacia el sur frances. La Provenza, la Camargue y la costa azul. Atravesamos el Pirineo saliendo por la horrible y oportunista Andorra con rumbo a Persignan y nos adentramos en la región de la Camargue teniendo como referencia las localidades de Nimes y Arles.

La Camargue combinada hacia el interior con la Provenza son de una belleza serena que enamora. Paisajes modelados a partes iguales por hombre y naturaleza con un montón de lugares y matices de paz, tranquilidad, salud y agradabilidad. Un paraíso visual repleto de todas las tonalidades posibles de verde y marrón. Viñedos, campos de cultivo, arboledas, pastos, caseríos de postal y franceses del sur amables, alegres y pacíficos. La Camargue es el rejo natural del conjunto regional. Un humedal inmenso con todas las características biológicas y ecosistémicas achacables a este tipo de ámbitos.

Una planicie inundada por aguas provenientes de la cuenca del Ródano que al mezclarse con el Mediterráneo septentrional conforman un espectáculo de verdor y naturaleza dignos de más contemplación y exploración que las que propicia un viaje de circuito agosteño. Ni que decir tiene que las posibilidades de pesca quedan como una ensoñación.

Los vaders, las Lamiglas serie Travel y mi Stella 4000 se pasaron el día en la neurona de la añoranza.

La Costa Azul. Me quedo con Marsella y Niza

Con una por porteña, cosmopolita, pescadora y marítima. Por complicidad digamos. Con la otra por pija sin llegar a ser cargante. No obstante sigue ganando la primera. Con su aire magrebí, su marina urbana, su iglesia Rusa, Notredam de la Garde y el mercadillo diario de pescado donde a los sierritas del mare nostrum se les concede protagonismo túnido de primera clase. Por lo que respecta al resto de enclaves visitados, Mónaco y Montecarlo son irritantes y Cannes un paseo, un hotel y un auditorio.

Liguria. El sabor genovés.

Génova es portuaria y renacentista. Con antiguos muelles convertidos en parque temático y una fachada urbana vista desde él que te traslada al siglo XVII. Disfrutamos paseando por el casco histórico y comiendo pasta de autor, más allá del Palacio Rosso, en un pequeño, tranquilo y amable restaurante de la vía Garibaldi. Patrimonio de la Humanidad por su urbanidad Barroca y tardorenacentista.

Lombardía, Milán. El Duomo y el pintoresco uniforme de la Policía Local

Es que me llamo la atención la manera de vestir que la municipalidad de Milán reserva para su Policía Local. Aquel sombrero a medio camino entre chato de hospital y casco de moto antigua, las correas de cuero blanco y la cartera. Joer, la cartera blanca estilo retro, con su hebilla y su cinta de colgar estilo años 50. Anda que no debe ser incomodo patrullar llevando a rastro semejante arretranco. No poseo criterio y quizás sea una tradición ejemplar, un respeto a la memoría histórica ciudadana, un gesto de riqueza cultural colectiva y patati o patata, pero a mi un tipo vestido así, me despierta tanta autoridad como Lolita Pluma*. Vamos, si me contaran que tal atuendo no es más que una manera de intentar rebajar tensiones y acercar a través del humor la policia al ciudadano, me lo creo y exclamo chapeau, porque la verdad a mi lo primero que me incita es risa y mis ojos no paran de escrutar el alrededor buscando la cámara oculta o la refilmación de una película de Dino Risi.

Por lo demás, Milán no es diferente a Madrid y Barcelona. Moderna, vanguardista y vital. Cara y con otra de esas impresionantes obras del arte arquitectónico cristiano. Il Duomo.

Venecia. El París Anfibio. No hay mendicidad organizada pero sí Gondoleros*

Mi chica quería dar un paseo en góndola, el tópico del romanticismo veneciano puesto a disposición del turista. Me fui al de la camiseta a rayas y después de decirme que el precio era 120 euros, volví a encaminarme hacía él para aclararle que lo que le había preguntado es por un paseo y que en ningún caso pretendía comprar la góndola. Así se despacha al turismo en Venecia, a base de euros.

Venecia es gracias a la magia del agua una de las urbes visualmente más espectaculares del mundo, pero al igual que me sucede con París, el tópico del romanticismo se me desploma desde que entran en circulación conjunta y simultanea 5000 personas diarias haciendo cola a la entrada de los palacios, chocando hombros en Vaporetto, siguiéndose como ovejas en el puente Rialto o disparando la misma exposición fotográfica a las puertas de la iglesia de la Salute. En fin, que o como dice el blogger Inuit soy un misántropo en potencia o es que mi romanticismo esta demasiado relacionado con la intimidad y la privacidad.

En cualquier caso, caja registradora y parque temático aparte, como dije antes, reconozco la belleza arquitectónica del conjunto edificado y ese sabor único y especial que solo la vieja Europa y su historia son capaces de aportar a esta humanidad en crisis.

Y esto es todo, en Venecia y luego en la Verona de Romeo y Julieta termino el viaje oficial de vacaciones. La vuelta por Milán Malpenza nos reencontró con los quehaceres y rutinas de siempre en las islas que pese a tanto paisano inasumible y un aparato político empresarial digno de deportación, siguen siendo el hogar dulce hogar más pacífico y ambientalmente saludable que conozco.

*Lolita Pluma. Personaje callejero convertido en mito popular de la Ciudad de Las Palmas. Disminuida psíquica, mayor y estrafalaria en el vestir paseaba con un montón de gatos vendiendo chucherías a los turistas en los alrededores del Parque Santa Catalina y el Puerto de la Luz.

*Gondoleros. ¿Nacen o se hacen?.

Me refiero a si la vida te coloca de gondolero porque naces con aspecto de macarra serie B, tendencia a las pocas luces, al mucho pose y al cante permanente o por el contrario, es el quehacer diario de erguido remero legendario inflado publicitariamente el que lleva irremisiblemente a la chulería gilipollas. En cualquier caso y por lo que a mi respecta. Pueden meterse la góndola por donde les quepa. Yo el único romanticismo que le veo es el de las brasas que pudieran procurar sus tablas en un agradable e intimo asadero campestre.

Ya me cabree.


3 comentarios:

Abe dijo...

Muchos son los "doblemin" que he masticado de Lolita Pluma y muchas lágrimas de mocoso asustado ha levantado esa cara arrugada llena de barra de labios, coloretes, rimel y a saber cualo más....todo un personaje.

Llevando a su X de costado y con el compromiso de no pensar en lances no me negará que alguno habrá hecho, jeje, tumentiendesloquetequierodesí....

Y ahora enseñame esas potas pillín.

Nicola Zingarelli dijo...

Que poco romántico que eres, te echas para atrás por 120 miseros euros. Niegas a esa maravillosa criatura que un Diós ciego y tullido ha puesto por equivocación a tu lado, los placeres de una vuelta en góndola y seguro que al final te has gastado esos dos durillos en hamburgesas y helados... Vaya, a lo mejor le cuento un par de cositas y me te quito del medio para los próximos 10 viajes :-)

juan jose dijo...

¿dos tentativas de robo?

Yo le hubiese pegado el gancho de derecha al italianucho, y le hubiese dado los 120 lereles al morucho.

O mejor, me hubiese quedado con los 120 lereles y el morucho y el italianucho a dar un paseo a la góndola, y que ellos se entiendan

¿o no?