5 de agosto de 2009

¿POR QUÉ NO TE CALLAS?


Eso, por qué no me estaré callado. Si al final no tenemos ni puta idea y lo único que ocurre es que tendemos a la catastrofe después de 3 bolos seguidos.


El caso es que esta tarde volví al lugar del contacto de ayer y en la primera docena de lances, después de que el amigo Antonio perdiera inexplicablemente un buen pez atraido por los encantos franchutes del Big Foot de 33 gramos, servidor vió como a 50 metros de su lugar, en el quinto o sexto chapoteo de un Ranger 63 color amarillo, el agua se electrizo y un animal rápido y nervioso, cargaba contra la corrientucha caña del Decathlon anunciando pleito. Los cachetes fueron dados a conciencia y la agarrada se prolongo duránte unos cuantos minutos en los que las vicisitudes principales venían de un veril adelantado tapizado de clacas y un animal poco dado a subir a la superficie y echarle un vistazo a la Gran Canaria aérea. Total, que allí estaba José presto a la ayuda y raudo en la tarea de poner el animal en seco. Sierra 3,7 Kg.
Tan correlon como siempre, tan peleón como es habitual. Atacando en superficie como un atún de banco tropical. Una preciosidad de lance que aunque no contó con la espectacularidad de la picada del día anterior, vale por todos esos ratos de bolo al lado del mar.

En fin, dice mi amigo Abe que he llorado y que cuando lloro siempre mamo.
Será por eso.

Por cierto, las fotografías no las tengan en cuenta. Pese al buen ojo del amigo José, el flash las ha vuelto a reventar. Y van..........
Tengo que empollar más.


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