14 de julio de 2009

UNO DE ESOS DÍAS

En un territorio como el grancanario, densamente ocupado en su orla costera, donde la pesca, la playa, el baño, la residencia, los servicios y el ocio marítimo convocan personal por las orillas un día si y otro también, verte practicando tu técnica de pesca favorita en un lugar que por razones de accesibilidad (no llega el coche, hay que caminar, escalar) y poco atractivo a la pesca más convencional, permanece limpio, silencioso y escasamente transitado, hace que independientemente de la oportunidad de las capturas, tu espíritu se reencuentre con la pesca permitiéndole disfrutar al máximo de sus virtudes psico-terapeúticas.


El pasado domingo se dio tal circunstancia. La escasa concurrencia de paisanaje (habitualmente acostumbramos a huir de los veriles con la invasión de las 9 y media) y las gratas condiciones ambientales (brisa y ligero jalión) dieron como resultado una mañana completa de spinning disfrutando del mar y el pasatiempo que más nos conmueve. Era tan grato que incluso hubo peces.

Para empezar en el primer lance del día, aún sin luz, en un veril algo alto de aguas azules y abiertas, un animal sin identificar opina que hierbabuena 2 (un bucktail minnow verde - chartreause) debe ser su desayuno ideal y comienza un pleito que a pesar de acabar con la nulidad de un desanzuelado, me deja la mayor ración de cabezazos, jalones, carreras y apuros de los últimos meses.

Algo rascados pero con las ganas intactas, luego de un rato sin más novedad, el siguiente suceso son dos picadas al mismo sobreexplotado jig, pero accionado en modo velocidad. Resultado: una bicúa kilera, plasta y glotona que con la mínima e imprescindible imposición de manos fue devuelta al medio de origen. Seguimos pateando y pescando. El tercer incidente lo tiene Jacobo, que hasta el momento se mantenía inédito y a medio despertar. El chicharrero, con uno de sus clásicos bucktails de Grauvell reforzados en atracción con una cola de vinilo, lograr mal clavar un pejerrey que le come en bajada dentro de un espumarajo prometedor. Jacobo lo pelea bien, se coloca en posición de varado. El animal, 2 o 3 kg, se plancha, parece otra cosa, y cuando ya la psicosis de la perdida parecía esfumarse, en un salto nervioso, en una clásica sacudida de cabeza, el que se esfuma es el peje dejando al de los Realejos tan rascado como repentinamente despierto.

Toca moverse, apurar la mañana lanzando en los rincones que nos van quedando, pero la marea vacía no tiene actividad, apenas algún lagarto acosador de metal jigs y un par de falsos trancones con piedras y hierbas submarinas. Hay que esperar al repunte de marea del mediodía para buscar algo alrededor de aquella sugerente plataforma de abrasión y sus bajetas vecinas. Algo en aquel intento de bahía repleta de enormes bolos de piedra. Algo que en función del escenario podría intuirse como hábitat de lubina o pejerrey fantasmal. Pero nada de eso, sorpresa. Con los golpes del cambio de marea lo que placa con furia desatada mi viejo flash minnow 130 es una mancha negra gordinflona que en Canarias recibe el nombre de abae (Mycteroperca fusca) y supone siempre en lo que a nuestra pesca y nuestra sobrepescada isla respecta, una salida de rutina, agradable y bien recibida.


Un abae, un abae de librea negra tizón que estiro el boga grip hasta las 6,5 libras, reviró los triples del jerkbait y se dejo fotografiar rápidamente para volver sin discusión a su medio e intentar si el trauma se lo permite, seguir esquivando cazadores submarinos, riéndose de cualquier carnada muerta y acosando con gula las bolas de boga y guelde blanco.


En fin, eso fue lo que paso. Medio natural grato, compañía afín y alguna captura. Con eso nos conformamos. No necesitamos más para pasar un buen rato de domingo.

Espero que el próximo nos llegue pronto.

2 comentarios:

Rafael dijo...

Vaaa,

al final voy a ser yo el cenizo tio!! tantas salidas con vuestra merced y de resultado dos míseras bicudas kileras para tí y algún lagarto mal nacido para mi =(... voy a ser yo, seguro.

Son verdaderamente bonitos los abades, así como escasos, desafortunadamente.

Enhorabuena por ese ratito de pesca en compañía, por esas retrateras y por compartirlo.

Saludos
Rafa

Neno... dijo...

Ey, sigues en racha!, curioso y bonito pez, hace un siglo que no veo uno por aqui...

Tus relatos enganchan, como las telenovelas.

Abrazos.

Neno...