16 de julio de 2009

¿SERÁ EL ÑU NUESTRO ESLABÓN PERDIDO?

Media Marca anuncia esta tarde en un diario y tres cuñas radiofónicas que pasado mañana comienza una promoción con el objeto de vender a un euro un stock de cepillos de diente usados por Beckam y esta noche 3000 paisanos en crisis saturan en una acampada masiva y a pleno relente los exteriores de la tienda con el fin de guardar cola y no perder la fantástica y única oportunidad de conseguir tan exclusivo fetiche. Da igual la ridiculez del producto, su innecesariedad, lo indigna de la convocatoria y el estado social, laboral y vital de cada cual. Es una oportunidad y hay que ir, que si no mañana, la gorda del piso vecino va a presumir que es la única del barrio, de la calle, de la manzana o del portal que tiene el puto cepillo de dientes.

El sábado se celebró una muestra ganadera en las instalaciones norteñas del Cabildo Insular con desgustación y obsequio gratuito de leche en polvo, gofio, bizcochos, paquetes de conserva de guayaba artesanal y demás reminiscensias alimenticias saciadoras de hambrunas. Resultado: avalanchas de personas aparcando en los lugares más inverosímiles, saltando medianas, pisoteando parterres, gritando, festejando. Peña que no ha visto una baca ni por la tele caminando atropelladamente entre yuntas y corrales, tipos que no distinguen un carnero de un macho cabrio acariciando baifos y cochinillos y una romería de papanatismo sin fin peleándose por la oportunidad del regalo, del obsequio, de lo gratis. Como si les fuera la vida en ello o vivieran en una aldea sudanesa arrasada por el hambre y la sequia.

Imaginen que sueltan 30.000 kilos de lubina y dorada en el sureste de Gran Canaria o alguien captura un sierra lanzando señuelos artificiales en la punta del muelle mayor de la ciudad. ¡Oh!, apoteosis. En ambos casos, al poco de saberse y constatarse, la concurrencia a ambos lugares de la masa pescadora alcanza proporciones biblícas. En la última estribación del recinto portuario, una cuerda de expertos spinners Rapala X-Rap fabrican una pared humana que copa la barandilla, el muro, la escalera y hasta el mástil de la bandera en un ejercicio acaparador y concienzudo de lanza y recoge. En el sur, el panorama es desalentador. Las inhospitas y poco atractivas orillas de callaos, polvo y rastrojos tomateros se pueblan de una fauna cazadora sin miramiento que prostituye la bonita habilidad recreativa de la pesca convirtiéndola en un concurso de llenar cestas, cubos, cajas y palanganas con el objeto de alimentar una inexistente sed de proteinas de pescado. Playas llenas de gente que buscan peces. Muchas cañas con la etiqueta del precio aún adherida al grip, peleas, competición y un montón de domingueros de martes que terminan de ensuciar lo ya ensuciado y de alterar lo ya alterado bajo la excusa falaz del “Es que esos pescaos de jaula acaban con todo y hay que eliminarlos”.

Y así, mil ejemplos más de gregarismo compulsivo. Desde las multitudinarias convocatorias del hortera productillo futbolístico Cristiano Ronaldo hasta las masivas adscripciones al facebook, el mediático show funerario del último cantante chiflado, la mundial lectura simultanea de las novelas suecas de Larsson o el uso global de mascarilla contra la gripe cochina de los huevos. De los huevos de oro.

Es lo que marca la agenda global, el run run popular, el juego mediático. Estar in, dentro, hacer lo que hacen los demás, pensar lo que nos dictan, que si no, quizás seas otro, un raro, un diferente, un minusvalido que no se entera y no esta en el ajo. Hay que ir, opinar, comprar, que te vean, que luzcas, que parezcas, que lo uses, que lo tengas, que nadie pueda decir que llegaste tarde, que no fuiste el primero, que no estuviste, que perdiste tu oportunidad. Es el afan por estar delante, donde los más avanzados, al loro de los business, en posición de vanguardia, al frente del rebaño, de un rebaño pasivo e inconsciente al que un pastor todopoderoso, intangible, alienante y omnipresente lo pasa constantemente por el aro.



3 comentarios:

juan jose dijo...

A veces, solo a veces, con la soledad que determina el constante devenir de obligaciones que tiene uno asumidas, se cree que deambula contra corriente, sin adscripción a nada ni a nadie.

Es bueno que a lo lejos tilile la luz del faro de otros, para sentir que el camino no es errado.

He perdido el telefono, he estado de viaje...a ver si conseguimos hablar mañana.

Adios, farero...

Inuit dijo...

Eres un misantropo, Mario, y en ese casi desprecio a lo humano y su caracter nos encontramos. Somos animales sociales, a veces demasiado, y en ese exceso nos agolpamos alienados con cualquier pretesto. Que le vamos a hacer. Yo he buscado ponerme un impermeable, y ya he roto varios sin poder sustraerme de esto, quizas porque, aunque me duela admitirlo, tambien soy gente. Otra solucion, hacer como Zaratustra, buscar una cima confortable y aislada, y condenarnos al ostracismo.

UNO DE TANTOS dijo...

Zaratrustas aparte, todos somos seres sociales que compartimos manada. Aquí estamos contando cosas en blogs, enganchados a la red, pescando de la misma manera, viendo el mismo futbol, leyendo todos a Larsson, sometidos a la misma manipulación mediática.....
Mis diatribas se ceban más contra los episodios de exageración gregaria que provoca la ignorancia superlativa que contra la sociedad y el ser humano en si mismos. Aunque es verdad que solo, en soledad, o en compañía de dos o tres elegidos es como mejor sobrevivo. Yo que se Inuit, igual tienes razón y en el fondo uno no es sino un misántropo insoportable encumbrado por el puñetero Mr. Hyde que le da a las teclas.