11 de mayo de 2009

PESCA EN EN EL ARCHIPIÉLAGO DE GALAPAGOS. LO QUE PUDO HABER SIDO Y NO FUE

Por lo que a mi respecta, al título de esta entrada habría que antecederle un ¡Ay! y leerlo en clave de suspiro. Suspiro de magua por lo que a la pesca se refiere, suspiro de resignación en lo que incumbe a nuestro guía – skipper y suspiro de ensoñación viajera en lo concerniente a las islas, sus paisajes y su biodiversa naturaleza.

La pesca

La pesca anduvo mal. Floja, muy floja. Las esperanzas depositadas en el popping pesado y fraguadas en los acontecimientos vividos por dos grupos de pescadores antecesores se fueron diluyendo con el transcurso de los días sin más incidencia que 3 ataques de cubera con resultado de desanzuelado rápido y una persecución lenta y pasiva que dejó ver bien a las claras que hace un par de semanas, los animales no andaban por la labor de dar rienda suelta a sus instintos depredadores. ¿Por qué?, vaya usted a saber.

Los lugareños que aunque con otras mañas y finalidades se dedican a esto de perseguir peces hablan de 4 días de mar de fondo apocalíptico que precedió a nuestra llegada y dejaron las aguas insulares en un estado más que apreciable de sorroballo y revoltura. No se, quizás pueda ser eso, pero quizás pueda ser también cualquier circunstancia oceanográfica de las que por latitud y naturaleza afectan de forma superlativa al archipiélago galapagueño y que nuestra secular ignorancia humana es incapaz de comprender. Sea lo que sea, lo cierto es que durante 6 jornadas de 11 horas de pesca ininterrumpida la cuantía de lo capturado ascendió a 54 peces de entre los cuales sobresalieron por cantidad, pequeñas barracudas pelicano (Sphyraena idiastes) y black skip jack tuna (Euthynnus lineatus), algo similar a las bacoretas que conocemos por esta parte del globo. El resto de animales que subieron a ver las Galápagos aéreas fueron labridos, pequeños meros, mycteropercas, un precioso serrucho que cogió Javi en Cerro Brujo, varias tunas (Thunnus obessus) de tamaño reducido (4 – 5 Kg) y una negrita enana sacada a golpe de jigging en piedra ballena. En cuanto a la pieza mayor, alcanzó el discreto tamaño de 11 kilos y terminó siendo un bacalao, que es como los galapagueños llaman a un primo de nuestros abaes al que la ciencia identifica por Mycteroperca olfax. Nada más, ni medregales hormonados, ni pargos lisa, ni atunes de competición, ni petos, ni otra cosa que no fueran peces pequeños y difíciles de engañar. Y eso que en vísperas andábamos preocupados con lo que contaban acerca de la cuantía y ferocidad de los animales marinos de Galápagos. Pero no hubo tutía, las expectativas aguantaron hasta el segundo lance. En el primero, a 40 metros de profundidad, en el Banco Ruso y a jigging, un sonoro reventón precedido de una violentísima picada alcanzo el pico de las expectativas. Lamentablemente aquel lance fue un incidente aislado, a partir de ahí, todo fue disolución y desilusión, los monstruos brillaron por su ausencia durante toda la semana.

El Charter

Carlos Ricaurte es según los que más le quieren incluido el mismo, el responsable primero de la apertura de la reserva marina de Galápagos a la pesca deportiva bajo el subterfugio ese de la pesca vivencial. Ojo, la pesca vivencial es una iniciativa turística del parque nacional que persigue integrar los usos tradicionales de la población del archipiélago entre los visitantes. En teoría, tu te embarcas en una panga hasta mediodía, para pescar al empate (un volantín a cordel) con un roncote local, luego pasa que con dolares por delante, donde dije empate digo popping o jigging y como llegado el caso y si hiciera falta, el Pisuerga pasa por Guayaquil……….bueno, ya me entienden. En fin, que el amigo Ricaurte es según cuentan él y los suyos el padre de la idea vivencial, lo que pasó es que luego algún espabilado baboso y sabido del parque nacional le copió la idea y se la llevo a Floreana para ponerla en los papeles oficiales y apuntarse el merito (Ricaurte dixit).

Deportivamente hablando, Ricaurte es un señor de 67 años, con aspecto de marino viejo y practica de novato que tiene una panga de fibra y madera propulsada por dos motores Yamaha de 75 caballos cada uno y 3 tiempos (dos tiempos para el rollo ese de la combustión interna y otro tiempo para ponerlos en marcha). La nave a pleno rendimiento es rápida, poco estable y dura de maniobrar, pero rápida.

Humanamente, Don Carlos Ricaurte tiene una existencia humilde, una voluntad de hierro, y un brotar de ideas que sobre el papel se han plasmado en un sistema para recoger las basuras marítimas de la bahía, una ordenación racional de los fondeos y algunas personalísimas teorías acerca de la naturaleza geológica de su isla y el singular proceso físico químico que convierte en dulce y potable el agua del mayor manantial insular. Don Carlos Ricaurte, cree en los extraterrestres, suscribe la teoría de la conspiración y considera que la crisis económica mundial se eliminararía de un plumazo si los EE.UU comenzarán a acuñar y repartir al mundo necesitado dolares en billete. Según él, el único coste serían papel y tinta. Carlos Ricaurte vive, con 67 años de pesca tradicional a sus espaldas, embarcado en la pretensión de comenzar en su pueblo de toda la vida un negocio pesquero – turístico de popping, jigging, arrastre y lo que se tercie, apoyándose en sus laxos conocimientos sobre la pesca del bacalao a chambel con plomada de dos kilos y filete de pata seca (Euthynnus lineatus). Pero en cualquier caso y al margen de sus controvertidas mañas y su singular personalidad, Carlos Ricaurte es tenaz y tiene palabra. En ningún momento falto a lo convenido respecto al precio de sus servicios y durante los 6 días de pesca no escatimo en horas con el objeto de encontrar y satisfacer la pesca que andabamos buscando. Su práctica se trastabilla en liosas maniobras de arrime a la piedra, esquivo de la ola, atraques, interpretación de las derivas y lectura del Sistema de Posicionamiento Global. Hay una decena de anécdotas que jalonan las peripecias de pesca con Carlos Ricaurte, pero durante toda la puñetera semana de sarna pesquera y navegación, el viejo Ricaurte se mantuvo al píe del cañón sin rajarse ni arrugarse lo más minimo. Durante 7 días, nos abrió las puertas de su casa y nos ofreció la simpatía y cariño de su extensa familia. Nos dio de comer abundantemente y dijo sí a todos los planes. En cualquier caso, Carlos Ricaurte fue culpable de mil cosas excepto de la la mala pesca.

Galápagos

Es un lugar de leyenda. Tranquilo, natural y desenfadado. Con el aire de improvisación y destartale que tiene la ámerica meridional profunda y con una biodiversidad que atrae y sugestiona. Un paisaje similar al canario. Con una visual costera que recuerda a Fuerteventura o el Archipiélago Chinijo. Mil pájaros, mil animales marinos y mil productos volcánicos. Merecería la pena volver, quien sabe si quizás con la pesca en un segundo plano de intención y la fotografía y la exploración en el primero. Queda apuntado.

Dos cosas más

El popping pesado no cuadro con respecto a los peces, pero en tiro al pichón con señuelos artificiales Javi puede haber batido records del mundo en varias categorías. Menudo repertorio de pájaros capturó el chicharrero. Piqueros de patas azules con el sibuki, fragatas comunes con el Big Foot, pajarillos atuneros con el trenzado de la Saltiga Dorado, que se yo. Al final era un reto intentar terminar el catálogo de aves pescables. Incluso el lento y pesado pelicano, al que la rapidez le jugaba una mala pasada a la hora de placar los señuelos se prendió el último día de un pequeño minnow de Tackle House. Alucinante. Ni trabajando en un cabaret hubiera tocado tanto pico y pluma. Las cosas del Medregal.

Pobre de aquel paseo marítimo que sea invadido por una colonia de lobos marinos. Ya no volverá a ser lo mismo. Menuda plaga. Apestan, ocupan, berrean, defecan y aplastan todo aquello que se les ponga a tiro. Si tienes tu casa en primera línea y a uno de estos animales le da por elegir el rellano de tu escalera como lugar de descanso, mejor te mudas a casa de tu hermana. Y para colmos, me robaron dos atunes con sus correspondientes Tuna Pen y me estresaron de tal manera que terminé por partir la veterana Caranx medium. Hay que reconocer que las crías producen cierta simpatía, ternura y diversión, pero a partir de esa edad juvenil el calificativo que define al bicho es el de la palabra coñazo.

En lo personal

Me lo he pasado bien, me he reido muchísimo y he disfrutado de un lugar tranquilo, singular y relajante. He navegado como casí nunca, he capturado pocos peces y he sacado algunas fotos curiosas. Viaje, pesca, fotografía y aventura. Lo de siempre, y que dure.

Gracias a Javi “Medregal” por tenerme presente en sus oraciones tropicales, por aguantar mi compulsiva sed de jigging, por prestarme su Caranx Médium, por ceder a mis fotografías insustanciales y por no hacer leña canariona caida con ocasión del derby futbolístico regional. Gracias por no querer disimular con carnada el poco éxito de la pesca con señuelos y por no cumplir su amenaza de publicar reports en los foros americanos bajo el cateto seudónimo literal de dry leg “pata seca”.

Me congratulo de que a pesar del tranque Viajes Medregal ya este poniendo el dedo sobre el globo buscando otro destino. Sus mellizos crecen y su espíritu se recupera.

Congratuleycions. Jeje.

Hasta otro.

6 comentarios:

Abe dijo...

Al final lo que realmente cuenta es la experiencia, los conocimientos, el descubrimiento de otros lugares, otras gentes y por qué no, otros bichos aunque sean los “coñazos” que vistos en la 2ª parecen otra cosa.

Pobre de aquel que solo busque pesca y no sepa disfrutar de los lugares, de sus gentes, de su acompañantes y de los momentos que no podrá repetir, me alegra leerte porque en eso tienes matrícula y master.

Al caza pájaros decirle, con tu permiso, desde este lugar del compañero, que ahora, ya desintoxicado, vuelva por estos lares con su santa y los repes para que me cuente todo todo sobre la pesca a la pluma, igual la encuentro interesante y me da más resultados que la de la escama.

Bienvenidos ambos.

eugeni dijo...

Coincido contigo en la descripción y admiración por el lugar.Siento la misma repulsa por los mamíferos marinos que andan por el malecón, atracción turística y grandes ladrones en el mar, así como asusta- -pesca cuando te rodean a 20 millas de la costa.
La pesca, como en cualquier parte del mundo, caprichosa...
Gracias por este bonito relato,

eugeni

medregal dijo...

Poco puedo añadir a lo dicho por Mario, que ha hecho un report estupendo con fotos guapas (salvo los modelos). Pesca flojísima, muchas risas y escenarios preciosos.
Ya estamos dándole vueltas a otros viajes. Esto nos mantiene ilusionados como enanos durante los meses de sequía tropical.
José Luis, espero que también me aceptes sólo, sin parentela.....

Abe dijo...

Weno vale, pero no me digas que no he quedado bien con tu santa, jeje

juan jose dijo...

A tu expedición le faltó la pesca. A la mia, a la mia tu compañía.

Habrá ocasión de remiendo. Sí, la habrá.

Tamaragua dijo...

Galápagos, qué envidia. Me fascinó ese archipiélago desde muy pibito, cuando me regalaron un mamotreto con fotografías espectaculares de sus paisajes y su fauna. Una obra de dos canarios, J.J Bacallado y R. de Armas. Un libraco que devoré, y que aún me gusta ojear y leer sobre Darwin y de cómo se le ocurrió aquello de la evolución observando los pinzones. Perfectamente le pudo saltar la chispa en nuestro archipiélago, estudiando algún bichejo insular. Pero no pudo desembarcar por una epidemia que asolaba las islas. Quién sabe si, de alguna manera, hubiera sido este un punto de inflexión en la historia de Canarias….
Siempre se quejan de que no pescan ,coñ%.... serán mamon3$!!... Enhorabuena por el viaje!... y dejen algún rincón del planeta indómito para los futuros exploradores, alguno que no haya visto assists, poteras, biminis y demás arretrancos del ramo.
Un Saludo y buena pesca!!