18 de mayo de 2009

ISLA RODRIGUES. LUTO Y MALOS RECUERDOS

En el último número de Voyages de Peche. Una pequeña nota en primera página bajo la editorial de Julien Lajournate, me deja una extraña sensación de mal cuerpo. En isla Rodrigues, dos marineros, fallecieron el pasado 15 de marzo en la boca de un pass al volcar la open que maniobraban mientras guiaban a dos pescadores alemanes en una jornada de pesca a popping. Los dos marineros fallecidos habían trabajado para la organización Blue Dinamite. Al parecer, el accidente ocurrió en un tramo de la cara exterior del arrecife celebre por su peligrosidad y la concurrencia imprevisible de grandes olas.

Isla Rodrigues, Blue Dinamite, popping, pass y open, son etiquetas que llevan mi mente a una pequeña insula Índica a merced del mar y el viento. Inmediatamente me vienen a la mente las rutinas clásicas del popping tropical en un arrecife complicado y traicionero abierto al océano. Y me acuerdo de lo que pudo haber sido un percance fatal. Me acuerdo de estar en los 200 metros de plataforma de aquel arrécife, sobre una open, lanzándole Surface bulls a los GT que se escondían en los bordes de piedra emergente que delimitaban la laguna interior. Recuerdo como en un momento determinado, al girar la cabeza, vimos un muro de agua precipitarse sobre la embarcación. Recuerdo gritar cuidado, recuerdo lanzarme sobre la bañera y recuerdo el salto y el pantocazo de caída. Nos salvó la determinación y rapidez del skipper Jean Claude, que de manera celérica viró y enfilo la proa contra las dos toneladas de agua. Unas milésimas de segundo más y quien sabe que hubiera ocurrido. En tales circunstancias caer al agua ilesos suele suponer el mal menor.

Isla Rodrigues es por lo que a nuestra pesca respecta uno de esos destinos que bien por azares naturales o por accidentes como el referido siempre están en el disparadero conflictivo del circuito y aunque de un tiempo a esta parte hayan aparecido la capacidad del capitán Yan Colas y el atractivo jigging a atunes dientes de perro, lo imprevisible del viento, la bravura del mar y las características del reef siguen ahí, aportando al destino un tufo a ruleta rusa que no acaba de ser digerible.

En fin, reconozco que en el fragor de la pesca y con la sangre caliente uno no piensa sino en como llegar a la captura, pero la pesca no profesional ni remunerada es ocio, deporte y recreación en estado puro. No merece la más mínima concesión a la inseguridad y el riesgo. No hay picada ni pez que merezcan tal incertidumbre.

Descansen en paz Roddy Perrine y Zouk. Condolencias a sus familiares.

1 comentario:

Abe dijo...

Triste noticia, me uno a las condolencias y a los comentarios, la seguridad en las embarcaciones de pesca a veces son simples medidas que pasamos por alto por aquello de; siepre lo hago así o nunca me ha pasado nada. Lo imprevisto, imprevisto es, pero aquello que po lógica es previsible hay que acatarlo, unas veces por propia experiencia del pescador y otras por profesionalidad del patrón.....