13 de marzo de 2009

"EL FACTOR HUMANO"

Me gusta el Rugby desde adolescente en el que lo descubrí de la mano de los partidos del 5 naciones que daba la dos y retransmitía Ramón Trecet. La verdad es que el susodicho le daba el punto justo de locución emotiva que me mantenía pegado al sillón los sábados a la hora de la siesta. El rugir del sonido ambiente y de fondo la voz del Trecet repitiendo con alarma aquello de: “Atención, 4 metros para la línea de marca Inglesa, melé con introducción para País de Gales” y un amasijo humano de dos colores apretándose, empujándose y dejándose las vértebras en un deporte tan rudo y violento como noble y honesto. Como dice la tradición un deporte de villanos jugado por caballeros.
Acabo de terminar de leer, “El Factor Humano”, de John Carlin. Una sencilla síntesis del proceso de transición democrática de Sudáfrica contada por un observador privilegiado y que pivota en torno a la figura de Nelson Mandela, el rugby como deporte nacional y la Copa del Mundo de 1995.
La historia reciente del 15 Springbock se encuentra ineludiblemente ligada al devenir político de Sudáfrica, al ejemplar proceso de reconciliación nacional y al fin de una era de barbarie política, social y humana.
El libro exalta la figura de Mandela y sus dotes personales de persuasión pacífica, las posibilidades del deporte como aglutinador de sentimientos y la potencial nobleza del rugby y sus actores principales.
Aunque no guste el rugby y aunque las claves políticas de aquel momento queden más esbozadas que detalladas, el libro es un precioso capítulo de historia política, de paz, de voluntad y de superación colectiva. Se lee de un tirón y encima, a los que si nos gusta el deporte del balón oval, nos lleva a intentar recuperar partidos de aquella histórica Copa del Mundo de 1995 y volver a disfrutarla teniendo como referencia otros puntos de vista.
Aunque siempre mis simpatías han estado cerca del 15 del Gallo, a partir de “El Factor Humano” creo que también soy un poquito Springbock. En fin, me compraré la camiseta para jiggear en invierno
Léanlo, merece la pena.

1 comentario:

juan jose dijo...

Mi última lectura no arroja un saldo tan favorable, ni mucho menos. Es un libro de guerra y muerte. A su término solo queda un regusto de desesperanza, y de incomprensión.

Seguirán matándose unos a otros.

Me he leido la autobigrafia de Mosen Dayan. El contrapunto de Nelson Mandela.