10 de febrero de 2009

LOS PRIVILEGIOS DE VIVIR AQUÍ

La verdad es que vivir en Canarias es un privilegio planetario que merece la pena y compensa la endogamia ideológica, la ignorancia consciente de tus paisanos, el deterioro ambiental y el fondo y la forma de la dirección político – administrativa que te alcanza de lleno.
Mientras media Europa se muere de frío, se agarra del viento y solo puede ver el mar dibujado en el cuadro del salón. Uno, aún quejándose de pelete a 18 Cº, puede salir de currar un lunes de febrero a las 15:00 horas y oxigenar cuerpo y mente perdiéndose por el primer risco que encuentre a trasmano de coches, gamberros y ojos noveleros. El objetivo es elegir una piedra, sea la que sea y pacificarte jugando a tu juego favorito.
La evasión y la paz que dejan esas tres horas escasas junto al mar valen por una semana de trabajo. Las risas, la charla y el algo de ejercicio que imponen veredas y veriles son valores añadidos.
Hacía meses que no practicaba la pesca horizontal. Otros pasatiempos, el persistente mar de fondo y la rápida deshabituación sirven de razón. Ayer tarde, motivado por el mejor tiempo, la mejor mar o quizás el gusanillo de las tablas solunares y sus días de mucho, recluté a Jacobo y nos perdimos por los veriles del este grancanario buscando un lugar donde engañar con tranquilidad. Lo encontramos no sin algo de esfuerzo y lo disfrutamos.
Incluso capturamos un pez, que curioso.


El peje fue para Jacobo, como siempre. Yo le malvendí una caña y un carrete, se lo cargué de hilo, le explique de nudos y señuelos y le recomendé lugares. Lo llevo y lo traigo, él solo pone el caracortada y ¡oh!, milagro, un Bucktail de Willianson con tren de vinilo regalo de su primo.

Oye, ¿como se recogen los bucktails?. Pues mira, aquí yo lo utilizaría de dos maneras; o bien haciendo barridos laterales con dientes de sierra más o menos pronunciados, o bien haciendo los dientes de sierra muchos más cortos y cercanos al fondo con la caña más vertical. Y así fue, con la caña más vertical, de la segunda manera, asi fue como el de los Realejos le coloco el peluche engominado delante de la quijada a uno de los peces del momento, un sierra 3 Kg que pasaba por allí y sucumbió en una varada imposible ante el blando pero inexpugnable blank de una Shimano Beast Master 300 acción 20-50. Bueno, también hay que reconocer que varada descerebrada al margen, lo trabajo bien el nene. Esquivó clacas y alteos, anduvo fino con el freno y pese a jugarse el peje a la ruleta rusa del levantamiento por cataplines, volvió a demostrar que tiene horas de marea encima y aprende rápido. Todo sea dicho.


Y eso fue todo, fotos y a casa. Fotos usando el SB600 y el 10-20 de Sigma con estabilidad y paciencia, sin la incomodidad de flotar sobre el océano. En estos casos los resultados, falta de sabiduría aparte, son más aparentes.

1 comentario:

Nono dijo...

Lo estaba esperando, “ Si es le ley vuelve a casa” me hizo dudar cuando le escuche después de un viaje a una isla del famoso triangulo, lo perdemos pensé, pero no se queda en casa, en nuestro paraíso macaronésico, lo dicho Si es de…..

Saludos.