25 de febrero de 2009

FIN DE SEMANA DE JIGGING MIXTO. MITAD LOQUILLOS, MITAD JURELES


Y todavía habrá algún pescador deportivo con señuelos que se apunte a enterado e intente sentar cátedra estableciendo consecuentes teorías que expliquen el porque hoy sí y ayer no, porque allí y no aquí, porque con aquello y no con esto o porque de esta manera cuando siempre ha sido de otra.
NI PUÑETERA IDEA. No tenemos ni puñetera idea del mar y los factores y razones que impulsan el comportamiento de la mayoría de sus habitantes.
Intuimos, hacemos cabalas y alcanzamos cierta certeza cuando las cosas se suceden y repiten coincidiendo con otras que si pueden ser previstas en base a leyes físicas y ambientales conocidas, perceptibles y previsibles. Esas cosas las apuntamos y en función de nuestros intereses, en esas circunstancias intentamos andar por allí buscando cuadrar nuestra rentabilidad. Nada más.
No obstante, entre todo ese compendio de conocimientos casuísticos y observaciones anotadas, existen fenómenos que pueden elevarse a la categoría de denominador común y acercarse a la verdad. En Canarias, de momento, el otoño invierno parece ser el tiempo del jigging y el período en el que los bichos están más activos y más someros. A jigging, antes de buscar al depredador hay que buscar al depredado. Las bolas de carnada y su posición en la columna de agua o con referencia al relieve son rastros que anuncian y prevén al animal. El rollo ese de las tablas solunares también esconde certezas de verosimilitud. En un tanto por ciento alto, los días de muchos peces en relojes o calendarios suelen ser bondadosos en capturas y los plenilunios alteran la vida marina de manera favorable a nuestros intereses. Otra cosa cierta son los movimientos de la marea. Al menos en océanos como el Atlántico, las vaciantes, las crecientes, los repuntes (reparo para creciente) y los despuntes (reparo para vaciante), parecen incitar a la actividad……y casí se acabo. Aparte de estos cuatro atisbos de certidumbre, lo demás es desconcierto, elucubraciones, ceguera y sorpresa. En lo que concierne a los peces, su biología y su etología, pueden imaginarse lo ininteligible que es el asunto. Respecto a equipos, técnicas y señuelos, el que ponga la mano en el fuego por algo es un ignorante que ha hecho jigging 3 veces.

Este pasado fin de semana, puente carnavalero incluido, la bonanza oceánica ha permitido pescar el oeste del norte con garantías de buena navegabilidad y confort. En esta tesitura de comodidad, el jigging ha traído un reencuentro anhelado con los loquillos grandes. Sí, las Seriolas fasciatas de 9-11 Kilogramos, torpedos gordinflones de color ocre patrullando un veril de isla septentrional que ubicado entre las cotas 100 y 150 señalaba accidente submarino y multitud de ecos de carnada desplegándose y apelotonándose en sospechosa actitud de refriega. Ni rastro de sierras, ni rastro de samas, ni rastro de negritas. Nada más que loquillos peleones tirándose sin compasión 30 o 40 metros retirados del fondo. Bueno, eso y otra sorpresa que refuerza la entelequia y los primeros párrafos de esta entrada. 3 jureles 3, dos por encima de los 5 Kg. y uno en el estándar de los 3,5 Kg. 3 jureles exclusivos para un servidor. 3 jureles en fondos de vértigo, 3 jureles sin señuelo pequeño que valga, 3 jureles sin disimulo de ferralla, sin leader invisible y sin ligereza de ningún tipo. Jureles a por todas. Jureles colgados del heavy jigging de invierno. ¿Por qué?; el que sospeche que publique usando el quizás. El que lo sepa, que calle que evitará meter la pata.



Por lo demás, lo de siempre. Pescar con José y Antonio es garantía de risa, puesta en común, ocio, diversión y mucha salud mental.

José dio con el concepto, mentes abiertas. Ni estreñimiento mental ni cavernismo cognitivo. Cerebros en modo recepción completa, dispuestos a explorar, probar y transformarse.
Me parto con el Laica Team. Gracias pibes.
Ah, se me olvidaba. También cayó un bocinegro de 5 libras.


3 comentarios:

Rafael dijo...

Bonito repertorio Maese Mario,
parece que le tienes cogido el punto a los jureles, y no hablemos de los loquillos... la próxima vez háblales de mi y me los mandas mas al norte :P que también tengo ganas de jugar un rato con ellos...
Eso, enhorabuena y no pares nunca!
Saludos
Rafa.

Abe dijo...

Tengo ganas de llorar, ¿está permitido llorar en este blog?...buaaa

medregal dijo...

Esas caras deformadas, esos puntos de fuga imposibles y esos peces desproporcionados me hacen pensar en un abuso sistemático de las focales cortas, que como excepción están bien, pero de forma sistemática cansan y hacen pensar que el fotógrafo quiere desvirtuar la realidad. Mierda pal ojo de pez