29 de septiembre de 2008

NI YO SOY "GRAN" NI TU ERES "SANTA"

CUADERNOS DE GERIATRÍA PSIQUIÁTRICA. PLATAFORMA GRAN CANARIA PARA SUPRIMIR EL “SANTA” DEL NOMBRE OFICIAL DEL MUNICIPIO Y CIUDAD DE SANTA CRUZ DE TENERIFE. TEXTO FUNDACIONAL.

¿Sabes lo que te digo Matusalén?. Que sí, que estoy de acuerdo contigo. La piedra que me sostiene seco y desahogado, la que te enfrenta y me aguanta, la balsa en la que desarrollo mi ciclo vital, no es grande por ningún lado. Te doy la razón, admito que este puñetero volcán circular y diariamente puteado por 800.000 animalitos humanos que lo transforman, desordenan y ensucian, este gigantesco islote; zorroballado, demacrado y asfixiante, no da síntomas de grandeza y majestuosidad por parte alguna. Ni desde el punto de vista natural, ni por razón de lo construido ni mucho menos por ser soporte físico de valores humanos dignos de ser enaltecidos con epitetos y calificativos de grandiosidad y magnificencia. Es más, siguiendo tu perreta de senectud y aún reconociendo (faltaría más) que quitar el “Gran” de tus desvelos sería una colosal estupidez, que proponerlo formalmente un acto de estrambotismo supremo y que enfrascarse en discusiones como estas algo propio de mentes muy afectadas por el régimen persistente de alisios y el surrealismo endémico de la psiquis isleña, quizás, tu brillante y paranoica iniciativa obtenga más empuje si sumamos a ella la revisión de otros tres o cuatro equivocados topónimos de este rebaño de lavas atlánticas.

En fin, vete apuntando, que puestos a seguir con tu absurda matraquilla de rigor toponímico, la Gomera no debería de ser Gomera, pues que se sepa, no hay goma ni cosa parecida que pueda extraerse de sus recursos naturales. De la misma manera, no hay industrias que elaboren el material y tanto las ruedas de los vehículos como los elásticos para atar sopladeras (globos) se traen de otras latitudes. En el caso del Hierro, idem de idem. No hay el preciado metal en estado natural - que más quisieran los herreños - y tampoco hay ninguna manifestación ferruginosa en el paisaje con la entidad visual suficiente como para que a la isla de los antiguos Bimbapes se le denomine El Hierro y no El Basalto, El Lapilli, La Uralita o El Cartón Piedra llegado el caso.

Por lo que al resto de ínsulas respecta, creo que el nombreteo puede seguir como hasta ahora en caso de que tu extraviada ancianidad así lo determine excepto en dos casos: el de La Graciosa, que a efectos de humor visual no creo que vislumbrarla sea como observar una viñeta de Forges y sobre todo el caso del inabarcable ombligo universal, Cruz de Tenerife, que puestos a seguir tu exhaustivo criterio revisor con científica objetividad, no merece por más que uno lo mire, estudie y reflexione el tan católico adjetivo de “Santa”.

Me explico: según los curas de Roma, los criterios para otorgar la santidad se agrupan en tres pasos fundamentales y un requisito previo. El requisito previo es haberla palmado hace como mínimo 5 años. Total, Primer presupuesto que incumple tu ciudad del alma. Que yo sepa, la todavía Santa Cruz de Tenerife sigue vivita y coleando. A diferencia de Santa Marta ya tiene tranvía, han arreglado la Plaza de España y se trabaja sin pausa en acondicionar el Barranco de Santos como arteria verde que conecte al ciudadano santacrucero con una realidad espacial de su historia cotidiana y bla, bla, bla…..etc, etc. En fin, que de muerta nada, quizás algo recogida en ocasiones del derby futbolístico regional o tras el supermogollón del carnaval, pero nada más, el lunes por la mañana todo vuelve a vivir y funcionar.

A partir de este requisito previo, el primer paso para convertirse en santo es obtener la venerabilidad. O sea, reconocer que el que la palmo vivió virtudes heroicas.

Vale, los tinerfeños capitalinos le afeitaron un brazo al almirante Nelson cuando intento hacerse con la ciudad y le arrebataron dos campeonatos de la liga de futbol al Real Madrid. Pero no es suficiente. Fueron hechos puntuales propiciados más por la cabezonería y poco cuidado de los contrincantes, que por la habilidad de tus paisanos en el uso del mosquete y el cañón o en el pateo y filigrana futbolera. Aparte de estos hechos supravalorados, tal vez no exista fenómeno más heróico en tu ciudad que el haber aguantado todos estos años a personajes como tu, y vencer la golosa tentación de ingresarlos en un sanatorio o zumbarlos de cabeza por la punta del Muelle de Herradura.

Por último, como segundo y tercer paso en la patraña esa de santificar a alguien, tenemos la beatificación y la santificación, que exigen como condicción sine qua non la realización por parte del santificable de varios milagros en tiempos y momentos distintos. ¡Ufff!, aqui es donde definitivamente creo, Josefo, que la hemos jodido. A tomar por saco lo de “Santa”. O dime que milagros le atribuimos a tu entrañable Cruz de Tenerife para “jincarle” delante el título santificador si en un recorrido por su historia solo encontramos como hechos extraordinarios la construcción de infraestructuras y edificios emblemáticos, la fundación de instituciones y la repulsión de ataques piráticos. Y es que no hay nada milagroso que atribuirle a tu Cruz de Tenerife. Nada. Ni en el bar de la Cofradía de pescadores de San Andres se han multiplicado nunca los panes y las sardinas, ni ningún muerto excepto el “tete” ha resucitado nunca dentro del municipio. Nadie ha conseguido que baile el sol, hablen los perros, broten chorros de oro de las fuentes o paste un unicornio blanco en medio del parque García Sanabria. Nada. Una ciudad y un municipio cien por cien pagano. Como todos los de la región. Y cien por cien carnal, ¿o es que las mulatas que en febrero cimbrean las nalgas por la Avenida de Anaga son monjitas recaudando para el orfanato?. Un sitio como otro cualquiera; sureño, insular, amante de los placeres mundanos, de la salsa, de la playa, de la fiesta y donde la santidad no se aprecia más que en las imágenes religiosas que preñan los templos. Nanai Pepín. Puestos a disparatar y en función de lo razonado, ni yo soy “Gran”, ni tu eres “Santa”.

Y si tu no eres “Santa” te quedas en Cruz. Cruz de Tenerife.

24 de septiembre de 2008

A TI, NIÑATO

A ti, sí, a ti. A ti que apareces decorando las columnas del aeropuerto o la pared exterior de los servicios de la estación. A tí, al del careto feo, la media melena chunga o los ojos extraviados. A ti flacucho despeluzado, o a ti, gordinflón rapado que sin conocerme y desde el papel, me miras como si te debiera dinero. A ti, acomplejado, deficiente emocional, carne de secta. A ti, que no eres capaz de tener la conciencia necesaria para saber lo que haces y eres la marioneta de un ilumineta trasnochado con ínfulas de libertario. A ti que desde tiempo inmemorial te has amamantado con biberones de miedo, odio tribal y una papilla de etnicidad primitiva atada a la tierra madre que a vistas del siglo XXI, no es más que una ridícula pervivencia antropológica convertida en gamberrismo salvaje muy subido de tono. Sí, tu, adolescente irresuelto, “pringao”, ¿Por qué no te paras a pensar en lo que estas haciendo y te planteas el sin sentido de tus acciones?. Lanzarle cócteles molotov a tu juventud hipotecándola en base a un ideal romántico y supuestamente político que a estas alturas de la película no tiene ni píes ni cabeza. Menudo plan.
¿Independencia?, ¿de quien?, ¿de España?, ¿de Europa?, ¿del Mundo?. ¿Mantener la pureza de la etnia?, ¿qué vas a hacer?, ¿levantar un muro en Miranda de Ebro y tener hijos con tu hermana o tu prima?.
Sí, vale, gestionar tu propia tierra, recaudar tu propio dinero, tener tu propio sistema educativo, tu propia política exterior, tus propias fuerzas armadas, tu propia selección nacional….pero y acaso eso no lo tienes ya. Háztelo mirar pibe, háztelo reflexionar, porque para mí que la independencia ya la tienes conseguida de sobra. Y es más, dentro de unas cuantas décadas, cuando tus huesos quizás puedan salir de la cárcel, dentro de tu estado independiente e ideal, te aseguro que seguirás sometido a lo que diga la ONU, la OTAN, la UE, las directrices económicas que marque el Banco Mundial, lo que valga el barril de Brent y las exportaciones de los mercados asiáticos. Tendrás que ir a currar como un cabrito todos los días y pagar la hipoteca de tu casa, te multarán si dejas el coche mal aparcado y no podrás sacar la compra del supermercado sin pasar por caja. Pero bueno, da lo mismo, serás independiente que te cagas y quien sabe, igual hasta tienes suerte y encontrarás momentos dentro del escaso tiempo libre que te deje tu vida de ciudadano normal, en que la conciencia implacable te deje tranquilo y no te fustigue recordándote lo gilipollas que fuiste por sacrificar los mejores años de tu vida haciendo el salvaje por cuenta de paranoias ajenas.

23 de septiembre de 2008

ETOLOGÍA COFRADE. CUANDO SE RÍEN DE MI


Cuando los dos compañeros de jigging se rien de mi porque alguno de los Accuratte se cruza de espiras y hay que desovillar hilo con la mano, o porque en un descuido me da por lanzar el señuelo unos metros y se arma la de Dios con el trenzado y el bajo, siempre les respondo lo mismo porque indefectiblemente siempre pasa lo mismo: no se rian, que ya saben que cuando hacen eso, en cuanto termino de desenredar y dejo caer de nuevo, lo pego. Que pego el animal, ya lo verán y también verán como quedan rascados por haberse reido y burlado de mis contingencias. Miren que Dios o lo que sea nos acecha desde la otra dimensión y miren que cumpliendo con la ininteligible creencia humana que le atribuye justicia y recompensa por un tubo les va a pribar de su peje a favor de este ridiculizado y sacrificado sujeto que pacientemente y sin decir ni mu sufre el latoso desenredo. Déjense ir un poquito, que miren que tal y como esta el veril, un peje es gloria del día y si lo cojo yo no lo pegan ustedes.
Pero nada, ellos ni caso. Que si los molinillos de café de Mariao, que si loco quita eso que no sirve, que si el equipo de Mary Poppins, que si se ve más el dedo que el carrete, que si sigue así bobito y no tengas prisa que yo pesco por ti, y Jojojojo y Jajajajaja. En fin, todo eso y más cosas que no cito y que caben en una especie de rosario guasón de 5 minutos que reproduce burlas, relajito, bacilón y risas contra mi persona y que como ocurrió el pasado domingo, trasciende a mejor vida en cuanto mi jig vuelve a tocar océano y un jerking sobre hierro japonés semilargo, siempre corto y ajustado al peje que se intuye, le mete fuego en el cuerpo a una sama decana en libras que ofrece una pelea violenta, sostenida y divertidísima al ajuar pesquero de la mentada Mary Poppins.
Entonces se acabo la risa y viene el asombro, el rascarse la cabeza, el mirar para otro lado, el achique de culpas, las justificaciones y los remojones de indolencia. Las primeras manifestaciones son inculpaciones reciprocas entre los agraviados: “lo ves, ya te lo dije loco que no te rieras que luego la pegaba”, “Cállate maricón, que el que estabas descojonándote de él eras tu”, “no te acuerdas del otro día que paso lo mismo”. Las segundas reflexiones son explicaciones anti cabala; “Claro, tu no ves que cae el último y el bicho viene ya detrás de los resplandores nuestros”, “se lo vamos engodando”. El tercer tipo de manifestaciones ya solo persigue deshacer el tiro de amargura, rebajar el sabor de la medicina recién ingerida. Viene a ser como un vaso de agua helada tras beberte una botella de mojo. “Chacho, esta guapa la sama”, “ños, estaba pa ti”. “Es la hora bobo, ahora seguro que empiezan a comer”, “tuviste suerte, le cayo en el hocico, ellas se le tiran a cualquier cosa que les pase cerca”, “a mi antes también me dieron un raspillón. “Yo cogí dos ayer p´alli tras”……etc, etc, etc, pero lo único verdadero es que las risas cambiaron de bando y ahora soy yo el que ríe último, cargo contra los “compis” y encima me puede permitir como penitencia a su actitud, imponerles la sesión de fotos que se me antoje. Eligiendo ángulos, ordenando el escenario y tomándome todo el "time" del mundo. No hay legitimidad para la protesta.
Ay, mi cofradía. Aunque parezca lo contrario, un domingo juntos es salud mental para el resto de la semana.


19 de septiembre de 2008

MIS "COMPIS" DE PESCA

Ahora mismo son cinco. Los únicos que me aguantan y los únicos que prefiero. Con ellos se da esa unión invisible que hace que te sientas a gusto, te diviertas y desarrolles tu hobbie sabiendo que el otro animalito humano que te acompaña es tan cacivero como tu, tan apasionado como tu y tan maniático como tu. Con ellos se da la complicidad imprescindible y por tanto, la concepción de la pesca y sus recovecos es bastante parecida. Las maneras de actuar, hacer y deshacer se desarrollan telepáticamente y generalmente no se necesitan palabras para acudir al auxilio cuando el otro precisa jamo (salabre), boga grip, cámara de fotos o simplemente le faltan dedos para deshacer una peluca. Un compi de pesca es un tesoro y un elemento más del equipo, como la caña o el carrete. Primero por seguridad ante contratiempos (lo dice alguien que ha pescado solo el 50% de su vida), segundo por la mera compañía, (lo dice alguien que durante el 50% de su vida ha desarrollado el hábito de hablarle a los cangrejos moros) y tercero por la ayuda ante las circunstancias del pasatiempo que nos motiva (lo dice alguien que durante el 50% de su vida ha tenido que cobrar peces haciendo malabarismo a dos manos con caña y salabre). Sí. No se si será porque me hago viejo, pero tengo que reconocer que un buen compañero de pesca tiene su valor y merece muchísimo la pena.


De los cinco compañeros de pesca que tengo, dos son productos de primera necesidad, otros dos son sobrevenidos y andan en tiempo de aprendizaje con distinto grado de conocimientos. O sea, como diría el amigo Taz, “Cogiendo recorte pa luego i a pelaslo too” que traducido al español vendría a significar; aprendiendo para a continuación intentar pescar todo lo posible, y el quinto es un lujo intermitente por imperativos de distancia, pero tan imprescindible como los dos primeros y tan enriquecedor para psiquis y espíritu como los dos últimos.
Los dos compañeros añejos y eternos, son de mi entorno insular y están cercanos generacionalmente. Guille y Felipe, el "chesne" y "el loco".
Con ambos empecé pescando a spinning. Ellos llevaban algún tiempo más que yo haciéndolo y sus peripecias me terminaron de encender el ánimo. Guille me puso en la pista de lugares y le acerco luz a mis escasos conocimientos sobre hábitos depredadores y engaños artificiales. Aún recuerdo la tarde de primavera en la que nos conocimos. Habíamos quedado para echar unos lances en la Punta de Arucas. Nos bajamos de los tractores que usábamos entonces y tras el saludo de rigor, su primer mensaje fue una de sus personalisimas y clásicas sentencias de incompatibilidad e inadecuación. “¿Qué paso amigo?, ¿Tu eres Mario?, ¿vas a lleva esas botas?, que va loco, olvídate, eso no sirve”. Desde ahí hasta ahora, en mi pesca de andar por casa siempre ha estado Guille. Con su cabezonería, con sus tiras y aflojas, con sus seculares porfias (es capaz de discutir con cualquiera que se preste, que el astro de color amarillo que sale por las mañanas para alumbrarnos, no es el sol sino jupiter), pero también con su sencillez, su cercanía, su diligencia y su amistad.
En los grandes peces y en los momentos más memorables casi siempre hemos estado juntos, por aquí o por otros mares. Las primeras samas grandes, el medregal que le reventó la caña, los tiburones de Isla Rodrigues, el encontronazo con Ambrosio, los viajes al Hierro....muchas horas de barco y navegación que han terminado creando una especie de comunicación telepática en lo que a pesca se refiere y que sin ser conscientes de ello quizás sea la responsable de las jornadas de pesca más productivas.
Felipe es otra cosa. Es "el loco". Un personaje único, casi marginal, auténtico y diferente. Felipe es desconfiado, simple, egoista, astuto, incredulo, manipulable, prudente, practico, arisco, contradictorio, incoherente, zorro, divertido y espartano, un tipo duro que es capaz de comer cucarachas (ahora a la plancha, por supuesto) si no hubiera otra cosa. Su incredulidad y desconfianza es tan exagerada que desconfia hasta de la imposibilidad del mayor de los disparates, con lo cual, su mente vive en una permanente enredina de dudas y certezas que se prestan al cachondeo y bacile constante.
A Felipe lo conocí una madrugada de domingo de hace unos cuantos años a borde de la autovía GC-2. Allí, Guille nos recogió a los dos para poner rumbo de amanecer a una Punta del oeste insular. De ese día recuerdo su melena afro y la cara de sorpresa y contrariedad cuando advirtió que la Cofradía tenía invitado. “Oh, ¿que paso coleguilla?” me dijo y durante el trayecto no pudo disimular su cara de enfado con Guille por inmiscuir a más extraños en sus pesqueros secretos y preferidos. “Ahora al chesne le ha dao por berrearse too, ¿que estas ahora?, ¿de profeso?, no me jodas”. Es el loco, un personaje indispensable en nuestro ecosistema, un tipo nada aprehensivo, con una personalidad seguramente impresentable en las formas, pero con un fondo y una estructura cien por cien noble y predispuesta. Un tipo de carne y hueso, un “matao” a la antigua y el bombero que en más de una ocasión nos ha salvado del incendio.

De últimas y no se si por cuestiones de edad, por las orillas de esta isla bipolar que me ha tocado vivir y pescar, me suelen acompañar dos tipos de veinte y pocos insultantes años que recién empiezan a practicar esto de moverle señuelos al veril. Rafa y Jacobo.
Los dos tienen en común el poseer formación pesquera de base. O sea, que la pesca les viene de atrás. No practicaban aeromodelismo y de repente cambiaron de hobbie por las fotos de dos bicúas grandecitas. No. Estos dos angelitos ya saben lo que es subir y bajar riscos intentando confundirle la realidad a sargos, salemas, galanas y demás victimas de la pesca isleña tradicional.
Rafa es buen pibe. Un chiquillo serio, tranquilo, educado, y racional que vive en…..bueno, a ver, si la pesca de depredadores fuera fútbol, Rafa viviría en Old Trafford, Wembley o Maracaná. Vive en el puñetero ojo del Huracán, es como si mi amigo Zingarelli tuviera su casa y un despacho profesional sobre Annibal Bank. Lo mismo.
A Rafa, le gusta pescar, pero no de cualquier manera. Como a mi, le gusta pescar tranquilo, sin prisas ni agobios, sacrificando cantidad por calidad y otro pez por una buena foto. Además, a Rafa lo alumbran otras virtudes además de las pesqueras; por una parte es un manitas, una especie de Mac Gyver que lo mismo te clona un Surface Bull que te fabrica una caña digna de escaparate. Por otra parte, al igual que yo, tiene un Mac y encima le gusta y sabe de fotografía e informática. En fin que egoistamente hablando me sale completito el "compi".

Al otro, a Jacobo, un arquitecto de 24 tacos, medio hippie, medio serio y 100% chicharrero (bueno, de los Realejos bajos), lo definen por ahora dos cosas: por un lado su espíritu aventurero y dispuesto y por otro el poseer el equipo más escaso de spinning que se conoce. Una caña Shimano, un carrete Daiwa gama baja y un solo señuelo (el otro día le regalé un Ranger por si acaso); un Aile Magnet DB color sardina, el legendario caracortada, eso sí, con sus puntitos en la línea lateral. Con tremendo ajuar se me presento en el coche la primera vez que salimos a darle a la manivela y con tremendo ajuar me metió un 2-0 en forma de pejerrey y bicúa. Las trabillas, los nudos, el leader y el trenzado lo pongo yo, el solo lanza y recoge. Menudo negocio he hecho. Gracias que me parto de risa con su carácter sano y desenfadado y gracias que como compañero de padel y salvo cruce de cables, suple por técnica y muñeca la escasez momentánea de su spinning.

En fin, estos son mis compañeros de pesca diaria. Falta por mentar al gran gurú, el tipo con el que por distancia solo pesco en modo intermitente y el responsable último de que lo haga de esta manera y no de otra desde hace unos cuantos años. Un toscano Freelance del que aprendo en cada encuentro, una especie de hermano grande al que le agradezco su paciencia y sus enseñanzas, con él he recorrido algo de mundo pescando y con él quiero seguir haciéndolo. A veces me fastidia el no tenerlo aquí, en la piedra, para salir a pescar dos o tres veces en semana, comprender mejor esa sugestiva entelequia que son los peces de mar y poder aprender a usar mejor la puñetera reflex digital. Pero bueno, supongo que esa lejanía hace que se disfrute más intensamente de cada encuentro. Como si fueran sorbitos de vivencia. En Fuerteventura, en Bermudas o en el Mar de Andaman. En cualquier sitio donde haya agua y un pez como pretexto.

Bien, se acabo el garabateo.
Esos son mis fishing friend´s.
He probado más, pero me quedo con estos. Por afinidad, por carácter y por salud. Tchin, tchin pibes.

17 de septiembre de 2008

MAS NADA

Hace unas cuantas noches, mientras esperaba mi turno en la farmacia para comprar un medicamento, una isleña de mediana edad que llevaba de la mano a un niño vestido con el traje típico de los barrios marginales de Los Angeles o Nueva York, se atrevió apoyándose en su solemne analfabetismo a corregir a una amiga el hecho de responder al dependiente con la expresión “más nada”, cuando este le había preguntado si deseaba comprar alguna otra cosa.

Se dice nada más María, se dice nada más”, le espeto corrigiéndola la gordita madura mientras armaba una sonrisa que trataba de rebajar el desaire.

La paisana María, inconsciente de lo que no había cometido, algo aturullada, molesta por la corrección de la erudita y despejando la posible vergüenza respondió con un “Bueno, bueno, el señor me entendió ¿verdad?”. Para a continuación recoger el cambio, cargar lo comprado en el bolso fucsia de esparto y tomar camino, no sin antes, clavarle a su comadre una mirada que en caso de haber sido laser hubiera fundido cuatro manzanas de edificios alrededor.

Pues sí Doña María, si la entendió. Mire si el farmaceútico la entendió que en cuanto usted y su amiga movilizaron sus lustrosos morcillones y sacaron puertas afuera de la botica, el almacén de dulces Eidetesa y cafes con leche que contienen sus 100 kilos en licras, se me quedo mirando, procesó mi gesto de complicidad guasona y en un ataque de locuacidad e inteligente ironía comenzó, mientras me despachaba la caja de grajeas, a recitar en viva voz portuguesa y a lo Pessoa, unos versos que terminaban cada estrofa con un sonoro y muy vocalizado “Mais nunca”.

Si Señora María, yo, como el farmaceútico, también la entendí. Mire si la entendimos, que a renglón seguido y tras terminar de asentir con mi cabeza la ocurrencia del poema, sin hablarlo y como arte de telepatía, aquel tipo flaco, de nariz aguileña y ademanes de Sir ingles estaba mentalmente enfrascado con un servidor en cerrar aquel lance de socarronería de la única manera posible; sin más conversación, sin un gracias, sin tan siquiera un buenas noches, sin otra cosa que no fuera una pregunta, la pregunta y sin otro añadido que no fuera una respuesta, la respuesta.

Me pidió 3 euros por las pastillas, se los pague con creces, buscó el cambio, me lo alargó, me miró con una mueca de risa y regodeándose en la fabricación de un final limpio y perfecto me preguntó con pausa y solemnidad: “¿Desea usted alguna cosa más?”.

Imagínense. Nunca he respirado tan hondo y nunca he visto a nadie disfrutar más con una contestación. Mi respuesta fue la más contundente y vocalizada de mi vida. Fue un lusismo eterno, uno de esos giros gramaticales de mi habla diferenciada, de esos que conforman mi idiosincrasia y me identifican con un lugar y un acerbo cultural.

Fue un “MÁS NADA” de libro, un “MÁS NADA” rotundo que me salió del alma.



Para los que no estén al tanto, la denominada habla canaria es una modalidad archipielagica, meridional o atlántica del español, que se caracteriza por ser fonética, gramatical, léxica y semanticamente producto del mestizaje cultural desarrollado durante siglos en virtud de la situación geográfica, el proceso de colonización de las islas y latinoamerica, el legado aborigen, los fenómenos migratorios y las relaciones con portugueses e ingleses en siglos posteriores.

Precisamente a esas influencias portuguesas se debe la presencia en el habla común de las islas de palabras y expresiones identificadas como lusismos. Lusismos como el “mas nada” y el “más nunca provenientes del “mais nada” y el mais nunca” de la lengua portuguesa.

También para los que no estén al tanto, las dos mujeres de la farmacia pueden representar perfectamente la matriz sobre la que se desarrollan las personalidades de muchos canarios actuales. Secularmente pasivos, ignorantes (por ignorantados), pobres, acomplejados, obesos, indolentes, miedosos y analfabetos. Desconocedores de su historia y de los valores de su cultura, sobreviven como feroces consumidores de elementos y estereotipos ajenos a las características que informan el lugar donde viven y las costumbres y hábitos de su personalidad colectiva originaria.


13 de septiembre de 2008

ME PIDO A ZIDANE

Fue rumor hace un par de semanas.

Una ministra extranjera, de aspecto elegante y atractivo, con un aire entre Ana Belén y Antonia Dell’Atte, esta embarazada de un individuo del que quiere ocultar su identidad. Hasta aquí todo bien, anda que no debe haber casos en el mundo. El follón comienza cuando un medio de comunicación de este puñetero país de chismosos, cotillas y cachondos irredentos va y le adjudica la coparticipación en el bombo al último engendro político de la patria. A uno de los vomitivos más ilustres del nuevo milenio y a uno de los responsables de que la humanidad ande ahora tan revuelta y medio mundo le tire los trastos en la cabeza al otro medio.

Manda cojines. Si el rumor se confirmase y nuestra especie tuviera el disgusto de que los genes de la última desdicha de la política española formaran parte dentro de unos meses, de otro ciudadano del mundo, a la guiri habría que colgarle como mínimo las etiquetas de beoda, prostituta o discapacitada mental.

Vale, puede parecer un poco bestia, pero es que yo pienso que ninguna hembra de este mundo se acostaría con un tipo así salvo tres supuestos principales; Que tuviera un grado más o menos severo de retraso mental y que encima tuviera disminuido el sentido de la vista (es que la pinta del visigodo se las trae). Que percibiera una recompensa a cambio del acto con lo cual entramos en un campo ético y moral que no pienso desmenuzar, (allá ella con sus vocaciones y con su economía sumergida ) o que padeciese algún tipo de adicción que le privara transitoriamente de sus facultades cognitivas (entre las que se incluye por supuesto la del sentido de la vista). Yo que se, que le molaran como deshinbidores del carácter y la personalidad los batidos de éxtasis, las píldoras del amor, un caldero de ayahuasca, una caja de vino en tetrabrik, el vodka con Baileys o una melonada de barrio cargadita de garrafón.

Es que a mi no caben otras posibilidades. Lo siento, será visceral y obcecada mi visión, pero al soplagaitas de bigote no le doy ninguna posibilidad en lo que a poder de atracción se refiere. Niego el afecto como circunstancia desencadenante de sus relaciones y niego que ese sentimiento y otras bonhomías derivadas estén presentes en el ajuar de su personalidad y en el de las personas que a él se arrimen.

Es más, personalmente espero que el pavo no deje más polluelos, que se extinga con los retoños actuales en una vida larga y duradera consagrada al papel de caricatura oficial y fuente de inspiración constante para humoristas y guionistas de la Sexta. Que quede ahí, vagando con su ridícula melena en el limbo de los ex mandarines. Con más pena que gloria.

De todas formas y por lo que pudiera pasar, no estaría mal que una comisión europea vigilara y controlará sus instintos reproductivos y creará un programa de prevención que alertará de sus picaduras a las casquivanas mujeres que rellenan su entorno. Algo que nos garantice que este facha de bigote devenido en play boy hortera no nos vaya a joder el fin de siglo perpetuando con sus genes a algún otro ciudadano del mundo.

Con respecto a ella, a la guapa y madurita guiri con un aire entre Ana Belén y Antonia Dell’Atte, que el embarazo le sea placido y que para bien o para mal, no nos desvele nunca quien es el padre.

Por si acaso, yo, de momento, me pido a Zidane.

9 de septiembre de 2008

COMIENZA LA TEMPORADA

Después de 4 meses de alisio feroz y un paisaje marino repleto de borreguitos blancos, la circulación atmosférica en el hemisferio norte comienza a variar, el anticiclón veraniego de las Azores se muda a Madeira para pasar el invierno, los vientos pierden intensidad y en el entorno de Canarias el mar comienza a ser más practicable para todo aquel que no maneja un ferry, un remolcador de altura o una plataforma de la ELF. Por fin puede uno asomarse al norte y comenzar, por llamarla de alguna manera, la auténtica y verdadera temporada de jigging.

Mi cofradía, formada básicamente por tres individuos entre los que me incluyo, comenzó sus actividades jiggeras este fin de semana. Visitando piedras, escalones, estructuras y fondos del barlovento insular con historial de peces depredadores a los que se les puede dar el pego con imitaciones metálicas.
Es la temporada. El fishing time. Ahora en otoño y más tarde en invierno, las aguas canarias se muestran propicias y los síntomas de ajetreo piscícola son evidentes en cada salida. Bastan un par de días sin vendaval para que la vida se observe con descaro. En la salida del sábado, antes que bajara un jig ya había una ballena con su cría haciendo cabriolas en 50 o 60 metros de fondo. Más tarde, a media mañana, un pez martillo paseaba en superficie girándose para mirar y solo mirar al Dumbell Popper que este iluso le lanzaba desde la proa de la Sirene. Cerca de mediodía, en uno de esos hilos de corriente que arrastran plásticos y cajas, habían batallones de alevines guarecidos a la sombra de los deshechos. En una boya con cadena, un pejerrey desganado se interesaba sin ritmo por el Aile metal flúor que Guille le pretendía poner delante del hocico. En fin, partes de la biomasa Atlántica dejándose ver en las aguas interiores del archipiélago como preludio de abundancia venidera. Cruzamos los dedos.
Por lo que respecta a la pesca, esta anduvo floja y solo el Capitán Parche se lleno de gloria con una sama de unos 7 Kg. que sorpresivamente le estaba esperando en uno de los escalones más sameros de nuestra colección de Hots Points.
Por lo demás, decir que la Cofradía ha fichado dos mascotas. Dos náufragos inanimados que aparecieron a nuestro alrededor pidiendo sequedad con sus carillas de peluche. Como nuestros corazones son tan blandos como sus cuerpos, los recogimos, les despojamos de parásitos y les dimos empleo. Ahora forman parte de la Sirene como contingente de tripulación permanente encargada del fetiche y la superstición. Se llaman "Trompiko" y Matraquilla y no les he encontrado nombre mejor. Al uno por ser animal de trompa y habérnoslo tropezado, a la otra porque apareció después de "trompiko" y cuando Guille decidió moverse para recogerlo, los grumetes gruñones respondieron con un “Ño Chesne ahora te ha dao por la matraquilla de los peluches, espera maricón que me vas a enreda todo”.
Por último, dejar constancia de que el Capitán Parche ya no es lo que era. A nuestro Taz nos lo han cambiado. Ya no piensa en verde, ya no tiene papada y el arnés de combate se le puede ver desde cualquier posición sin tener que agacharse uno bajo la tripa que envolvía su ombligo. Ahora todo es a la plancha, “plancheado” parece ser el termino. Ahora todo es verdura asada, peras en ayunas, sándwich de centeno y productos integrales, “lo mejo que hay Mariao”. Atrás quedo lo mejor que había; los panes del campo que absorbían latas de anchoas y mejillones, el pack de seis tropicales para desayunar, las bandejas de macarrones con huevos y papas fritas y el saco sin fondo constante. Unos triglicéridos salidos de madre, una charla médica apocalíptica y una voluntad y disciplina sorprendentemente radicales parecen ser las causas. En fin, me asombra verlo y me cuesta creer que pueda ser para siempre.
Todo sea por la salud.
Bueno, ya esta, que me lío.
Eso, que comienza la temporada. Seguiremos informando.

4 de septiembre de 2008

¿NADIE SE PARA A ESCUCHAR?

Me refiero a que si nadie facultado para dirigir o tomar decisiones se para a escuchar.
Es que anoche, mientras cenaba, seguía en la radio (uno también tiene ramalazos de masoquista) la rueda de prensa del entrenador de la U.D Las Palmas que acababa de caer eliminada de la copa del rey de futbol y de verdad, para surrealismo, el del periodismo deportivo.
Anoten la primera pregunta.
Periodista X: "Buenas noches. ¿Alguna explicación al partido?".
Y el entrenador de la Unión Deportiva, que en asuntos futbolísticos debe ser un figura, pero que en lo que se refiere a pozo intelectual y entendederas anda más justo que la Caranx Medium en el Coral Reef, responde: “Bueno, ha sido un partido donde creo que hemos empezado bien, tocando con mucho criterio, creando ocasiones de gol, conseguimos marcar, luego seguimos teniendo oportunidades para conseguir el segundo, pero sin embargo ellos se enrabietaron y justo al final de la primera parte consiguieron el gol del empate”………….y continua diseccionando el partido en un resumen descriptivo y notarial que dura 5 minutos sin aportar nada más que lo que ya todos conocían por visto u oído.
Coño, si a mi un periodista deportivo en rueda de prensa y nada más terminar el encuentro me pregunta eso de; “¿Alguna explicación al partido de esta noche?”, yo me ceñiría a lo cuestionado y respondería de esta manera: pues sí, sí hay explicación. Se trata de un partido programado en el contexto de la competición Copa de su Majestad el Rey, que este año se disputa en formato partido único decidiéndose el feudo a través de sorteo. A la U.D Las Palmas le ha tocado jugar contra el Criacuernos de la Asomada actuando este último como local.
Por supuesto que si alguien respondiera así, lo acribillarían con las etiquetas de borde, chulo, enterado, antipático..........siempre es así.
Pero atención a la segunda pregunta de la rueda de prensa que yo, pobre masoquista, escuche anoche.
Por si no querían caldo.
Ahora pregunta el periodista Y, que se supone acababa de escuchar todo lo anterior.
Periodista Y:
“Buenas noches. Luego de hacer un buen juego durante la primera media hora en la que además de la del gol se tuvieron varias oportunidades para encarrilar el partido, el equipo bajo un poco la intensidad del juego y el adversario comenzó a tocar y crear peligro, consiguieron el gol del empate al borde del descanso y nada más comenzar la segunda parte consiguieron el segundo. Parece que el equipo no encontró nunca más la confianza y el camino para poder inquietar la meta contraria y eso que se estuvo durante muchos minutos en superioridad numérica por la expulsión del portero.
¿Como valora el resultado el entrenador de la U.D. Las Palmas?”.

Ahí ya no aguanté más y salte a viva voz desde la mesa de la cocina: "Pues mire, lo valoro favorablemente conteste, hemos caído en la primera eliminatoria de Copa, ante un rival de la misma categoría, despues de un largo desplazamiento, en un comienzo de temporada en el que venimos de perder el primer partido con la Real Sociedad y encima se nos ha lesionado un jugador y nos han expulsado a otro.
Positivo, del carajo, la valoración me sabe a gloria, de abuten oiga, mejor imposible".
Pero no, mientras en el patio mi viejo se partia de risa, el hombrecillo de pocas luces intelectuales metido a "mister" profesional, soltaba por las ondas otra perorata tópica y cansina que resumía de nuevo los avatares del partido, y lo mezclaba con expectativas, sentimiento colectivo, necesidad de paciencia, quejas acerca del cansancio que acumula el equipo (este año ya se han disputado dos partidos oficiales) y un montón de matraquillas habituales que nada tenían que ver con la estrecha, concisa y estúpida pregunta de aquel chaval, que con un flamante título de FP2 en carpintería metálica bajo el brazo consiguió de nuevo elevar su autoestima sintiéndose voz de los medios (mi hijo habla por la radio) y participando como 4º poder en un negocio millonario llamado futbol.

¿Es qué nadie se para a escuchar?, ¿Es qué ningún jefe periodístico con ancho de frente suficiente es capaz de corregir tremendos y habituales disparates?, ¿y el intrusismo?, ¿cuándo le van a poner freno al intrusismo?. Claro que seguro que a tales empleados, tales jefes.
En fin, para morirse. De verdad. Para morirse de imbecilidad.

ANOCHE SOÑÉ RARO

Soñé que la genética reproductiva de un país perverso lograba la clonación y gestación en serie de especimenes humanos para ser usados como herramientas de trabajo o arma militar.
Hasta una edad X, se les mantenía en un tenebroso pabellón de maduración situado a las afueras, una especie de jaulón de hormigón de proporciones colosales destinado a cultivarles las habilidades y capacidades más demandadas por la administración y las grandes multinacionales de la industria.
Sus genes habían sido modificados, eran resistentes al cansancio, se les había eliminado el instinto sexual y el comportamiento era moldeado hacia la anulación del yo y orientado hacia la sumisión y el deber. En el pabellón no les faltaba de nada, había sectores destinados al ejercicio físico y lugares acomodados para el descanso y el entretenimiento dirigido. Su única función era alimentarse, crecer y tonificar músculos. La comida consistía en alimento sintetizado que contenía los ingredientes necesarios para acelerar el crecimiento y el desarrollo de la masa corporal hasta los estándares de venta exigidos por el mercado. Jamás habían visto el mundo exterior ni sabían de otra cosa que de su alienada vida grupal. Una existencia inapelablemente encauzada hacia un propósito en el que cualquier principio ético moría acribillado nada más asomar la cabeza.
Sí, andaba metido en esa pesadilla cuando un estruendo sacudió mi cama e hizo que me incorporara medio grogui intentando resolver mi desorientación y averiguar que había pasado. Lo que había pasado es que el camión de la carroña (como mi amigo José llama al camión de la basura), había precipitado al asfalto uno de los contenedores de plástico y en el silencio de la noche y por el tubo sonoro de una estrecha calle de barrio, el bombazo sonaba a dinamita terrorista.
Volví a dormirme, y al poco de retomar el sueño, la pesadilla apareció de nuevo aprovechando el estruendo de la calle para abrirle un boquete lateral al pabellón de clónicos humanos y liar la de San Quintín en la granja de hombres.
La libertad servida en bandeja.
A pesar de tanta domesticación médica y tanto control mental (la curiosidad debe ser un deseo genéticamente irreductible), no tardaron en asomar las primeras cabezas por el agujero. Al poco, a las primeras cabezas se le sumaron las segundas, y las terceras, y al rato, los 2.000 o 3.000 individuos que componían el rebaño del Dios Menguele, comenzaban a patrullar en desordenados grupos las calles, plazas, autovías, avenidas y barrios de un pabellón enorme, nuevo y sobrecogedor ocupado por extrañísimos y desconocidos semejantes y un sin fin de elementos materiales nunca vistos.
De ahí en adelante y para el resto de la madrugada, la pesadilla se torno intermitente y confusa.
Con unos seres protagonistas que jamás habían palpado el mundo real y su organización social, que desconocían los peligros y las complejas normas de convivencia e ignoraban el sentido y función de las cosas más simples y cotidianas, las imágenes de agresiones, accidentes y peleas se sucedían con el denominador común de los escapados como victimas propiciatorias. Recuerdo que en mi pesadilla morían atropellados al cruzar la autopista mientras seguían absortos el vuelo de una libélula. Que Ignorantes de la propiedad privada eran agredidos en escaleras y portales. Se me vienen a la mente imágenes de tipos que por las esquinas agonizaban de asfixia o envenenamiento después de que el hambre y la curiosidad (ese deseo genéticamente irreductible) les llevara a comer cosas inverosímiles que confundían con el pienso de su incubadora. También había individuos denigrados por los pobladores nativos, engañados con los fines más diversos y un sin fin de situaciones semejantes que mezclando accidente, desconocimiento y oportunidad depredadora, caminaban sin pausa a un lógico, natural e inapelable desenlace de deterioro y muerte.
Sí, un sueño raro, desagradable y traumático que dio paso al día sin solución de continuidad. En 15 minutos, en la puñetera alarma del teléfono móvil sonaba el “Equipo A” con un escándalo de cornetas y fanfarrias imposible de ignorar. Definitivamente toca levantarse, desayunar, acudir de nuevo al curro y empezar la tarea diaria siguiendo la liturgia cotidiana de un par de galletas en el office, una rápida ojeada a los periódicos provinciales (y provincianos) y revisar el correo electrónico para leer lo que mi amigo Rafa me cuenta de la última salida de pesca. Que por las orillas del sureste se han escapado de las jaulas de engorde, 25.000 o 30.000 lubinas y caen como moscas a manos del desconocimiento, el accidente y los oportunos depredadores de un mundo que al final y aún siéndolo, no es el suyo.