15 de diciembre de 2008

PARANDO EL CHOCO. UN JUREL, OTRO

Al viejito se le vino abajo la parabola.
Me refiero a aquella especie de comparación bíblica y críptica que un día de borda a borda le contó al rudo barquero Ambrosio cuando este, mosqueado por las exhibiciones pescadoras de tres panolis en una fibra, le requirió explicaciones.

Mano, ¿con qué coño están pescando ustedes que yo estoy ahí con choco fresco, llevo un par de Medregales y ustedes a cada lance se ponen a dar varetazos y pegan uno?”.
El viejito, con el jig suspendido a media agua y la mano derecha mostrando la palma extendida en gesto apache conciliador contesto: “con choco también, nosotros estamos también con choco”

”Como van a estar ustedes con choco si yo estoy con choco y .………”

“Ey, Ambrosio, escucha lo que te voy a decir ¿vale?. Mira, si tu ves venir un perro de presa y te echas a correr delante de él, ¿qué hace el perro?, lo normal es que se eche a correr detrás de ti pa cogerte ¿no?. ¿y si te quedas parado?, el perro se queda parado ¿no?. Pues esto es igual amigo.

“Ambrosio, ¿tu le estas moviendo el choco?”.

Pues al final y al parecer, tampoco es necesario.
El pasado sábado, cuando ya no esperabamos nada, jiggeando por pura inercia y más pendientes de las risas con Felipón que de cualquier otra cosa, en una deriva rutinaria sobre la misma vaguada de toda la tarde y mientras charlabamos distraidamente, el viejito para una recogida a media agua sobre un fondo de 80 brazas con el fin de poder hablar con calma y cuando el parón iba por el segundo 45, catapum, algo que se cuelga, comienza a pelearse contra el Stella 8000 vía Speed Master y termina aflorando por la popa del Odisea con forma de jurel y 9 libras de peso.


No se que carajo le parece a un jurel un señuelo pequeñín suspendido en medio del vacío marino, pero debe de ser atractivo que te cambas porque aquel le zumbo un morretazo de los que hacen época metiéndose el Mustad hasta el ojal. Y no, no vale como teoría el movimiento oscilante del barco pues no había leva como para eso y tampoco el que el animal venía en persecución y justo cuando llegaba fue cuando el viejito paro. Nada. El señuelo estaba colgando desde hacía rato.
Cosas de la pesca y sus actores principales. Otra entrada en el anecdotario.


Por lo demás, frío, viento, lluvia, un barco poderoso, la única marca habilitada para pescar medianamente tranquilos y el viejito de nuevo en racha. Dos salidas lleva ganando. Mismo señuelo, mismo tipo de trabajo. Lugar diferente y circunstancias inevitablemente diversas. Los otros dos cofrades, Felipón y un servidor, rascados, pero con el síndrome de abstinencia resuelto una semana más. Y mira que esta temporada, el Atlántico y su circulación atmosférica lo están poniendo difícil.

2 comentarios:

hechelon_rafa dijo...

tiene coj...s y luego uno con los inchikus y los salty rubber parados a ras de fondo y nada... si es que en la pesca todo es posible...

Abe dijo...

Caballero esa técnica es oriunda de tierras Majoreras y más en concreto del "Patrón" llamado ansina por D.Toni y el que suscribe, conocido por el resto de los mortales por Miguel PMI, acostumbra el sujeto a hacer Jigging sentado sobre el guardacalos de su embarcación y gusta de parar el jig por largos periodos de tiempo consiguiendo muchas capturas con dicha técnica delante de nuestros cansados ojos y brazos.