11 de diciembre de 2008

BARCELONA. DICIEMBRE DE 2008

El Plan A era recorrer los Países Bajos aprovechando el puente y quemando los días que le quedaban al año de vacaciones. Pero las expectativas de frío glaciar no eran muy apetecibles y a última hora pudo más el deseo de calidez que la nieve urbana mezclándose con la decoración navideña de Brujas, Amsterdam, Bruselas o Amberes.
El plan B fue peninsular y se llamaba Barcelona.
Disfrutar una semana larga en uno de los cohetes de la modernidad europea, desintoxicándonos de curro, rutina, insularidad y endogamia cognitiva.
Diez días en un piso franco del Gótico, allí donde doña Merche ha vivido toda la vida con su marido y sus geranios, allí donde ahora solo quedan viejitos y alquileres alternativos, italianos a docenas, guiris felizmente despistados y magrebíes vendiendo cuscús o despachando autoservicios. Entre edificios que se caen a pedazos, callejones, podredumbre de cañerías, ratones y olor a humedad. Entre placitas con encanto, iglesias monumentales, teniques de medievo mediterráneo, fachadas de Allan Poe, motos, bicicletas, sonidos chill out, muchachitos bombo infierno, ropajes vintage, camellitos colocados, comida catalana en modo fusión, artistas sin patria ni manual, poca policía y buen rollito de mezcolanza étnica y diversidad. En la Barcelona más rancia y tradicional, haciendo la compra en San Antoni, tomando el aperitivo en la Boqueria, consumiendo ratos de lectura en viejas librerías del Raval o paseando uno de los mejor resueltos encuentros ciudad-mar del país para ir a ver una peli, almorzar en la Barceloneta, colarte con el gran angular en la Villa Olímpica o jurarle a las gordas y mimadas lubinas del paseo marítimo, que si no fuera por el cante y el desacato…….. en fin, todo eso y más cabe en una semana larga de evasión en la siempre acogedora, tradicional, entretenida, vitalista y moderna Barcelona.
Volveré.
Siempre.
A continuación algunas fotografías potables.
Mi flash esta en reparación tras el viaje a Bermudas, asi que los efectos de este tipo que pudieran observarse son los conseguidos con la herramienta luz de relleno de Camara Raw.
Cada vez es más imprescindible un buen tripode. Un buen tripode. Ligero, estable y con cabezal rotatorio. Ay (suspiro) Manfrotto se llama la solución. Me temo.




















2 comentarios:

eugeni dijo...

me gusta que le guste nuestra ciudad,
pero para mí, que la vivo cada dia,la siento enrocada, apalancada en un fuí que la estanca.
Dirigida por políticos extremadamente mediocres con traje de progresistas.
Suerte tenemos con la luz, la iniciativa social y el fuí...

eugeni

Nicola Zingarelli dijo...

Preciosa la foto del tío con el Arpa, y si amigo querido, te hace falta un tripode como comer. El mío, como no, se llama Manfrotto 190XPROB, regalito de Navidad de la madre que me parió. Cabeza de bola de la misma marca, para más amén.Antes de ayer fui a probarlo y ni color con el anterior nisupu. pena que el fotografo sigue siendo tan mediocre en elegir los lugare sque una sesión de tramonto con un buen potencial se quedó en una "shit" como la copa de un pino.

Abrazos hermano insular :-)