29 de septiembre de 2008

NI YO SOY "GRAN" NI TU ERES "SANTA"

CUADERNOS DE GERIATRÍA PSIQUIÁTRICA. PLATAFORMA GRAN CANARIA PARA SUPRIMIR EL “SANTA” DEL NOMBRE OFICIAL DEL MUNICIPIO Y CIUDAD DE SANTA CRUZ DE TENERIFE. TEXTO FUNDACIONAL.

¿Sabes lo que te digo Matusalén?. Que sí, que estoy de acuerdo contigo. La piedra que me sostiene seco y desahogado, la que te enfrenta y me aguanta, la balsa en la que desarrollo mi ciclo vital, no es grande por ningún lado. Te doy la razón, admito que este puñetero volcán circular y diariamente puteado por 800.000 animalitos humanos que lo transforman, desordenan y ensucian, este gigantesco islote; zorroballado, demacrado y asfixiante, no da síntomas de grandeza y majestuosidad por parte alguna. Ni desde el punto de vista natural, ni por razón de lo construido ni mucho menos por ser soporte físico de valores humanos dignos de ser enaltecidos con epitetos y calificativos de grandiosidad y magnificencia. Es más, siguiendo tu perreta de senectud y aún reconociendo (faltaría más) que quitar el “Gran” de tus desvelos sería una colosal estupidez, que proponerlo formalmente un acto de estrambotismo supremo y que enfrascarse en discusiones como estas algo propio de mentes muy afectadas por el régimen persistente de alisios y el surrealismo endémico de la psiquis isleña, quizás, tu brillante y paranoica iniciativa obtenga más empuje si sumamos a ella la revisión de otros tres o cuatro equivocados topónimos de este rebaño de lavas atlánticas.

En fin, vete apuntando, que puestos a seguir con tu absurda matraquilla de rigor toponímico, la Gomera no debería de ser Gomera, pues que se sepa, no hay goma ni cosa parecida que pueda extraerse de sus recursos naturales. De la misma manera, no hay industrias que elaboren el material y tanto las ruedas de los vehículos como los elásticos para atar sopladeras (globos) se traen de otras latitudes. En el caso del Hierro, idem de idem. No hay el preciado metal en estado natural - que más quisieran los herreños - y tampoco hay ninguna manifestación ferruginosa en el paisaje con la entidad visual suficiente como para que a la isla de los antiguos Bimbapes se le denomine El Hierro y no El Basalto, El Lapilli, La Uralita o El Cartón Piedra llegado el caso.

Por lo que al resto de ínsulas respecta, creo que el nombreteo puede seguir como hasta ahora en caso de que tu extraviada ancianidad así lo determine excepto en dos casos: el de La Graciosa, que a efectos de humor visual no creo que vislumbrarla sea como observar una viñeta de Forges y sobre todo el caso del inabarcable ombligo universal, Cruz de Tenerife, que puestos a seguir tu exhaustivo criterio revisor con científica objetividad, no merece por más que uno lo mire, estudie y reflexione el tan católico adjetivo de “Santa”.

Me explico: según los curas de Roma, los criterios para otorgar la santidad se agrupan en tres pasos fundamentales y un requisito previo. El requisito previo es haberla palmado hace como mínimo 5 años. Total, Primer presupuesto que incumple tu ciudad del alma. Que yo sepa, la todavía Santa Cruz de Tenerife sigue vivita y coleando. A diferencia de Santa Marta ya tiene tranvía, han arreglado la Plaza de España y se trabaja sin pausa en acondicionar el Barranco de Santos como arteria verde que conecte al ciudadano santacrucero con una realidad espacial de su historia cotidiana y bla, bla, bla…..etc, etc. En fin, que de muerta nada, quizás algo recogida en ocasiones del derby futbolístico regional o tras el supermogollón del carnaval, pero nada más, el lunes por la mañana todo vuelve a vivir y funcionar.

A partir de este requisito previo, el primer paso para convertirse en santo es obtener la venerabilidad. O sea, reconocer que el que la palmo vivió virtudes heroicas.

Vale, los tinerfeños capitalinos le afeitaron un brazo al almirante Nelson cuando intento hacerse con la ciudad y le arrebataron dos campeonatos de la liga de futbol al Real Madrid. Pero no es suficiente. Fueron hechos puntuales propiciados más por la cabezonería y poco cuidado de los contrincantes, que por la habilidad de tus paisanos en el uso del mosquete y el cañón o en el pateo y filigrana futbolera. Aparte de estos hechos supravalorados, tal vez no exista fenómeno más heróico en tu ciudad que el haber aguantado todos estos años a personajes como tu, y vencer la golosa tentación de ingresarlos en un sanatorio o zumbarlos de cabeza por la punta del Muelle de Herradura.

Por último, como segundo y tercer paso en la patraña esa de santificar a alguien, tenemos la beatificación y la santificación, que exigen como condicción sine qua non la realización por parte del santificable de varios milagros en tiempos y momentos distintos. ¡Ufff!, aqui es donde definitivamente creo, Josefo, que la hemos jodido. A tomar por saco lo de “Santa”. O dime que milagros le atribuimos a tu entrañable Cruz de Tenerife para “jincarle” delante el título santificador si en un recorrido por su historia solo encontramos como hechos extraordinarios la construcción de infraestructuras y edificios emblemáticos, la fundación de instituciones y la repulsión de ataques piráticos. Y es que no hay nada milagroso que atribuirle a tu Cruz de Tenerife. Nada. Ni en el bar de la Cofradía de pescadores de San Andres se han multiplicado nunca los panes y las sardinas, ni ningún muerto excepto el “tete” ha resucitado nunca dentro del municipio. Nadie ha conseguido que baile el sol, hablen los perros, broten chorros de oro de las fuentes o paste un unicornio blanco en medio del parque García Sanabria. Nada. Una ciudad y un municipio cien por cien pagano. Como todos los de la región. Y cien por cien carnal, ¿o es que las mulatas que en febrero cimbrean las nalgas por la Avenida de Anaga son monjitas recaudando para el orfanato?. Un sitio como otro cualquiera; sureño, insular, amante de los placeres mundanos, de la salsa, de la playa, de la fiesta y donde la santidad no se aprecia más que en las imágenes religiosas que preñan los templos. Nanai Pepín. Puestos a disparatar y en función de lo razonado, ni yo soy “Gran”, ni tu eres “Santa”.

Y si tu no eres “Santa” te quedas en Cruz. Cruz de Tenerife.

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