19 de septiembre de 2008

MIS "COMPIS" DE PESCA

Ahora mismo son cinco. Los únicos que me aguantan y los únicos que prefiero. Con ellos se da esa unión invisible que hace que te sientas a gusto, te diviertas y desarrolles tu hobbie sabiendo que el otro animalito humano que te acompaña es tan cacivero como tu, tan apasionado como tu y tan maniático como tu. Con ellos se da la complicidad imprescindible y por tanto, la concepción de la pesca y sus recovecos es bastante parecida. Las maneras de actuar, hacer y deshacer se desarrollan telepáticamente y generalmente no se necesitan palabras para acudir al auxilio cuando el otro precisa jamo (salabre), boga grip, cámara de fotos o simplemente le faltan dedos para deshacer una peluca. Un compi de pesca es un tesoro y un elemento más del equipo, como la caña o el carrete. Primero por seguridad ante contratiempos (lo dice alguien que ha pescado solo el 50% de su vida), segundo por la mera compañía, (lo dice alguien que durante el 50% de su vida ha desarrollado el hábito de hablarle a los cangrejos moros) y tercero por la ayuda ante las circunstancias del pasatiempo que nos motiva (lo dice alguien que durante el 50% de su vida ha tenido que cobrar peces haciendo malabarismo a dos manos con caña y salabre). Sí. No se si será porque me hago viejo, pero tengo que reconocer que un buen compañero de pesca tiene su valor y merece muchísimo la pena.


De los cinco compañeros de pesca que tengo, dos son productos de primera necesidad, otros dos son sobrevenidos y andan en tiempo de aprendizaje con distinto grado de conocimientos. O sea, como diría el amigo Taz, “Cogiendo recorte pa luego i a pelaslo too” que traducido al español vendría a significar; aprendiendo para a continuación intentar pescar todo lo posible, y el quinto es un lujo intermitente por imperativos de distancia, pero tan imprescindible como los dos primeros y tan enriquecedor para psiquis y espíritu como los dos últimos.
Los dos compañeros añejos y eternos, son de mi entorno insular y están cercanos generacionalmente. Guille y Felipe, el "chesne" y "el loco".
Con ambos empecé pescando a spinning. Ellos llevaban algún tiempo más que yo haciéndolo y sus peripecias me terminaron de encender el ánimo. Guille me puso en la pista de lugares y le acerco luz a mis escasos conocimientos sobre hábitos depredadores y engaños artificiales. Aún recuerdo la tarde de primavera en la que nos conocimos. Habíamos quedado para echar unos lances en la Punta de Arucas. Nos bajamos de los tractores que usábamos entonces y tras el saludo de rigor, su primer mensaje fue una de sus personalisimas y clásicas sentencias de incompatibilidad e inadecuación. “¿Qué paso amigo?, ¿Tu eres Mario?, ¿vas a lleva esas botas?, que va loco, olvídate, eso no sirve”. Desde ahí hasta ahora, en mi pesca de andar por casa siempre ha estado Guille. Con su cabezonería, con sus tiras y aflojas, con sus seculares porfias (es capaz de discutir con cualquiera que se preste, que el astro de color amarillo que sale por las mañanas para alumbrarnos, no es el sol sino jupiter), pero también con su sencillez, su cercanía, su diligencia y su amistad.
En los grandes peces y en los momentos más memorables casi siempre hemos estado juntos, por aquí o por otros mares. Las primeras samas grandes, el medregal que le reventó la caña, los tiburones de Isla Rodrigues, el encontronazo con Ambrosio, los viajes al Hierro....muchas horas de barco y navegación que han terminado creando una especie de comunicación telepática en lo que a pesca se refiere y que sin ser conscientes de ello quizás sea la responsable de las jornadas de pesca más productivas.
Felipe es otra cosa. Es "el loco". Un personaje único, casi marginal, auténtico y diferente. Felipe es desconfiado, simple, egoista, astuto, incredulo, manipulable, prudente, practico, arisco, contradictorio, incoherente, zorro, divertido y espartano, un tipo duro que es capaz de comer cucarachas (ahora a la plancha, por supuesto) si no hubiera otra cosa. Su incredulidad y desconfianza es tan exagerada que desconfia hasta de la imposibilidad del mayor de los disparates, con lo cual, su mente vive en una permanente enredina de dudas y certezas que se prestan al cachondeo y bacile constante.
A Felipe lo conocí una madrugada de domingo de hace unos cuantos años a borde de la autovía GC-2. Allí, Guille nos recogió a los dos para poner rumbo de amanecer a una Punta del oeste insular. De ese día recuerdo su melena afro y la cara de sorpresa y contrariedad cuando advirtió que la Cofradía tenía invitado. “Oh, ¿que paso coleguilla?” me dijo y durante el trayecto no pudo disimular su cara de enfado con Guille por inmiscuir a más extraños en sus pesqueros secretos y preferidos. “Ahora al chesne le ha dao por berrearse too, ¿que estas ahora?, ¿de profeso?, no me jodas”. Es el loco, un personaje indispensable en nuestro ecosistema, un tipo nada aprehensivo, con una personalidad seguramente impresentable en las formas, pero con un fondo y una estructura cien por cien noble y predispuesta. Un tipo de carne y hueso, un “matao” a la antigua y el bombero que en más de una ocasión nos ha salvado del incendio.

De últimas y no se si por cuestiones de edad, por las orillas de esta isla bipolar que me ha tocado vivir y pescar, me suelen acompañar dos tipos de veinte y pocos insultantes años que recién empiezan a practicar esto de moverle señuelos al veril. Rafa y Jacobo.
Los dos tienen en común el poseer formación pesquera de base. O sea, que la pesca les viene de atrás. No practicaban aeromodelismo y de repente cambiaron de hobbie por las fotos de dos bicúas grandecitas. No. Estos dos angelitos ya saben lo que es subir y bajar riscos intentando confundirle la realidad a sargos, salemas, galanas y demás victimas de la pesca isleña tradicional.
Rafa es buen pibe. Un chiquillo serio, tranquilo, educado, y racional que vive en…..bueno, a ver, si la pesca de depredadores fuera fútbol, Rafa viviría en Old Trafford, Wembley o Maracaná. Vive en el puñetero ojo del Huracán, es como si mi amigo Zingarelli tuviera su casa y un despacho profesional sobre Annibal Bank. Lo mismo.
A Rafa, le gusta pescar, pero no de cualquier manera. Como a mi, le gusta pescar tranquilo, sin prisas ni agobios, sacrificando cantidad por calidad y otro pez por una buena foto. Además, a Rafa lo alumbran otras virtudes además de las pesqueras; por una parte es un manitas, una especie de Mac Gyver que lo mismo te clona un Surface Bull que te fabrica una caña digna de escaparate. Por otra parte, al igual que yo, tiene un Mac y encima le gusta y sabe de fotografía e informática. En fin que egoistamente hablando me sale completito el "compi".

Al otro, a Jacobo, un arquitecto de 24 tacos, medio hippie, medio serio y 100% chicharrero (bueno, de los Realejos bajos), lo definen por ahora dos cosas: por un lado su espíritu aventurero y dispuesto y por otro el poseer el equipo más escaso de spinning que se conoce. Una caña Shimano, un carrete Daiwa gama baja y un solo señuelo (el otro día le regalé un Ranger por si acaso); un Aile Magnet DB color sardina, el legendario caracortada, eso sí, con sus puntitos en la línea lateral. Con tremendo ajuar se me presento en el coche la primera vez que salimos a darle a la manivela y con tremendo ajuar me metió un 2-0 en forma de pejerrey y bicúa. Las trabillas, los nudos, el leader y el trenzado lo pongo yo, el solo lanza y recoge. Menudo negocio he hecho. Gracias que me parto de risa con su carácter sano y desenfadado y gracias que como compañero de padel y salvo cruce de cables, suple por técnica y muñeca la escasez momentánea de su spinning.

En fin, estos son mis compañeros de pesca diaria. Falta por mentar al gran gurú, el tipo con el que por distancia solo pesco en modo intermitente y el responsable último de que lo haga de esta manera y no de otra desde hace unos cuantos años. Un toscano Freelance del que aprendo en cada encuentro, una especie de hermano grande al que le agradezco su paciencia y sus enseñanzas, con él he recorrido algo de mundo pescando y con él quiero seguir haciéndolo. A veces me fastidia el no tenerlo aquí, en la piedra, para salir a pescar dos o tres veces en semana, comprender mejor esa sugestiva entelequia que son los peces de mar y poder aprender a usar mejor la puñetera reflex digital. Pero bueno, supongo que esa lejanía hace que se disfrute más intensamente de cada encuentro. Como si fueran sorbitos de vivencia. En Fuerteventura, en Bermudas o en el Mar de Andaman. En cualquier sitio donde haya agua y un pez como pretexto.

Bien, se acabo el garabateo.
Esos son mis fishing friend´s.
He probado más, pero me quedo con estos. Por afinidad, por carácter y por salud. Tchin, tchin pibes.

5 comentarios:

franck color dijo...

muy lindas las fotos , felisitaciones , tedejo mi blog.
www.franckcolorblogspot.com

goooooood girl dijo...

Feel good......

Nicola Zingarelli dijo...

Que decirte hermanito, tu blog corre muy deprisa y me pierdo joyas como estas. Vete más despacio que ahora no puedo correr tanto, han nacido dos hermanitos, dos diarios más en idioma diferente al de Albión.El tuyo y el mio, pa' que to' quisqui me entienda. Será porque digo cosas interesantes...!

Igueste dijo...

Que bueno leerte de nuevo Sr. Mario, sigue siendo un virtuoso del teclado.

Gracias por la invitación y espero que nos manténgan debidamente informado.

Saludos.

PD.: Ya no doy a vio con tanta cosa, me voy a tener que implantar un chip de Pentium no se cuantos en la cabezota.

Jose Luis dijo...

Puñetas y yo que me entero ahora desto del blog de mi amigo Mario y “naide madicho ná”, ya tendré algunos por estos lares, incluido el anfitrión y tendrán que penar su olvido con un par de señuelos acompañados de sus respectivas servesitas, tropis sin pàmí por favó.

Intentaré seguirte amigo, aunque en esto como en lo otro tienes más fondo que yo, y ya me sacas muchos maratones, menos mal que aun no has dado con la lubi majorera y eso me da un pequeño respiro.

Se les quiere...