13 de septiembre de 2008

ME PIDO A ZIDANE

Fue rumor hace un par de semanas.

Una ministra extranjera, de aspecto elegante y atractivo, con un aire entre Ana Belén y Antonia Dell’Atte, esta embarazada de un individuo del que quiere ocultar su identidad. Hasta aquí todo bien, anda que no debe haber casos en el mundo. El follón comienza cuando un medio de comunicación de este puñetero país de chismosos, cotillas y cachondos irredentos va y le adjudica la coparticipación en el bombo al último engendro político de la patria. A uno de los vomitivos más ilustres del nuevo milenio y a uno de los responsables de que la humanidad ande ahora tan revuelta y medio mundo le tire los trastos en la cabeza al otro medio.

Manda cojines. Si el rumor se confirmase y nuestra especie tuviera el disgusto de que los genes de la última desdicha de la política española formaran parte dentro de unos meses, de otro ciudadano del mundo, a la guiri habría que colgarle como mínimo las etiquetas de beoda, prostituta o discapacitada mental.

Vale, puede parecer un poco bestia, pero es que yo pienso que ninguna hembra de este mundo se acostaría con un tipo así salvo tres supuestos principales; Que tuviera un grado más o menos severo de retraso mental y que encima tuviera disminuido el sentido de la vista (es que la pinta del visigodo se las trae). Que percibiera una recompensa a cambio del acto con lo cual entramos en un campo ético y moral que no pienso desmenuzar, (allá ella con sus vocaciones y con su economía sumergida ) o que padeciese algún tipo de adicción que le privara transitoriamente de sus facultades cognitivas (entre las que se incluye por supuesto la del sentido de la vista). Yo que se, que le molaran como deshinbidores del carácter y la personalidad los batidos de éxtasis, las píldoras del amor, un caldero de ayahuasca, una caja de vino en tetrabrik, el vodka con Baileys o una melonada de barrio cargadita de garrafón.

Es que a mi no caben otras posibilidades. Lo siento, será visceral y obcecada mi visión, pero al soplagaitas de bigote no le doy ninguna posibilidad en lo que a poder de atracción se refiere. Niego el afecto como circunstancia desencadenante de sus relaciones y niego que ese sentimiento y otras bonhomías derivadas estén presentes en el ajuar de su personalidad y en el de las personas que a él se arrimen.

Es más, personalmente espero que el pavo no deje más polluelos, que se extinga con los retoños actuales en una vida larga y duradera consagrada al papel de caricatura oficial y fuente de inspiración constante para humoristas y guionistas de la Sexta. Que quede ahí, vagando con su ridícula melena en el limbo de los ex mandarines. Con más pena que gloria.

De todas formas y por lo que pudiera pasar, no estaría mal que una comisión europea vigilara y controlará sus instintos reproductivos y creará un programa de prevención que alertará de sus picaduras a las casquivanas mujeres que rellenan su entorno. Algo que nos garantice que este facha de bigote devenido en play boy hortera no nos vaya a joder el fin de siglo perpetuando con sus genes a algún otro ciudadano del mundo.

Con respecto a ella, a la guapa y madurita guiri con un aire entre Ana Belén y Antonia Dell’Atte, que el embarazo le sea placido y que para bien o para mal, no nos desvele nunca quien es el padre.

Por si acaso, yo, de momento, me pido a Zidane.

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