28 de agosto de 2008

ASÍ EN EL LIMPIO COMO EN EL CIELO

El limpio es una de las denominaciones que mi tribu, le impone a los sectores de fondo oceánico desprovistos de accidentes orográficos o circunstancias ambientales que concentran la vida. El limpio son cinco hectáreas submarinas de arena, una planicie de callaos o una tabla de rocas lisas desprovistas de tapiz algal. El limpio es el lugar maldito de un Jigger, donde no hay piedra, ni pecio. Donde no hay nada, ni chicha ni limonada. Una marca inexistente en cualquier GPS consecuente. Un trozo de ninguna parte donde según el capitán Parche, Guille nos aparca cuando va a desayunar. Comparándolo a la entelequia mística del cristianismo embaucador, el limpio es lo que más se me parece al cielo.
El cielo cristiano prometido también es una llanura exenta. Una planicie de nubes algodonosas con praderas de hierba y florecillas. En el limpio, los que moran viven de la contemplación y permanecen la mayor parte del tiempo enterrados y/o mimetizados; chuchos, tapaculos, arañas, lagartos, peines, anguilas jardineras o chocos se apostan en el fondo apuntando sus ojos hacia arriba en relajada actitud de espera y oportunidad. En el cielo cristiano, al igual que en el limpio, los moradores son entes nobles, anodinos, aburridos, tiernos e inocentes, que no se entierran en la arena, pero se pasan el día tocando el arpa o deshojando margaritas en bondadosa recompensa a su bondad terrenal. Bondad, cuanta bondad.
¡Al carajo con la bondad!. ¡Al carajo con el limpio!.
Si no hay emoción, ni morbo, ni incertidumbre. Si no hay trasgresión, ni velocidad, ni tormento o alegría..............si no hay ojos malvados acechándote detrás de las rendijas, aunque se parezca al cielo cristiano, el limpio jigger es en realidad un infierno. Es la nada.
¡Ah!, el cielo de los jiggers.
El cielo de los jiggers es la piedra, el escarpe, el naufragio. Un lugar de oportunidad, peligroso y agitado. Un espacio social con crimen organizado, abundancia, carreras, oscuridad, días de frenesí y momentos de tensa calma. Un lugar no apto para pajaritos preñados y que apesta siempre a acción y entretenimiento.
Sí, para los jiggers, la piedra infernal termina convirtiéndose en cielo redentor y el limpio celestial en el peor de los avernos.
Sí, creo que el limpio es un coñazo. En cuanto aflojen los alisios y el cielo merezca la pena, le cambio el nombre al blog.

2 comentarios:

Nicola Zingarelli dijo...

El limpio a veces regala sorpresas. La nada esconde algo. La pantalla llana y blanquilucha se calla y oculta uno de esos peces grandes y malos que hacen pupita a los hierros. El limpio a veces no es tan malo :-)

jose rodriguez dijo...

totalmente deacuerdo con usted, el limpio regala bolos,bajones mentales pero tambien sorpresas, hay que tocarlo de vez en cuando