30 de diciembre de 2008

PREMIOS PESCA BABA 2008

El pasado 28 de diciembre tuvo lugar en la sala de congresos del hotel Concordia, el acto que entregaba los premios Pesca Baba 2008. A continuación les expongo la crónica de la velada centrándome en los premios y sus repercusiones más inmediatas.

- Premio Pesca Baba 2008 al mejor servicio de predicción meteorológica para Windguru por su incansable e infalible sistema de alertas por vientos de 25 nudos cuando hay brisas del 3 o por cantar aires de Lima mientras el temporal de alisios del noreste desagrega la matriz silícea de los basaltos columnares de la isleta y estampa pardelas contra las fachadas de la avenida marítima. Entregó el premio, doña Mariquita Cabrera, Maria “aberrunte”, la bruja de chimbascue. Recogió un incunable ejemplar de calendario zaragozano bañado en oro en representación de Windguru, el futuro alcalde de Pozo Izquierdo, el ciudadano sueco para lo que le interesa Frederich Sven Daval.

- Premio Pesca Baba 2008 al nuevo jigging tocomocho mitad verdad mitad carnada para la compañía de pesca mundial “Cartagotrola” por su exhibicionismo egolatra de todo a 100 y hacer creer a los pescadores de tecla y monitor que es jig todo lo que reluce. Entregó una caja de filetes de caballa fisherman 13/0, el inventor de la máquina de la mentira, el titeroyvasco Ibon Bona. Recogió el premio, el portavoz de la compañía, el erudito y mediático master angler interregional, el murcio serbio señor Mycteroperca.

- Premio Pesca Baba 2008 “Por Frente A…” en reconocimiento a su contribución para el desarrollo del posicionamiento global vía marcas de tierra con una sola referencia tan laxa e inconcreta como un pueblo de medianías, un cono volcánico, una granja avícola o una antena de radio, a Felipe el “loco”; Descubridor de la esotérica baja que por frente a Mogán se levanta de los 3000 a los 15 metros y esta plagada de animales tan míticos como el palometón bruto, el resplandor amarillo, la sama Roquera garrula con la pluma así mismo o el atún norte gigante exagerado. Entregó un kit GPS de los años 20 compuesto por 500 metros de cabo de fondeo, un muerto de hormigón de 50 Kg, 5 lámparas autónomas de petróleo y 6 llamativas banderas, la señorita María del Mar y paciencia, telefonista del servicio de mantenimiento Yamaha Las Palmas.

- Premio Pesca Baba 2008 “¿Eh?” al compañerismo, la educación, la simpatía y el buen humor, para el comunista, ecologista, latifundista y promotor inmobiliario Capitán Beethoven, por su contribución a que las flores se mustien, las tortugas se aceleren, el sol se opaque, el agua se salinize, la tierra se pudra, las mariposas liben sangre y los viajes de pesca sean distintos, memorables e irrepetibles. Entregó como premio un sonotone de chocolate la presidenta de la asociación nacional de desequilibrados psiquicos sin muestra evidente señora doña Lucia Cabal.

- Premio Pesca Baba 2008 “Ni un Pelo de Listo” al pobre diablo, imbécil, gusano, baboso, pesado, representante de un representante de representantes y falso como un jig de cartón que te llama insistentemente por teléfono para adularte, malmeterte y recabarte como adepto a su insignificante causa mientras por detrás te trata de payaso impresentable. A él, pescador único de animales record y colgadera secular de barco y voluntad ajena, se le enviará próximamente a casa y a cobro revertido un taburete de vinilo terminado en goloso asiento falo de la prestigiosa marca de complementos íntimos Bass confort.


- Premio Pesca Baba 2008 “Tolete Pro Staff del Año” al criollo Manuel alonso bayapinta, “cheche”, por su dedicación al desarrollo de la pesca con señuelos en papanatopolis, estado de Mato cutre, y por su impagable, graciosa y maestra contribución a la pesca del pez gilipollas (Chichinabus cortus), también conocido como poderosa bestia de los oceános que combate con sabia fortaleza de ser indomito las estrategias y desempeños de los seres humanos que medran en sus posesiones. Entregó una riñonera de hormigón y tres jigs heads de madera, el destacado ferretero pro staff, maestro Heriberto. Propietario en la extinta localización tinerfeña de Chovito del establecimiento ferretería y material de construcción, “Costa Pobre”.


- Premio Pesca Baba 2008 “Tshhhhh No Digas Nada” a los nuevos colonos paletos que habiendo llegado después de dar las uvas y habiendo chupado del bote hasta perder la sensibilidad labial, ahora se sienten maestros de arte, solo intercambian información con estrambóticos personajes americanos, juegan a master anglers omitiendo las fuentes, se vuelven ridículamente caciveros, combinan su España cañi de ferreteria con el fishing tackle internacional y se someten a las risotadas del común traduciendo literalmente el español de pantalán a la rectangular nomenclatura ictia anglosajona. Entregó un gorro tomatero de 2 GB con entrada USB y un paquete de mondadientes realizados en madera de pino de Montana, el destacado ferretero pro shop, maestro Heriberto. Propietario en Bruclin (NY, Nueva Yersi) del estanco bazar dulcería y material de pesca, “La Currica”.

- Premio Pesca Baba 2008 “Ciudad de Tiro” al mejor comerciante fenicio del año para la empresa Atlántica Districaca S.L. Entregó el premio al plagio, la cutrez y el garrafón implacable, el fundador de los laboratorios de innovación pesquera MAIL (Mi Azotea Internacional Lure), el guineo conakry Obian midon, autor del último producto comercializado que recuerda vagamente a un kabura. Una bola de billar de brillante colorido y rellena de plomo, de la que penden dos cables recubiertos de frondoso vello pubico con anzuelo para marlin y gomoso pulpito superchero.

- Premio Pesca Baba 2008 de literatura científica a las revistas del tipo "Pesca y Bucle", por su inacabable, destacada y sobre todo repetida labor de divulgación pesquera a través de artículos tan refrescantes como “Todo Sobre la Lubina a Spinning”, “El Jigging, Técnica Demoledora” o “Bonitos a Curri. Todos los Secretos”. Dicho galardón es asimismo dirigido a los socializantes programas de participación popular, “Cuentenos su Historia” y a las cuidadosas y prestigiosas políticas de publicación fotográfica “La Encimera y el Dumerili”. Entregó a los respectivos directores de publicación un ejemplar del libro “1000 Ideas para la Innovación Empresarial”, el recién coronado campeón del mundo de batallitas, el octogenario y legendario plasta, abuelo Caspas.


- Premio Pesca Baba 2008 “Te Quiero, Muaaak, Yo Tengo un Amigo que me Ama” para los forums de pesca Caranx.net, por su contribución a la paz mundial, la concordia humana, la alianza de incivilizados y por convertir un lugar deliciosamente borde y elitista en una versión hibrida del show Pescameditaelano 2 y el magazine cristiano Amanecer Hermano. Entregó una replica de las bragas incorruptas de Santa Teresa con un pejerrey bordado en la entrepierna el gratísimo y amabilísimo presidente de los jesuitas tinerfes, Don Junio Felicidad. Recogió el premio en representación de Caranx.net y ante la ausencia de su administrador, Don Junio Amor. Felicitaron al unísono, con pasión fraternal a través de la canción “Albricias hermanos” el grupo de cantores carángidos “los mismos”. Realizó acidas objeciones en verso el enajenado nick Piraguero. Interrumpió a mitad de salón para solicitar nueva contraseña, el viejito Guille. Silbó, polemizó y se mofó desde el gallinero el gilipollas cabrón del Mario, se revolvió en primera fila blandeando el bichero Pichipan Ceuta, mediaron sin demasiado éxito Abe y Rodrigo, abandonó el acto el Sr. Ballyhoo e irrumpieron en el auditorio a curiosear unos 5000 viandantes que al tiempo que se pringaban de alquitrán con las incisivas e irreverentes pintadas alusivas que el indeseable nick Medregal había realizado en el vestibulo del recinto, agotaban las existencias del puesto de chucherias que el señor Nicola Zingarelli tenía instalado a la entrada del auditorio.

JO-DER.

15 de diciembre de 2008

PARANDO EL CHOCO. UN JUREL, OTRO

Al viejito se le vino abajo la parabola.
Me refiero a aquella especie de comparación bíblica y críptica que un día de borda a borda le contó al rudo barquero Ambrosio cuando este, mosqueado por las exhibiciones pescadoras de tres panolis en una fibra, le requirió explicaciones.

Mano, ¿con qué coño están pescando ustedes que yo estoy ahí con choco fresco, llevo un par de Medregales y ustedes a cada lance se ponen a dar varetazos y pegan uno?”.
El viejito, con el jig suspendido a media agua y la mano derecha mostrando la palma extendida en gesto apache conciliador contesto: “con choco también, nosotros estamos también con choco”

”Como van a estar ustedes con choco si yo estoy con choco y .………”

“Ey, Ambrosio, escucha lo que te voy a decir ¿vale?. Mira, si tu ves venir un perro de presa y te echas a correr delante de él, ¿qué hace el perro?, lo normal es que se eche a correr detrás de ti pa cogerte ¿no?. ¿y si te quedas parado?, el perro se queda parado ¿no?. Pues esto es igual amigo.

“Ambrosio, ¿tu le estas moviendo el choco?”.

Pues al final y al parecer, tampoco es necesario.
El pasado sábado, cuando ya no esperabamos nada, jiggeando por pura inercia y más pendientes de las risas con Felipón que de cualquier otra cosa, en una deriva rutinaria sobre la misma vaguada de toda la tarde y mientras charlabamos distraidamente, el viejito para una recogida a media agua sobre un fondo de 80 brazas con el fin de poder hablar con calma y cuando el parón iba por el segundo 45, catapum, algo que se cuelga, comienza a pelearse contra el Stella 8000 vía Speed Master y termina aflorando por la popa del Odisea con forma de jurel y 9 libras de peso.


No se que carajo le parece a un jurel un señuelo pequeñín suspendido en medio del vacío marino, pero debe de ser atractivo que te cambas porque aquel le zumbo un morretazo de los que hacen época metiéndose el Mustad hasta el ojal. Y no, no vale como teoría el movimiento oscilante del barco pues no había leva como para eso y tampoco el que el animal venía en persecución y justo cuando llegaba fue cuando el viejito paro. Nada. El señuelo estaba colgando desde hacía rato.
Cosas de la pesca y sus actores principales. Otra entrada en el anecdotario.


Por lo demás, frío, viento, lluvia, un barco poderoso, la única marca habilitada para pescar medianamente tranquilos y el viejito de nuevo en racha. Dos salidas lleva ganando. Mismo señuelo, mismo tipo de trabajo. Lugar diferente y circunstancias inevitablemente diversas. Los otros dos cofrades, Felipón y un servidor, rascados, pero con el síndrome de abstinencia resuelto una semana más. Y mira que esta temporada, el Atlántico y su circulación atmosférica lo están poniendo difícil.

11 de diciembre de 2008

BARCELONA. DICIEMBRE DE 2008

El Plan A era recorrer los Países Bajos aprovechando el puente y quemando los días que le quedaban al año de vacaciones. Pero las expectativas de frío glaciar no eran muy apetecibles y a última hora pudo más el deseo de calidez que la nieve urbana mezclándose con la decoración navideña de Brujas, Amsterdam, Bruselas o Amberes.
El plan B fue peninsular y se llamaba Barcelona.
Disfrutar una semana larga en uno de los cohetes de la modernidad europea, desintoxicándonos de curro, rutina, insularidad y endogamia cognitiva.
Diez días en un piso franco del Gótico, allí donde doña Merche ha vivido toda la vida con su marido y sus geranios, allí donde ahora solo quedan viejitos y alquileres alternativos, italianos a docenas, guiris felizmente despistados y magrebíes vendiendo cuscús o despachando autoservicios. Entre edificios que se caen a pedazos, callejones, podredumbre de cañerías, ratones y olor a humedad. Entre placitas con encanto, iglesias monumentales, teniques de medievo mediterráneo, fachadas de Allan Poe, motos, bicicletas, sonidos chill out, muchachitos bombo infierno, ropajes vintage, camellitos colocados, comida catalana en modo fusión, artistas sin patria ni manual, poca policía y buen rollito de mezcolanza étnica y diversidad. En la Barcelona más rancia y tradicional, haciendo la compra en San Antoni, tomando el aperitivo en la Boqueria, consumiendo ratos de lectura en viejas librerías del Raval o paseando uno de los mejor resueltos encuentros ciudad-mar del país para ir a ver una peli, almorzar en la Barceloneta, colarte con el gran angular en la Villa Olímpica o jurarle a las gordas y mimadas lubinas del paseo marítimo, que si no fuera por el cante y el desacato…….. en fin, todo eso y más cabe en una semana larga de evasión en la siempre acogedora, tradicional, entretenida, vitalista y moderna Barcelona.
Volveré.
Siempre.
A continuación algunas fotografías potables.
Mi flash esta en reparación tras el viaje a Bermudas, asi que los efectos de este tipo que pudieran observarse son los conseguidos con la herramienta luz de relleno de Camara Raw.
Cada vez es más imprescindible un buen tripode. Un buen tripode. Ligero, estable y con cabezal rotatorio. Ay (suspiro) Manfrotto se llama la solución. Me temo.




















INSOMNIOS Y VENGANZAS

Espectacular el AVE. Cómodo, rápido. Nada que ver con los 200 años de traqueteo, con engendros tipo Madrid-Bilbao con parada en Valladolid o con la lentitud intermitente e irritante de tanta máquina antigua y desfasada que mantiene aún el parque ferroviario nacional. A Barcelona, Madrid, Málaga, Zaragoza o Sevilla, en horarios de madrugue la cosa sale rentable. Lo que no es rentable, es que a las 5:30 de la mañana te toquen al lado 3 tipos de empresa locutando para medio tren y de manera jactanciosa su tertulia de monopoly. Tres individuos con tendencias fachorras en razón de sus contenidos que no se callan ni metiéndoles debajo del agua. La Santa señora que los parió a todos. Menudas cotorras. Que sí coches de lujo, que si ferias de no se que, que si fincas, que si los perros y caballos de la puta finca, que si a Carlitos lo mandé a USA y aunque al principio no quería ahora tiene una par de novietas y no se quiere venir ni en verano el muy jodio…………sus prostitutas madres. No hay manera.
Medio coche de AVE sobando, el sueño apretándome de lleno en un cabeceo desesperante contra el respaldo y la letanía a voz en grito de los tres castellanos martilleando los hipotálamos mientras sus miradas suficientes sentencian insolidaridad ante el privado derecho a dormir.
Tras una hora de crispante somnolencia y haberme enterado de la vida y milagros de los tres personajes, terminó venciendo el sueño. Caí rendido, ganó el madrugón pese a la matraquilla de fondo y aunque no fue para mucho, la media hora escasa de dormidera sirvió para vengarme. Entre baches de alta velocidad pude verme a pleno día con los ojos abiertos y los oídos, aquellos que solo recordaban un reciente retumbar de yos, tengos y escucha Fernando que te cuento, disfrutando silencio, silencio de voces. Con los campos de Aragón corriendo alrededor alcancé a verme incorporado, asomando el cabezón y comprobando ¡oh! gracias Dios (o lo que sea), que los tres pollasbobas clase pija callaban como putos dormitando en sus sillones. Ahora me toca a mi, recuerdo que pensé, e inmediatamente comencé a tramar venganza. Inma aparecía viendo una peli y para cosas como esta es educada, madura, racional e intransigente. No me era útil, yo necesitaba escándalo, risas y gritos. De pronto y como solo sucede en los sueños, me vi en el asiento con un teléfono móvil grande y subrealista conectado a la megafonía del tren, un tono de llamada histérico y el rostro arrebatado y vociferante de mi amigo Felipe en cada uno de los monitores. Las primeras palabras bastaron para tocarle diana a los tres coleccionistas de corvettes. A las amplificadas voces de un “oh, ¿qué pasó loco?”, “¿Dónde estas metio?”, “¿Fuiste?”, los tertulianos del madrugue abrieron los ojos como catalufas y se agitaron en sus asientos como gallinas después de un cohete. Recuerdo sus miradas colocadas en modo reproche diciéndome que no querían caldo. Por supuesto que tomaron dos tazas, y más de dos. Aquello iba de un dialogo telefónico a gritos que retumbaba el vagón entero, las atronadoras risas del loco en directo y un montón de ensordecedores disparates hablados que hicieron que los tres farrucos papafritas recordaran como se siente un ser humano que pasa del sueño al insomnio. Los rezongos, los retuerzos de vigilia y las miradas inquisidoras no sirvieron de nada. Mi paranoia onírica era un tren imparable donde pijos caballeros de chaqueta y corbata eran sometidos al desquiciamiento absoluto. Empresarios fanfarrones que sangraban por las orejas, discutían entre sí mientras se tapaban los oídos, corrían por los pasillos del tren entre aullidos de desesperación y se lanzaban finalmente del Ave en marcha.
Así, en esos términos de ensoñación vengativa transcurrió mi personal viaje en ferrocarril, un viaje soñado que se interrumpió de repente cuando la megafonía verdadera lanzó aquello de “Próxima estación Atocha”. Busque a mi izquierda y solo vi revistas, periódicos y un abrigo sobre los asientos. A mi lado Inma guardaba el pequeño DVD preparando la arribada. ¿Qué ha pasado? pregunté, ¿y los tres tipos de al lado?, “No se, se han largado a la cafetería”. “Joder cariño, te has quedado dormido y te ha sonado el móvil dos o tres veces”. “No veas que escándalo, has despertado a medio tren”.
Uff, que vergüenza, no me acordé de silenciarlo.
Seguro que era Felipón.

23 de noviembre de 2008

UN DÍA ESPECIAL. 2ª PARTE (EL DESPUÉS)

Pues nada, a joderse. Gano el Tenerife. Los de la Santa Cruz.

Y lo hicieron con justicia, que coño. No me molan esos rollos a posteriori que buscan justicia apoyándose en el número de oportunidades, en el dominio y la posesión del balón o en esa estupidez del merecimiento. La justicia en un partido de futbol la imparte un juez, el arbitro, y en este caso y aunque posiblemente el gol de Gerardo en la primera parte no fuera posición incorrecta, no hay nada que echarle en cara a la justicia en el derby de ayer tarde. Los que merecen ganar son los que hacen lo justo para conseguirlo. Lo que hizo el Tenerife.

En términos generales ganó el que mejor jugo y más acierto tuvo.

El Tenerife es más que la U.D. No es más bonito ni más vistoso, pero es mejor. Tiene algo que lo hace más poderoso, oficio tal vez. Mayor calidad táctica, no se, pero da una sensación de solidez que no tienen los amarillos. Las Palmas en un momento dado puede tener un juego más bonito, con más recursos técnicos, con mayor virtuosismo, pero en una categoría que es como el juego de la oca y ganar tres partidos seguidos se convierte en una quimera, jugar bonito a ratos sirve de bien poco.

A la U.D. le sigue faltando lo que dejo marchar en verano, un enganche de verdad, un tipo que la mueva, que la maneje y que tenga criterio para armar el desarrollo del juego de cara a la portería contraria. Las lumbreras de la dirección técnica no supieron retener a aquel jugador y consagraron la gran esperanza blanca en un retornado que ni ha aparecido ni parece que vaya a hacerlo. En fin, de aquellos barros vienen estos lodos.

Gano el Tenerife y se acabo.

Vi el partido de píe, en una terraza, detrás de un cretino bebedor de whisky que decía burradas delante de sus dos pequeños hijos y delante de una rubia jamona que se exhibía con prolija sincronización e intrusismo de camarera cada vez que surgía la necesidad de tábaco, cervezas, tapas o cualquier cosa que le permitiera lucir tetas y corpiño ante el personal apalancado delante del televisor. Ganaron los chichas en un partido sin follones, en un derby rosa sin malos modos. Sin polémicas ni altercados en las gradas. Ganaron los del Tete y toca asumirlo, aplaudirlo, darle la vuelta de nuevo al precioso cuadro de Anaga y buscar un libro de recetas que enseñe a cocinar con buen tino tres kilogramos y medio de bubangos. O calabacines, que por si no lo saben es como le llamamos al cucurbitáceo en la parte oriental del archipiélago.

Sí. Perdió la U.D. y ganó el Tenerife. Me cachis en la mar, menudo drama. Hoy domingo, el régimen de viento noreste y una enfermedad parental me mantendrán en casa enganchado al Gran Canaria de basket, a ver si logramos la octava victoria, y a la Copa Davis de tenis. Es lo que hay.

22 de noviembre de 2008

UN DÍA ESPECIAL. 1ª PARTE (EL ANTES)


Sí juzgan que no hay mucho sentido común en lo que leen, les advierto que el que alguna vez he podido tener, desapareció anoche a las 24:00 H.
¿Por qué?: porque hoy es uno de esos dos días al año en que el futbol, siempre presente en la vida del que suscribe, altera la rutina de estas 7 piedras apartadas de casi todo lo que no es un océano inmenso y atronador. Hoy es el derby futbolístico canario. El U.D. Las Palmas –Tenerife. Uno de los dos partidos del año. Canariones contra chicharreros. Capital contra capital, endogamía contra endogamía. Mañana, y por unos cuantos días, el que haya perdido (los empates se valorarán según las circunstancias del mismo) será un poco menos, tendrá menos razón y mirará para otro lado cuando sus ojos encuentren algún simbolo de la isla de enfrente. Pero ojo, hoy no soy un salvaje ignorante y fanático capaz de cualquier cosa. Hoy como desde chinijo soy amarillo hasta el tuétano, y como cada fin de semana andaré comiendo uñas, vociferando, amagando saltos o gritando los únicos goles que de verdad me importan algo y me pueden volver subjetivo. Sin violencia, sin extraviar los papeles, pero con toda la pasión y fervor que ocasiones como estas procuran en una sociedad archipiélagica ombliguista y tendente a magnificar sus acontecimientos regionales. Hoy, ¾ de ciudad merendará Tropical en los bares de turno. Yo seré uno de ellos. El precio abusivo de las entradas no da opción de ir hasta el estadio de Gran Canaria (lo siento matusalen por el epíteto, pero oficialmente se llama así) y el partido (menudo papelón para la Televisión Autonómica Cateta) solo se da en cerrado por el Plus. Hoy insultaré bajito y para los adentros a todo blanquiazul que se interponga entre la U.D y la victoria. Viraré la fotografía de Anaga que tengo en el salón y compraré 4 kilos de calabacines para jartarme a reafirmar mi idiosincracia insular llamándolos precisamente eso, calabacines y no bubangos como en la provincia del oeste. Hoy el pleito regional, el equilibrio de la Autonomía y todas esas chorradas pseudopolíticas, me la replanfinfan. Hoy soy un medio cafre que como más de medio archipiélago, solo piensa en majarle el bizcocho a los de la Santa Cruz. Esta tarde hay que ganar y cualquier otra cosa (los empates se valorarán según las circunstancias del mismo) no serán sino cascaras de lapa amarga.
Arriba d´ellos.

19 de noviembre de 2008

UN JUREL. UNO

Por lo general viven más cerca de la cota 0 que de la 100. Encima no son cómo esos depredadores malosos que se pasan el día corriendo detrás de sardinas o caballas. A estos les va más el asunto de escarvar arena y tierra en busca de invertebrados, cangrejitos o cosas por el estilo. Si por ahí se desentierra una cría de choco, bienvenido al buche, si se cruza un guelde blanco o un besugo y su caza no supone un ejercicio desmesurado de natación, adelante con el almuerzo, pero que conste que el plato más habitual son anélidos y camarones, plactón y bichitos de microscopio. Nada de atiborrarse a calamares o atizarle la del pulpo a la primera bola de bogas que se acerque a la pared. Son carángidos de hábitos alimenticios equilibrados. Para obesidad y colesterol están los trevallys y crevallys tropicales.
Sí. Jureles de Canarias, Pseudocarax dentex para mejores señas, una de esas capturas esporádicas para todo aquel que no sea Victor Malillos, que nos reconforta por salirse de la rutina, por lo inesperado y que carajo, por las cuatro carreras de peje fuerte que disparan la adrenalina y saben a gloria. El de la horrenda fotografía y gracias fue cogido el pasado fin de semana, a la hora de la marea, al norte del norte, entre mares de leva y rachas de inquietante viento este. Andaba el peje camuflado bajo 4 toneladas de bicúas que mantenían equivocada la lectura de la sonda y machucado el cordaje de los assist. Coló entre todas ellas sus 4 kilos de anchura y subió a tracción de jigging ligero para ser el starring del caldo de pescado made in Canarias de una santa señora de Ciudad Alta. Un pez, uno. No por elección ni dedicación cualitativa, un pez en sentido literal. Lo que hay, lo que ofrece el momento actual, lo que permite la presión pesquera, el aprendizaje de unos y otros y las circunstancias metereológicas.

11 de noviembre de 2008

TINAJO, EL LENGUAJE DE LA TIERRA


Sí. Ya se que me pronuncio con retraso, pero menuda sorpresa. Yo que esperaba un libro de geografía regional al uso, un preciso y correcto análisis territorial de una porción de nuestras islas, me encuentro con otra cosa. Algo diferente a lo acostumbrado. Tinajo, el lenguaje de la Tierra es un homenaje, un gesto de admiración, una llamada de atención sin histerismos ni demagogia que sugiere al lector la existencia de un universo ancestral, calido y cercano donde reconocernos. Un relato visual aderezado con pocas y justas palabras que pone sobre la mesa las tres o cuatro claves de personalidad que han acompañado a los canarios de siempre en su relación con el medio. La adaptación, la abnegación y la sencillez resumen de cada una de las fotografías del libro convirtiéndolo en un manual de geografía rural distinto e imperecedero. Un manual ideado como un portfolio, pero con fotografías de otro estilo, con el enfoque, la perspectiva y la composición humana exactos. No hay folklorismo ni buen rollito del tambor, pero no existe frialdad y el academicismo es mínimo.
Sí. Javier y Claudio lo han bordado. Han hecho algo bonito y diferente partiendo del cariño, del conocimiento, de la sensibilidad y de la inquietud. Los tinajeros tienen su álbum de grupo, los canarios un referente más para no perder perspectiva y yo dos amigos capaces de hacer cosas como esas. Tchin Tchin, va por todos ellos. Enhorabuena.

7 de noviembre de 2008

JIGGING CON TRAMPA. CARNADA DE CONTRABANDO

Los vi hace algo más de un mes en un foro de pesca con señuelos artificiales. Sí, uno de esos foros agotados que ahora solo aportan felicitaciones y bienvenidas. Posaban orgullosos en un post de solo fotos con sus escolares recién pescados, con los jigs colgando de las fauces del animal y toda la liturgia de la fotografía de pesca actual.
Y claro, el ego recibió de inmediato su buscada ración de admiración ajena. “Ufff, ya os vale, menudos pescadores estáis hechos”, “felicidades compañeros, las fotografías son magnificas y los peces me dan una envidia”, “enhorabuena Bartolo, ya veo que no paras, como me gustaría a mi hacer lo que tu haces”, “felicidades al grupo, ya veo que os lo pasasteis bien”, y así, un montón de sinceras, ingenuas e inocentes comiditas de pene.
Yo mismo me sorprendí. Fantásticas capturas pensé, animales de porte, que trabajo más duro, a ver, a ver, ¡coño!, que cuelgan un video, a ver. ¡Ostras!, que raro, hay un par de cosas que no me cuadran, pero, ¡hala!, menudas peleas, que emoción, vaya, como están los escolares y que merito el haberlos engañado con algo tan artificial como un pedazo de plomo a colorines.
¡Ja! Fermín, el plomo de colorines dices. ¡Ja!. El plomo de colorines solo sirve de profundizador.
A los pocos días, tras mantener una conversación telefónica con el amigo Gamito, el skipper de la aventura, descubrí el secreto de la eficacia. Gamito, lícitamente, trata de asegurar la pesca de sus clientes y por eso les dice que coloquen en el assist una tona de caballa o un filete de atún. No tiene nada que esconder ni nada de lo que arrepentirse, emplea carnada y te lo dice con toda la naturalidad del mundo.
La carnada generalmente no falla. A estos peces tan cegatos, tan voraces, tan carroñeros y con un olfato tan desarrollado, les es más fácil comer carnada muerta que andar cazando un supuesto pez vivo que brinca y se contorsiona. Con ello, el bolo o la circunstancia de capturas poco abundantes quedará desterrado y nadie podrá pensar que hemos fallado o no somos tan buenos pescadores. Menuda minusvalía.
Se trata de pescar algo a toda costa pero intentando que se vea que es a jigging, por eso mantenemos el jig y la configuración del assist, por eso aunque prácticamente no podamos realizar jerking, no nos paramos del todo y seguimos una recogida ralentizada que disimule ante el mundo y ante nosotros mismos que lo que estamos haciendo es un simple volantín de contrabando.
Pero a diferencia de Gamito, nosotros no decimos nada. Callamos como prostitutos y exhibimos nuestra vanidad cazadora confundiendo y haciendo creer que los métodos empleados son los más modernos y deportivos, los más meritorios y snobs.
En fin, otra estupidez cateta.
Tanta exhibición, tanta fotografía, tanta sabiduría de copia y pega, para terminar recurriendo a la carnada como tapadillo.
Lo que hace el ego.
Como si la pesca empezará o terminara en los señuelos artificiales.
Como si el bolo no fuera parte indisoluble e indispensable de este juego.
Como si los escolares no se capturaran con las mañas del jigging más puro.

4 de noviembre de 2008

A TONTAS Y A LOCAS. LA SEMANA CUALQUIERA DE UN PAÍS DE MIERDA

Una semana cualquiera en un país de mierda tiene como ingredientes humanos fundamentales a una dama de postín con menos luces que un barco pirata, que no se entera de la misa la mitad y vive un perpetuo cuento de hadas medieval y a una junta letras trastornada, astuta, ambiciosa, víbora y fanática que ve en las conversaciones con la torpe un filón económico y mediático para colocarse en posiciones de primera plana.
¿Y a costa de que?, a costa de agitar el rancio avispero de la ética y moral del país de mierda en cuestión – ética y moral costosamente forjada en siglos de ignorancia, miedo y fanatismo religioso - con uno de los asuntos más encontrados del sentir nacional clásico: los homosexuales y su inclusión de pleno derecho en la estructura familiar de la sociedad.
¿Y como es el asunto?. Pues muy sencillo, resulta que la nonna tonta de postín le ha dicho a la loca junta letras que si por ejemplo, dos recios tipos de bigote que trabajan en el muelle descargando contenedores se casan no se puede considerar matrimonio, que eso va contra la ley natural y el orden natural de las cosas. Manda cojones.
O sea, lo natural es que usted tenga catorce perros, 50 coches, 20 motos, 3 aviones, 2 helicopteros, vacaciones perpetuas y un latifundio por casa sin que nadie sepa muy bien porque. Por la cara vamos. Eso es lo natural. Eso o aguantar el que su marido le ponga los tarros con la primera cabaretera jamona que se le ponga a tiro de pene. O que su niño tenga que amenazar con la extinción del chiringuito familiar para librarse de la media naranja impuesta, eso es lo natural.
Y claro, la otra, la loca, la tarada, la receptora del mensaje de la tonta. La pequeña cabezona de la secta, ve la jugada de lejos y sin mojarse un pelo aprovecha para meterle a la lerda el gol del siglo y hacerse el noviembre mágico en todas las verdulerías televisivas que repletas de locazas y pencas cacarean la polémica con tratamiento de problema de estado.
Por último, para cerrar el reparto, en medio de la escandalera, como siempre, tenemos a los adulones de corte. Fachillas del montón con muchos años de peloteo, hipocresía y falsedad repitiendo aquello de que grande es esta mujer y que persona más majestuosamente majestuosa y cuanta majestad y cuanto majestuosismo sabio y si ella lo dice es verdad y patati y patata que de esta José Mari, aunque los lametones de trasero nos pudran la lengua veras como nos colocamos en el top ten de la estima Real.

Esos son los actores principales de una semana cualquiera en un país de mierda.

Al margen de todos ellos, manipulados y con sus opiniones formadas en base a los cacaraqueos de locazas, pencas y adulones de corte, preocupados por si van a poder pagar el Renault Megan de su hijo Jonathan o de que a la niña no le entre fiebre a raíz de instalarse aquel piercing en el clítoris, están los que mantienen el barco a flote. Los más de 40 millones de remeros a los que en realidad y en el fondo les importa un pimiento que los padres de Kevin, el amiguito de guardería de su hija, se llamen Paco y Pilar, vayan a misa diaria y practiquen el decálogo católico de la buena ley natural o sean Manolo y Julián y se morreen en cueros por la Gran Vía el día del orgullo Gay.
En fin, esto es lo más trascendente que se cuece una semana cualquiera en un país de mierda. Una nación que camina y prospera a tontas y a locas.

31 de octubre de 2008

BERMUDAS EN IMAGENES


Si la pesca es una afición apasionante, que decir de la fotografía.
Un mundo sin límites, inabarcable.
Afortunadamente el viaje y amigos que saben del tema, me colocan en la pista de aprender cada día algo más. Aún asi, el mundo de secuestrar la luz es demasiado complejo para una mente tan torpe. Se hace lo que se puede y aquí muestro algo de ello.
Gracias Nicola, gracias Esther, gracias Pepe Weigand, ustedes son mis ejemplos cercanos y los que le desmenuzan los conceptos a mi obtusa mente fotográfica.
Seguimos aprendiendo.































Perdonen el coñazo que se supone la tira de imagenes, pero no tengo tiempo ni habilidad para colocarlas de otra manera.

AL FIN, BERMUDAS, LA VIE EN ROSE


Desde la isla de Gran Canaria, acosado por el estrés de la vida convencional, con un temporal de viento y marea implacable y mientras me pregunto porque carajo le tuvo que tocar a mi archipiélago de residencia la más cutre y barriobajera de todas las colonizaciones, expongo, casi 15 días después del regreso y con todo el retraso del mundo, los pareceres y imágenes del último viaje pescador acometido, Islas Bermudas.

Otro sello en el pasaporte, otra cruz en el mapamundi.

Bermudas. A 2000 kilómetros del estadounidense Cabo Hatteras, a 7 horas en avión de Londres. Unas cuantas islas e isletas unidas entre si que presentan una superficie dos veces superior a la isla de la Graciosa y un recuento humano oficial de +/- 68.000 almas dedicadas en su gran mayoría a los servicios financieros (paraíso fiscal) y el turismo.
Por lo que se dice no hay delincuencia, no hay desempleo y la renta per capita esta entre las 5 más altas del mundo. La resultante visual de la ocupación y explotación humana del territorio es un paisaje eminentemente llano, donde entre el verde de la vegetación y las huertas familiares destacan los claros tonos pastel de las edificaciones y las tonalidades azules y turquesas de las láminas de agua que dejan las innumerables calas y ensenadas. Un territorio oceánico y anfibio en el que la náutica encuentra acerbo cultural y consideración de actividad cotidiana. Un lugar limpio, tranquilo, cómodo, agradable, pijo y 100% grato a la vista y los sentidos. Un lugar de película con muchos rasgos de sostenibilidad y cierto aire elitista. Casi un paraíso, casi otro mundo.

La pesca. 99% Jigging.

La pesca planteada tenía al jigging como técnica casi exclusiva. Solo por precaución se disponía diariamente un reten de Caranx Médium para tener algo con que contestar si los escamudos se dejaban ver por la azotea, pero el 90% del tiempo las estrategias pesqueras se centraban en el jigging vertical japanese style con las deformaciones individuales que imponen las maneras y circunstancias de cada cual. Una caña, un carrete, línea, un metal de cuarto kilo y uno o dos anzuelos (dependiendo de la desconfianza e inseguridad del pescador). Ni trozos de caballa colgando de los assist ni rejos de calamar estrategicamente situados. Si logramos engañar, habrá éxito, si no, nos jodemos y ganan ellos, los peces, o ella, la pesca.
Nos fuimos a Bermudas con la intención de pescar 5 días sobre la náutica y capitanía de una operación denominada Over Proof, cuyos responsables, Leslie y Peter, son un matrimonio joven que se reparte las tareas de organización y pesca con igualdad de eficacia, diligencia, sencillez y seriedad.
Overproof Posee dos buenos barcos, preparados para aguantar viento y marea. Un barco de currican al uso y otro que es el sabor marinero en si mismo. El Son Rae, un barco langostero de Maine trasladado a la pesca del crustáceo en Bermuda y que a su navegabilidad y resistencia al Atlántico embravecido había que sumarle unos meritorios 25 nudos de velocidad y sobre todo una bañera espectacular para la practica del jigging. Un cajón de 7 X 2 metros, libre de arretrancos y con una borda muslera que garantiza el jigging más confortable que se pueda desear. Sí, el Son Rae terminó siendo nuestro Babieca particular durante la semana de batalla.
Los escenarios de pesca transcurrían en dos bancos situados a más de una decena de kilómetros al suroeste; Challenger Bank y Argus Bank y en la ruptura de pendiente de la isla, a medio camino entre esta y los bancos sumergidos. Las condiciones de mar y viento no eran las más ideales y durante los 5 días nunca faltaron olas y vientos. En esta tesitura y con fondos de 70 a 120 metros las derivas se volvían celericas y el ejercicio de tirón y recogida costoso y cansado. No es Maldivas ni Andaman, jiggear en Bermudas es similar a hacerlo en Ascensión, Cabo Verde, Azores, Canarias o Rodrigues, un océano abierto al que recibes de frente, una inmesidad de agua salada carente de resguardo y a barlovento de lo que toque ese día en cuestiones de aire y sal. No hay escapatoria.
Íbamos con la mente puesta en los formidables y antiguos records de serviola que se han conseguido en aquellas aguas. Animales de 60 y 70 kilogramos. Pero no aparecieron, al menos en la bañera y con el pleito perdido. A cambio nos llevamos cada día de pesca unas 20 serviolas próximas a los dos kilos que constituyeron la matriz piscicola y un almaco de 40 libras que Mister Zingarelli supo engañar el último día con matutinidad y toda la alevosía que proporciona los más de 300 gramos y 20 cm de un Haoli 8 long.
Por lo demás, muchísimo entretenimiento, bastantes capturas y una diversidad de especies sorprendente e inesperada. Jureles ojones, Pseudocaranx dentex, meros y mycteropercas, pequeños peces de fondo, una especie de catalufas de competición, black fin tunas, bacoretas, raimbow runners, black jacks, barracudas, caballas, loquillos, lábridos sin identificar, ballestas, algún esparido despistado y un african pompano precioso capturado desde tierra por el incansable Vicente el de Cullera. Peces para todos los gustos, de entre 0 y 10 kilogramos. Jigging muy entretenido que de no ser por las posibilidades reales de animal y por las circunstancias de deriva y profundidad colocarían al lugar en la meca del Light jigging occidental.
Pero no es razonable, los medregales grandes seguro que están ahí y habría que ver que puede ocurrir en temporada de atunes. En fin, falta experiencia y varios viajes más para establecer algún protocolo de actuación y sacar conclusiones, pero lo que se intuye es bueno, buenísimo diría. La pesca profesional es testimonial y se imbrica con la deportiva, vamos, que son los mismos deportivos a los que la legislación deja vender sus capturas. No hay flotas extranjeras arrastrando ni flotas locales que realicen pesca intensiva. Cuatro nasas para langostas y palangres de echar y recoger con menos anzuelos que los que utiliza cualquier paisano para roliar brecas. Nada de artes de enmalle, ni de trampas para peces. Sostenibilidad total. Peces hay.
En cuanto a nuestras mañas de jigging, este obedeció siempre y con las normales adaptaciones y formas individuales al japanese style más puro, recogidas de abajo a arriba, jigs de metal convencionales entre 200 y 400 gramos, líneas trenzadas y equipos conformados en torno a las 65 u 80 libras. Bajos de monofilamento, assist simple de cordaje en la mayoría de los casos y a mover el choco que son 5 días.
Cinco días de peces pequeños y medianos en cantidad, picadas al unísono, momentos de gran actividad y otros en los que solo pescaba el jig del día; un Ouka color caballa desde proa, un Haoli slim and long con brillos envejecidos en las estanterías de Shamann o un jig chino tan cutre como fluorescente cuya distribución para España la tiene Caranx.net y que en las muñecas de un malagueño sin parecido es Marylin levantándose las faldas. En fin, las cosas de este rollo de la pesca vertical con señuelos artificiales sin carnada ni filetes de pescado en los assists que lo mismo lleva a que un SEÑOR (sin minúsculas) de San Sebastián logre 4 peces seguidos con el jig más feo e insoportable de Jigging Master, que el que el arretranco no va más del desarrollo hidrodinámico y el fetichismo comercial sucumba ante el anodino blanco cabeza roja del enconado economato ferretero mediterráneo. Las cosas de la ictiología y de la oceanografía que en circunstancias como las que contamos se vuelve una deliciosa entelequia incapaz de ser descifrada. No tenemos ni puñetera idea. Ni zorra. No sabemos un carajo de lo que pasa 70 u 80 metros debajo de nosotros ni cuales son las motivaciones ni la etología ictia ante eso que nosotros bajamos al fondo del océano con afán capturador. La pesca en términos generales, la pesca con señuelos artificiales en particular y el deep jigging en concreto se limita a una acumulación de casuística que nos regala una colección de sospechas como única base del trabajo futuro. No hay dos días iguales y además, cada individuo es uno e irrepetible, ya ande erguido y pague hipotecas o se cubra de escamas y le llamen medregal.
Delicioso rompecabezas. Adictivo y apasionante.
En resumen, las negritas salían siempre, los wahoo (punto y aparte) cortaban siempre y entre medias, barracudas dando la tabarra y jureles, atunes, meros y demás familia dando la sorpresa. Short jerking radical para algunos, long jerking de arnes para otros, guantes, cinturones de combate, gorra, gafas de sol, zapatillas de Decathlon y un kilo de desayuno en la tripa para ir quemando durante la mañana.
La sana compaña

En lo que se refiere a la compañía, al grupo de pescadores, pleno al 15.
Y es que de últimas, esto de los caracteres y personalidades de los humanos que te acompañan a pescar al quinto pino me preocupa más que las circunstancias de los animales pescables, las inclemencias metereológicas o la organización. Y es que tras algunas excursiones acompañado de personajes emocionalmente desequilibrados o socialmente coñazo, palpo madera cada vez que me toca mover el choco con gente desconocida.
En esta ocasión, excepto a Nicola Zingarelli no conocía a ninguno de los otros tres pescadores y lo lamento profundamente. Lamento el tiempo que me he perdido a gente como Vicente, Juanjo o Mikel.
Vicente es un valenciano cincuentón fanático de la pesca que rebosa bohonomia por los 4 costados y aguanta lo que haga falta con tal de estar en situación de pegar el animal. Suyas fueron las mayores visicitudes, suyo fue el mayor expolio de material a cargo de los petos, suyo el mayor de los meros y suyo el african pompano de lujo que coloco a tiro de foto un amanecer desde las piedras próximas a la cabaña. Un tipo duro, resistente al desaliento, con la risa floja y un encaje que ya lo hubiera querido para si Meldrick Taylor el día que peleó contra Julio Cesar Chavez. Luego esta Juanjo, el malagueño. Una mente rápida, coherente y racional. Un tipo que las ve venir y las esquiva o se las traga y las asume. Con detalles de flojera en el trabajo pesquero pero agarre final de palmera vieja. Con toda la gracia de las gentes del sur y toda la agradabilidad y clase de los tipos que poseen una mente abierta y se rigen por el sentido común. Personalmente, ya esta en la lista de mis viajeros favoritos. Con él, las risas no acaban. Por último, Mikel, un individuo al que debería de prescribir la Seguridad Social o el Ministerio de Asuntos Sociales. Es un solucionador de dudas, un resuelve acertijos que lo mismo te sirve para decidir que aliño le haces a una ensalada que a donde vas con la parienta esos 4 días de vacaciones en diciembre. Mikel es sabio, con él aprendes, te descojonas con los chistes de gallos y buitres y caes en la cuenta de que la seriedad no va reñida con la diversión. Es grande. Todos son grandes. Hasta el señor bajito de Valencia que le susurraba a los wahoo. Él también es grande. Con ellos desarrollo un 100% de compatibilidad humana y claro, luego hay que soportarme, pero para eso esta el hermano bueno, el chico de la agencia, el toscano, él, el imprescindible. Con su clase, su sabiduría y su diplomacia natural. Él corre con el pesar y el coñazo que uno representa. Gracias, gracias a todos.
Bermuda es Nice, la pesca con señuelos artificiales apasionante y el viaje y la exploración una actividad necesaria y adictiva. Palpo madera y firmo la renovación donde haga falta.
Se quedan cosas y detalles en el tintero. Pero ya esta bien de letras.

8 de octubre de 2008

A ÚLTIMA HORA, BERMUDAS

Es que claro, como lo dejas todo para última hora”.
Esa es la frase.

Ese es el reproche abusador y lapidario del personal femenino que te rodea dos días antes de emprender un viaje de pesca al quinto pino.
Ellas, las previsoras, las concienzudas, las fundamentalistas de la organización. Las que monopolizan el conocimiento de exacta ubicación de tus cosas útiles, las que conocen con precisión la meteorología no ya en el destino sino 200 kilómetros a la redonda. Ellas, “Las del te llevas esto, o aquello no te lo vas a llevar, y si luego…”.
Las que programan cada minuto de tu viaje aplicándole un ajuar material y un protocolo de actuación. Ellas; novias, madres, hermanas o amigas con derecho a manipularte, señoras mayores o señoritas menores, gorditas en licras, guapas pequeñajas de armas tomar o esbeltas modelos de anuncio con pamela y cesta de frutas están en sus días de gloria, uno de esos momentos en los que se reivindican como parte fundamental del devenir masculino.
La víspera, seguirán tus pasos recordándote y reprochándote a partes iguales mientras tú, apurado y forzosamente contenido desenredas la deslavazada lista mental de tus preparativos. El día “D”, mientras respiras tranquilidad en la sala de embarque del aeropuerto, te llamarán pletóricas para demostrarte que han ganado, que al final te has dejado el cargador del móvil, el neceser con los enseres de aseo y el chubasquero que te habían recomendado. “Claro, como lo dejas todo para última hora” dirán una vez más.
Pero tú, igual que yo, respirarás hondo, aguantarás su vuelta olímpica y cerrarás la comunicación con el hasta pronto más cariñoso del mundo sabiendo que en realidad no te has olvidado nada, que las cañas, los carretes, los jigs y la cámara de fotos están contigo viviendo una nueva experiencia y grabándole otra muesca a la culata del revolver. Para ti, al igual que para mi, ropajes, espuma de afeitar y baterías de móvil pueden irse a tomar por saco durante los próximos 7 días, noches inclusive.

Sí, me voy el jueves a pescar a Bermudas. Al otro extremo del charco en el que floto y sí, lo dejo todo para última hora.
Y es que lo contrario no mola. Si uno tuviera la bolsa y los equipos de viaje listos desde semanas antes, el viaje pierde un 30 por ciento de encanto, pierde el encanto que le proporcionan las prisas, la expectación, el derrape, la lucha contra el crono y la emoción de la partida.
Bermudas. Un lugar legendario donde según la historia adaptada, desaparecen aviones, barcos y personas. Un jigging fishing trip probatorio que tiene a los grandes amberjacks atlánticos en el punto de mira.
Me añado a 4 enfermos terminales del mar y sus habitantes. Tipos experimentados y amantes del buen jigging.
Me marcho al vértice noroeste del triangulo por donde dicen que se sumían aviones, barcos y personas a practicar el viaje y su esencia, la exploración.
En cualquier caso, como me temo que pueda ocurrirnos de todo menos desaparecer, contaremos a la vuelta.

7 de octubre de 2008

FORMULA 1. POR MI QUE LE DEN


De repente, este puñetero país y sus islas adyacentes, son hinchas fervientes de ese coñazo insufrible de deporte (?) que es la Formula 1.
Toda la vida sin precedentes, tradición, ni referencias de ningún tipo y hala, de buenas a primeras, un españolito achaparrado, borde, antipático y cargado de mala leche gana unas cuantas carreras, consigue un par de campeonatos y ya esta este país de papanatas e histéricos nuevos pijos subiéndose al carro de la moda a través de la versión más snob del deporte (?) de las cuatro ruedas.
Vale, admito que hasta cierto punto este es un país automovilístico donde siempre ha habido cierta afición a los rallies. Bueno, a los rallies o a las cogorzas campestres con la excusa de ver a Carlos Sains o Juha Kankunen haciendo trompos por el monte, pero en cualquier caso, esta nación que aún atufa a primitivismo, que corre y martiriza toros para luego tocarle una sentida serenata mientras cuelga desollado de un gancho, este país bipolar, tan desfasado y moderno a la vez, esta tribu mil leches que se ha pasado media historia con el transistor en la oreja apuntando goles y que solo de últimas ha admitido el baloncesto como pasatiempo deportivo a la derecha de padre fútbol, no da el pego travistiéndose los domingos en la mañana con una ridícula camisola llena de anuncios que escribe Renault en el pecho con letras mayúsculas. No es creíble, ni de coña.
Y es que la peña que hablaba de fútbol o callaba para siempre, ahora participa en conversaciones de cafetería en las que se menciona 20 veces las palabrejas safety car o pit line. El puretilla barrigón forofo del atleti ya no se jiñe en el árbol genealógico de Mejuto, ahora le preocupa el que Hamilton vaya mucho más corto que Kubica o que las curvas de Monza favorezcan a Maza que tiene mejor tracción.
Y es que ahora, como por arte de magia, todo Dios sabe de formula 1. Mí vecino del 3º sentencia complicadísimos comentarios de mecánica en cada conversación sobre automovilismo y sin embargo, el otro día lío la de Dios porque confundió la condensación del aire acondicionado de su coche con una perdida del radiador. Y es que lo que hacen es escuchar a los especialistas que comentan las carreras, leer tres crónicas y repetir como cacatuas hasta cuadrar dentro del selecto mundo de los entendidos en Formula 1, .
Enterados, eso es lo que son, enteradillos papanatas en un deporte (?) en el que en el 95% de las veces la habilidad desaparece aniquilada por las contingencias de si uno tiene que echar gasofa más veces que el otro, de ver lo que tardan los del mono rojo en cambiar una rueda, de si hay chirimiri o por el contrario jarrea…… el espectáculo activo de este rollo de la Formula 1 depende de la desgracia, del error o del accidente y concentra emoción apoyándose en el morbo.
Es como si el espectáculo y el resultado de un Madrid – Barca dependiera de la calidad y sofisticación de las botas de los jugadores o del número de lesionados.
En la formula 1 gana impepinablemente la tecnología al servicio del dinero. Gana el piloto que mejor coche tiene a disposición porque es el que más dinero tiene a disposición. Y nunca, salvo contingencias, ganará el piloto japonés que sale último. Para que eso ocurra tienen que estrellarse cuatro y averiarse seis en la misma mañana, pero aún así, el japonés no habrá ganado, habrá llegado el primero, que ni de coña es lo mismo.
En el fútbol, a la larga, el que gana también es el que más tiene, pero la tecnología en la que se invierte es talento humano, y la emoción y el espectáculo dependen de la habilidad individual y grupal y no de las virtudes técnicas de tus herramientas de trabajo. Son 11 marulos que pelean contra otros onces en igualdad de cuerpo y alma. Por eso el Barcelona cae en los Pajaritos y el Getafe disputa una final de Copa, independientemente de la nieve, el desayuno de los jugadores o la calidad de las botas.
Además, radicalizo; cualquier deporte que se precie de serlo debe mostrar como condición ineludible la imagen evidente del cuerpo humano realizando esfuerzos. Ya sea sobre una bici, atizando una pelota o nadando contra corriente en mitad del Volga. Lo contrario, son espectáculos coñazo que solo sirven para engordar el caché de fantasmillas en función del fetichismo y snobismo de la tecnología y la exclusividad.
Joder con el último párrafo. No se de donde me ha salido.
De esta me la gano, seguro.
En fin, eso, que juro que no volveré a ver Formula 1 hasta el próximo gran premio.

2 de octubre de 2008

UNA MAÑANA ENTRETENIDA


El domingo pasado la Cofradía se quedo coja. El “chesne” no obtuvo los permisos correspondientes y se perdió la marea.
El plan B se llama GESAP, el barco del loco, que a saber es cabinado, autovaciante e insumergible, aunque no estoy seguro de ninguna de esas características. La cabina es una hura de pardelas, al autovaciante no le veo tapón por ningún lado y lo de insumergible esta por ver, bueno, mejor por no ver, que nunca se sabe.
Lo cierto es que a las 7 de la mañana (a las menos cuarto ya estaba recibiendo un inquietante “¿No vas a dir al final o qué?”) quedamos en el pantalán base para perpetrar una mañana de jigging en el extremo nororiental de la todavía isla de Gran Canaria (lo siento don José).
El día, como dicen los viejillos en Arinaga o el Castillo, estaba para vender solares; mar llana, ligerísima brisa y un amanecer despejado y luminoso como pocos. De entrada recurrimos a lo más heavy. Lo más profundo a disposición con circunstancia de piedra, pared o caída. El talud de la isla al norte de la Isleta. Fondos duros, una ladera prominente con escalón terminal y barranquillo asociado que se sitúa en torno a los 120-180 metros de profundidad. Palabras mayores.
Yo saco el florete que es la Shimano Blue Rose 555S para carrete convencional y le acoplo el accuratte 197N cargado de Power Pro de 30 libras y un bajo fluor de Duel del 60. Lo hago con la esperanza de que el Atlántico sea compasivo y el garete nos deje subir y bajar con estricta verticalidad un buen rato. Empiezo con un Zero dropper de 200 gramos rosa fluor. Al poco, picada en bajada, tensión, cabezazo y suelta. Miro a mi espalda y el loco esta trabajando algo que pesa, corre, afloja, viene, se va, cabecea y al final traza circunferencias en torno al barco. Sierra, sierra a 150 metros de profundidad (menuda valencia ecológica). Le faltan gramos para los 5 kilos. Le ayudo con el embarque y le tiro tres o cuatro horribles fotos con el 10 mm de Sigma. Seguimos.
Machacamos el lugar sabedores que no hay muchos días al año en que la ausencia de deriva te permita llegar sobrado a los 170 metros de fondo. Agotamos dos o tres derivas en media hora larga. Quito el Zero Dropper y engancho un Drift Tune de Hots de 200 gramos y color plata. Empieza el baile. Coincidiendo con la media marea subiendo empiezan las picadas de nuevo. A mi me trancan en carrera cerca del fondo, sacan hilo, cabecean y a media pelea se desanzuela. Felipón tiene más fortuna y casi al unísono empieza a pelear un bicho que tiene todos los nadares de un Espárido mayor. Bocinegro grande, 4 kilos y algo. El loco se frota las manos al tiempo que se le caen las babas. Un 2-0 preocupante ante el que no puedo hacer otra cosa que seguir confiando en mí, en mis maneras y en mi equipo.
Me agarro a la convicción de que el señor Hiramatsu invento la hidrodinámica del Drift Tune para días como estos. Al poco, dos violentas picadas muy cercanas al fondo, la primera se salda con otro desanzuelado entre cabezazos, carreras e intentos de bombeo, la segunda contó con más cacheteo de la cuenta y resulto una pelea más que entretenida con otro Espárido mayor pero bastante esporádico y localizado. Un dentón que declaró en el Boga Grip las 12 libras justas. Acababa de salvar el bolo y encima con una de esas piezas que se convierten en diferentes y gratificantes para el recuerdo, la foto, y la cocina.
Tras ese último pleito y después de la sesión fotográfica, acabo la principal punta de actividad de la mañana, apareció algo de deriva, más barcos en las proximidades y decidimos rodar con El GESAP buscando otras opciones en menos profundidad.
Y acertamos, porque Felipón, con un señuelo que por feo no lo querría para mí ni regalado, pego el que iba a ser el último pez del día, otro bocinegro, esta vez más pequeño y menos beligerante que su predecesor.
Y colorín colorado…….A partir de ese momento, llegamos a la conclusión de la misa del día ya estaba dicha. Los de las escamas ya no andaban por la labor, el mediodía llamaba al estomago y sin necesidad de decirlo nuestras mentes rumiaban que no era mala opción retirarse con un resto de gusanillo en el cuerpo. En definitiva, tras dos pequeñas bajadas en un limpio cercano a puerto, desarmamos cañas y aparejos y pusimos rumbo a casita, que allí, como dice el dicho gran canario, nada pesa.
Total: un día de tiempo esplendido que deparó un buen rato de pesca, con 7 u 8 picadas en apenas dos horas. Algo que tal y como están las cosas en esta isla sobreutilizada por tierra, mar y aire, es digno de tener en cuenta.


El Light jigging

No se trata de practicar jigging ligero porque sí. Se trata de ajustar las posibilidades pesqueras a lo que más comodidad y diversión pueda ofrecernos.
Mi isla, al igual que las demás (exceptuando quizás al Hierro), nos da la oportunidad durante todo el año de capturar peces cuyo rango de peso se sitúa el 90% de los casos entre los 2 y los 10-12 kg.
En tal tesitura, no es necesario emplear equipos que sean capaces de parar el ferry de Armas. Vale, siempre estarán los que me digan que hay que estar preparados para el Apocalipsis. Para el animal de 50 kilogramos que ponga todo a prueba y nos deje con un equipo ligero por sombrero. ¿Pero cuando ocurren estas cosas?. ¿Una vez al año?, ¿una vez en la vida?. La presencia de los peces de 50 kilos (fundamentalmente medregales, no nos engañemos) puede ser prevista en base a estacionalidad, lugares y evidencias de su captura. Basta tener previsto otro equipo adaptado a ellos y asunto resuelto.
Particularmente, ahora, en mis días de jigging me acompañan dos equipos. Uno es el que referí anteriormente. Una Lamiglas 30 libras o una Shimano Blue Rose 555S para señuelos de hasta 210-220 gramos, acoplada a un Accuratte 197N cargado con unos 300 metros de línea de 30 libras. El otro es una caña 50 libras de la serie Tropical jigging de Lamiglas con un carrete Accuratte Boss 665NN y 300 y pico metros de trenzado de 65 libras.
De esta manera, estoy en disposición de hacer frente a días de fuerte deriva, mucha profundidad o lugares donde la presencia del “animal” sea frecuente y posible en muchas épocas del año y al mismo tiempo, disfrutar y divertirme mediante el empleo de equipos más ligeros contra el denominador común de capturas: samas, bocinegros, sierras, barracudas y medregales de tamaño pequeño o mediano.

El Drift Tune de Hots
El Drift Tune es un hierro más bien corto, plano por una cara y ligeramente cóncavo por la otra, tiene el peso distribuido hacia la mitad y los acabados son buenos, con una holografía concienzuda y abigarrada que no se deshace a la primera mordida.
Es un jig que se trabaja muy cómodo con equipos ligeros y no tolera bien la corriente ni las derivas grandes. Está pensado para aguas calmas y provocar a los depredadores más resabiados en función de su pronunciado sliding lateral. Yo lo utilizo en la versión 200 gramos (difícil de conseguir) y con él, en el color plata, he obtenido muchas satisfacciones haciéndolo brincar con un jerking corto y pausado cerca del fondo. Samas y bocinegros en disposición de atacar, no se resisten.
Cuidadín con los anzuelos que le incorporamos. No tolera bien los ganchos muy abiertos que se le encajan en el cuerpo. En este sentido, van bien, los Tuna Max del 6/0 o los Sidden Fisherman del 11.

Fotografía y pesca

Cada vez tengo más claro que pescar y fotografiar al mismo tiempo, son cosas difíciles de conjugar con igualdad de eficacia.
Si observan las fotografías de este escrito, verán que son como mínimo, composiciones forzadas. Y es que las circunstancias mandan y una Reflex Digital merece un mínimo de tiempo para la composición y el disparo.
Si algunos de tus compis de pesca son adictos al foto express y se estresan cuando el proceso de tomar las fotos pasa de los 10 segundos, si además hay que contar con el coñazo que resulta mantener ilesa tu cámara en barcos fundamentalmente abiertos, si tienes que intentar no sacar en la escena más arretrancos de los necesarios en un lugar que por otra parte esta cargadito de ellos y si para colmo de males, debes regatear los caprichosos contrastes de luces y sombras que tanto artefacto colgante y sobrepuesto crean en la escena. Los resultados se pueden imaginar.
Hay que reconocer que samas y bocinegros son peces bastante fotogénicos para retratar con un gran angular, pero creo que Felipón nunca terminó el modulo de poses y encima maneja el Boga Grip como si fuera un azadón.
Total, fotos malas y precipitadas. Después de algunos retoques de luminosidad y varios recortes, las más potables son las que acompañan a este escrito. Otra vez será, pero hay que empezar a plantearse más rigurosidad o más simplicidad. Cualquier opción excepto este limbo fotográfico que me cabrea e irrita.
Toy cabreado con las fotos.

29 de septiembre de 2008

NI YO SOY "GRAN" NI TU ERES "SANTA"

CUADERNOS DE GERIATRÍA PSIQUIÁTRICA. PLATAFORMA GRAN CANARIA PARA SUPRIMIR EL “SANTA” DEL NOMBRE OFICIAL DEL MUNICIPIO Y CIUDAD DE SANTA CRUZ DE TENERIFE. TEXTO FUNDACIONAL.

¿Sabes lo que te digo Matusalén?. Que sí, que estoy de acuerdo contigo. La piedra que me sostiene seco y desahogado, la que te enfrenta y me aguanta, la balsa en la que desarrollo mi ciclo vital, no es grande por ningún lado. Te doy la razón, admito que este puñetero volcán circular y diariamente puteado por 800.000 animalitos humanos que lo transforman, desordenan y ensucian, este gigantesco islote; zorroballado, demacrado y asfixiante, no da síntomas de grandeza y majestuosidad por parte alguna. Ni desde el punto de vista natural, ni por razón de lo construido ni mucho menos por ser soporte físico de valores humanos dignos de ser enaltecidos con epitetos y calificativos de grandiosidad y magnificencia. Es más, siguiendo tu perreta de senectud y aún reconociendo (faltaría más) que quitar el “Gran” de tus desvelos sería una colosal estupidez, que proponerlo formalmente un acto de estrambotismo supremo y que enfrascarse en discusiones como estas algo propio de mentes muy afectadas por el régimen persistente de alisios y el surrealismo endémico de la psiquis isleña, quizás, tu brillante y paranoica iniciativa obtenga más empuje si sumamos a ella la revisión de otros tres o cuatro equivocados topónimos de este rebaño de lavas atlánticas.

En fin, vete apuntando, que puestos a seguir con tu absurda matraquilla de rigor toponímico, la Gomera no debería de ser Gomera, pues que se sepa, no hay goma ni cosa parecida que pueda extraerse de sus recursos naturales. De la misma manera, no hay industrias que elaboren el material y tanto las ruedas de los vehículos como los elásticos para atar sopladeras (globos) se traen de otras latitudes. En el caso del Hierro, idem de idem. No hay el preciado metal en estado natural - que más quisieran los herreños - y tampoco hay ninguna manifestación ferruginosa en el paisaje con la entidad visual suficiente como para que a la isla de los antiguos Bimbapes se le denomine El Hierro y no El Basalto, El Lapilli, La Uralita o El Cartón Piedra llegado el caso.

Por lo que al resto de ínsulas respecta, creo que el nombreteo puede seguir como hasta ahora en caso de que tu extraviada ancianidad así lo determine excepto en dos casos: el de La Graciosa, que a efectos de humor visual no creo que vislumbrarla sea como observar una viñeta de Forges y sobre todo el caso del inabarcable ombligo universal, Cruz de Tenerife, que puestos a seguir tu exhaustivo criterio revisor con científica objetividad, no merece por más que uno lo mire, estudie y reflexione el tan católico adjetivo de “Santa”.

Me explico: según los curas de Roma, los criterios para otorgar la santidad se agrupan en tres pasos fundamentales y un requisito previo. El requisito previo es haberla palmado hace como mínimo 5 años. Total, Primer presupuesto que incumple tu ciudad del alma. Que yo sepa, la todavía Santa Cruz de Tenerife sigue vivita y coleando. A diferencia de Santa Marta ya tiene tranvía, han arreglado la Plaza de España y se trabaja sin pausa en acondicionar el Barranco de Santos como arteria verde que conecte al ciudadano santacrucero con una realidad espacial de su historia cotidiana y bla, bla, bla…..etc, etc. En fin, que de muerta nada, quizás algo recogida en ocasiones del derby futbolístico regional o tras el supermogollón del carnaval, pero nada más, el lunes por la mañana todo vuelve a vivir y funcionar.

A partir de este requisito previo, el primer paso para convertirse en santo es obtener la venerabilidad. O sea, reconocer que el que la palmo vivió virtudes heroicas.

Vale, los tinerfeños capitalinos le afeitaron un brazo al almirante Nelson cuando intento hacerse con la ciudad y le arrebataron dos campeonatos de la liga de futbol al Real Madrid. Pero no es suficiente. Fueron hechos puntuales propiciados más por la cabezonería y poco cuidado de los contrincantes, que por la habilidad de tus paisanos en el uso del mosquete y el cañón o en el pateo y filigrana futbolera. Aparte de estos hechos supravalorados, tal vez no exista fenómeno más heróico en tu ciudad que el haber aguantado todos estos años a personajes como tu, y vencer la golosa tentación de ingresarlos en un sanatorio o zumbarlos de cabeza por la punta del Muelle de Herradura.

Por último, como segundo y tercer paso en la patraña esa de santificar a alguien, tenemos la beatificación y la santificación, que exigen como condicción sine qua non la realización por parte del santificable de varios milagros en tiempos y momentos distintos. ¡Ufff!, aqui es donde definitivamente creo, Josefo, que la hemos jodido. A tomar por saco lo de “Santa”. O dime que milagros le atribuimos a tu entrañable Cruz de Tenerife para “jincarle” delante el título santificador si en un recorrido por su historia solo encontramos como hechos extraordinarios la construcción de infraestructuras y edificios emblemáticos, la fundación de instituciones y la repulsión de ataques piráticos. Y es que no hay nada milagroso que atribuirle a tu Cruz de Tenerife. Nada. Ni en el bar de la Cofradía de pescadores de San Andres se han multiplicado nunca los panes y las sardinas, ni ningún muerto excepto el “tete” ha resucitado nunca dentro del municipio. Nadie ha conseguido que baile el sol, hablen los perros, broten chorros de oro de las fuentes o paste un unicornio blanco en medio del parque García Sanabria. Nada. Una ciudad y un municipio cien por cien pagano. Como todos los de la región. Y cien por cien carnal, ¿o es que las mulatas que en febrero cimbrean las nalgas por la Avenida de Anaga son monjitas recaudando para el orfanato?. Un sitio como otro cualquiera; sureño, insular, amante de los placeres mundanos, de la salsa, de la playa, de la fiesta y donde la santidad no se aprecia más que en las imágenes religiosas que preñan los templos. Nanai Pepín. Puestos a disparatar y en función de lo razonado, ni yo soy “Gran”, ni tu eres “Santa”.

Y si tu no eres “Santa” te quedas en Cruz. Cruz de Tenerife.

24 de septiembre de 2008

A TI, NIÑATO

A ti, sí, a ti. A ti que apareces decorando las columnas del aeropuerto o la pared exterior de los servicios de la estación. A tí, al del careto feo, la media melena chunga o los ojos extraviados. A ti flacucho despeluzado, o a ti, gordinflón rapado que sin conocerme y desde el papel, me miras como si te debiera dinero. A ti, acomplejado, deficiente emocional, carne de secta. A ti, que no eres capaz de tener la conciencia necesaria para saber lo que haces y eres la marioneta de un ilumineta trasnochado con ínfulas de libertario. A ti que desde tiempo inmemorial te has amamantado con biberones de miedo, odio tribal y una papilla de etnicidad primitiva atada a la tierra madre que a vistas del siglo XXI, no es más que una ridícula pervivencia antropológica convertida en gamberrismo salvaje muy subido de tono. Sí, tu, adolescente irresuelto, “pringao”, ¿Por qué no te paras a pensar en lo que estas haciendo y te planteas el sin sentido de tus acciones?. Lanzarle cócteles molotov a tu juventud hipotecándola en base a un ideal romántico y supuestamente político que a estas alturas de la película no tiene ni píes ni cabeza. Menudo plan.
¿Independencia?, ¿de quien?, ¿de España?, ¿de Europa?, ¿del Mundo?. ¿Mantener la pureza de la etnia?, ¿qué vas a hacer?, ¿levantar un muro en Miranda de Ebro y tener hijos con tu hermana o tu prima?.
Sí, vale, gestionar tu propia tierra, recaudar tu propio dinero, tener tu propio sistema educativo, tu propia política exterior, tus propias fuerzas armadas, tu propia selección nacional….pero y acaso eso no lo tienes ya. Háztelo mirar pibe, háztelo reflexionar, porque para mí que la independencia ya la tienes conseguida de sobra. Y es más, dentro de unas cuantas décadas, cuando tus huesos quizás puedan salir de la cárcel, dentro de tu estado independiente e ideal, te aseguro que seguirás sometido a lo que diga la ONU, la OTAN, la UE, las directrices económicas que marque el Banco Mundial, lo que valga el barril de Brent y las exportaciones de los mercados asiáticos. Tendrás que ir a currar como un cabrito todos los días y pagar la hipoteca de tu casa, te multarán si dejas el coche mal aparcado y no podrás sacar la compra del supermercado sin pasar por caja. Pero bueno, da lo mismo, serás independiente que te cagas y quien sabe, igual hasta tienes suerte y encontrarás momentos dentro del escaso tiempo libre que te deje tu vida de ciudadano normal, en que la conciencia implacable te deje tranquilo y no te fustigue recordándote lo gilipollas que fuiste por sacrificar los mejores años de tu vida haciendo el salvaje por cuenta de paranoias ajenas.

23 de septiembre de 2008

ETOLOGÍA COFRADE. CUANDO SE RÍEN DE MI


Cuando los dos compañeros de jigging se rien de mi porque alguno de los Accuratte se cruza de espiras y hay que desovillar hilo con la mano, o porque en un descuido me da por lanzar el señuelo unos metros y se arma la de Dios con el trenzado y el bajo, siempre les respondo lo mismo porque indefectiblemente siempre pasa lo mismo: no se rian, que ya saben que cuando hacen eso, en cuanto termino de desenredar y dejo caer de nuevo, lo pego. Que pego el animal, ya lo verán y también verán como quedan rascados por haberse reido y burlado de mis contingencias. Miren que Dios o lo que sea nos acecha desde la otra dimensión y miren que cumpliendo con la ininteligible creencia humana que le atribuye justicia y recompensa por un tubo les va a pribar de su peje a favor de este ridiculizado y sacrificado sujeto que pacientemente y sin decir ni mu sufre el latoso desenredo. Déjense ir un poquito, que miren que tal y como esta el veril, un peje es gloria del día y si lo cojo yo no lo pegan ustedes.
Pero nada, ellos ni caso. Que si los molinillos de café de Mariao, que si loco quita eso que no sirve, que si el equipo de Mary Poppins, que si se ve más el dedo que el carrete, que si sigue así bobito y no tengas prisa que yo pesco por ti, y Jojojojo y Jajajajaja. En fin, todo eso y más cosas que no cito y que caben en una especie de rosario guasón de 5 minutos que reproduce burlas, relajito, bacilón y risas contra mi persona y que como ocurrió el pasado domingo, trasciende a mejor vida en cuanto mi jig vuelve a tocar océano y un jerking sobre hierro japonés semilargo, siempre corto y ajustado al peje que se intuye, le mete fuego en el cuerpo a una sama decana en libras que ofrece una pelea violenta, sostenida y divertidísima al ajuar pesquero de la mentada Mary Poppins.
Entonces se acabo la risa y viene el asombro, el rascarse la cabeza, el mirar para otro lado, el achique de culpas, las justificaciones y los remojones de indolencia. Las primeras manifestaciones son inculpaciones reciprocas entre los agraviados: “lo ves, ya te lo dije loco que no te rieras que luego la pegaba”, “Cállate maricón, que el que estabas descojonándote de él eras tu”, “no te acuerdas del otro día que paso lo mismo”. Las segundas reflexiones son explicaciones anti cabala; “Claro, tu no ves que cae el último y el bicho viene ya detrás de los resplandores nuestros”, “se lo vamos engodando”. El tercer tipo de manifestaciones ya solo persigue deshacer el tiro de amargura, rebajar el sabor de la medicina recién ingerida. Viene a ser como un vaso de agua helada tras beberte una botella de mojo. “Chacho, esta guapa la sama”, “ños, estaba pa ti”. “Es la hora bobo, ahora seguro que empiezan a comer”, “tuviste suerte, le cayo en el hocico, ellas se le tiran a cualquier cosa que les pase cerca”, “a mi antes también me dieron un raspillón. “Yo cogí dos ayer p´alli tras”……etc, etc, etc, pero lo único verdadero es que las risas cambiaron de bando y ahora soy yo el que ríe último, cargo contra los “compis” y encima me puede permitir como penitencia a su actitud, imponerles la sesión de fotos que se me antoje. Eligiendo ángulos, ordenando el escenario y tomándome todo el "time" del mundo. No hay legitimidad para la protesta.
Ay, mi cofradía. Aunque parezca lo contrario, un domingo juntos es salud mental para el resto de la semana.


19 de septiembre de 2008

MIS "COMPIS" DE PESCA

Ahora mismo son cinco. Los únicos que me aguantan y los únicos que prefiero. Con ellos se da esa unión invisible que hace que te sientas a gusto, te diviertas y desarrolles tu hobbie sabiendo que el otro animalito humano que te acompaña es tan cacivero como tu, tan apasionado como tu y tan maniático como tu. Con ellos se da la complicidad imprescindible y por tanto, la concepción de la pesca y sus recovecos es bastante parecida. Las maneras de actuar, hacer y deshacer se desarrollan telepáticamente y generalmente no se necesitan palabras para acudir al auxilio cuando el otro precisa jamo (salabre), boga grip, cámara de fotos o simplemente le faltan dedos para deshacer una peluca. Un compi de pesca es un tesoro y un elemento más del equipo, como la caña o el carrete. Primero por seguridad ante contratiempos (lo dice alguien que ha pescado solo el 50% de su vida), segundo por la mera compañía, (lo dice alguien que durante el 50% de su vida ha desarrollado el hábito de hablarle a los cangrejos moros) y tercero por la ayuda ante las circunstancias del pasatiempo que nos motiva (lo dice alguien que durante el 50% de su vida ha tenido que cobrar peces haciendo malabarismo a dos manos con caña y salabre). Sí. No se si será porque me hago viejo, pero tengo que reconocer que un buen compañero de pesca tiene su valor y merece muchísimo la pena.


De los cinco compañeros de pesca que tengo, dos son productos de primera necesidad, otros dos son sobrevenidos y andan en tiempo de aprendizaje con distinto grado de conocimientos. O sea, como diría el amigo Taz, “Cogiendo recorte pa luego i a pelaslo too” que traducido al español vendría a significar; aprendiendo para a continuación intentar pescar todo lo posible, y el quinto es un lujo intermitente por imperativos de distancia, pero tan imprescindible como los dos primeros y tan enriquecedor para psiquis y espíritu como los dos últimos.
Los dos compañeros añejos y eternos, son de mi entorno insular y están cercanos generacionalmente. Guille y Felipe, el "chesne" y "el loco".
Con ambos empecé pescando a spinning. Ellos llevaban algún tiempo más que yo haciéndolo y sus peripecias me terminaron de encender el ánimo. Guille me puso en la pista de lugares y le acerco luz a mis escasos conocimientos sobre hábitos depredadores y engaños artificiales. Aún recuerdo la tarde de primavera en la que nos conocimos. Habíamos quedado para echar unos lances en la Punta de Arucas. Nos bajamos de los tractores que usábamos entonces y tras el saludo de rigor, su primer mensaje fue una de sus personalisimas y clásicas sentencias de incompatibilidad e inadecuación. “¿Qué paso amigo?, ¿Tu eres Mario?, ¿vas a lleva esas botas?, que va loco, olvídate, eso no sirve”. Desde ahí hasta ahora, en mi pesca de andar por casa siempre ha estado Guille. Con su cabezonería, con sus tiras y aflojas, con sus seculares porfias (es capaz de discutir con cualquiera que se preste, que el astro de color amarillo que sale por las mañanas para alumbrarnos, no es el sol sino jupiter), pero también con su sencillez, su cercanía, su diligencia y su amistad.
En los grandes peces y en los momentos más memorables casi siempre hemos estado juntos, por aquí o por otros mares. Las primeras samas grandes, el medregal que le reventó la caña, los tiburones de Isla Rodrigues, el encontronazo con Ambrosio, los viajes al Hierro....muchas horas de barco y navegación que han terminado creando una especie de comunicación telepática en lo que a pesca se refiere y que sin ser conscientes de ello quizás sea la responsable de las jornadas de pesca más productivas.
Felipe es otra cosa. Es "el loco". Un personaje único, casi marginal, auténtico y diferente. Felipe es desconfiado, simple, egoista, astuto, incredulo, manipulable, prudente, practico, arisco, contradictorio, incoherente, zorro, divertido y espartano, un tipo duro que es capaz de comer cucarachas (ahora a la plancha, por supuesto) si no hubiera otra cosa. Su incredulidad y desconfianza es tan exagerada que desconfia hasta de la imposibilidad del mayor de los disparates, con lo cual, su mente vive en una permanente enredina de dudas y certezas que se prestan al cachondeo y bacile constante.
A Felipe lo conocí una madrugada de domingo de hace unos cuantos años a borde de la autovía GC-2. Allí, Guille nos recogió a los dos para poner rumbo de amanecer a una Punta del oeste insular. De ese día recuerdo su melena afro y la cara de sorpresa y contrariedad cuando advirtió que la Cofradía tenía invitado. “Oh, ¿que paso coleguilla?” me dijo y durante el trayecto no pudo disimular su cara de enfado con Guille por inmiscuir a más extraños en sus pesqueros secretos y preferidos. “Ahora al chesne le ha dao por berrearse too, ¿que estas ahora?, ¿de profeso?, no me jodas”. Es el loco, un personaje indispensable en nuestro ecosistema, un tipo nada aprehensivo, con una personalidad seguramente impresentable en las formas, pero con un fondo y una estructura cien por cien noble y predispuesta. Un tipo de carne y hueso, un “matao” a la antigua y el bombero que en más de una ocasión nos ha salvado del incendio.

De últimas y no se si por cuestiones de edad, por las orillas de esta isla bipolar que me ha tocado vivir y pescar, me suelen acompañar dos tipos de veinte y pocos insultantes años que recién empiezan a practicar esto de moverle señuelos al veril. Rafa y Jacobo.
Los dos tienen en común el poseer formación pesquera de base. O sea, que la pesca les viene de atrás. No practicaban aeromodelismo y de repente cambiaron de hobbie por las fotos de dos bicúas grandecitas. No. Estos dos angelitos ya saben lo que es subir y bajar riscos intentando confundirle la realidad a sargos, salemas, galanas y demás victimas de la pesca isleña tradicional.
Rafa es buen pibe. Un chiquillo serio, tranquilo, educado, y racional que vive en…..bueno, a ver, si la pesca de depredadores fuera fútbol, Rafa viviría en Old Trafford, Wembley o Maracaná. Vive en el puñetero ojo del Huracán, es como si mi amigo Zingarelli tuviera su casa y un despacho profesional sobre Annibal Bank. Lo mismo.
A Rafa, le gusta pescar, pero no de cualquier manera. Como a mi, le gusta pescar tranquilo, sin prisas ni agobios, sacrificando cantidad por calidad y otro pez por una buena foto. Además, a Rafa lo alumbran otras virtudes además de las pesqueras; por una parte es un manitas, una especie de Mac Gyver que lo mismo te clona un Surface Bull que te fabrica una caña digna de escaparate. Por otra parte, al igual que yo, tiene un Mac y encima le gusta y sabe de fotografía e informática. En fin que egoistamente hablando me sale completito el "compi".

Al otro, a Jacobo, un arquitecto de 24 tacos, medio hippie, medio serio y 100% chicharrero (bueno, de los Realejos bajos), lo definen por ahora dos cosas: por un lado su espíritu aventurero y dispuesto y por otro el poseer el equipo más escaso de spinning que se conoce. Una caña Shimano, un carrete Daiwa gama baja y un solo señuelo (el otro día le regalé un Ranger por si acaso); un Aile Magnet DB color sardina, el legendario caracortada, eso sí, con sus puntitos en la línea lateral. Con tremendo ajuar se me presento en el coche la primera vez que salimos a darle a la manivela y con tremendo ajuar me metió un 2-0 en forma de pejerrey y bicúa. Las trabillas, los nudos, el leader y el trenzado lo pongo yo, el solo lanza y recoge. Menudo negocio he hecho. Gracias que me parto de risa con su carácter sano y desenfadado y gracias que como compañero de padel y salvo cruce de cables, suple por técnica y muñeca la escasez momentánea de su spinning.

En fin, estos son mis compañeros de pesca diaria. Falta por mentar al gran gurú, el tipo con el que por distancia solo pesco en modo intermitente y el responsable último de que lo haga de esta manera y no de otra desde hace unos cuantos años. Un toscano Freelance del que aprendo en cada encuentro, una especie de hermano grande al que le agradezco su paciencia y sus enseñanzas, con él he recorrido algo de mundo pescando y con él quiero seguir haciéndolo. A veces me fastidia el no tenerlo aquí, en la piedra, para salir a pescar dos o tres veces en semana, comprender mejor esa sugestiva entelequia que son los peces de mar y poder aprender a usar mejor la puñetera reflex digital. Pero bueno, supongo que esa lejanía hace que se disfrute más intensamente de cada encuentro. Como si fueran sorbitos de vivencia. En Fuerteventura, en Bermudas o en el Mar de Andaman. En cualquier sitio donde haya agua y un pez como pretexto.

Bien, se acabo el garabateo.
Esos son mis fishing friend´s.
He probado más, pero me quedo con estos. Por afinidad, por carácter y por salud. Tchin, tchin pibes.